DURA DERROTA EN AVAY

DURA DERROTA EN AVAY

11 de Diciembre (1868 – 2018). 150 Años de la Epopeya Nacional.

_

Caballero, Serrano y Rivarola, el «Trío Triunfador» que obtuvo una pequeña pero valiosa victoria táctica sobre los Aliados en Ytororo, regresó el 7 de Diciembre al Cuartel de Cumbarity. Dieron su reporte al Mariscal López y éste se mostró satisfecho. Sin embargo, había una preocupación más grande.

Todos sabían que los Aliados ya habían desembarcado la totalidad de sus hombres en la retaguardia, ante lo cual poco se podía oponer en igualdad de condiciones dada la notoria diferencia numérica. 

El Mariscal López prudentemente recomendó que los 4.000 paraguayos restantes retornaran a la línea defensiva del Pikysyry pues la situación era desfavorable. Sin embargo y envalentonado por la reciente victoria, el flamante Cnel. Germán Serrano le dijo que con 4.000 paraguayos era más que suficiente para detener a los «camba».

Algo muy raro ocurrió entonces. López, quién cuándo tomaba una decisión era absolutamente inexorable, entró en duda. Consultó a su Jefe de Estado Mayor, Gral. Resquín, quién no dio una respuesta clara. Luego se dirigió al Cnel. Valois Rivarola y éste con total vehemencia se opuso a enfrentar batalla a los aliados, pues ya no había condiciones favorables para hacerlo como en Ytororo. 

El Mariscal giró la cabeza y observó directamente a los ojos al recientemente ascendido Gral. Bernardino Caballero. El «soldado de la buena estrella», el superviviente de Tatayiba y Timbo, el vencedor de Parecue, Tuyucua, Andaí, Acayuaza… Su voto sería decisivo.

Caballero, quizás por querer complacer al Mariscal, quizás por orgullo personal, quizás porque sinceramente lo creyó posible, quizás por todas las anteriores juntas, respondió: «comparto la opinión del Cnel. Serrano, pero necesitaremos ubicarnos en un lugar adecuado para la defensa».

Ese lugar terminó siendo frente al arroyo Avay, en un pequeño boquerón rodeado de pantanos…

_

La posición era sin duda formidable. Un punto alto y protegido por accidentes naturales que impedía que el enemigo pudiera atacar con toda su fuerza. Pero tenía un sólo y grave defecto: no había por dónde escapar en caso de una desgracia…

Se dice que cuándo partieron a sus puestos de combate, Valois Rivarola gritó a Germán Serrano: «ejokóke nde revikua nde galón pyahu reikóva». Preferimos no traducirlo, pero es un insulto en nuestro dulce guaraní…

No era para menos. El Duque de Caxias no iba a cometer los mismos errores que en Ytororo. Quería venganza. Envió a todos sus jinetes bajo las órdenes del Gral. Osorio. No iba a dejar un sólo punto libre para la escapatoria de los paraguayos…

20.000 aliados contra 4.000 paraguayos totalmente rodeados… El 11 de Diciembre de 1868 olía a tragedia…

_

Se dice que el Mariscal López, reviendo su decisión, envió un chásque a toda velocidad al amanecer del día 11 para ordenar la retirada. Pero ya era demasiado tarde. Las tropas brasileñas encerraron completamente a las paraguayas. La lucha fue atroz, intensa, desesperada. Valois Rivarola fue gravemente herido al comienzo del lance y logró escabullirse hasta Cumbarity. 

Serrano y Caballero fueron capturados (escaparon milagrosa y misteriosamente). 3.500 de los 4.000 murieron, el resto fueron prisioneros. Sólo un pequeño puñado se salvó y contó el cuento. En esta batalla aparecieron las primeras mujeres paraguayas que con uniforme de soldado, lucharon contra el enemigo. Eran más o menos un centenar, todas ellas fueron repartidas entre la soldadesca aliada…

Aunque los aliados también sufrieron unas 3.000 bajas, su victoria y desquite fue total. La Batalla de Avay terminó en dura derrota para el Paraguay…

Con pasos de plomo, la Alianza avanzaba. Tarde o temprano se daría la batalla decisiva…

Imágenes:

Batalla de Avay (óleo de Pedro Américo).


Última foto de Francisco Solano López, 1870.  Doratioto, Francisco (2002) (in Portuguese). Maldita Guerra: Nova história da Guerra do Paraguai. São Paulo: Companhia das Letras. ISBN 978-85-359-0224-2


Bernardino Caballero. https://es.wikipedia.org/wiki/Bernardino_Caballero

Emilio Urdapilleta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *