El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Francisco Solano López Guerra de la Triple Alianza Historia del Paraguay

Breve Biografía de Francisco Solano López Carrillo

Se le ha dado todo tipo de motes y de exaltaciones: el «Leopoldo de la Región», «Atila Paraguayo», «Napoleón del Plata», «Nerón Sudamericano», «Leónidas Guaraní», «Numantino del Paraguay», «Cincinato de América». Más recientemente, algunos quisieron compararlo con Sir Winston Churchill ó con Adolfo Hitler. Incluso, el gran Augusto Roa Bastos llegó a presentarlo (con exageración y licencia literaria) como el «Cristo Paraguayo». De idéntica manera, al Paraguay que forjó junto a sus antecesores se lo llamó de distintas formas: «China Sudamericana», «Émulo de Japón», «Polonia de América», «Reino de los Jesuitas», «Nueva Bizancio», etcétera.

Caricatura sobre la Guerra de la Triple Alianza, de autor desconocido [Imagen: Youtube].

Pero como diría el poeta y dramaturgo Gabriel Ojeda: «él es un hombre llamado López, Francisco Solano López». No necesita de comparaciones, no necesita de equiparaciones, es único como su vida y obra. Es el paraguayo más ilustre de todos los tiempos, con muchísimas luces y algunas sombras el Gran Héroe de la tierra guaraní.

En el 2020 AD recordamos 150 aniversario de la inmolación de Su Excelencia, el Mariscal Presidente y Supremo del Paraguay, Don Francisco Solano López Carrillo.

1- INFANCIA Y JUVENTUD.

Nació en Asunción del Paraguay el 24 de Julio de 1827, siendo hijo legítimo de Don Carlos Antonio López Ynsfrán (abogado y futuro Supremo del Paraguay) y de Doña Juana Pabla Carrillo de Viana y Lima (de una linajuda familia de terratenientes cuyo linaje se remontaba a las más antiguas dinastías europeas). Su fe de bautismo deja fuera de toda duda, tanto su fecha y lugar de nacimiento como su filiación.

Desde pequeño visitaba los cuarteles militares y era observado por el mismo Dr. José Gaspar de Francia, primer Supremo del Paraguay.[1] Su padre le otorgó una esmerada educación y su maestro tutor de infancia fue el ilustre Prof. Juan Pedro Escalada, quien le enseñó a leer, escribir y contar. A la muerte del «Supremo Dictador», se hallaba estudiando a la manera clásica el «trivium y quadrivium» con el R.P. José Joaquín Palacios (en Paraguay hasta 1870, los principales centros educativos eran administrados o dirigidos por sacerdotes de la Iglesia Católica). Luego sería uno de los primeros miembros de la «Academia Literaria», siendo su tutor en ese tiempo el R.P. Miguel Albornoz.[2] Posteriormente, tomaría cursos de «Matemáticas y Moral» en el «Instituto Superior de Enseñanza» fundado por el jesuita R.P. Bernardo Parés.[3]

A los 18 años ya era un hombre con formación superior para la época. El 11 de Noviembre de 1845, Paraguay (apoyado por Brasil) y Corrientes se unen para hacer la guerra al Dictador de Buenos Aires, Gral. Juan Manuel de Rosas. Paraguay declara oficialmente la guerra el 4 de Diciembre de 1845 y el día 14, el joven Francisco Solano López Carrillo, siguiéndose las tradiciones hispanas que Paraguay había heredado, era designado Comandante en Jefe del Cuerpo Expedicionario en Corrientes, con grado de Coronel (el único Capitán General era Don Carlos Antonio López). Fue ese día, en el Santuario de la Ciudad de Pilar, en que el mozo Francisco Solano hace el sublime juramento que le acompañará toda su vida ante el Obispo Marco Antonio Maíz: «Juro que jamás dejaré caer de mis manos la Sagrada Enseña de mi Patria».[4]

Así empezaba su carrera militar. Por unos pocos meses, el Ejército Paraguayo Expedicionario operó en la retaguardia de las fuerzas revolucionarias del Gral. José María Paz, quien consideraba a los soldados del futuro Mariscal López como mal instruidos y poco capacitados (la ironía está en que fueron sus propias hordas junto a la de los hermanos Madariaga quienes más problemas le causaron por indisciplina y falta de entrenamiento, por lo que terminaría siendo derrotado el hombre a quien Bartolomé Mitre llamó el «Jomini de América»). Sin embargo, el joven Solano López fue muy admirado por el Gral. Paz quien al final admitió la mejor preparación de los paraguayos y la habilidad de su comandante y dijo en una carta a Don Carlos Antonio López que fue publicada en el «Paraguayo Independiente», periódico del Gobierno Paraguayo: «No tengo dudas que el General (Solano López) del Segundo Cuerpo Pacificador corresponderá a las esperanzas de su Patria y a los desvelos de Vuestra Excelencia, felicitándonos todos de tener en su persona un esforzado compañero de armas, pues manifiesta genio y capacidad».[5]

Don Carlos Antonio López y Doña Juana Pabla Carrillo, padres de Francisco Solano. [Imagen: Wikimedia Commons].

En esta primera fase de la campaña contra el Gral. Rosas el joven Solano López vio muy pocos combates (algunas escaramuzas y golpes de mano como en Jaguarete Corá, donde los paraguayos capturaron un convoy enemigo). Pero la verdad es que el Dictador Porteño no tenía tiempo ni ganas de hacerse otro rival con Paraguay: ya tenía suficientes en Brasil, Uruguay, Gran Bretaña e incluso Francia. Así, ante la inminente derrota del Gral. Paz, los paraguayos decidieron regresar al campamento de Paso de Patria a mediados de 1846. Fue allí cuando Solano López (quien fue ascendido al grado de Brigadier General) inició interesantes reformas en el Ejército mientras su padre entraba en contacto con expertos brasileños que llegarían al país para hacer mejoras y modernizaciones. El Gral. Hermenegildo de Portocarrero (entonces Teniente Coronel) llegó al país junto a otros expertos y proveyeron de entrenamiento intensivo a los paraguayos. Portocarrero fue tutor personal del Gral. Solano López y ambos se tenían en altísima estima. El líder paraguayo lo llamaba «mi maestro» y el futuro Barón de Fuerte Coimbra, quien lo conoció y convivió personalmente con él, tuvo incluso hasta en la posguerra (les tocaría ser enemigos) altísimas palabras sobre el Mariscal Presidente en las que destacaba su gran inteligencia, disciplina militar, sentimientos cristianos, modales afables y abstinencia de bebidas alcohólicas.[6]

En 1848-1849 tendría un segundo enfrentamiento contra Rosas en la guerra declarada de Paraguay contra Buenos Aires: se realizaría el violento desalojo de las islas de Apipé, Atajo y Yacyreta (que estaban bajo ocupación rosista) y un contingente paraguayo, dirigido por el Cnel. Wisner von Morgenstern y el joven Cap. Francisco Isidoro Resquín, reconquistarían los territorios paraguayos de Misiones al sur del Paraná. Avanzarían hasta las fronteras de la actual Entre Ríos, donde sufrieron un grave ataque rosista que los hizo retroceder, pues estos habían avanzado en demasía (llegaron hasta el mismo Río Uruguay). El Gral. Solano López, quien llegó con refuerzos para socorrer a los suyos, ordenó la retirada hasta la «trinchera de los paraguayos» (que dominaba gran parte de las Misiones en el Sur), en donde obtuvieron una última victoria contra el contraataque de los valientes soldados de Rosas. A partir de ese momento, el dominio paraguayo sobre las Misiones al Sur del Paraná fue casi incuestionable.[7]

De nuevo, pero esta vez en el Norte, le tocó realizar los desalojos en el Mato Groso, donde los brasileños, aprovechando la situación para avanzar sobre ese territorio mientras Paraguay se hallaba concentrado en el Sur, ocuparon las posiciones del Fecho dos Morros y Campo Salinares (que lindaba con una propiedad que pertenecía a la Familia López Carrillo). Los soldados paraguayos, dirigidos por el Gral. Solano López con el Myr. Simón Villamayor como Primer Oficial, expulsaron a los invasores en un proceso que costó vidas a brasileños y paraguayos. El combate fue particularmente recio en las proximidades del Cerro Pan de Azúcar, donde los brasileños tenían un fuerte que debieron abandonar el 13 de Octubre de 1850. Pero los soldados del Imperio no iban a rendirse tan fácilmente y lanzaron un contraataque sobre el mismo Fuerte Olimpo, que ocuparon momentáneamente e intentaron destruirlo el 14 de Octubre, aunque terminarían huyendo ante la llegada de refuerzos paraguayos, no sin causar graves bajas (cabe decirlo, fue un audaz y exitoso golpe de mano brasileño a pesar de que no mantuvieron su posición). Paraguay terminaría desalojando a las fuerzas brasileñas de la zona y este incidente sería reciclado por Brasil para la famosa expedición del Almirante Ferreira.[8]

2- CARRERA POLÍTICA Y GOBIERNO.

Paraguay, que fue aliado del Brasil en la Guerra contra Rosas (1845-1852), tras la caída del «Restaurador Porteño» finalmente obtuvo el reconocimiento de su independencia por parte de la Confederación Argentina y varias naciones del mundo. El Gral. Solano López se convertiría en el principal diplomático del Gobierno de su padre y partiría a Europa el 12 de Junio de 1853, pasando previamente por Buenos Aires, Montevideo y Brasil (en donde fue condecorado por el Emperador Pedro II en Río de Janeiro). Es relativamente conocida su actuación en el Viejo Continente, aunque aún quedan muchísimas cosas por investigar y descubrir. Fue recibido con las máximas distinciones por la Reina Victoria de Inglaterra, el Emperador de los Franceses Napoleón III, el futuro Rey de Italia Víctor Manuel II. Participó de la Misa de Pascua en la Basílica de San Pedro, recibiendo la comunión de Su Santidad Pío IX y tuvo largas conversaciones con el Cardenal Giacomo Antonelli respecto al «Patronato Regio» en Paraguay, asunto espinoso para ambas partes. También se encontró, de manera poco grata, con el Gobierno de Su Majestad Católica en España y otros representantes de varias naciones. En París conoció a su esposa Elisa Alice Lynch Lloyd, el amor de su vida (aunque tuvo varias mujeres y niños anteriormente) y con quien tendría siete hijos.[9]

Aparte de sus roles como diplomático, el Gral. Solano López se especializaba en el arte de la guerra. La mejor síntesis la realiza el historiador italiano Gabriele Esposito: «En 1853, López fue enviado a Europa por su padre como Ministro Plenipotenciario (…). En la Capital Francesa, asistió a clases militares como estudiante invitado en la École Spéciale Militaire de Saint Cyr (en ese tiempo, la mejor escuela militar del mundo). Durante su estadía en París, López se ganó la admiración del Emperador Francés Napoleón III, quien le otorgó el honor de dirigir un gran desfile militar y le condecoró con la Legion d’Honneur. El futuro líder paraguayo luego fue a Crimea, como observador militar adjunto al contingente francés. Esta fue una experiencia muy importante para Francisco Solano López, quien fue capaz de observar las más recientes innovaciones militares en el campo».[10]

No sabemos cuántas condecoraciones recibió el Mariscal López en este viaje de casi dos años. Tenemos constancia de que fue nombrado «Comendador de la Orden de Cristo» en Brasil; «Comandante de la Legión de Honor» en Francia; «Comendador de la Orden de San Mauricio y San Lázaro» en Italia (entonces, Reino de Cerdeña) y «Caballero de la Suprema Orden de Cristo» del Vaticano. Podrían haber existido otras que no conocemos, pues sobre el viaje de Solano López a Europa aun se ha investigado poco, contrario a lo que parece. Algunos Embajadores del Paraguay en Europa han llegado a afirmar que también habría recibido la medalla de «Companion of the Order of Bath» en Gran Bretaña, honor (de nivel inferior) generalmente dado a diplomáticos y por el espléndido trato que recibió de la Reina Victoria en Osbourne House (oh, la ironía sería 10 años después), es una posibilidad, pero no se han encontrado documentos que respalden dicha afirmación.

