«CURUPAYTYSINHO»

«CURUPAYTYSINHO»

150 Aniversario de la Epopeya Guaraní. 

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Casi 15.000 aliados cayeron muertos y heridos en las últimas semanas del asedio a la Fortaleza de Humaita, en Julio de 1868.

Pero uno de los episodios más sangrientos se dio con la acción que la literatura hagiográfica brasileña (toda ella, casi sin excepción) denominó «Curupaytysinho».

Como indicó el observador francés de la guerra, Cnel. Nathanael Fix, las tropas imperiales denominaban «reconocimientos» a todos sus peores fracasos. Y en la noche del 15 – 16 de Julio de 1868, cuando se hallaban en los últimos días de enfrentamiento contra la temible Humaita, al bullicioso General Manuel Luis de Osorio se le ocurrió atacar una posición que se hallaba defendida por el paraguayo Cnel. Pedro Hermosa.

El Mariscal y Marqués de Caxias intentó disuadirlo. Sabía que, a pesar de que la posición paraguaya tenía apariencia de estar abandonada, los soldados del Mariscal López se especializaban en tender trampas y emboscadas sangrientas a los Aliados.

Osorio no cedió y bajo su propia responsabilidad tomó a 10.000 soldados y se lanzó contra el reducto paraguayo. 

Avanzó y encontró a la trinchera del reducto vacía. Sin ningún temor, valiente hasta la temeridad, Osorio llamó a todos sus hombres y se dispuso a capturar el reducto. Pero «como si hubieran salido de la tierra», por los costados de las trincheras aparecieron Fusileros Paraguayos que descargaron todos sus tiros sobre los infortunados «esclavos de la libertad». Luego, al machetazo empezaron a decapitar los guaraníes, cosa que era su temible especialidad. Y por si todo esto fuera poco, desde el reducto se lanzaron unos 500 soldados dirigidos por el mismo Cnel. Hermosa embistiendo a las avanzadas brasileñas.

Esta catástrofe costó, sin contar a los heridos, 3.000 muertos a los soldados de Osorio (aproximadamente 5.000 bajas en total). Los paraguayos no tuvieron siquiera 500 bajas totales.

De allí el famoso nombre «Curupaytysinho». Los brasileños también sufrieron lo que los argentinos en esa gran masacre del 22 de Septiembre de 1866, así que, los aliados «estaban a mano».

Fuente Imagen: http://bibliotecanacional.gov.py/bn_documento/coronel-pedro-hermosa/

Emilio Urdapilleta