El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia del Paraguay

Aquel 23 de octubre…

Un 27 de Febrero de 1927, era cobardemente asesinado en las inmediaciones del Fortín Sorpresa, el Tte. Adolfo Rojas Silva, junto al resto de su pequeño escuadrón, a manos de invasores bolivianos que cometían ésta agresión sin previa declaración de guerra.

Durante casi 4 años, Bolivia avanzó impune sobre el Chaco Paraguayo, salvo algunas pequeñas acciones de contraataque, como la destrucción, por parte de fuerzas paraguayas, del Fortín Vanguardia en 1928.

Sin embargo, al pueblo no sólo disgustaban sobremanera las actitudes cobardes y hasta entreguistas de los gobernantes paraguayos. Estaban hartos de las excusas, hartos de que fueran ellos los acusados de «belicistas» ante los innegables atropellos bolivianos sobre la soberanía nacional. La sangre de los mártires clamaba justicia, pero aún no se había colmado la medida…

Recién el 23 de Octubre de 1931, el vaso iba a rebosar…

Alentados por sus mismos profesores, alumnos del #ColegioNacionaldelaCapital decidieron tomar la bandera paraguaya, abandonada en los suelos chaqueños, y ondearla en el momento más crítico de nuestra historia después de 1864-1870.

Marcharon por las calles de Asunción, y amenazaron con tomar la sede del Palacio de López para forzar al Pdte. José P. Guggiari a que empleara verdaderas y expeditivas medidas para la defensa del Chaco Paraguayo, no meras excusas y parches. Algunos historiadores hablan de que los estudiantes en realidad, estaban manipulados por «grupos extremistas», lo cuál no es imposible, pero dada la situación en ese momento en territorio chaqueño (el 75% ocupado por Bolivia entonces), no se puede culpar a ningún «extremista». 

Un grupo alcanzó la entrada frontal del Palacio, y en menor cantidad, el resto de los estudiantes se agolpó en la Plaza del Cabildo.

El ambiente empezó a caldearse. Las fuerzas de seguridad estaban numéricamente rebasadas. El edecán presidencial, Myr. Eduardo Vargas, intentó apaciguar los ánimos pero nada logró conseguir. La guarnición del Palacio de López estaba a cargo del Departamento de Marina, en ese momento bajo mando del Cap. José Bozzano (diseñador de los buques «Paraguay» y «Humaitá»), y ésta fue reforzada por un pequeño «Batallón de Seguridad» enviado por el Ejército, bajo órdenes del Tte. José Félix López.

IMAGEN: Estudiantes marchando frente al Palacio de López. ABC Color.

El escritor Luís Verón nos confirma, en un artículo para ABC Color que efectivamente, los mandos principales en el Palacio estaban ejercidos por oficiales del Departamento de Marina, reforzados por la guardia del Tte. López.

Los estudiantes se descontrolaron, rebasaron los cordones de seguridad y se dirigieron a la toma del Palacio. Entonces, se produjo la balacera…

Hasta hoy, no queda claro quién dio las órdenes de disparar contra los estudiantes. Se sabe que la culpa recayó (y sin injusticia, pues según los testimonios, se los vió disparando) a los Ttes. López y Norberto Jara. Pero ellos también recibieron órdenes del alto mando, y es aquí donde todo quedó en la nebulosa.

Sólo tres personas de más alto rango se encontraban en ese momento capacitadas para dar la orden de disparar contra los manifestantes: el mismo Pdte. Guggiari, el edecán presidencial Myr. Eduardo Vargas, y el Jefe de Departamento de Marina (y Guardia del Palacio) Cap. José Bozzano. Pero se sabe que Vargas estaba intentando negociar con la multitud, y cuando se produjo la balacera, estaba junto al presidente. Entonces, no se cree que pudo haber venido de él la orden.

Haya sido o no espontáneo el tiroteo, las responsabilidades de los mandos eran obvias. Por esa razón, se levantó un sumario militar en contra de los mandos en la desgraciada acción, dirigido por el Juez Militar Eugenio B. Martínez, y los dos oficiales del ejército con mayor rango, Myr. Francisco Vargas y Cap. José Bozzano fueron sometidos a un tribunal. Pero, en función a las leyes vigentes en ese entonces, el resultado de dichas investigaciones permaneció en secreto.

Al menos 10 estudiantes murieron en la trágica jornada del 23 de Octubre de 1931. Otros tantos fueron heridos. Pero el grito de protesta de los estudiantes del C.N.C. se difundió por todo el país. Paraguay ya no estaba dispuesto a tolerar el insulto y la violación de su Soberanía Nacional.

Fue, como diría el escritor Juan Stefanich, «la primera batalla en defensa del Chaco».

FUENTES:

*Conversaciones Político-Militares, de Alfredo Seiferheld.
*23 de Octubre de 1931, de Juan Stefanich.
*Memorias del Myr. Eduardo Vargas, recopiladas por el Tte. Eduardo Vargas.

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