A su regreso a Asunción, se convirtió en el «Primer Ministro» del Gobierno de Don Carlos Antonio López. De hecho, le ofrecieron tomar la presidencia, cosa que rechazó airadamente. Aparte de las modernizaciones que traería de Europa en tecnología e industria, su rol principal estaría en la diplomacia. Precisamente allí se destacó, mostrando toda su habilidad como negociador junto a su padre en los asuntos con Brasil (Incidente del Almirante Ferreira en 1854-1855), Francia (Incidente Nueva Burdeos, colonia que Solano López fundó con franceses en el Chaco), Estados Unidos (Incidente Water Witch) e Inglaterra (Incidente Canstatt).[11]

Su más brillante y celebrado éxito diplomático fue en lo que hoy se denomina la «Unificación de Argentina», cuando actuó de mediador entre los contendientes Gral. Justo José de Urquiza del bando federal y Gral. Bartolomé Mitre del bando unitario. El 12 de Noviembre de 1859, el Gral. Solano López mostró tenacidad y brillantez en la negociación, logrando que los porteños se reintegren a la Confederación y que esta respete la integridad de Buenos Aires. Fue el llamado «Pacto de San José de Flores», del que emergió como el príncipe de la paz. Urquiza le regaló su espada y Mitre un álbum dorado con agradecimientos de toda la capital argentina. El argentino mitrista Ramón Carcano llegó a escribir:

«El Gobierno de Paraguay ha precedido en la iniciativa y su plenipotenciario, Gral. Francisco Solano López, navega a bordo del Tacuarí, el buque de guerra mejor armado de los ríos. La metrópoli acepta con pereza la mediación (…). El mediador Gral. López fija su posición. Ejercitará por sí mismo sus gestiones y las abandonará inmediatamente que otra nación se mezclara en ellas. Importaría el hecho un desaire manifiesto y no deseaba además complicarse con una mediación europea que fácilmente pudiera convertirse en una intervención armada, depresiva y peligrosa como ya sucediera en las naciones del Plata. El Gobierno de Buenos Aires garantiza que nada perturbará la mediación paraguaya. El Gral. López redobla los empeños. Debido a su tacto y eficacia admirables la grande y complicada cuestión de la secesión, que amenaza dividir a la República, se debate directamente entre los mismos combatientes con la mediación de una nación vecina y noblemente inspirada, sin propósitos de anarquizar, mutilar o absorber (…). La mediación del Paraguay, de estirpe americana, coloca en contacto directo a los beligerantes, con íntimo conocimiento de sus luchas. y ella queda en medio como un cojín para anular los golpes y alentar los sentimientos de avenencia (…). Las cualidades superiores de un negociador son personalísimas y excepcionales: el Gral. Solano López preside las reuniones con extraordinario tacto. Usa, como mediador, del derecho que posee para encaminarlas y dirigirlas. Consigue que se acuerde que sólo serán materias a discutirse las que él proponga y no las que las partes recíprocamente indiquen. Urquiza garantiza todas las franquicias para deliberar (…). Cinco conferencias se suceden y a veces parece inminente la ruptura. Por fin, el 11 de Noviembre de 1859 se llega al Pacto de Unión Nacional en San José de Flores. Las bases son redactadas por el mediador, dentro de las condiciones presentadas por ambas partes. Buenos Aires se reincorpora a la nación y jura la Constitución reformada de 1853. Se camina hacia la unidad definitiva, indivisible y solidaria. Se alcanza esta fecunda etapa de nacionalismo y cultura mediante los oficios oportunos y cordiales de una potencia americana, vecina y amiga. Con pleno conocimiento del medio, contribuye a terminar la guerra civil más larga y ruinosa de Sudamérica. Es un esfuerzo magnífico de penetración psicológica y sentido político: ejemplo de buen negociador y sabia negociación».[12]

¡Vae Victis! Qué pronto olvidarían los calumniadores, injuriadores y difamadores todas estas palabras. ¡Ay del vencido!

