Sobre la Belleza

Sobre la Belleza

«La objetivación es conceptualización, la más elevada de las facultades humanas. Convertir a las personas en objetos sexuales es una de las especialidades de nuestra especie. Nodesaparecerá nunca, pues está profundamente entrelazado con el impulso artístico y puede ser idéntico a él. Un objeto sexual es una forma de ritual impuesta a la naturaleza. Es un tótem de nuestra imaginación perversa». (Camille Paglia, 2006:67).

Comenzar un párrafo con una cita que contiene una carga simbólica inconmensurable, es todo un desafío en cuanto a su explicación. Las ideas que subyacen en la cita desmontan tesis como la de Simone Beauvoir cuando escribe que «la mujer tiene miedo de esta mirada en que se ahoga» (…) «La carne existe bajo la mirada ajena como la absurda contingencia de la facticidad, y no obstante, es ella misma: se quiere impedir que exista para el otro», (Beauvoir (2005: 489); [1949]), porque plantea una visión que se aleja del pensamiento que mira al otro sexo con el rabillo del ojo y propone una perspectiva singular.

Nadie puede dudar de que el ser humano está totalmente sumergido en los símbolos, ya sea dentro del lenguaje corporal, oral, icónico, etc.; pensar lo contrario es absurdo. Ahora bien, si queremos acercarnos a una mejor comprensión del párrafo citado, tendremos que remontarnos, como siempre ha sido y será, a los griegos. 

Es en esta época, incluso mucho antes, en Egipto, que surgen diferentes arquetipos femeninos, como por ejemplo, la Femme Fatale (figura permanente en la literatura y el arteoccidental que reaparece en los momentos de mayor represión, pues ella es el deseo encarnado, la persona sexual femenina más poderosa); la Gorgona (simboliza el horror femenino «el espectral rostro nocturno de la madre naturaleza» o el «rostro sin cuerpo del miedo» que posteriormente sería representado con el cuerpo de mujer. La medusa o la vagina dentata son otros ejemplos de figuras gorgónicas o de personalidades del sexo. 

Pero además, la Gorgona es el ojo demónico paralizante, usado como amuleto frente al mal, pues es un ojo que devora, en oposición al ojo contemplativo que sería inventado por Occidente más adelante); la Esfinge (es otra figura simbólica que iguala a la Gorgona, pero en la que no domina el ojo sino la palabra); y, por último, el Efebo (es el culto griego al ideal de belleza, es una figura apolínea y andrógina que resalta la cualidad erótica de la adolescencia. Es una clase «de objeto sexual público»para el deleite y la contemplación). (Ver Paglia -2006: 81-219).

La contemplación es ver en la belleza un escape simbólico mediante el arte y, también, como todos sabemos, el puntapié inicial de la filosofía griega cuyo estigma barniza todas nuestras concepciones actuales. Pretender negar ese historicismo no es una idea terrible, siempre y cuando se presente una nueva propuesta; y es esta nueva propuesta la que, justamente, carece de fundamentos o simplemente existe solo como una envoltura de ideas totalitarias o que pretenden ser totalitarias sin tener el peso suficiente para que sea aceptada en la conciencia común de las personas y que, a fuerza de imposiciones o de estrategias dictatoriales, se desvelan al no reconocer la libertad de expresión ni la libertad de pensar de manera diferente de otras personas.

Existen otras maneras de concebir la belleza del otro. Si un grupo o colectivo de personas no conoce otras formas o no acepta otras formas de concebir el mundo no significa que no existan esas formas. En el arte subyace ese ojo contemplativo y es a través de ella que intentamos capturar la naturaleza que se crea a sí misma; porque esta misma naturaleza, a la que llamamos «constitución biológica», es la que está en constante lucha con la «constitución racional», las cuales, a la vez, forman partes inseparables en el ser humano.

Si bien, lo racional y lo irracional se presentan como una lucha de fuerzas opuestas, se representan como lo consciente y lo inconsciente formando una dicotomía dentro de la mente humana cuyas acciones están reguladas por la sociedad. Es sumamente importante entender que la consciencia humana no está regida exclusivamente por lo racional, de lo contrario, no hubiéramos necesitado de ninguna ley, por ejemplo.

[Cuadro] de Simón Vouet (1590-1649).


Actualmente, existe la tendencia de querer encaminar cualquier tipo de arte hacia la perspectiva de una sola ideología social, no obstante, es como el deja vú de una época en que si el artista no estaba de acuerdo con esa perspectiva, o simplemente reflejaba en su arte un realismo crudo, se lo censuraba, perseguía y, si no era privado de su libertad, se lo exiliaba. Hoy en día, los métodos han cambiado, pero esa esencia todavía sigue impregnada en algunas personas. Pretender que todas las personas se rijan solo por una perspectiva maniqueísta es querer destruir lo más hermoso (tal vez lo único hermoso) que tiene la humanidad: la diversidad.

Afortunadamente, siempre existirán artistas que no se dejarán llevar por imposiciones absurdas o convenientes solo para un sector. Así como siempre, mediante el arte, las personas tratarán de reflejar una realidad, transformarla, cuestionarla, y, hasta, cambiarla -si es necesario- en la medida en que se pueda. El día en que en cualquier tipo de obra de arte o en una acción artística se deje de contemplar la belleza, será el día en que la humanidad deje de existir.

La sexualidad va mucho más allá de la acción simple; es un choque frontal entre cultura y naturaleza. El libro «Sexual Personae» recopila las identidades sexuales adoptadas por los seres humanos y que se reflejan en el arte y en la literatura de todas las épocas llegando a la actualidad criticando ciertas ideas cuando escribe, por ejemplo: «No hay nada degradante en la exhibición de alguna parte del cuerpo humano. Son los que sesienten incómodos u ofendidos por el baile erótico los que tienen un problema: susrespuestas naturales han sido restringidas por la ideología religiosa o feminista». (Paglia,2001: 126); o cuando escribe sobre la «Revamp Feminism», que es un feminismo asentado en «la personalidad pagana de la vampira, la prostituta y lavagabunda, espíritus eróticos y hambrientos que se mueven con libertad».

Todos estos puntos de vista libertarios sobre la violación, el aborto,las agresiones, el acoso sexual, la prostitución, el striptease, la pornografía, la homosexualidad, la pedofilia y el travestismo se analizan en el ensayo de «Vamps and Tramps, No Rules in the Arena», en oposición a la «rigidez fascista de la corrección política» que domina en la sociedad americana y que contamina de lleno al feminismo.

Miguel Arias

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