Sensibilizar para conseguir la tan anhelada resiliencia

Sensibilizar para conseguir la tan anhelada resiliencia

La naturaleza no cesa de moverse y cambiar. Muchos desastres naturales no pueden ser controlados por el hombre. Son una amenaza constante. Las amenazas se dividen en dos: las de origen humano y las naturales. De estas últimas hablaremos hoy. Las inundaciones que están golpeando las zonas ribereñas de nuestro país, en San Juan de Ñeembucú, compañía Laguna Itá y en la “Chacarita” del Barrio Ricardo Brugada de Asunción, obligan al hombre a actuar.

En Paraguay estamos muy acostumbrados a responder y paliar antes que forjar una conciencia profunda de la prevención de los riesgos de desastres.

Es importante resaltar que una de las brechas más importantes a ser superadas por esta sociedad requiere una sensibilización por parte de todos los actores sociales, sobre la necesidad de la gestión y la administración consciente y a futuro de los posibles problemas que se desarrollarán; comúnmente pensamos que no nos pasará, hasta que nos sucede y luego no obtenemos respuestas rápidas y concretas para la solución de una problemática, que más bien se debe a nuestra inacción.

Las pérdidas de vidas, los daños materiales y emocionales son innumerables y castigan la negligencia humana en la mayoría de los casos.

Es necesario propender a desarrollar los mecanismos necesarios para disminuir las brechas; hablábamos de la sensibilización más arriba, de la sociedad y sus actores y los principales actores son los políticos y técnicos que se dedican a distribuir el dinero del Estado de diversas formas; esta es la mayor brecha a sobrepasar, disminuirla, equivale a decir que las personas con capacidad de decisión no pasarán más por trámites burocráticos inconsecuentes y ralentizadores de las acciones encaminadas a paliar los desastres naturales y que, eventualmente, desde las autoridades hasta las partes de la sociedad más vulnerables para trabajar en conjunto.

Por lo general, los paraguayos estamos muy acostumbrados de mala manera, a esperar que el Estado nos solucione los problemas, pero muchas veces la desinformación es total con respecto a este tema, por lo que, obligadamente, todos los actores involucrados deberán impulsar políticas públicas tendientes a la sensibilización en materia de Gestión y Reducción de riesgos de desastres.

De esta forma, por ejemplo, ahora con la inundación de la Chacarita la SEN no puede actuar de oficio porque debe tener un pedido especial de la Municipalidad de Asunción que en la práctica es la encargada de salvaguardar a los ciudadanos ribereños.

Sería interesante que la SEN actúe de oficio en consonancia con la Municipalidad sin esperar a que las situaciones negativas se profundicen.

El presidente Horacio Cartes revisando los víveres para los damnificados. Fuente Imagen: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/interior/presidente-cartes-promete-soluciones-definitivas-para-el-dpto-de-neembucu-1603286.html?fbclid=IwAR3kQyc2SVoxR3QOV9ftOczsz9KXC_uA6aQPoostndLFa5F8XXr20YKlF9Y

Sin embargo es justo mencionar que «no deberíamos necesitar» de la SEN en casos normales, pero sí en casos extremos, donde los gobiernos nacionales y municipales se vean desbordados, en el caso de temporales o tornados e inundaciones graves.

Son estos gobiernos de carácter nacional y municipal que deberían construir costaneras, muros de contención y favorecer las políticas de alejamiento de las personas de zonas de riesgos de inundación.

Una importante brecha que hay que eliminar para la gestión de riesgos de desastres es el presupuesto general de gastos de la nación y cómo influye aumentar o «mantener» el mismo para las carteras del estado que se dedican a la organización de estrategias de prevención y de contribuir a la mejora de la respuesta hacia los desastres naturales, como la SEN, por ejemplo.

Sin dinero no se puede hacer nada. No se puede construir una política en gestión de riesgos sin dinero y eso requiere una inversión real, constante y comprometida.

De esta forma solamente, se podrá construir una sociedad paraguaya más resiliente.

La resiliencia es la capacidad de un sistema, sociedad, comunidad o persona expuesta a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de manera oportuna y eficaz de los efectos de esta, lo que incluye la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas. (Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, 2009).
Una comunidad será más resiliente en la medida que:

• Conoce los riesgos a los que está expuesta.


• Se organiza para desarrollar acciones de prevención o para contrarrestar los efectos de las amenazas.


• Toma en cuenta las necesidades y promueve la participación de los distintos grupos que la conforman (hombres y mujeres, niños, niñas, personas adultas mayores, etc.)


• Preserva el medio ambiente y evita dañarlo con sus actividades.


• Participa en la toma de decisiones en asuntos que la afectan.
Entre otros.

El presidente Horacio Cartes junto a autoridades nacionales y el Intendente de Asunción Mario Ferreiro. Fuente Imagen:
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/interior/presidente-cartes-promete-soluciones-definitivas-para-el-dpto-de-neembucu-1603286.html?fbclid=IwAR3kQyc2SVoxR3QOV9ftOczsz9KXC_uA6aQPoostndLFa5F8XXr20YKlF9Y

El riesgo es construido socialmente como resultado de procesos de desarrollo no logrados ni sostenibles (deforestación, manejo inadecuado de cuencas y suelos, desarrollo urbano no planificado, etc.).

Se manifiesta en territorios concretos, afectando a comunidades expuestas a determinadas amenazas, ante las cuales se encuentran en condiciones de vulnerabilidad física, económica, social, cultural, política o institucional.

Su nivel se estima en base a los siguientes factores: amenaza (grado de exposición, intensidad y frecuencia), condiciones de vulnerabilidad y capacidades, recursos existentes o disponibles en la comunidad expuesta.

La gestión del riesgo es un proceso social y de planificación orientado a evitar la generación de nuevos riesgos (gestión prospectiva), a reducir las condiciones de riesgo ya existentes (gestión correctiva) y a mitigar los daños y costos asociados a las emergencias y aumentar la resiliencia de la cual hablábamos, como la gestión reactiva.

Por ello decimos que un rotundo éxito en el tema de GRRD se dará sólo si hay una buena administración del dinero público o buenos proyectos con inversión de capital privado.

Sólo así, se podrían lograr cosas muy importantes, pero para ello, necesitamos primero sensibilizar, para luego construir una sociedad más resiliente.

https://cubanosporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/12/asuncion.jpg?fbclid=IwAR131VPEDAi3R6pScR3r_-CoX1E2A4ut1XXfH4guOxqBIerUi-cQGKNBilg

Fuentes consultadas:

-Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, 2009
-Comunidad Educativa Segura. Guía para la implementación del Plan Institucional de Gestión y Reducción del Riesgo en instituciones educativas.
-Marco SENDAI Naciones Unidas
-COMPILACIÓN DE ESTUDIOS DEL PROYECTO 14-INV-440 – GESTIÓN DE RIESGO DE INUNDACIONES Y OTROS FENÓMENOS ASOCIADOS en municipios del DEPARTAMENTO CENTRAL
-Boletín del CSI-FACEN-UNA

https://archivoimg.globovision.com/wp-content/uploads/2014/06/inundacion-paraguay.jpg?fbclid=IwAR3zENbp_fP18GkMRSeRrA1QUobGMJnXmAg9Nr2gEd-6Oe0HNCPZ36l_s5Y

Gabriel Ojeda

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