Misiones tripuladas a los planetas exteriores

Misiones tripuladas a los planetas exteriores

La mayoría de los espaciotrastornados sueña con el momento en que la humanidad ponga el pie en Marte. Es lo máximo que la tecnología actual podría permitirnos con una razonable probabilidad de éxito. Sin embargo, aunque lejanos, los planetas exteriores de nuestro sistema solar también podrían ser visitados por los seres humanos en el futuro.

De momento, los viajes tripulados a Júpiter o Saturno están fuera de las capacidades tecnológicas actuales, sin embargo, sabemos muy bien que tecnologías necesitamos para realizar un viaje de estas características (aparte de disponer de un generoso presupuesto).

Una travesía a los planetas gigantes duraría varios años, 4 a 5 como mínimo, por lo que nuestra nave interplanetaria deberá contar con un modulo (mejor si son dos) de aceleración centrípeta, el cual produciría una gravedad artificial que evitaría muchos de los problemas asociados a las prolongadas estancias en micro gravedad.

Créditos imagen: ESA

La nave deberá disponer de sistemas de soporte vital más avanzados que los que actualmente dispone la estación espacial internacional, reciclar el agua, depurar el aire y probablemente los astronautas deberán cultivar su comida para reducir la masa total de la nave, aun así fácilmente se alcanzarían los miles de toneladas. Ningún motor con combustibles tradicionales sería capaz de lograr la hazaña de enviar un vehículo tan masivo, por lo que un motor térmico-nuclear o eléctrico-nuclear será necesario.

Una ventaja que tienen los planetas gigantes es que sus densas atmósferas podrían utilizarse para frenar a nuestra nave espacial sin necesidad de usar combustible tan solo usando un escudo en el frente de la nave, ya tenemos prototipos de dispositivos de aerocaptura, pero es una tecnología que debe refinarse más.

Por último debemos desarrollar mejores y más eficientes protecciones contra la radiación del medio espacial, probablemente sistemas activos que generen poderosos campos magnéticos serian una buena solución.

Los enormes desafíos tecnológicos asociados a este tipo de viajes hacen que, probablemente, no se realicen hasta finales del presente siglo.

Pedro Francisco Acosta Melo

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