El genio militar del Mariscal López según testigos

El genio militar del Mariscal López según testigos

Nos acercamos cada vez más al 150 aniversario de la inmolación del Mariscal Presidente del Paraguay, Don Francisco Solano López Carrillo. Y nos parece pertinente mencionar como pequeña introducción a las opiniones que interesantes neutrales, e incluso no-neutrales, han emitido sobre el genio militar del Regente Guaraní durante la Epopeya Nacional de 1864-1870.

El prusiano Gral. Maximilian von Versen participó de la «Guerra de los Ducados» (1863-1864) contra Dinamarca, en la «Guerra Austro-Prusiana» de 1866 contra el Imperio Austríaco y llegó justo a tiempo a su país para la famosa «Guerra Franco-Prusiana» de 1870.

Von Versen sufrió múltiples prisiones en su viaje al teatro de operaciones de la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Su objetivo era llegar a las líneas del Mariscal López, quien despertaba admiración en los países germánicos, según cuenta el inglés Masterman, por la brillante defensa militar que estaba llevando a cabo contra las numéricamente superiores fuerzas aliadas. Y lo logró, pues aunque prisionero, Von Versen observó en persona y en el bando paraguayo casi dos años de la guerra, en 1867-1869.

En su obra «Historia da Guerra do Paraguai» (1976), aunque critica la personalidad del Mariscal Solano López, no deja de expresar su admiración como militar. Escribe Von Versen:

Gral. Maximilian Felix Christoph Wilhelm Leopold Reinhold Albert Fürchtegott von Versen. Maximilian von Versen (Gut Wurchow near Neustettin 1833 – Berlin 1893), nació de una familia de oficiales en Pomerania y forjó una brillante carrera como oficial del Ejército Real Prusiano, por la cual se le otorgó la orden «Pour le Merite» en 1866, entre muchas otras condecoraciones. Se hizo General Adjunto de S.M. el Emperador Guillermo II de Prusia, Comandante General del III Cuerpo de Ejército, miembro del Landesverteidigungs-Kommission en Berlín y hacia el final de su vida alcanzó el rango de General de Caballería. Participó en la Guerra de los Ducados, la Guerra Austro-Prusiana y la Guerra Franco-Prusiana. Escribió dos libros sobre sus experiencias en Sudamérica, siendo el más famoso el de la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.

«No tenía otro interés en el Paraguay sino estudiar las condiciones del país. Nunca me alejé del propósito de permanecer ajeno a todas las cuestiones militares y nunca me entrometí en la política interna, aunque debo confesar que los brillantes dotes de personalidad tan eminente, como era López, no podían dejar de fascinar mi espíritu. Quizás aún quede entre los vivos alguien que pueda dar testimonio de los hechos acaecidos durante las fases de mi estadía en el Paraguay y ciertamente él, reconsiderando lo que vio, no emitirá juicio diferente del mío respecto a la grandeza intelectual del genio militar de López, ni juicios menos severos respecto a sus muchos otros actos«.

Luego agrega Von Versen sobre la resistencia en la «Campaña de las Cordilleras» del Regente de Paraguay:

«López hizo llevar a Caacupé a los operarios ingleses y las máquinas del Arsenal de Asunción (…). ¡Todo esto en el receso en los bosques! Solamente la energía y actividad de López eran capaces de reunir el material necesario para tan urgente fabricación«.

Finalmente, indignado por la muerte de Solano López al que, a pesar de todo, admiraba, escribió con flema prusiana:

«Así, por los golpes de un salvaje (Chico Diabo) guiado por un pérfido (un desertor paraguayo) se extinguió la vida del ilustre Dictador del Paraguay. En la historia de la América Meridional su nombre quedó resaltado por su indomable energía y por su extraordinario talento, que lo demostró en el gobierno y la educación de la raza de indios (se refiere a los paraguayos). Dotes tan eminentes se hallan, al mismo tiempo, oscurecidas por sus graves defectos de temperamento. Produce lástima (…) que el pueblo heroico de los guaraníes se haya dejado inmolar sobre un altar que no merecía tan lúgubre holocausto«.