Don Francisco Solano López Carrillo al asumir el Gobierno Paraguayo, según un periódico francés. [Imagen: Portal Guaraní].

3- LA GUERRA Y LA VICTORIA MORAL.

Tras la muerte de su padre, heredó el Supremo Gobierno el 12 de Septiembre de 1862 y continuó con la política de expansión económica y desarrollo industrial que habían iniciado. Sin embargo, la paz política en el Río de la Plata estaba pendiendo de un hilo, pues las sectas liberal-progresistas del continente empezaron a ponerse de acuerdo para aniquilar a los rivales comunes e imponer el sistema de dominación propio de sus ideologías políticas. Apoyado por el Pdte. Gral. Bartolomé Mitre de la República Argentina unificada, el Gral. Venancio Flores del Partido Colorado de Uruguay se lanzó a derrocar a los nacionalistas del Partido Blanco que Gobernaban en la Banda Oriental y que eran aliados políticos del Paraguay de los López. Este acto del Gobierno Porteño es la mecha que encendió el polvorín, como claramente señaló Sir Richard Francis Burton cuando decía que: «Mi admiración por el General Mitre no me torna ciego ante el hecho de que su reciente carrera lleva la mancha de una profunda inmoralidad política al haber realizado por motivos partidarios, personales y ególatras, una alianza militar cuyo resultado es la nefasta y de ningún modo honrosa guerra actual (…). Si no hubiera ayudado con dinero y miles de mosquetes y dado apoyo moral al ex Presidente Flores para que este atacara la Banda Oriental, Brasil no habría encontrado la oportunidad de interferir en la política del Plata y Paraguay, el «equilibrista», no habría considerado que le incumbía o era su deber romper la paz».[13]

Así pues, queda clarísimo que cualquier observador neutral comprendía que la guerra fue provocada por las ambiciones de Bartolomé Mitre y Venancio Flores e iniciada por la intervención brasileña en el Uruguay, el 12 de Octubre de 1864. Otro británico, el historiador Chris Leuchars (quien no es admirador del Mariscal López) hace un análisis que ratifica las palabras de Burton:

«Mitre fue una de las más coloridas y significativas figuras en la historia de su propio país y de la región. Soldado, estadista, poeta, escritor, fue amigo cercano de Garibaldi y experimentó prolongados exilios por su oposición a Rosas, tiempo en el que viajó mucho, se imbuyó y difundió las ideas del liberalismo. Su llegada al poder representó una nueva dinámica en la política de la región y más allá. Él, mucho más que López, representó una amenaza al establecido equilibrio de poderes y no fue accidente que el resurgir de las luchas civiles en Uruguay bajo el Gral. Flores, su leal compañero de armas, haya seguido tan cercanamente a su propio ascenso al poder en Buenos Aires (…). En pocas palabras: la Guerra de la Triple Alianza, que usualmente ha sido descrita como una entidad discreta, puede ser vista de muchas maneras como la continuación de un período de inestabilidad y conformación de naciones que ha tenido lugar desde la caída de los Imperios Coloniales. La interpretación tradicional (que la guerra fue iniciada puramente por la megalomanía del Tirano de Paraguay) está basada principalmente en propaganda aliada…».[14]

