El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Guerra del Chaco Historia del Paraguay

Breve reflexión sobre el armisticio de 1935

Gloria a los héroes, aquellos hombres ordinarios que realizaron la extraordinaria acción inmoladora de ganar una Guerra en el agreste desierto verde chaqueño.

Pensemos en el mayor de los sacrificios, dar la vida por la defensa del emblema patrio y la vida de nuestros descendientes futuros, ella ha de ser la odisea más terrible y compleja, y a la vez poderosamente creadora, épica, sobrehumana y que fructificará en los corazones de sus testigos presentes.

La Paz del Chaco se volcó sobre ambas sociedades, boliviana y paraguaya, sin salida al mar, pero con el mayor de los recursos naturales posibles, la gente que vive en la gran Mesopotamia americana, con la calidad humana que dicta el ejemplo a seguir por las generaciones contemporáneas.

Vamos perdiendo a nuestros excombatientes de la Guerra del Chaco, por ende es necesario que la juventud industriosa vele por el recuerdo de sus adalides, por la comprensión de sus hechos y por la sangre derramada para sobrevivir en la libertad, la soberanía y la independencia, constructos que emergieron tras la gesta libertadora en 1811.

Hoy en día, algunos paraguayos creen que burlándose de nuestros titanes pueden lograr evidenciar el “avance intelectual” o “progreso cultural” que algunos conglomerados antipatriotas buscan asentar en la conciencia nacional que pretende ironizar la vida del Mariscal López por la que el país en su totalidad ofrece desde el 2015, la conmemoración del sesquicentenario de la epopeya nacional.

Estos pusilánimes, cobardes de la modernidad, terminarán extinguiéndose con el tiempo, mientras los héroes paraguayos, aquellos que han forjado nuestro sentido de pertenencia a este terruño, seguirán aumentando su prestigio, cantando la música victoriosa en los Campos Elíseos en la inmortalidad.

Evoquemos ante todo, el verdadero significado del patriotismo, que está más allá del fanatismo y la militancia, es un voluntariado de la ciudadanía con la cosa pública y con su entorno social, es el vernos los unos a los otros como compatriotas, sin diferencias de ninguna clase y con la firme responsabilidad de otorgar a cada uno lo suyo.

¿Dejaremos que aquellos que no comprenden el valor de las vidas de tantos guerreros paraguayos queden en el olvido y la indiferencia?

No jóvenes, no lo haremos.

Se rememora en ambos países el cese de las hostilidades, vencedores y vencidos, por igual son superhombres por siempre, nuestro orgullo, ese algo fervoroso que hace admisible seguir llamándonos paraguayos.

Desde la redacción de El Parlante, hacemos extensiva la conmemoración del cese de hostilidades que posteriormente rubricó la paz entre dos pueblos hermanos.

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