El «fino» Cañete, un diez que dejó su estampa

El «fino» Cañete, un diez que dejó su estampa

La tradición futbolera en nuestro país ha propiciado la aparición de jugadores de fútbol que años más tarde se destacarían en el extranjero, ganando notoriedad y recibiendo los elogios de propios y extraños como es el caso de Adolfino Cañete, quien supo ganarse el respeto de los hinchas y periodistas argentinos, país en donde no es fácil triunfar dejando estampada su huella de gloria.

Nacido en Asunción el 13 de setiembre de 1957, inició su trayectoria en el Club General Caballero de Zeballos Cué de donde años más tarde pasaría a probar suerte en Club Guaraní en el año 1975. Sergio Rojas, ex zaguero centro del aborigen había contado como anécdota que cuando Adolfino llegó al club, lo puso entre la formación de los juveniles y en el partido de práctica “Le pegó un baile” a los titulares, lo que le valió la titularidad ante el Sportivo Luqueño, partido que lo ganó el club de dos bocas por 1 a 0.

Cañete era pieza clave en el equipo de Rojas. Se llevaba el equipo al hombro y arrasaban con todos. De la mano de Cañete, el aborigen había ganado 7 partidos al hilo realizando de esta manera una magistral campaña. Pero no todo fue placentero para él, ya que precisamente en el séptimo partido ante Cerro Porteño se había roto los meniscos. Luego de pasar por una cirugía Guarani no utilizó la opción de compra y apareció Epifanio Rojas, quien compró su pase y lo cedió a River Plate en donde su primo, Isaías Rojas era el presidente.

Durante su paso por “El Kelito”, Cañete había dejado una buena imagen como era de esperarse. Esa actitud motivó a los dirigentes de Sol de América a llevarlo para intentar el ascenso en el año 1977. El danzarín logró el ascenso y tuvo una buena campaña en el 78 logrando el subcampeonato y clasificación a la Copa Libertadores. Luego de jugar el certamen internacional, Adolfino fichó por Tembetary.

El gran salto lo dio en 1980 cuando por recomendación de Luis Cubilla los dirigentes de Ferro Carril Oeste adquirieron su pase. En ferro, en ese entonces dirigido por Carlos Griguol, Adolfino se había ganado el elogio de la prensa argentina que le apodó como “El fino”, debido a la elegancia que tenía su juego. Siendo el conductor de la orquesta de Ferro, ganó dos campeonatos en el año 82 y 84. Después de una excelente campaña con el equipo argentino, emigró a México en donde fichó para el Cruz Azul.

La selección paraguaya debía jugar el repechaje para el mundial de México 86 y Cañete fue llamado para jugar los partidos, primero ante Colombia y luego ante Chile. En el mundial tuvo una buena actuación, jugando todos los partidos, marcando la diferencia en el mediocampo del onceno dirigido por Cayetano Ré.

El Gráfico: Adolfino con la camiseta de Ferro Carril Oeste

Ese mismo año y a causa de un terremoto tuvo que dejar el país norteamericano. Junior de Barranquilla, Mandiyu de Corrientes, Talleres de Córdoba, Cobreloa de Chile, Lanús y un breve paso por Cerro Porteño y Colón de Santa Fé fueron otros clubes en donde dejó estampada su calidad.

Finalmente a los 37 años decidió dejar la actividad profesional y hoy día se dedica que formar jugadores.

Sin dudas, Adolfino Cañete grabó su marca personal en los países en donde jugó, fundamentalmente en Argentina en donde llegó a las sendas de la gloria con el Ferro Carril Oeste.

Adolfino Cañete, (derecha) presionando en la marca al inglés Glenn Hoddle (izquierda), durante el recordado partido de los octavos de final de la Copa Mundial México 1986, donde Paraguay quedó eliminado ante la poderosa Inglaterra de Gary Lineker.

Tal es así que hasta el día de hoy los la prensa argentina se pregunta:

¿Existió en el futbol argentino un 10 paraguayo mejor que Adolfino Cañete?

Desde El Parlante le rendimos un merecido homenaje a esta estrella del balompié nacional en el día de su cumpleaños.

Héctor Giménez

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