150 Años de la Batalla de Acosta Ñu

150 Años de la Batalla de Acosta Ñu

Hace 150 Años.

Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1864 – 1870).

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¿Qué podemos decir que no se haya dicho sobre la Batalla de Acosta Ñu?

Toda palabra es y será insuficiente, pero debemos recordar porque es una de esas fechas que sobrepasa lo simple, que raya lo extraordinario, que forma parte del espíritu y late en el corazón de todos los paraguayos y hombres nobles del mundo.

Última foto tomada al Marsical Francisco Solano López.

Era la mañana del 16 de Agosto de 1869. En Piribebuy, Caacupé y Caaguyjuru se dieron verdaderas masacres de población civil, se incendiaron edificios, se rapiñó el Tesoro Nacional, se saquearon archivos, en fin, se redujeron a cenizas dichas ciudades y fueron muertos de manera cruel gran parte de sus habitantes, combatientes o no.

Los supervivientes eran llevados por la fuerza, ora como prisioneros y esclavos para los cafetales del Imperio del Brasil, ora para mantenerlos alejados de la zona de influencia del Mariscal López y así evitar que este pudiera obtener más hombres o mujeres para su resistencia.

El conde D’Eu, tras haber ordenado el incendio del hospital de Piribebuy, decidió la masacre en Acosta Ñu. / ABC Color

Pero como dijimos anteriormente, el Regente de Paraguay hacía tiempo había ordenado que sólo le siguieran los que estaban dispuestos a soportar la dura campaña con penurias y fatigas, que la población civil no estaba obligada a seguirle (como lo cuentan los Coroneles Centurión y Aveiro).

Sin embargo, nadie jamás pensó que las tropas aliadas, comandadas por Gastón de Orléans Conde D’Eu, actuarían con tanta brutalidad y ensañamiento. De allí que miles y miles de civiles, mayormente mujeres y niños, huyeran en masa de todas las villas y ciudades del actual departamento de Cordillera, con la esperanza de escapar de las salvajes depredaciones y vejaciones que sufrían a manos de los invasores.

Vitorino José Carneiro Monteiro, el general brasileño que dirigió al grueso de las tropas brasileñas.

El Mariscal López se enteró de lo ocurrido estando ya cerca de la Villa de Curuguaty y debió tomar una grave decisión: abandonar a su suerte a los refugiados paraguayos que huían de las masacres o jugarse por una desesperada defensa para intentar salvar lo que fuera posible.

Se decidió por lo segundo… Aunque eso le iba a costar perder a sus mejores hombres y las pocas provisiones que le quedaban, prefería luchar en defensa de su pueblo. Envió a la tropa de élite que le quedaba, 1.200 soldados de su retaguardia liderados por el Gral. Bernardino Caballero para enfrentarse a los 15.000 soldados del Conde D’Eu.

Batalla de Campo Grande, por Pedro Américo de Figueiredo e Melo (1877).

El plan era sencillo como desesperado: los soldados paraguayos debían llegar a la zona de Barrero Grande, emboscar a las fuerzas aliadas y distraerlas el mayor tiempo posible para que el convoy de civiles refugiados que escapaban de la masacre pudieran cruzar el Arroyo Yuquirí y ponerse a salvo dispersándose en los bosques de la zona.

El lugar donde se dio la batalla es, precisamente, un gran llano en medio de las elevaciones y florestas. Y cuando las tropas paraguayas llegaron al lugar, ya era demasiado tarde…

Aproximadamente 4.000 paraguayos se hallaban hostigados por 15.000 aliados, casi todos «esclavos de la libertad» brasileños. De los nuestros, apenas unos 300 eran soldados, que transportaban de manera cansina armas y provisiones en carretas. Entre ellos se hallaban los Mayores Moreno y Franco y el Capitán Miranda.

Emilio Aceval luchó en Acosta Ñu. Fue presidente de la República entre 1898 y 1902.

Cuando avistaron al enemigo en la distancia, no tuvieron otra opción: llamaron a todas las mujeres y niños (estos eran la mayoría) y les repartieron las armas que tenían diciéndoles «oguahêma lo kamba, neike neike», era la seña de que no había otra alternativa sino luchar por sus propias vidas…

Y así fue cómo los 3.000 niños de Acosta Ñu empuñaron los fusiles. Lejos de todo romanticismo y lírica, en realidad lucharon simple y llanamente para intentar librarse de la muerte inminente que se avecinaba… No cubrieron la retaguardia de nadie, no fueron obligados por nadie sino las mismas circunstancias trágicas de una guerra total y cruel, como todas las guerras.

Detalle de una fotografía en la que se observa a mujeres y niños paraguayos en un hospital hacia finales de la Guerra. Descripción: Portal Guaraní.

No hay mucho más que agregar. El combate duró 5 horas hasta que aproximadamente a la siesta, todo había concluido. De los 300 soldados en el convoy, prácticamente no se salvó ninguno. Los 1.200 del Gral. Caballero que fueron al rescate hicieron prodigios para intentar salvar a las mujeres y algunos niños (entre ellos Silvestre, padre del famoso poeta Emiliano R. Fernández; Emilio Aceval, futuro Presidente de Paraguay y Manuel Domecq García, quien luego sería capturado por los brasileños, enviado a la Argentina y convertido años después en famoso Almirante de la Armada de ese país), perdieron más de la mitad de sus hombres y casi todos los demás regresaron heridos.

General de Division D. Isidoro Resquín. Estuvo en la vanguardia del ejército paraguayo en esta cruenta batalla. Establecido el Cuartel General en Azcurra, Resquin asumió el mando del 1° Cuerpo del Ejército y organizó la retirada de López, su gabinete y comitiva. Ascendido a general de división en San Estanislao, Resquin siguió en la vanguardia de la retirada para organizar el campamento en Cerro Corá.

El campo de Acosta Ñu era una carnicería. 3.500 cadáveres paraguayos, casi todos infantes menores de 14 años… Los aliados no daban crédito a lo que veían y luego inventaron la historia de que los niños tenían barbas y bigotes postizos y que por eso no pudieron distinguirlos…

Y para rematar la matanza de la jornada, el Conde D’Eu ordenó incendiar todo el campo, sin importar si pudieran haber supervivientes entre los heridos.

Fue la cereza de la torta, el acto final en ese oscuro y triste episodio de la Guerra contra Paraguay.

Sin embargo, lo que es ignominia y escarnio eterno hoy para los Aliados, es sublime orgullo patriótico para el Paraguay. De las cenizas de ese trágico día surgió la admiración, la gloria y la eterna recordación para los hoy llamados «Niños Mártires» que, con su inocencia infantil y su ingenuo pero tremendo sacrificio, escribieron con su propia sangre la página más ardiente y sagrada de la Historia del Paraguay, sólo superada por lo que ocurriría unos meses después en Cerro Corá.

Quiso la historia que esa inolvidable fecha ocurra el 16 de Agosto, día posterior a la celebración de Nuestra Señora de la Asunción, Madre del Salvador y Fundadora del Paraguay. Así, Dios y la Patria vuelven a estar unidos en nuestro país incluso en las fechas del calendario…

Brasil mató a más de 5,000 niños en la batalla de Acosta Ñu (Foto: Reproducción)

Los Niños Héroes de Acosta Ñu son el símbolo del Paraguay que entregó todo, absolutamente todo, en pos de su noble causa y de sus ideales de libertad… Ese magnífico holocausto patriótico que terminaría de ser coronado el 1 de Marzo de 1870.

Pero como siempre decimos… Esa es otra historia…

Emilio Urdapilleta

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