El Capitán Bado

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150 Años de la Epopeya Nacional.
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La evacuación de Humaita fue un duro golpe a la resistencia paraguaya. Pero todavía más grave era la conspiración descubierta en la retaguardia y que trastornaba todos los planes del Mariscal López. Nada serio podía organizarse si ese grave problema no se solucionaba. Pero es otra historia…

Lo cierto es que, desde la Batalla de Acayuaza el 18 de Julio de 1868 (cuando unos 500 paraguayos bajo mando del entonces Cnel. Bernardino Caballero derrotaron a 1.200 jinetes argentinos, causándoles cerca de 500 bajas contra unas 100 de los guaraníes), el Ejército Paraguayo no había obtenido triunfos importantes. La moral estaba baja, la situación era apremiante.

Fue cuándo tomó la posta una de las leyendas de la tropa, de esos seres mitológicos que produjo el Paraguay: el pilarense José Matías Bado.

Caballería paraguaya, Acuarela de J.I Garmendia

La «Campaña del Pikysyry» se mostraba negra para el Paraguay. Los acorazados aliados operaban con impunidad, siendo guiados por los traidores en la retaguardia. El Mariscal López tenía pensado establecer su resistencia sobre el gran Río Tebicuary, pero se hacía imposible dada la grave posibilidad de que fuera rodeado por dos frentes: aliados delante y traidores detrás. Debía retroceder hasta el Pikysyry, a pocos kilómetros de Asunción.

Cubriendo los pasos, quedaron detrás varios de los más curtidos hombres de nuestro Ejército. Entre ellos el Cap. Matías Bado, quién tenía enorme fama en el campamento enemigo por ser un verdadero centauro, patrullero implacable que capturaba con sus brazos de acero a cualquier aliado «distraído» que pasaba cerca. Espía que se infiltraba en todos los campos y se había convertido en incapturable. Fue el «Yakare Valija» de la Guerra de la Triple Alianza.

A Bado le había tocado una dificultosa misión: debía montar una emboscada en el Paso Yacare, causando el mayor daño posible a los aliados y retirándose cuándo diera la situación.

Era el 30 de Agosto de 1868, y la caballería brasileña sufrió un serio descalabro ante las patrullas en emboscada del Cap. Bado, quién obtuvo una dura victoria. Logró rechazar a los brasileños, pero el costo fue elevado, perdió a 50 de sus 150 hombres, aunque los aliados tuvieran el triple de bajas.

Sin embargo, había cumplido con su misión y con su centenar de hombres, se dirigió hasta el Arroyo Surubiy. Allí encontraría su destino el Gigante Bado…

El Gral. Mena Barreto, supuesto amante (personalmente, no creo en esa historia) del Conde D’Eu, terriblemente molesto por no poder acabar con la guerrilla del Cap. Bado, tomó a unos 3.500 jinetes y se lanzó sobre el Arroyo Surubiy. Allí esperaba la emboscada paraguaya…

Uniforme de Solano López en el Cabildo de Montevideo

Una y otra vez, carga tras carga y avance tras avance, los brasileños eran rechazados. Mena Barreto pidió refuerzos. Los guaraníes iban cayendo sin poder reponerse las fuerzas. Herido y sangrando, el Cap. Bado alentaba a sus hombres, se peleaba con todo lo que había al alcance. 100 paraguayos mal armados sostuvieron a 4.000 jinetes bien pertrechados del Imperio de Brasil durante varios días hasta que el 25 de Septiembre de 1868, se dio el momento decisivo.

Mena Barreto mandó la última carga, ingresó al campamento paraguayo que resistía, aminorado, pero sin perder su persistencia… Llegó al lugar clave y sólo encontró a un hombre, ensangrentado, cubierto de heridas, semidesnudo, musculoso como los Héroes Griegos, pero paraguayo… Era el Cap. Bado. El último superviviente…

La Batalla de Surubiy costó cara a los brasileños. Perdieron 400 hombres para derrotar a 100. Se dice que Mena Barreto se quedó enfurecido por las graves bajas, y golpeó con su espada, histérico, a un árbol que se hallaba cerca…

Inconsciente, Bado despertó semanas después y se halló en un hospital de campaña aliado. Los repugnantes «legionarios», conocedores de su fama, se le acercaron con monedas e intrigas. Las rechazó asqueado. También se dice que el mismo Mena Barreto, viendo al gallardo y musculoso guerrero, le hizo varias propuestas indecentes…

Lo cierto es que José Matías Bado, siguiendo la costumbre iniciada por otros heroicos compatriotas, prefirió antes que cualquier perfidia, arrancarse las vendas y desangrarse… No se sabe el día exacto, pero su muerte fue en Noviembre de 1868.

La dura y sangrienta Campaña de Pikysyry acababa de empezar…

Imagen: Pasaje nocturno del Mcal.López de Humaitá al Chaco. Bosquejos de la Guerra del Paraguay por Alberto Amerlan. Edición ilustrada por A. Methfessel

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