El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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La hecatombe: La era del “Varón Meteórico”

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Renunciando el Presidente don Manuel Gondra en vez de desembarazarse de su Ministro del Interior ante la presión del «héroe» del 2 de Julio de 1908, Albino Jara, quién como habíamos dicho en la primera parte del especial dedicado a la época de la “anarquía liberal”, le solicitó al primer magistrado.

El presidente Manuel Gondra

Cosa curiosa de nuestros políticos, y en especial de algunos presidentes, que les cuesta sacar a algún ministro de su gabinete soportando presiones de todos (funcionarios del gobierno, enemigos políticos, miembros descontentos del propio partido de gobierno o empresarios y medios de comunicación), y “jugándose” por su «correlí[1]», poniendo la mano en el fuego por sus autoridades (vaya a saber por qué lo hacen[2]), por supuesto tampoco tiene porque hacerlo sino corresponde. Lo que sí, por lo visto Gondra para llegar a la presidencia prometió muchas cosas al pundonoroso Coronel Jara, quien se jugó el pellejo —es cierto— en el golpe para desalojar a los liberales «cívicos» del poder y se venía a cobrar con todo, los “favores” prestados a la cruzada radical.

En fin, con los antecedentes explicados anteriormente en la primera parte de esta historia (Pacto de Pilcomayo de 1904 que significó el raje y llanura de los republicanos colorados del poder luego de atornillarse más de treinta años en él; derrocamiento del primer presidente liberal Gaona en 1906; presidencia provisoria del doctor Cecilio Báez; presidencia del Gral. Dr. Benigno Ferreira y derrocamiento de éste con el violento y virulento raje de los cívicos del poder) golpes, cuartelazos, conspiraciones, exilio y muertes varias,  se sumaba ahora la sorpresiva renuncia del ilustrado don Manuel Gondra, el 17 de Enero de 1911.  Por lo que el poder del ejecutivo era servido en bandeja al “Varón Meteórico” Albino Jara.

Coronel Albino Jara

Sin la “pompa y circunstancia[3]” de otras ocasiones, se  hace cargo del Gobierno Nacional, el Coronel Albino Jara. Se había cobrado con creces su participación en las filas radicales –a cuyo jefe histórico paradójicamente acaba de derrocar– que a consecuencia del papel protagónico que tuvo el intrépido militar el 2 de Julio de 1908 para defenestrar a los cívicos del poder, la posteridad bautizó la famosa fecha como el Dos de Jara levantisco.

Conformó un gabinete variopinto donde sobresalía la figura del cívico (probablemente el político que mejor supo acomodarse a lo largo del tiempo) Dr. Cecilio Báez en la Cancillería Nacional y al menos sorprendía la figura en la cartera de Justicia, el “abogado de la patria” el doctor Manuel Domínguez, (aquel vicepresidente del último gobierno republicano;  Cnel. Escurra) quien renunciará a su alto cargo para pasar a las filas liberales revolucionarias en 1904, dejando “en bola[4]” su gobierno y partido, cobrándose recién ahora su participación ligando un cargo ministerial. (Entre nos, que nefastos y jodidos nuestros dirigentes).

Otra muestra de la virulencia del ataque a la policia cuando el golpe del 2 de julio de 1908. La imagen corresponde a la esquina de Chile y Presidente Franco. Imagen crédito: Portal Guaraní y ABC Color.

¿Y qué era lo que iba a pasar de aquí en más?

Y si señores y señoras….Los radicales gondristas defenestrados, arman una revolución campal. Encabezada por el ex Ministro Adolfo Riquelme «Némesis» del primer magistrado, a quien el “varón meteórico” lo batiría y ajusticiaría personalmente en San Pedro. Riquelme moriría prisionero, pagando con su vida la aventura del levantamiento.  Poco antes, el gobierno del Coronel Jara hubo de repeler otra intentona golpista desde el Sur, encabezada por Francisco Brizuela –luego héroe de la Guerra del Chaco– en Kaí Puente, hoy, Coronel Bogado.

Adolfo Riquelme.

Envalentonado por sus victorias pírricas, el Coronel Jara no para de cometer toda tropelía, cuanta bravuconada se le ocurriera. Contaba —a modo de anécdota— el fallecido radialista de la 9.70 A.M., don Alberto “Chuco” Vargas Peña en su legendario espacio compartido con el Dr. Bernardino Cano Radil, «Polémica en el atardecer» comentaba que cuando el Coronel Jara estudiaba derecho en la Universidad Nacional de Asunción, iba a rendir los exámenes armado con sable y pistola, obviamente ningún profesor dudaba en hacerlo pasar. Explicando un poco la “tilinguería[5]” de este surrealista personaje.