Sobran las palabras…

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Un «amigo de la casa» es Sir Richard Francis Burton, el famoso Capitán de la Royal Navy, diplomático, espía y escritor británico. En su obra «Cartas desde los Campos de Batalla del Paraguay» publicada originalmente en 1870, a pesar de que se declara favorable a Argentina y Brasil, reconoce con enorme justicia histórica el talento del Mariscal López:

Richard Francis Burton en 1864.

«No cabe duda alguna sobre la habilidad del Mariscal Presidente López. Es un orador extraordinario. Sus cartas, decretos y documentos de estado lo corroboran. Sin ser un soldado experimentado, es un excelente topógrafo y ha conducido la parte defensiva de la campaña, si no con destreza, con menos errores que sus agresores.

Obligado a retirarse por la acción combinada del ejército y los acorazados, fue moviendo su línea de base hacia el norte hasta que encontró una posición de fácil defensa. Así obligó a los invasores a atravesar el Gran Chaco, a abrir una vía por los pantanos, a atravesar lentos cursos de agua y pasar todo tipo de penurias en un territorio con malaria, infestado de mosquitos y otras pestes.

Con audaz resolución y una gran fortaleza moral, probablemente haga pelear hasta el último hombre con la esperanza de que fracase la Triple Alianza o que Brasil se agote ante tremenda carga. Sus enemigos afirman que es terriblemente obstinado y predicen que terminará pegándose un tiro».

El libro de Burton sobre la Guerra de la Triple Alianza es LECTURA OBLIGATORIA

Un poco conocido autor sobre las operaciones militares de la Guerra de la Triple Alianza es el francés y Coronel de Ingenieros de Estado Mayor, Don Theodore Fix. En su obra «Conference sur la Guerre du Paraguay» del año 1870 nos da un meticuloso y detallado juicio sobre la habilidad militar de Solano López.

El Cnel. E.M. Theodore Fix (Francia) sentado con su esposa Clementine y sus hijos en la villa de Aumale. Circa 1885.

«El genio que el Mariscal López desplegó para la construcción y la defensa de sus innumerables posiciones es verdaderamente admirable y digno de que sea citado como ejemplar».

«Durante el primer período, López, quien muy probablemente quería apoderarse del Uruguay, se mostró como un estratega mediocre. Sus golpes, llevados sin conexión, sin dirección precisa y calculada, sin rapidez, no sirvieron sino para hacer firmar la Alianza y enfurecer a los Aliados.

No se animó a marchar decididamente con grandes fuerzas hasta Entre Ríos y el Uruguay; dispersó sus tropas en lugar de concentrarlas. Pero cuando regresó a su país a defender posiciones, sus concepciones fueron sencillamente admirables. Su táctica ha sido muy bien meditada, la pusieron en práctica, generales y soldados que la comprendían bien y que se mostraron tan audaces como tenaces (…).

Sus líneas estaban maravillosamente bien extendidas, todas ellas se ligaban a grandes campos atrincherados y a fuertes que servían de puntos de apoyo en los flancos o la retaguardia; ellas se hallaban duplicadas o triplicadas, la sección más fuerte siempre se encontraba detrás y ofrecía una resistencia encarnizada al momento en que el enemigo capturaba sin muchas molestias las primeras líneas. Luego de Itapirú, Rojas; después de Curuzú, Curupayty; en cada sección de línea se mantenía el mismo detalle: las fosas multiples de Curupayty, las tres fosas de Timbó, etc. (…).

Estas defensas eran siempre hábilmente trazadas y rápidamente elevadas por López porque conocía el terreno, disponía de una inmensa artillería y de todos los recursos del arte de guerra moderno. En el empleo de sus tropas, López siguió una serie de reglas más o menos invariables.

