Artigas, el Karai Guazú

Artigas, el Karai Guazú

“Mes de septiembre del año 1820, José Gervasio Artigas, jefe de la Revolución Oriental, cruzó el Alto Paraná, por el Paso del Boquerón y se internó en la selva paraguaya. Iba acompañado por un grupo muy pequeño de hombres, entre los cuales estaban sus fieles compañeros, Ansina y Montevideo, -o mejor expresado, Joaquín Lencina y Montevideo Martínez-, dos esclavos libertos que adoraban a Artigas y se negaron a abandonarlo en tales circunstancias. Como correspondía, Artigas solicitó permiso al “Gobernador Supremo”, Gaspar Rodríguez de Francia, para ingresar al territorio paraguayo, esperando con un grupo de sus hombres, en la orilla del Alto Paraná. Finalmente…. “llega la orden, podrá ingresar con algunos de sus seguidores, doce de su escolta personal, vadeará el Paraná por Candelaria, Misiones, el martes 5 de setiembre de 1820 es el último día que pisa suelo de su Patria”. ( )

Al situarse en San Isidro, se encargaría de construir su propiedad de manera independiente, lugar en donde es ayudado y apreciado por la gente del pueblo. Su vida fue la de un campesino, chacarero y lo que obtenía, lo compartía con sus vecinos, o quienes más necesitaban.

Imagen: Artigas en La Ciudadela. Óleo de Juan Manuel Blanes (1884).

José Gaspar Rodríguez, dictador supremo de la República en esa época, al enterarse de lo que transcurría le retiró el sueldo que le había asignado al protector de los pueblos libres, luego de ser el mismo quien dio la orden de otorgar una entrega mensual de dinero y una lista de ropas tras los contratiempos que sufrió Gervasio Artigas, cuando había solicitado asilo político y protección frente a sus perseguidores, exponiendo situaciones pocas veces vistas en el mundo, reclamando una vida digna y libre.

Tras la muerte del Dictador Supremo, una junta de asesores decidió arrestarlo durante varias semanas, a pesar de su ancianidad y de no haber participado nunca en la política paraguaya.

Éste se encontraba solo frente al aislamiento más desolador, sin embargo, con espíritu de dignidad no se dejó rendir, hecho particular que hace recordar a otros héroes y hombres sin parangón en la historia, que con la misma gran voluntad y valor supremo de humanidad, supieron afrontar las vicisitudes de la vida.

Mediante la participación de Don Carlos Antonio López, como nuevo hombre de poder en nuestro país, Artigas es invitado a llevar sus últimos días de vida en la apacible quinta Ybyray del primer presidente constitucional.



José Gaspar Rodríguez de Francia. Thomas Jefferson Page – La Plata, the Argentine Confederation and Paraguay. Being a narrative of the exploration of the tributaries of the River La Plata and adjacent countries during the years 1853, ’54, ’55 and ’56, under the orders of the United States government

Su estancia final en Asunción, lejos de la villa de San Isidro Labrador de Curuguaty que lo viera envejecer entre trabajos en la chacra y apoyo a los habitantes de esa localidad tan alejada, donde conoció el amor de Doña Clara Gómez Alonso y supo alegrarse con los primeros pasos de su hijo Juan Simeón, fue en la más completa tranquilidad, en la diaria reflexión de sus pasos por este mundo de idas y vueltas.

El Karai Guazú, como le llamaron nuestros antepasados se despedía del mundo en compañía de sus más cercanos en esta aventura en el exilio, y de ese pueblo paraguayo que lo acogió con su acostumbrada hospitalidad, el 23 de septiembre de 1850. En su última bocanada de vida solicitó la presencia de su caballo, para cabalgar hacia las fronteras eternas de lo desconocido.

Artigas, más allá de sus talentos de libertador y legislador del Río de la Plata y la Banda Oriental, el fundador de la nacionalidad oriental, fue ejemplo de equidad y honorabilidad, algo que se ha convertido últimamente en los hombres públicos, en un atributo en vías de extinción.

Nota: http://www.ccifa.com.uy/noticias/45-cronicas-de-atlantida/362-la-otra-vida-de-jose-artigas-paraguay.html

Camila Sánchez

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