Protección de los astronautas contra la radiación

Protección de los astronautas contra la radiación

¿Como podemos proteger a los astronautas de la radiación en misiones interplanetarias?

El blindaje pasivo puede ser muy efectivo para partículas con energías bajas pero las partículas más energéticas generan una cascada de partículas secundarias al chocar contra los núcleos del blindaje, en ocasiones con efectos aún más perniciosos. 

Doblar el espesor de la pared metálica de una nave apenas reduce el flujo de partículas más energéticas y está claro que la solución no pasa por diseñar naves con muros de varios metros de espesor. Los mejores materiales para frenar las partículas de la radiación espacial son el agua, el hidrógeno y los plásticos. 

La única salida parecen ser los métodos activos, o lo que es lo mismo, usar campos magnéticos o electrostáticos para desviar las partículas cargadas de la radiación espacial. El empleo de campos magnéticos parece el más simple e intuitivo. No en vano, se trataría de imitar a pequeña escala lo que hace la Tierra.

El Instituto de Conceptos Innovadores y Avanzados (NIAC) de la NASA ha publicado recientemente un estudio en el que demuestra que un conjunto de seis solenoides superconductores de 15-20 metros de longitud y 4-8 metros de diámetro constituirían la mejor configuración para desviar el mayor número de partículas incidentes con energías por debajo de 2 GeV/nucleón gracias a un campo magnético de unas 4 teslas. 

El hábitat de la tripulación estaría en el centro de esta configuración hexagonal, rodeado por una bobina adicional que permitiría que el campo en el interior de los compartimentos de la tripulación fuese nulo. 

Astronauta de la NASA durante una misión espacial utilizando una mochila de propulsión MMU. NASA

La masa de este escudo activo superconductor sería de 50 toneladas, a la que habría que sumar otras 27 toneladas para el hábitat de la tripulación, de 6 x 10 metros. Y eso sin contar con el sistema de propulsión y el combustible. 

Con el fin de generar estos campos magnéticos se requeriría una potencia eléctrica de 26 kW, proporcionada por un reactor nuclear, RTGs o paneles solares.

Pedro Francisco Acosta Melo

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