El fútbol, una pasión que trasciende el campo de juego

El fútbol, una pasión que trasciende el campo de juego

El mundial de Rusia (2018) ha finalizado con gran satisfacción, tanto para los organizadores como para los aficionados de su Majestad, el fútbol. Este éxito mundial demuestra, una vez más, que buscar a priori una lógica a este deporte se vuelve una búsqueda infructuosa, casi como una lección de vida cuando creemos que ya todo se mueve hacia un punto final y no quedan hojas para un punto seguido; como si los pequeños Teseos de la vida quisieran dar sus veredictos finales a sus queridos Hipólitos sin esperarse la llegada de Artemis (quien en el lenguaje futbolístico vendría a ser la pelota).

Y ante tantas metáforas, a las que se recurre para decorar este artículo, cómo no recordar a un intelectual y futbolista como Pier Paolo Pasolini: “Los periodistas no son más escritores que, para vulgarizar y simplificar conceptos y representaciones, se valen de un código literario, digamos –sin salir del ámbito deportivo–, de segunda división”.

Todo lo anteriormente citado lo ha demostrado la selección mexicana al derrotar al entonces vigente campeón del mundo: Alemania. El técnico de la selección Azteca, Juan Carlos Osorio, a quien estamos siempre acostumbrados a ver con una libreta en mano, mencionando en un periódico que este comportamiento viene heredado de la costumbre de su padre, con la azul, apunta los aciertos y con la roja, los errores: “Mi padre me enseñó que es mejorun lápiz corto que una memoria larga”.

La selección mexicana ha realizado una gran hazaña en la fase de grupos, sin embargo, las fiestas no siempre son tan largas y menos con las amargas resacas que dejan los regates de un inspirado Neymar Jr. que terminaron por culminar la ilusión mexicana con un dos a cero. Desde el punto de vista de los grandes intelectuales, el fútbol se ha vuelto una controversia, la cual, no ha dejado indiferente a nadie.

Mientras que para Albert Camus, la pelota ha significado un ejemplo de cómo uno debe entender la vida, y más, cuando la pelota no cae en el lugar donde nos esperábamos, esto en mayor medida sucede con las expectativas personales que nos hacemos, en una vida donde podemos controlar muestras acciones pero no así, nuestras circunstancias.

En términos futbolísticos, la selección de Perú (por citar algunas selecciones que llegaron esperanzadas en lograr buenos resultados) contaba con un arma escondida en la banca, su gran goleador histórico Paolo Guerrero, quien en menos de diez minutos en el campo de juego realizó un taco impensado, pero el balón fue ligeramente desviado, así, se salvaba el buen portero de Dinamarca Kasper Schmeichel, hijo del legendario Peter Schmeichel, considerado uno de los mejores porteros de la historia.

Pese a todas las jugadas de peligro que generó Perú, en especial en el segundo tiempo, el resultado final fue una derrota por la mínima diferencia que terminó por enterrar las ilusiones del seleccionado de Gareca.

La cuestión de la tecnología

Algo que se debe destacar en este mundial es la utilización del llamado VAR. Las opiniones con respecto al uso de la tecnología en el fútbol han generado calurosos debates y no menores polémicas, entre perjudicados o beneficiados. Los laureados directores técnicos, Pep Guardiola y José Mourinho, opinan que es importante que el fútbol no quede atrás con respecto al avance de la tecnología, más si pueden ayudar a desentrañar jugadas que generan controversias.

Otros mantienen una posición crítica hacia el uso de la tecnología, ya que, este deporte, generador de pasiones, es disputado por seres humanos, por lo tanto, es válido que siempre exista un margen parael error tan característico de nuestra especie.

Uno de los que están en contra es, nada más y nada menos que, el centrocampista de la selección croata, Luka Modrić, de destacada participación en el mundial, (siendo premiado con el balón de oro por ser el mejor jugador de Rusia 2018) que comenta: “no me gusta, causa mucha confusión y espero que esta regla no continúe porque para mí no es fútbol”.

Ante este panorama siempre es destacable agregar las palabras del Cholo Simeone: “Si juegas de mitad de cancha para arriba es más fácil que se equivoquen a tu favor. Si juegas para atrás, es menos factible que el error que cometas favorezca a tu equipo”.

El milagro que no duró

Uno de los partidos más destacados en los octavosde final ha sido el partido de Francia vs Argentina. La albiceleste venía de ganar, en un ajustado duelo, ante la selección de Nigeria por la fase de grupos, en la que apareció la tan esperada magia de Messi para el primer gol, la determinación de Nigeria generó un penal que puso el duelo en un empate transitorio que, hasta en ese momento, llevaba a la clasificación a la joven selección africana.

No obstante, Argentina, exhibiendo todo su arsenal ofensivo, logró marcar el tanto que le daba el pase a los octavos de final del torneo, a los 86 min., por medio de Marcos Rojo. En aquel partido se encontraban dos diez, uno en el palco, Diego Armando Maradona y el otro en el campo de juego Lionel Messi, llevando la cinta de capitán y la gran responsabilidad de sostener la historia que dejó uno de los más extraordinarios jugadores que pudo conocer la historia del deporte rey.

Y pese a sus actitudes que lo caracterizan, ya nadie podrá quitar el legado al Diego que pareciera ser que está anclado, hasta el día de hoy, en las letras del cuarteto del inolvidable cordobés Rodrigo Bueno: “La fama le presentó una blanca mujer de misterioso sabor y prohibido placer que lo hizo adicto al deseo de usarla otra vez”.

La albiceleste mostró destellos de buen fútbol frente a la selección francesa, pero el talento del incontrolable Kylian Mbappé, de 19 años, (autor de dos goles) y el ordenamiento táctico del técnico Didier Deschamps fueron determinantes para amargar a los argentinos y al ex líder de la extrema derecha francesa, Jean-Marie Le Pen, quien afirmó que “Francia no se sentía representada por su equipo” y criticó duramente la presencia de “jugadores de color”.

Aunque vale aclarar que Mbappé nació en Francia, a pesar de que sus padres son de origen camerunés.
El duelo terminó con la victoria de Francia por cuatro a tres, siendo el último gol argentino en tiempo de descuento marcado por un efectivísimo Kun Agüero.

Así se despedía la albiceleste y una generación de grandes jugadores individuales que componían un pésimo juego colectivo, teniendo a cargo de la batuta al gran Lionel Messi, quien no pudo levantar la soñada copa del mundo y sostener el legado de Maradona. Fue para la “pulga” como lo apodan, simplemente, insostenible, como cita un proverbio antiguo: “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”.

¡Salud Camarada!

En este resumen del mundial, no podía olvidar a la selección de Rusia que eliminó en la tanda de penales a la de España, que justo antes del inicio del mundial decidió sustituir a su DT, Julen Lopetegui, por el hecho de que este había firmado un contrato con el club Real Madrid, a espaldas de la dirigencia, sin dudas, una decisión muy criticada por los medios internacionales.

Las consecuencias de mover a la cabeza del equipo español fueron claves para su temprana eliminación, pese a que fue dueño de todo el partido con un porcentaje de 79% en cuanto a tenencia del balón contra un 21% del equipo Ruso, récord en este mundial; mención aparte, la situación futbolística del dueño de casa que se dedicó a defender su campo como “gato panza arriba”, no mostrando otros atributos valederos más que la propia entereza y corazón de sus jugadores, pero como escribía en un artículo el perturbado Rodion Romanovich Raskolnikov, de la gran novela del genio Dostoyevski: “Los seres humanos se dividen en dos clases: hombres ordinarios y hombres extraordinarios”.

Quien está en la primera descripción es, sin dudas, el portero Ígor Akinféev, el que con una extraordinaria actuación, atajando dos penales en la definición desde el manchón blanco contra la selección española (4-3 tras 1-1), demostró “de qué están hechos los rusos”, para así, dejar fuera a una potencia europea, sorprendida y que, sin pena ni gloria, se embarcó para su lejana patria.

Gestos de dolor y la vuelta de los diablos

En los cuartos de final, la selección brasileña no pudo pasar ante los diablos rojos. Con un Neymar Jr., que, por momentos mostraba un talento digno para la representación de alguna tragedia griega o, para ser más sinceros, de una trama callejera de marionetas.

Los dirigidos por Tite no pudieron pasar la prueba, ante una selección belga que hacía recordar a los nostálgicos, el mundial de México 86 en el que los diablos rojos, con un gran equipo, llegaban a las semifinales con jugadores destacados como los porteros Michel Preud’homme y Jean-Marie Pfaff, el lateral derecho Eric Gerets, el centrocampista Jan Ceulemans y el media punta Enzo Scifo.

La selección belga eliminó a Brasil que en ese momento llegaba como claro favorito, pese a la temida ofensiva que posee Bélgica, comandada por Romelu Lukaku y fundamentada en la versatilidad de jugadores como Eden Hazard, Kevin De Bruyne, Axel Witsel y Marouane Fellaini, comandados por un técnico que supo administrar el gran talento de este equipo, Roberto Martínez.

Como en el 86, los diablos rojos accedían a otra semifinal, pero esta vez se asegurarían de lograr el tercer puesto derrotando a una joven Inglaterra por segunda vez, ya que ambas selecciones coincidieron en las fases de grupos.

El fútbol y la política

Los primeros disponían del verbo, los otros lo tomaban prestado.

Si algo llamó poderosamente la atención en la selección de Francia es que catorce de sus jugadores son de origen africano. El fútbol permite visualizar mejor el conflicto moderno de la inmigración, la lucha entre la “invasión de los invadidos”.

Sin entrar a analizar de manera profunda la problemática por la cual están pasando los países de un continente africano que tan solo hace poco más de 50 años logró romper el yugo del colonizador, como Argelia lo hizo en 1962 tras una sangrienta revolución. No podía dejar pasar la oportunidad de invitar a la lectura de la obra de Frantz Fanon “Los condenados de la tierra” y, en especial, al demoledor prólogo del filósofo francés Jean Paul Sartre.

