La orquesta riquelmeana, cerrada con la sinfonia del titán

La orquesta riquelmeana, cerrada con la sinfonia del titán

Corría el mes de mayo del año 2000, diecinueve años atrás se daba un duelo histórico por los cuartos de final de la Copa Libertadores de aquella temporada en busca de un lugar entre los cuatro mejores del continente.

En el banco millonario estaba Alejandro Gallego y en el del xeneize un tal Carlos Bianchi que marcó época en el equipo azul y oro, condimentos especiales había de sobra, la vuelta de Martín Palermo luego de una rotura de ligamentos, Enzo Franchescoli entrando en la etapa final de su genial carrera, un Juan Román Riquelme que en esta llave iba demostrar una pincelada de lo genial que podía ser su fútbol.

En el primer duelo el ganador fue el millonario por el marcador de dos goles contra uno, está situación provocó una soberbia en Gallego qué ante la consulta periodística sobre la posible vuelta de Martín Palermo para el duelo final, respondió que no le preocupaba en lo más mínimo y que si Boca tenía a Palermo, el tenia a Franchescoli, Martín respondió en la cancha.

Tras un primer tiempo con mucho nerviosismo, Boca fue una tromba sin piedad contra River y lo pulverizó por el marcador de tres goles contra cero con un Juan Román Riquelme fenomenal, amo y señor de la Bombonera aquella noche hizo lo que quiso con todo el que se le cruzó en frente y el broche de oro para la fiesta xeneize, Martín Palermo ingresó en la complementaria luego de más de seis meses de inactividad y si, primera pelota que tocó fue gol, delirio y locura del optimista del gol que mandaba para casa al River de Gallego, que en la previa lo había menospreciado.

Jose Dielma

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