Celsa Ramírez, ex presa política del régimen de Stroessner

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El milagro de dar vida en un “campo de concentración”

Celsa Ramírez es una víctima sobreviviente del terrorismo de Estado en Paraguay, bajo el régimen de Alfredo Stroessner (1954-1989). Oriunda de Guarambaré, hija de José Nicolás Ramirez y María Lina Rodas, ambos militantes del Partido Comunista Paraguayo (PCP), organización sometida a persecución por la dictadura, motivo por el cual fueron a vivir a Buenos Aires, Argentina.

En 1974 Celsa unió su vida en matrimonio con Derlis Villagra Arzamendia, quien estaba en la clandestinidad por ser uno de los secretarios generales de la Juventud Comunista Paraguaya (JCP).

Luego vinieron a vivir al Paraguay. Un año después, ambos fueron detenidos y sus sueños truncados: Celsa era arpista y Derlis tipógrafo. Celsa estaba embarazada de 4 meses, su hijo nacería en un campo de concentración.

¿En qué fecha fuiste llevada presa? ¿Qué pensaste en ese momento?

El 29 de noviembre de 1975 fui apresada con Doña Petrona Acosta, en la casa que alquilábamos, en el Barrio Republicano de Asunción. A las doce del mediodía, muchos policías -algunos uniformados y otros no- ingresaron por la ventana, y con ametralladoras nos apuntaron y nos preguntaron por Derlis. En ese momento pensé ¡qué suerte que él no está!

¿Cuántos meses de gestación llevabas al ser apresada y cómo actuaron cuando contaste eso a los militares?

Estaba con cuatro meses de embarazo. Cuando les conté fue en el momento del interrogatorio, no les importó. Tanto me indignó.

Celsa Ramírez y Derlis Villagra. Fuente: ÚH

¿Cómo fue el momento del interrogatorio?

Frente a Pastor Coronel y muchos jefes policiales, militares y civiles, yo estaba esposada y apuntada con reflectores que encandilaban, les cuento que estaba embarazada y que no sabía lo que me preguntaban. Con esa respuesta, Pastor Coronel, muy ofendido ordena que me hagan hablar. Recibo varios golpes de tejuruguái (tiras de cuero trenzadas, con mango de madera) en la espalda, después me quedo arrodillada en el piso. Tanto me indignó porque yo estaba embarazada y me parecía un atropello gigantesco. Me levanto y les digo “a ustedes no les voy a decir nada”.

En eso Pastor Coronel ordena que me lleven donde tenga que hablar. Me llevan esposada desde Investigaciones, caminando, hasta la esquina donde funcionaba Vigilancia y Delitos, que ahora ya no está. Allí me sometieron a la pileteada, golpes en la cabeza, cara, espalda, cuello, pies… Los pies me pegaban sobre todo cuando me sumergían. Con un terrible cachiporrazo me doblaron la espalda. Pensé que ahí moriría sin ver nacer a mi hijo. Me dejaron tendida en el piso. Cuando me torturaban pusieron la música de José Asunción Flores a todo volumen, para que nunca más quiera escuchar…

Un Doctor, de nombre Óscar, ordenó que pararan la tortura. Durante 9 días no me permitieron bañarme. Permanecí como 3 meses en el lugar con grillo, luego esposada por un banco debajo de una escalera. A finales de febrero fui trasladada a la comisaría de Fernando de la Mora

¿Contaban con días de visita, y cómo era ese momento?

A mi mamá, a Derlis y a mí nos visitaba mi abuela Romualda Rodas. El día de visita era un día muy esperado. En la comisaría era una vez por semana durante una hora, y a veces menos porque así lo disponían. En Emboscada, en el campo de concentración, las visitas eran más largas. Desde las 10 de la mañana más o menos hasta las 16 horas, los domingos.

En ocasiones, no permitían pasar a la visita, porque el preso “estaba castigado”. Con las visitas se lograron muchas reivindicaciones, una de ellas fue que se comparta libremente. Se organizaban actos artísticos: canto, teatro, danza, poesía. El Comité de Iglesia me prestó un arpa y ensayábamos. Se realizaban misas, trabajos manuales, cursos de idioma.

¿En qué celda te encontrabas, y recordas con quiénes?

Yo estaba en la celda 17-18. Estaba mi mamá, mi hijo Derlis y yo, y entre las que recuerdo estaban Zulma, Rosa Salinas, Felicita de Carrillo, Ignacia, Fortunata, Petrona Rodríguez, y varias otras compañeras con sus hijos.

Tu mamá estuvo contigo en prisión, ¿por cuánto tiempo y por qué cayó?