Tanto el fútbol como el cine permiten, en ocasiones, visualizar la historia de los otros, los bastardos de la historia, quienes deben construir sus historias porque no provienen de un linaje azul, no provienen de una casta europea, pero ante la problemática creciente de la inmigración pareciera ser que sus epopeyas se mueven en una dialéctica, donde construirán su esencia a partir de cuentas pendientes que tendrán, presumiblemente, una fuerte reacción violenta.

La genialidad de Gillo Pontecorvo refleja todo lo citado en la película “La batalla de Argel”, en donde trata la lucha y la extrema violencia que se desata entre colonizadores y colonizados en el país de origen de la madre del talentoso jugador Mbappé.

Un fragmento de la citada película me recuerda lo que representó y lo que sigue representando el compromiso de las palabras de un intelectual como Jean Paul Sartre. En una conferencia de prensa en Argelia el coronel Francés Mathieu toma la palabra y pregunta a uno de los periodistas ¿qué está pasando en París?

‒Periodista: Es Sartre, sacó otro artículo contra Usted.

‒Coronel Mathieu: Me pregunto por qué los Sartres, están siempre en la vereda de enfrente.
‒Periodista: ¿Usted lo admira?

‒Coronel Mathieu: No sé, pero me gustaría tenerlo de mi lado.

Francia llegó a su tercera final

La selección croata disputaba su primera final teniendo en su fila a destacados jugadores como Luka Modrić, Ivan Perišić, Mario Mandžukić, Ivan Rakitić y pasando por tres alargues consecutivos que, a la larga, fueron lapidarios. La selección croata tuvo mayor tenencia del balón 66% frente a Francia con un 34%.

Francia, al igual que en el partido anterior en las semifinales con Bélgica, no necesitó tener tanto tiempo el control del balón, pero el hecho de su imponente contundencia a la hora de marcar y pese, a que Croacia luchó hasta el final, terminó por sellar con un cuatro a dos la gran final. Croacia tuvo cuatro remates al arco, mientras que el bicampeón mundial Francia tuvo seis. Los autores de los goles para Francia fueron Griezmann 38 min., (P) P. Pogba 59 min. K. Mbappé 65 min., y el descuento para los croatas vino de parte de Mandžukić 18 min., e Ivan Perišić a los 28 min.

El elenco galo demostró mucha contundencia en este mundial 2018, a veces, mostrando un juego avaro en cuanto a la agresividad en el arco rival, esperando en su cancha y aprovechando las ocasiones que le brindaron sus rivales al máximo, contrarrestando esa famosa máxima futbolística, del que ataca más, tiene más posibilidades de anotar
en la valla rival.

Si bien, es cierto, Griezmann fue gravitante, no es menos cierto que el mediocampo francés eligió la seguridad y la austeridad, antes que la locura y el descontrol, posicionándose bien en todos los flancos y aguardando el momento indicado para dar los golpes necesarios para sacar ventajas.

No fue la que mejor jugó, es cierto, porque ese merecimiento lo llevan Bélgica y Croacia, pero se llevó la copa mundial por segunda vez, de manera inesperada, a pesar del favoritismo que la prensa siempre otorga a las selecciones que ya han ganado en el pasado.

Unas palabras de más

También están las posturas anti fútbol como las del gran escritor Jorge Luis Borges quien murió creyendo que el fútbol es un deporte de salvajes, hecho para personas de escasa capacidad intelectual, divertimiento de arrieros de baja calaña, bárbaros sin lectura, etc.

Pues volviendo a nuestro querido lenguaje futbolístico, quién mejor se adapta o personifica en carne y hueso a las palabras de Borges es nuestro ex DT, Francisco “Chiqui” Arce, a quien se le ocurrió la brillante idea de dar la titularidad al casi retirado Paulo Da Silva en vez del joven y aguerrido central del Corinthians, Fabián Balbuena que ahora recaló en la mejor liga del mundo en Inglaterra en el equipo West Ham United, equipo de Steve Harris, líder de Iron Maiden (en el partido contra la selección de Venezuela). Todos saben el final de la historia y no amerita recordarlo, pero sí, importante es no olvidar las consecuencias de la desorganización y las malas decisiones dirigenciales que pueden provocar, desde ya, nuestra temprana eliminación de la próxima cita, Qatar 2022.

No nos quedó de otra a los futboleros en estas fechas que soportar los comentarios de los aspirantes a Borges en las redes sociales, quienes la han pasado realmente mal.

Para terminar, como diría el historiador Erich Hobsbawm: “el francés que siempre está”, y es ciertamente impensado, terminar un artículo, sin la frase de algún gran francés que siempre está presente.

“Ante algunas situaciones prefiero morir antes que pedir perdón. Eso me pasó con Materazzi en la final de 2006”. Zinedine Zidane.

Nota. (1) Clarín deportes.

Por Fernando Escobar

El Parlante

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