Finalmente, el mismo Leuchars, quien para nada es admirador del Mariscal López, termina señalando las razones (bastante contundentes) que justifican la actuación del Gobierno Paraguayo ante el estallido de la contienda: «Como López ha tenido que cargar gran responsabilidad por la guerra, es justo señalar lo que no fue su culpa: la amenaza de invasión Brasileña, al igual que el apoyo de Argentina a la rebelión de Flores, era contraria a la Ley internacional y las acciones del Paraguay, al menos hasta entonces, eran solo respuestas a esas circunstancias. Se podría criticar a López por no mantenerse en sus propios asuntos, pero tenía muy buenas razones para suponer que si Brasil estaba preparado para invadir Uruguay, ante la vista de los observadores europeos, entonces difícilmente se detendría al infiltrarse en las áreas que reclamaba al Paraguay (Mato Groso), lejos de los ojos mirones. De igual manera, si Mitre podía apoyar una rebelión de los insurrectos Uruguayos, entonces ¿qué le detendría para hacer lo mismo con los disidentes Paraguayos en Buenos Aires? Haber hecho menos de lo que hizo habría dejado a López abierto a acusaciones de negligencia».[15]

Podríamos expandirnos muchísimo más respecto a los antecedentes, causas y orígenes de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) pero que nos sea suficiente saber que cuanto uno más profundiza en el tema, más comprende que Paraguay no tenía sino dos opciones: someterse socioeconómica, política e ideológicamente al dicterio de la alianza liberal-progresista en la región o jugarse en defensa de sus propios intereses y tradiciones. Otro británico, el historiador Pelham Horton Box nos la dejó clarísima, y quien quiera entender que entienda, que baste y sobre:

«El Paraguay, sin embargo, ha sido considerado por mucho tiempo como u pequeño país en lucha contra terribles adversidades. La verdad es que por un breve período había aparecido en Sudamérica una potencial Prusia (…) que amenazaba las nacientes libertades que se hicieron posibles con Caseros. Un examen sincero de los hechos sugiere que López tenía muchas posibilidades en su favor cuando se jugó el porvenir de su Patria y si su inteligencia política hubiese sido de alguna manera digna de su voluntad férrea, de su indeclinable energía e incomparable tenacidad, probablemente habría destruido la revolución liberal del Río de la Plata, habría dislocado a la Argentina y organizado en la gran cuenca un Estado cuya vitalidad derivase de los principios que habían echado raíz en el Paraguay de los Jesuitas y del Antiguo Régimen, principios que el Dr. Francia había preservado del contagio de la «demagogia anárquica» de Buenos Aires y sus «apóstoles unitarios». Del retoño tan cuidadosamente cultivado por aquel genio sombrío, había brotado el árbol de Upas a cuya sombra se dieron cita para la última batalla todos los enemigos de la Revolución Liberal».[16]

En lo referente a la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), todas las victorias y pequeños triunfos le pertenecen. Así también, suyas fueron las derrotas leves y graves que le infligieron sus enemigos. El Mariscal Presidente fue el Comandante en Jefe, la Mente Maestra de la lucha implacable y la feroz resistencia paraguaya de casi seis años, de hombres y mujeres que lo siguieron con lealtad pues veían en su persona al único defensor impertérrito de la Patria, levantó los gritos de admiración del mundo entero. En este breve esbozo biográfico no entraremos a hablar de su actuación militar pero sin duda alguna, como alguna vez escribió el Dr. Cecilio Báez: «El Mariscal López valía más que todos los generales de la Alianza. Lo demuestran superabundantemente todos los hechos de la Guerra del Paraguay. Jamás general alguno, con tan limitados recursos, operó más prodigios que López. Cualquier otro en su lugar pronto habría desfallecido…».[17]

Fue puesto fuera de la Ley de las Naciones y declarado enemigo del género humano por el Gobierno Títere de los Legionarios el 15 de Agosto de 1869. Finalmente, el 1 de Marzo de 1870 fue emboscado por la vanguardia del Ejército Brasileño, dirigida entonces por el Gral. José Antonio Correa de Cámara, y rehusando rendirse, fue muerto. Su última palabra fue «Patria».

