¿Y si Trascendemos?

¿Y si Trascendemos?

«Entréme donde no supe, y quedéme no sabiendo, toda ciencia trascendiendo».

Es que las grandes inspiraciones, no vienen desde “arriba” (el intelecto) sino desde otros lugares, más vehementes, más ardorosos. Y uno se queda así, no entendiendo de dónde se ha venido esa súbita energía, que nos conmociona, que nos conturba. Sería mejor que San Juan de la Cruz nos siga guiando por este sendero.

Fra Angelico – San Benito de Nursia

«No diré lo que sentí»

Es que al estar allí, en esos momentos de éxtasis, de mística conexión, no nos podrás decir absolutamente nada con la palabra. Toda expresión discursiva se convierte en vano palabrerío. Y además, no hay un método para llegar allí, simplemente sucede cuando uno emprende el camino del desapego.

«Cuanto más alto se sube, tanto menos entendía»

No busques el entendimiento en todo, no dejes que tu intelecto lo acapare todo. No te conviertas en un materialista del conocimiento, en un Nerón del saber.

Giotto – La donación de la capa

«El que allí llega de vero, de sí mismo desfallece; cuanto sabía primero, mucho bajo le parece».

El Ego se desvanece cuando uno “alcanza”… ¿alcanzar qué cosa? No lo sabemos con certeza, puede ser la imperturbabilidad, el nirvana, la armonía, la paz interior o la unión con Dios, cada una de estas cosas son esencialmente las mismas, se trata de un mismo estado del espíritu. Y al “llegar” allí, todo lo anterior, todo lo que admiraba, valoraba, calculaba, deseaba, opinaba, juzgaba y prejuzgaba… le parece quizás envilecimiento o degradación.

«Y es de tan alta excelencia aqueste sumo saber, que no hay facultad ni ciencia que le pueden comprender».

Masaccio – Trinidad

“Llegar” allí no se puede por medio de la acumulación, ningún tipo de acumulación, principalmente la del conocimiento. A veces la ambición desmedida y la avidez desmesurada por adquirir más y más conocimiento se transforma en una de las peores formas de materialismo. No nos olvidemos que vivimos en una época de excesos, principalmente de exceso de información inservible y datos inanes que no aportan nada a nuestro crecimiento. Es la época de los expertos, de la primacía de las academias (ojalá en sentido platónico) donde la filosofía no hace caminando en el bosque o en la cima de una montaña, sino en las universidades que la han monopolizado, con sus hordas de “eruditos” amantes de la refutación estéril, que citan corrientes y corrientes de pensamiento, que el estructuralismo ésto, que el posmodernismo aquello… como si fuera que eso es lo verdaderamente importante.

Fra Angelico – El nombre de San Juan Bautista

Los fragmentos corresponden a las famosas Coplas hechas sobre un éxtasis de alta contemplación

El caminante sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich, 1818


Alejandro Marín

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *