El Parlante

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Análisis Fútbol

Catar, qué lejos te veo

Como todos saben, culminó el primer combo de las eliminatorias en Sudamérica y nuestra querida Albirroja finalizó en el cuarto lugar con 4 puntos, sacando un empate frente a Perú y un triunfo en tierras venezolanas ante la débil Venezuela.

En los dos partidos tanto en Asunción como en Mérida la selección paraguaya dejó buenas sensaciones. En Asunción, durante los primeros 30 minutos, no le dejó jugar a los incaicos y se hizo dueña de la posesión, pero Berizzo debe tener en cuenta que podés controlar el 80% de posesión, pero, sin profundidad, eso es “una milonga”, como dirían los españoles.

En esos 30 minutos que Paraguay le “avasalló a los peruanos” recuerdo una chance que tuvo Lezcano al empezar el partido con sombrero incluido, aunque su remate, fue al portero Gallese, otra chance que tuvo fue el desborde de Riveros (de gran partido en los dos combos) que habilitó a Gastón Giménez, pero su rabona se fue a la nada. Ése era el juego de Paraguay: tenía la posesión, pero no tuvo peso arriba. En el segundo tiempo le dio vuelta con más corazón y empuje, gracias a la efectividad de Ángel Romero que tuvo dos chances y la mandó adentro.

Pero en los dos partidos se vieron horrores defensivos muy notorios, en la salida de un lateral que el súper capitán Gustavo Gómez termina peinando la pelota hacia atrás, deja en evidencia a Junior Alonso y Blas Riveros rodeado de dos peruanos sirve a Carrillo que, de golpe asesta el primer gol al lesionado de Gatito Fernández, que no tuvo nada que hacer.

En el segundo gol, nuevamente Gómez queda petrificado en el área y Alonso, bien, gracias, está claro que engaña a Riveros y Carrillo nuevamente pone el empate fácilmente.

Hay cosas que no me explico. Siendo jugadores que juegan en las mejores ligas cometen errores infantiles, de amateurs.

Vamos a Mérida. Volvimos a ver a una selección que propuso, que presionó, pero volvió a caer en lo mismo, sin peso arriba y Berizzo volvió a incluir la misma defensa con el súper Capitán Gómez y Alonso, lo que podemos destacar de Alonso es el cambio de frente que le hizo a Romero que habilitó al Beto (otro de buen combo) para el gol de Gastón Giménez.

Lo de Gómez fue una tarde-noche para el olvido. Error que le propicia el gol a Venezuela. Regala un tiro de esquina con una pelota que ya tenía controlada Antony Silva, y el Var, lo salva. Ni hablar del tonto penal que provoca en el final que fue salvado nuevamente por su arquero. Una situación límite que pudo destruir toda la estrategia del equipo. Verdaderamente una irresponsabilidad mayúscula que no debe ser perdonada ni olvidada.

Gustavo Gómez querido, tenés dos opciones. Primera: hacer banco, entregar tu cinta de capitán o bien, Segunda: quedáte en Brasil a tomar Caipiriña, mirando a tus compañeros por TV. Brevemente diré algo más sobre esto. Escuché algunos comentarios de entendidos y no tanto, que criticaban tu capitanía, que no podés jugar con la cinta de capitán porque “te pesa” y yo sostengo, entonces Gómez sos un verdadero cadáver, ¿cómo te va a pesar ser líder y capitán en tu selección?, quiere decir que no estás a la altura. Huír no es cobardía y dar un paso al costado, tampoco.

Vayamos al técnico y sus manías. No entiendo cómo, teniendo tantas variantes en defensa, no cambia la dupla central. Alderete buen momento en Europa, Robert Rojas alterna en River, pero se pone la albirroja y rinde, Fabian Balbuena en la Premier, titular en su equipo, pero el técnico se casa con fracasados y mediocres.

Berizzo déjate del capricho y poné a los mejores, no podés dejarle fuera a un jugador como el Cachorro Sánchez, que tiene pegada de media distancia, pelota parada, tiro libre cerca del área es gol seguro con él, en su liga se pasa haciendo goles de tiro libre, ningún minuto en Venezuela, los dos argentinos son buenos, pero, el Cachorro no puede ser suplente en esta selección. En la Copa América demostró que es jugador de selección.

Ahora vamos al Chico Premier; el Miggy Almirón es otro jugador al que le queda grande la camiseta de la selección. A cuántos escuché decir que “estuvo incómodo en su posición por derecha”, que “él rinde por izquierda o libre”. Contra Perú fue una decepción y no merece la “10”, no “picó” en diagonal como lo hacía en Lanús, ningún remate de media distancia, decepcionante, lamentable y penosa fue su actuación. En Venezuela, Berizzo le dio libertad de jugar suelto, el resultado: solo una corrida a los 44 del primer tiempo y después nada. A este jugador le queda GIGANTE la camiseta de la selección, si quiere Y YO LE RECOMIENDO: puede quedarse a tomar té en Inglaterra, que no venga más; tuvo una eliminatoria entera para demostrar que es útil, pero sigue sin dar muestras de su tan mentada “valía”. Es el Mariscal de la Derrota de esta nueva generación, junto a Gómez y Antony, entre otros, y le podemos incluir a Derlis González también, pero Derlis, es una excepción, porque las veces que lo llaman hace buenos partidos y la “10” es de él, no de este cadáver de Miggy.

Para culminar, Berizzo tiene tiempo de mejorar, de lo contrario, Chau Catar. Tiene jugadores que pueden reemplazar a los actuales, que no sienten la camiseta, que no están a la altura. Berizzo debe dejar atrás su capricho y el matrimonio con algunos de sus pupilos actuales.

Si me demuestran lo contrario estaremos en el mundial. Ojalá me tapen la boca estos jugadores, pero ahora, por más que nos ubiquemos en zona de clasificación, continuamos muy lejos de Catar, muy lejos, lejísimos.

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