Todo un personaje, vivió con el vértigo de los que se despiden rápido de este mundo. No sólo fue protagonista en la revolución armada liberal, sino una estrella fugaz en esta etapa inestable como caliginosa de nuestra historia.

Solo el Senado pudo parar su ascenso a general, ya con media sanción, habiendo desempatado en su contra, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, el republicano Antolín Irala.

Indomable y arisco como era “murió en su ley” un año después de su gobierno al comandar otro levantamiento contra el régimen que lo había depuesto. Albino Jara, radical de prosapia colorada (hijo del colorado Zacarías Jara) paseó su estampa varonil, siendo centro de atracción en todos los escenarios que le cupo actuar, como cadete en Chile (donde salvó a un camarada de promoción de ahogarse en el pacífico, en un acto heroico cinematográfico, vitoreado por los componentes de la armada chilena); en las fiestas del centenario argentino; y hasta en el mundo de la farándula, habiendo generado uno de los escándalos más sonados de la época –siendo ya presidente– con la invitación a una cantante de ópera del Teatro Nacional, a la que sometió a una de sus saturnales, con la reprobación universal de la sociedad asuncena.

Avenida Paraguayo Independiente. Cuartel de Policía destrozado por el fuego de artillería, tomada de la web Portal Guaraní y publicado en el Libro de las Revoluciones del Paraguay del historiador Javier Yubi.

Volviendo al tema. Entre tanto, cundía el descontento en la propia capital, sentimiento que invadió las filas del propio oficialismo. El gobierno de opereta estaba prácticamente sitiado por la opinión pública, que en esos días “festejaba” el centenario de la independencia nacional en medio de un ambiente tragicómico. Un verdadero “cambalache” en el que efectivamente, la biblia estaba junto al calefón.

La falta de seriedad en la conducta del primer magistrado no pudo reparar, ni siquiera la elocuencia de su ministro de justicia; que se vio en la necesidad de asistir como defensor en las cámaras legislativas.

Nuestro país definitivamente es el “reino al revés”. En este caos lo que la oposición radical gondrista no pudo conseguir con dos batallas campales, un puñado de conspiradores lo consiguió con una simple tramoya. Habiendo ganado la confianza del presidente, el Mayor Tomás Mendoza invita al Coronel Jara a su comandancia; el presidente confiado asiste al encuentro y luego de algunas palabras de circunstancias con Mendoza, este termina “el show” y lo íntima a la renuncia. Si no a las buenas, a las malas.

El “varón meteórico” entró con caballo y todo. Fue puesto inmediatamente en un buque de carrera desde donde el impetuoso amenazaba con gritos y el dedo a sus conspiradores parados en el muelle y partía al exilio (castigo favorito de los gobernantes paraguayos, sobre todo de Stroessner).

Estás demás decir que el impetuoso y ahora “herido” Coronel no se quedaría con los brazos cruzados. Muy pronto sabrían nuevamente de él.

En la conjura tuvieron participación protagónica los hermanos Liberato Marcial y Emiliano Rojas, parientes de Mendoza. Al primero de estos le “cayó” la presidencia.

Don Liberato Marcial Rojas Cabral.

Así de seria, era (¿¿??), nuestra política nacional en aquellos libertinos años del centenario.

Fin de la segunda parte.

Fuentes:

“Albino Jara, Un Varón Meteórico” de Alfredo I. Jaeggli.

“Del 14 y 15 al 2 y 3 – Una interpretación de la historia política del Paraguay”, de Eduardo j. Giménez Rabito´´.

“El Paraguay Independiente”, de Efraím Cardozo.


[1]“Correligionario”, es la forma amigable de referirse a los miembros del partido político que “desde el vamos trabajaron” por la candidatura de cierto personaje del espectro nacional que llegará a la primera magistratura, pero también, de ciertos amigos que conforman facciones dentro de ese partido político, a veces, se suele utilizar de manera despectiva por la prensa paraguaya.

[2]A lo largo de la historia política del Paraguay se dio el caso de los favores prestados por parte de ciertos personajes de la política criolla que obligan a los presidentes a prácticamente no salir jamás a “flote” luego de la previa al hundimiento del “buque insignia” de su gobierno.

[3]Alusión a la música de Edward Elgar March No. 1 in D major (‘Land of Hope and Glory’).

[4]Frase coloquial contemporánea del Paraguay, significa más o menos y dependiendo de las circunstancias, “en off side”, “los dejó solos”, o más para este caso, “los traicionó” sin mediar palabra.

[5]Tilingo, alocado, loco, desquiciado, sin  temor a hacer el ridículo o simplemente, violento y brutal.

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