Como el Rey en un juego de ajedrez, permaneció en el centro, sin exponerse, pues de su vida dependía la victoria final; estaba completamente informado y fielmente servido por sus emisarios y espías, tanto en el campamento de Concordia como en Tuyutí; preparaba sus salidas y sorpresas de noche, las hacía ejecutar un poco antes del alba, desembocándose rápidamente desde verdaderos laberintos; aunque generalmente muy mal montada con los caballos del país en comparación con los de los Aliados, su Caballería fue empleada con inteligencia en los movimientos de flanqueo: en Bella Vista, Tuyutí, sobre Río Hondo.

En fin, cuando empezaron a faltar fuerzas a López, mantuvo su autoridad mediante el terror, utilizó su tesoro para extorsión saqueando Iglesias; consiguió armas apelando a los Arsenales aun intactos del país o bien, por contrabando; hizo soldados de los fugitivos, los prisioneros, niños, mujeres, indios, los fanatizaba e inflamaba a todos para la guerrilla…».

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Finalmente, un testimonio de enorme valor porque lo recolectó el hijo del Conde D’Eu, el Príncipe Louis de Orléans y Braganza, quien de su propio padre escuchó este relato y lo consignó en su obra «Sous la Croix-du-Sud». Hasta el mismo Gaston de Orléans, el que luchó contra los paraguayos en las recordadas batallas de Acosta Ñu y Piribebuy entre otras, reconocía a su heredero la valentía y el heroísmo del Mariscal López:

Gastón de Orleans, Conde de Eu.

«López, seguido por todas partes por las columnas aliadas, prolongaba sin embargo la resistencia. Aprovechaba con destreza dentro de todo admirable su conocimiento perfecto de los laberintos boscosos que le servían de refugio y desactivaba uno tras otro los intentos de encierro de sus adversarios.

Mcal. Francisco Solano López

Dotado de una mobilidad sorprendente, aún disponía -a pesar de haber perdido 100.000 hombres- de una pequeña fuerza provista de artillería y se revitalizaba, no sabemos cómo, en el corazón de la floresta virgen (…). A la cabeza de 2.000 hombres, luego 1.000, luego apenas 500, este extraño maníaco que al comienzo de la campaña había varias veces hecho pruebas de una innegable cobardía, se rehusaba hasta su último suspiro considerar siquiera la idea de una rendición, aunque sea honorable…

Al fin, al comienzo de Febrero de 1870 supimos por unos tránsfugas (paraguayos) que rodeado de una débil tropa, el Tirano se encontraba inmovilizado en Cerro Corá, sobre la ribera derecha del Aquidabán (…).

El Primero de Marzo a la mañana, habiendo disimulado su aproximación, el destacamento (brasileño) entero desembocó sobre el Aquidabán, redujo a silencio las cuatro piezas que defendían su entrada y sin tardar se precipitó sobre la guardia personal del Dictador.

Éste manifestó en ese instante supremo un heroísmo inesperado: herido por un golpe de lanza desde el inicio de la acción, se sostenía valientemente frente a sus agresores hasta que Cámara apareció y le intimó rendirse: «Muero con mi Patria» fue su única respuesta. En ese mismo momento, una bala brasileña le llevó a una rápida muerte».

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Podríamos agregar mucho más, pero preferimos dejarlo ahí como un pequeño entremés introductorio. Si gente de tanta valía supo reconocer todas esas virtudes en el Mariscal López, ¿por qué aún persisten tantos que con notable sesgo pretenden presentarlo como poco menos que un inútil e incapaz?

Dejamos esa pregunta para nuestros avezados lectores…

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Emilio Urdapilleta

2 comentarios en «El genio militar del Mariscal López según testigos»

  1. Cada vez admiro más la figura de López pero mi mente aún no puede comprender cómo Amando tanto a su país lo llevó a está desigual guerra.

  2. Y es ovbio que habran personas quienes piensen que no fue un ilustre General ya que fueron lavados de cerebros mientras los aliados comandaban varios años en paraguay en la pos guerra.
    Pero el tiempo hará justicia lo dice el mismo mariscal y se supo toda la verdad. Solo falta la justicia en el tribunal de la HAYA

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