El Parlante

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Año 1912: Las “cuatro” presidencias – “Una seguidilla de hechos bochornosos”

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“Chutado” el Coronel Albino Jara de la presidencia de la república  mediante una treta organizada por el mayor Tomás Mendoza y demás conspiradores. Partía el Coronel Albino Jara al exilio y le caía la presidencia al Señor Liberato Marcial Rojas, convirtiéndose en el sexto presidente de la era del Centro Democrático o Partido Liberal en el poder de la república desde su victoria en 1904.  Jara cayó el 5 de Julio de 1911.

El flamante presidente Rojas, al decir de Gómez Freire Estévez, era “el Jarismo, sin Jara”, y conformó su gabinete con figuras nuevas, sin ningún arraigo político. Entre los que se destacaban el doctor Alejandro Audibert; en el ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública (así era el nombre completo de ese ministerio) y el doctor Teodosio González autor de la célebre obra “Infortunios del Paraguay” – en la que relata las desgracias del país producida por sus gobernantes, y del Código Penal Paraguayo, rama del derecho en la que descolló.

Coronel Albino Jara

Los doctores Audibert y González eran figuras descollantes de la intelectualidad pero carecían de la entidad política suficiente para garantizar alguna estabilidad al gobierno del presidente Rojas, por lo que esté, como no podía ser de otra forma, rápidamente tuvo que sortear los primeros planteos, conjuras, golpes de estado, revoluciones y todo tipo de atentados contra la seguridad de “su gobierno”.

Se puede asegurar que no hubo otro periodo en la historia política de nuestro país que desde el vamos fue turbulento. El gobierno de Liberato Rojas – que ya entró por la ventana mediante una conspiración-  fue el gobierno más jaqueado y combatido de la historia.

Hacer un retrato de la tribulaciones que se generaron al mismo tiempo de la instalación de su gobierno, requiere un verdadero esfuerzo de paciencia y precisión. Es un  verdadero galimatías (como dicen los que saben hablar), un quebranto de cabeza, en el que se mezclan en esta rocambolesca etapa episodios dramáticos y hasta cómicos.

Rojas resignó el cargo en los últimos días de Febrero de 1812. En ese transcurso, propició en el orden interno de su propio partido una reorganización para la unificación total y definitiva del Partido Liberal Radical. ¿Espectacular, verdad?

Manuel Gondra, uno de los caudillos liberales.

Bueno, la “unión” radical quedó sellada nada más y nada menos que con TRES AGRUPACIONES de esa facción del liberalismo. Resultado final de la “unificación”: los liberales “Gondristas”; los liberales situacionistas u oficialistas; y los liberales “democráticos”. A todos estos habrían que sumar a los exiliados “cívicos” y a los “neo radicales Jaristas” que se aprestaban a irrumpir violentamente –para variar– en este verdadero aquelarre.

Fueron los siete meses más disputados por el poder político de la república “de la era constitucional”, en el que el gobierno tuvo que enfrentar “vaí vaí” la gran revolución campal radical Gondrista con sede en Pilar , que con el descarado apoyo argentino se aprestaba a dar el asalto final.

Don Liberato Marcial Rojas Cabral.

Este episodio dio lugar a la protesta formal del gobierno a través de la cancillería nacional a cargo del republicano Antolín Irala, que epilogó con el rompimiento de las relaciones entre ambos países. El ministro de ese país, doctor Martínez Campos, amenazó incluso con tomar represalias bajo el supuesto de que el gobierno de Rojas atentaba contra “intereses argentinos” en el Chaco. Este cobarde episodio es el mismo exabrupto, copia de las “medidas coercitivas” de Mitre contra el gobierno oriental del presidente Berro, en los prolegómenos de la Guerra Guazú o de la Triple Alianza.

La revolución radical encabezada por Gondra, Schaerer y González Navero, tuvo a su vez su “financiación promiscua” por parte de un ciudadano portugués –un tal Rodríguez, director del ferrocarril de la compañía inglesa– dinero con el cual se armó la revolución radical con material bélico superior al del mismo ejército nacional. Esta cuenta fue pagada por el sufrido pueblo paraguayo –cuando no– pues fue imputado por el gobierno radical a sus raquíticas finanzas. El gobierno argentino de entonces, estaba a cargo del doctor Roque Sáenz Peña.

Retrato del presidente argentino Roque Sáenz Peña (1851-1914) en el Museo Parlamentario

Aparte de esto, y como si faltara más en materia de tribulaciones del gobierno de don Liberato, por dentro sufría todo tipo de intrigas y conspiraciones que lo harían girar poco a poco hacía el mismo lado republicano.

Este verdadero sainete incluía una conspiración de elementos liberales que en algún momento, casi se hacen cargo del gobierno. En efecto; Marcos Caballero Codas –uno de los hijos liberales del mismo general Bernardino Caballero– con Mario Usher y Alfredo Aponte, logran asestar un golpe casi definitivo al gobierno ya copado por colorados.

Incluso el presidente es forzado a renunciar y asilarse en un buque argentino. Este “triunvirato” decide, no obstante, ¡no hacerse cargo del gobierno y se pasan a la revolución radical con sede en Pilar!, no sin antes sufrir un ataque de los republicanos que logran vencer en la Capital.

Mario Usher
Alfredo Aponte

El presidente Rojas es INVITADO NUEVAMENTE A REGRESAR y hacerse cargo del gobierno. UNA VERDADERA COSA DE LOCOS; ¡los colorados pidiendo al liberal radical Rojas a hacerse de nuevo del gobierno del que lo habían sacado sus propios correligionarios!

Rojas, ni corto ni perezoso toma de nuevo la presidencia y se entrega por completo a los colorados.

Aquí no para la cuestión. Hay y habrá todavía mucho más. El caído coronel Jara peleaba en dos frentes, contra los radicales Gondristas en el Sur, a quienes vence  con una audaz maniobra –más adelante se daría vuelta la tortilla- y contra el gobierno de Liberato Rojas, quien lo había desalojado del poder hace un año.

Ejercicios de tropas gubernistas con cañón Krupp de 7,5 (Monte Domecq, Ramón. La república del Paraguay en su primer centenario) – Portal Guaraní

Parafraseando a las escrituras “quien puede entender, que entienda”.

Fin de la Tercera Parte

. «Albino Jara, el Varón Meteórico» de Alfredo I. Jaeggli.

. «Del 14 y 15 al 2 y 3″ Una Interpretación de la historia política del Paraguay. De Eduardo J. Giménez Rabito

. «El Paraguay Independiente» de Efraín Cardozo

. «El Paraguay Revolucionario» Anselmo Jover Peralta.

. «Historia Contemporánea del Paraguay» de Gómez Freire Estévez.

. «Del 14 y 15 al 2 y 3, una Interpretación de la Historia Política del Paraguay». Eduardo J. Giménez Rabito.

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