La última fotografía de Su Excelencia, el Mariscal Presidente del Supremo Gobierno de Paraguay, Don Francisco Solano López Carrillo. [Imagen: Doménico Parodi/Wikimedia Commons].

Se le atribuyen muchas atrocidades, la mayoría de ellas no pasan de ser meras difamaciones, calumnias e injurias. O en palabras del mismo Richard Francis Burton, meros «ardides y farsas de guerra» de tipo propagandístico. El Mariscal López, estricto legalista y draconiano ejecutor, no dudó en aplicar con mano de hierro todas las de la «Ley de la Guerra» contra desertores, derrotistas y traidores (en ese tiempo, en el Paraguay de 1810-1870, regían las leyes y ordenanzas del Imperio Español). Sus tribunales marciales, dirigidos por sacerdotes y altos oficiales, en muchas ocasiones fueron excesivos (y según Elisa Lynch en su obra «Exposición y Protesta», algunos cometían adrede dichos excesos para perjudicar la causa del Mariscal López). Con Su Excelencia Don Francisco Solano no existieron los privilegios del nepotismo que tanto daño hacen: ni su hermano Ángel Benigno, conspirador, escapó del fusilamiento durante la guerra, y su madre y hermanas varias veces fueron puestas bajo estricta custodia por complicidad con los insurrectos.

Paraguay, a buen seguro, es la tierra en donde ocurren las cosas más inverosímiles y espeluznantes, como nos relata el Cnel. Arturo Bray, reivindicador del Mariscal Presidente. La ejecución del Obispo Msr. Manuel Palacios (quien aparentemente habría casado en secreto a Elisa Lynch con Solano López para poder bautizar a sus hijos) a causa de su enemistad personal con el R.P. Fidel Maíz (sacerdote que terminó siendo Juez Superior de los Tribunales Militares y que sería excomulgado por esta acción, aunque luego el Papa Pío IX le levantaría la condena) es motivo de controversias. Bray nos habla de que era el sistema imperante en la época y nadie estaba fuera de su alcance, ni siquiera los prelados (las Siete Partidas, el Código Alfonsino, el Catecismo de San Alberto, el Patronato Regio, etc.) y que debería observarse el tema desde esa perspectiva, lo cual es absolutamente razonable. Pero no duda en rematar al final de su análisis: «Pueden o no estos juicios ser fieles reflejos de la realidad, mas nada servirá para explicar con suficiencia aquella acción insólita de un sacerdote condenando a muerte a su propio Obispo».[18]

A pesar de las prohibiciones y persecuciones de los gobiernos de la posguerra, el pueblo paraguayo nunca dejó de admirar al Mariscal López. La reivindicación empezaría a finales del siglo XIX y principios del XX. En el Gobierno del Dr. Eligio Ayala, la Cámara de Diputados otorgó «media sanción» a la derogación de la Ley que prohibía al Mariscal López y lo declaraba enemigo de la Patria y del género humano. Esta aprobación fue considerada como una «plena reivindicación» de facto, pues sus efectos tuvieron un poder desbordante en el pueblo. Finalmente, tras la victoria militar en la Guerra del Chaco, el Gobierno del Gral. Rafael Franco en 1936 le otorga el título de «Héroe Máximo de la Nación Paraguaya» y sus restos simbólicos pasaron a reposar en el Oratorio de la Virgen de la Asunción y Panteón de los Héroes. Permanece en dicho camposanto hasta la fecha y dicho lugar es el punto clave de las celebraciones populares del país.

Francisco Solano López, con muchas luces y algunas sombras, es el indiscutido Héroe Máximo del Paraguay y Mariscal de América.

4- REFERENCIAS.

1- Vázquez, José Antonio (1975): «Dr. Francia Visto y Oído por sus Contemporáneos», pp. 310-311. Argentina: Editorial Universitaria de Buenos Aires.

2- Amaral, Raúl (1994): «Los Presidentes del Paraguay 1844-1954», pp. 28. Asunción, Paraguay: Biblioteca del Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos.

