El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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Aislamiento del Radio

Hoy es un día especial para químicos y físicos porque se recuerdan los 118 años del aislamiento del Radio como Cloruro de Radio por el matrimonio Pierre y Marie Curie.

Cuando Henri Becquerel descubrió esta asombrosa fuerza de la naturaleza presente en minerales y elementos químicos nativos, toda una gama minoritaria de grandes científicos que podían entender en qué consistía este fenómeno intuido por muchos pero explicado por nadie, que aún no tenía nombre, se enfrascaron en la aventura más fascinante de la química y la física de aquellos tiempos, tanto por lo nuevo que a sus ojos se develaba y a su vez, por la peligrosidad, que años después testimoniarían los propios científicos que habían trabajado desde el vamos, con estos minerales.

Una de esas científicas fue Marie Sklodowska, nacida en Varsovia en 1867, conocida después por el nombre de su marido, Pierre, un físico y químico francés, también genio. Marie, luego de ser tan aventajada para el conocimiento de su propio país emprendió el viaje que cambiaría su vida y el mundo de paso, en París, Francia, donde se graduó con grandes honores en Física en 1893 y un año después, en Matemáticas. Allí conoce a su futuro marido y luego nuestra heroína se interesa por las propiedades aún no estudiadas en minerales que contenían uranio, específicamente la Pechblenda, que contiene un gran porcentaje de este elemento, además de poseer esa extraña propiedad de emitir radiación alfa, beta o gamma, en condiciones naturales.

Imagen: Marie Curie trabajando en el laboratorio junto a su marido, Pierre Curie.

Como este efecto natural no tenía nombre, ella, con su marido, sagaces hasta más no poder intuyeron que ese fenómeno debería llamarse “radiactividad”, y le pusieron el nombre, como así también al elemento descubierto, que lo denominaron Polonio, en honor al país de nacimiento de Marie. Posteriormente, el Radio, sería aislado de manera laboratorial a partir de sales radiactivas que contenían estos elementos, a partir de la materia prima, pechblenda conocida también como Uraninita (por su fórmula química UO2) por tener la mayor proporción del elemento químico Uranio convirtiéndose en su principal mena. estas menas se encuentran esparcidas en pocas partes del mundo, la antigua Checoslovaquia hoy República Checa, el Congo, Canadá, Sudáfrica o hasta Rusia. En Paraguay existen yacimientos minerales de Uranio reportados principalmente, en la última década, en Yuty y Coronel Oviedo, sin embargo nada más se ha dicho sobre la posible explotación de dichos lugares para la extracción del mineral.

Pero no solo el Uranio y el Polonio se encuentran presente en este mineral, sino otros, como el Torio, Plomo y las famosas Tierras Raras, en diversos porcentajes, justamente, por ello, Marie y su esposo intuían con pruebas bastante sólidas, por los efectos del fenómeno de la radiactividad al ser procesados y contenidos como reactivos para diferentes ensayos y su comportamiento, que no solo ellos se hallarían allí. La intuición feliz de ellos tuvo su recompensa al aislar por primera vez el 20 de abril de 1902, el elemento que da su nombre al fenómeno: El Radio.

La radiactividad más o menos es el decaimiento del núcleo atómico de un elemento generando cuatro familias esenciales o dicho de manera más exacta, el número de átomos de un elemento decrece de manera exponencial, con una semivida característica del radioisótopo estudiado. El valor de cada «T» o «periodo de vida media» de cada elemento difiere en el orden de algunas milésimas de segundos hasta millones de años.

Esto tiene muchas aplicaciones directas como ser la principal, que es la ley exponencial de la desintegración radiactiva que explica la probabilidad de que un átomo se desintegre en la unidad de tiempo. Basados en estos pormenores los científicos idearon una forma de detectar de manera más exacta estas radiaciones por medio de “detectores” que básicamente miden y detectan los principales efectos que son la ionización, la disociación de la materia y la excitación de luminiscencia. Williart y Shaw comentan que “dentro de los detectores se suele distinguir entre meros contadores de partículas o fotones que alcanzan el dispositivo, y espectrómetros que son capaces de medir la energía de la radiación incidente”, siendo lo esencial de la utilización de estos mecanismos la eficiencia, el tiempo de resolución, el error, la linealidad. (p. 75-76)

Gracias a este gran hallazgo y el proceso previo para el tratamiento de las muestras para el laboratorio y la obtención del Polonio y la descripción del fenómeno de la radiactividad el matrimonio Curie junto a Becquerel, les es otorgado el Premio Nobel de Física 1903, éste último por el “descubrimiento de la radiactividad espontánea”, y los primeros por sus “investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de la radiación descubiertos por el profesor Becquerel”.

A pesar de ello, el matrimonio Curie seguía intensificando sus aprestos para la investigación de lo que más tarde se conocería como Radio, razón principal por la que recordamos este acontecimiento, en el interés Pierre Curie muere en un accidente de tráfico mientras trascurría el año 1906, dejando devastada a Marie que saca fuerzas de flaqueza para seguir con el proyecto.

Es así, que luego de la obtención por primera vez del cloruro de radio, ocho años antes, emprende junto a su colega Debierne la elucidación final por la que obtendría en 1910 el radio puro y metálico, hecho sin precedentes en la historia de la ciencia, por el que dan a Marie Curie su segundo Premio Nobel en 1911, esta vez en Química, siendo la única mujer en ganar dos preseas, por “el descubrimiento del radio y el polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este destacable elemento químico”.

Marie Curie muere finalmente en 1934 por Leucemia, a causa de su exposición prolongada a la radiactividad por sus experimentos que la hicieron inmortal y un ejemplo a seguir por chicos y grandes.

Pero no quedó allí el legado del matrimonio Curie, pues su hija, Irene Joliot-Curie, junto a su marido, Frederic Joliot-Curie, ganaron el Premio Nobel de Química en 1935, por el descubrimiento de la radiactividad artificial en síntesis de elementos radiactivos.

Así, con el descubrimiento del radio por Pierre y Marie Curie, más la descripción del fenómeno por Henri Becquerel, y el aislamiento posterior de 1910, estaban sentadas las bases para la gran revolución energética del siglo veinte: la energía nuclear tanto para fines pacíficos como ser las plantas nucleares para producir electricidad, y para fines bélicos como las bombas atómicas arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

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