A ella la detuvieron el 18 de mayo de 1968, en la casa de Oilda Recalde. A las dos por pertenecer al Partido Comunista Paraguayo (PCP). Después de que ella estuviera 8 años en prisión, ahí estuvimos juntas hasta que cumpla sus 10 años.

¿Cómo se dio el reencuentro con tu mamá?

En Fernando de la Mora me reencuentro con mi mamá, María Lina Rodas, después de que ella estuviera 8 años ya en prisión. Mi mamá salió en libertad a los 10 años, de Emboscada, en marzo de 1978.El encuentro fue muy emotivo. Reencontrarnos con mi mamá… tantas emociones mezcladas. Nos abrazábamos, llorábamos (…), yo estaba con una panza enorme, y así todas las emociones se mezclaban.

El caso de Derlis Villagra fue uno de los más representativos investigados por la Comisión Verdad y Justicia, durante el terrorismo de Estado, ¿cómo se dio su detención?

A Derlis Villagra Arzamendia, mi marido, por lo que me comentaron sé que fue detenido por la policía el 30 de noviembre de 1975, al anochecer, cuando llegaba a la casa de Rubén Orué. La casa ya estaba vigilada, porque él ya estaba preso.

Derlis grita su nombre, denunciando a sus torturadores como represores y bandidos. Eso escucharon los vecinos.Llegó a Investigaciones y varios compañeros que ya fueron detenidos lo vieron, escucharon su tortura. Su grito de denuncia al momento de la tortura, enfureció a Pastor Coronel tanto que ahí mismo ordenó que lo ahorquen.

¿Derlis fue identificado?

Hasta ahora no se lo identificó. Hay varios cuerpos que fueron encontrados, pero faltan identificar. Creo que los organismos responsables no están interesados en esta justicia. Están vivos muchos de los que ejecutaron y también muchos responsables directos.

¿Recordás cuándo fue la última vez que viste a Derlis?

Derlis estaba en forma clandestina la última vez que lo vi. Fue cuando salió de la casa para una reunión, el jueves 27 de noviembre. Habíamos acordado que nos encontraríamos el sábado 29 en un lugar. Esa tarde yo estaba siendo torturada, y al no llegar a la cita eso lo puso en alerta para no regresar a la casa.

Celsa Ramírez ejecutando el arpa. Fuente: Facebook. 2012

¿Cómo fue la huelga de hambre que realizaron en el penal de Emboscada, qué pedían?

Hicimos 13 días de huelga de hambre en Emboscada, en 1978. Estábamos entre 16 compañeros y solicitábamos la aparición de los desaparecidos, y la libertad.

¿Cómo viviste con tu hijo, Derlis, después de su nacimiento en prisión los siguientes los 2 años y 4 meses allí?

Él nació en el policlínico policial, el 21 de abril de 1976. La vida en la prisión con Derlis, ya cuando nació, no fue nada fácil. Con la precariedad de una celda en la comisaría, no fue fácil. Mi hijo es un milagro. En el penal el guardia golpeaba la mesa con un sable. Yo observaba y no me asustaba. Pero una vez, estando embarazada de 7 meses, mi hijo si se asustó y se sintió un salto impresionante.

Mi panza se endurecía por cada susto mío, yo le hablaba y le decía: tranquilo vos estás bien, tu mamá te está cuidando. Él tuvo muchas dolencias como el asma. Pero, el amor es más fuerte. Estaba con mi mamá y muchas compañeras solidarias, en Fernando de la Mora cuando Derlis nació.

Cuando Derlis tenía 6 meses, todas las compañeras fuimos trasladadas al campo de concentración de Emboscada. Allí él dio sus primeros pasos recibiendo mucho cariño por parte de los compañeros y compañeras de prisión, y había otros 18 niños. Se organizaba para prepararles comida a los chicos, y se jugaba mucho con ellos.

¿Cómo fue el día en que salieron en libertad?

En el mes de julio, ya después de la huelga de hambre, fuimos trasladados –con Derlis- al policlínico policial, porque él se había enfermado. Tenía fiebre muy alta, era sarampión. Regresamos a la comisaría de Fernando de la Mora, y estuvimos unos días ahí los dos solos, sin explicaciones. Ya no volvimos a Emboscada.

En una mañana del 10 de agosto de 1978, me avisan que me prepare, que saldríamos en libertad. No lo creí. Me tuvieron mucho tiempo en la comisaría central y fue aumentando mi desconfianza de libertad. Luego me llevan a Investigaciones, ahí me desilusioné por completo. Pero, el oficial de guardia, me entrega la cédula y me desea suerte. Salgo a la calle y me acercó a un taxi. Derlis se resistía, lloraba porque no quería subir. Su experiencia era con el vehículo policial. El taxista miraba extrañado. Llegamos al Comité de Iglesia: era la libertad realmente.