3- García Riart, Jorge (2015): «El Profesor de Matemáticas de Solano López: Iglesia, Estado, Educación (1843-1846)», pp. 21-22. Asunción, Paraguay: CEADUC y Biblioteca de Estudios Paraguayos, Vol. 107. Imprenta Salesiana.

4- O’Leary, Juan (1970): «El Mariscal Solano López», p. 18. Asunción, Paraguay: Editorial Casa América y Moreno Hermanos.

5- «Francisco Solano López», artículo de Félix Aucaigne. Publicado en «Les contemporains celèbres illustrés: 106 portraits – 106 études«. (1869). Paris, Francia. «El Manco Paz», artículo de Leonardo Castagnino. Publicado en «La Gaceta Federal»: http://www.lagazeta.com.ar/general_paz.htm

6- Testimonios del Barón de Fuerte Coimbra, Gral. Hermenegildo de Portocarrero, recogidos por el Gral. Francisco Rafael de Mello Rego. Citado por: O’Leary, Juan (1970) op.cit. pp. 24-26.

7- Capdevielle, B., Oxibar C. (1959): «Historia del Paraguay», pp. 252-253. Asunción, Paraguay: Edición del Colegio San José. Wisner von Morgenstern, Franz (1996): «El Dictador del Paraguay: José Gaspar de Francia», prólogo de Günter Kahle, pp. 40-44. Asunción, Paraguay: Instituto Cultural Paraguayo Alemán Editor.

8- “Introducción a las causas de la disputa territorial entre el Imperio del Brasil y la República del Paraguay” de Grizzie Logan y Eduardo Nakayama. Presentado en el Tercer Encuentro Internacional de Historia sobre la Guerra de la Triple Alianza en Campo Grande, MS, Brasil (2011). Donato, Hernäni (1996): «Dicionário das batalhas brasileiras», p. 288. Brasil: IBRASA.

9- «El Viaje de Solano López a Europa (1853-1855)», artículo de «El Parlante Digital» (Asunción, Paraguay): 7 de Abril de 2020. https://elparlante.com.py/historia-del-paraguay/el-viaje-de-solano-lopez-a-europa-1853-1855/

10- Esposito, Gabriele (2019): «The Paraguayan War 1864-1870: The Triple Alliance at Stake in la Plata«, p. 20. Londres, Gran Bretaña: Bloomsbury Publishing

11- Barcello Teixeira, Fabiano (2012): «A Primeira Guerra do Paraguai: a expedição naval do Império do Brasil a Assunção (1854-5)«. Brasil: Méritos Editora. Almada, Ricardo (2013): «Nueva Burdeos: Primer Intento de Colonización Europea en Paraguay». Asunción, Paraguay: Editorial El Lector. Insfrán, Pablo M. (1989): «La Expedición Norteamericana al Paraguay 1858-1859». Asunción, Paraguay: Carlos Schauman Editor. Calvo, Carlos (1864): «La Cuestión Canstatt – Documentos Diplomáticos». Asunción, Paraguay: Imprenta Nacional.

12- Carcano, Ramón (1939): «Guerra del Paraguay: Orígenes y Causas», pp. 298-301. Buenos Aires, Argentina: Domingo Viau y Cia. Editores.

13- Burton, Richard Francis (1998): «Cartas desde los Campos de Batalla del Paraguay», p. 241. Buenos Aires, Argentina: Ediciones el Faro.

14- Leuchars, Chris (2002): «To the Bitter End: Paraguay and the War of the Triple Alliance», p. 17 y p. 21. EEUU: Greenwood Press.

15- Leuchars (2002) op.cit. p. 29.

16- Horton Box, Pelham (1998): «Los Origenes de la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza», p. 262. Asunción, Paraguay: Editorial El Lector.

17- Baez, Cecilio (1893): «López y Mitre», ensayo publicado en Asunción, Paraguay.

18- Bray, Arturo (2018): «Solano López: Soldado de la Gloria y el Infortunio», pp. 234-241. Asunción, Paraguay: Editorial el Lector.

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