Cuando un grupo de gente dice que “en esa época se vivía mejor”, ¿qué pasa por tu mente?

Resulta un poco molesto cuando la gente dice que se vivía mejor en esa época. El problema es que la gente repite lo que escucha, y esa es la promoción que se hace porque ahora no se está pasando bien, y de hecho es una campaña a favor de la dictadura stronista

¿Cómo piensa que se puede re-significar hoy la memoria de lo ocurrido durante la dictadura?

Yo creo que es necesario que se incluya como una materia, como parte de la Historia del Paraguay, tanto en los colegios y escuelas. Creo que se necesita eso, y se necesita mucha lucha, claro. Incluso para los adultos, que muchos no conocen.

¿Qué siente tu corazón después de tanta barbarie?

Así como están ocurriendo las cosas, en verdad me deja muy triste. No ocurre solo a nivel local, sino a nivel mundial, ahí es la cuestión. Es una falta de consideración y respeto a la humanidad que progresa, pero por otro lado uno ve que la gente se manifiesta y reclama sus derechos, entonces ahí está: la esperanza nunca se pierde.

El esclarecimiento es importante, como partido colorado a lo mejor muchos van a decir “yo no tuve nada que ver con eso”, pero fue ese partido el que estaba simbolizando en ese momento al stronismo. Entonces, hay una necesidad de que comprendan eso los dirigentes o el pueblo, que exija a sus dirigentes hacer un mea culpa, un pedido oficial de perdón por tantos crímenes cometidos.

Celsa Ramírez. Imagen fuente: YouTube

¿Qué dirías a los jóvenes que son indiferentes con el pasado y no dimensionan la importancia de conocer lo sucedido?

Lo importante sería que los jóvenes se ocupen de lo que pasa a su alrededor. Que participen y se unan a los que están luchando para conquistar lo que por derecho les corresponde a todos, en este caso diría la educación, para elegir con inteligencia y amor. Mirar atrás es fundamental, hacer conocer esto; porque a veces uno sabe y se vuelve a repetir. Es importante que se sepa bien todo lo que ocurrió, que se sepa dónde están los desaparecidos –que se puede saber-, porque hay gente de la época que sabe dónde están.

41 años después de ser puesta en libertad, y muy a pesar de los recuerdos sombríos, Celsa sostiene que su hijo es un “milagro” y sigue teniendo fe en esa palabra, pese a todos los momentos que le tocó vivir, pasando miserias, humillaciones… en comisarías, y sobre todo en el lugar más temido, el llamado el “campo de concentración de Emboscada”, que para quien sabe en un campo de concentración es conocido por sus condiciones inhumanas y se emplean para encerrar a opositores políticos, permaneciendo en condiciones deplorables. Inspirados en los campos nazis de la II Guerra Mundial, los stronistas cometían todo tipo de crímenes de lesa humanidad.

En su relato, entre sollozos, nos recuerda que “mirar atrás es fundamental”, y que este tipo de crímenes ya no deben ser cometidos nunca más.

Pese a que se negaba la desaparición de Derlis y tantos otros hombres, gracias a la lucha constante de Celsa y tantas otras víctimas,que anhelan descubrir la verdad, más datos fueron saliendo a la luz. El 23 de diciembre de 1992, con el descubrimiento de los Archivos Del Terror, se encontró la cédula de identidad y otros documentos personales de Derlis.

Posteriormente el informe final divulgado por la Comisión Verdad y Justicia (organismo creado para investigar hechos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura stronista) donde se señala que en total 336 personas fueron secuestradas y desaparecidas, más de 120.000 fueron víctimas de injusticias y casi 20.000 de ellas detenidas ilegalmente. El trabajo se inició en el 2004 y el informe final fue divulgado en el 2008.

En la lista de desaparecidos se encuentra el nombre de Derlis Villagra. El 8 de septiembre de 2009, Celsa Ramírez y su hijo Derlis Villagra presentaron una denuncia por homicidio doloso, desaparición forzosa y asociación criminal contra Sabino Augusto Montanaro y 11 represores más, donde dicha acusación señala que Derlis Villagra, marido de Celsa, fue secuestrado e ilegalmente detenido.

Todo esto sigue dando fuerzas a Celsa, quien con su hijo lucha incansablemente para esclarecer la verdad.

Años después Celsa también venció su miedo de volver a reproducir canciones de José Asunción Flores, volviendo –en ocasiones– a su pasión por el arpa.

Celsa Ramírez. Foto del muro del facebook. Detalle

Hoy, a pesar de rehacer su vida, su lucha con la verdad y la justicia siguen firmes como el amor por Derlis, el padre de su primer hijo, “el milagro” de un “campo de concentración”.

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