El Paraguay Corporativo 1936-1954: Capítulo I

El Paraguay Corporativo 1936-1954: Capítulo I

El Paraguay Corporativo: Febrero de 1936. Rafael Franco y la instauración del Estado Corporativo o Totalitario en el Paraguay.

El análisis de uno de los hechos más trascendentes de lo que va del siglo en el Paraguay- no tanto por sus resultados como por lo que significó desde el punto de vista de las transformaciones en el campo político- , la Revolución de Febrero de 1936, no escapa ni puede hacerlo de la constante maniqueísta. Hay quienes la califican de poco menos que diabólica, si se considera que se estaba expulsando del poder, a escasos seis meses de la conclusión de su mandato nada más y nada menos que al ´´Presidente de la Victoria´´ en la reciente guerra con Bolivia, el doctor Eusebio Ayala, quien marcharía al exilio como consecuencia de esta ´´revolución´´, y moriría lejos de su patria. Otro tanto ocurría con el entonces General José Félix Estigarribia, victorioso conductor de las tropas paraguayas en la contienda internacional. Sin embargo, hay quienes consideran la revolución del 17 de Febrero de 1936, tras la sublevación de las fuerzas de Campo Grande lideradas por Federico W. Smith, como una ´´´´verdadera gesta libertaria, encausadora de rumbos torcidos y anti populares´´.

No obstante las contradicciones, el gobierno efímero de Franco concluyó con la ignominia que significaba aquel ucase liberal de la post guerra contra la memoria del Mariscal Francisco Solano López. Además terminó el Oratorio de la Virgen de Asunción y a partir de ese momento denominado también ´´ Panteón de los Héroes´´, que fuera una de las obras inconclusas a causa de la guerra contra el Mariscal-Presidente y que significaba un vergonzoso testimonio de los gobiernos anteriores al tenerlo en total estado de abandono.

Lo claro y concreto, es que en febrero de 1936 se echaba por tierra cuarenta años de gobierno ininterrumpido del Partido Liberal o Centro Democrático, y con ello lo que denominamos a través de entregas anteriores como el periodo del ´´Paraguay Liberal´´ que abarcaron los gobiernos republicanos y liberales desde la terminación de la Guerra de la Triple Alianza. El Partido Liberal a partir de ahí, jamás volvería al poder hasta nuestros días, de hecho el ´´viejo partido liberal´´ desaparecería de la escena política en 1940, liquidado por sus propios afiliados al instaurar la Carta Política del 40 a favor de Estigarribia. Podría considerarse que ´´retornaron´´ al poder cuando luego de un juicio político a Fernando Lugo, asumió su vicepresidente, el ´´liberal´´ del Partido Liberal Radical Auténtico (heredero-según algunos- del Partido Liberal) la presidencia acéfala desde el 22 de Junio de 2012 al 15 de Agosto de 2013, de este nuevo siglo.

Lo cierto es que en Paraguay se iniciaba una nueva etapa política, la del ´´Paraguay Corporativo´´.

Desfile de la Victoria tras la Guerra del Chaco en el microcentro de Asunción. Se ve a los Vencedores del Chaco, los Soldados Paraguayos, marchando bajo el Arco del Triunfo adornado con la Estrella Roja de la Legión Civil Extranjera. [Imagen: ABC Color].
Desfile de la Victoria tras la Guerra del Chaco en el microcentro de Asunción. Se ve a los Vencedores del Chaco, los Soldados Paraguayos, marchando bajo el Arco del Triunfo adornado con la Estrella Roja de la Legión Civil Extranjera. [Imagen: ABC Color].

Ya el sistema liberal estaba sentenciado de antemano, valga la aclaración. A la explosión guerrera se vino la implosión política. Si el partido liberal no cayó antes fue gracias a la guerra, brillantemente conducida por Estigarribia y sus oficiales.  Lo cierto es que el pueblo paraguayo harto del liberalismo ´´a la paraguaya´´: con opresión en vez de libertades; con discriminaciones odiosas e injusticias sociales, en vez de igualdad; y con una política de persecuciones, destierros, cárceles y muerte, en vez de fraternidad, en soterrado concierto de fuerzas políticas trabajadas previamente en las tiendas de campañas en pleno Chaco, dio por tierra con el régimen imperante desde hacía casi cuatro décadas.  El coronel Franco estaba largamente ´´trabajado´´ desde antes de la guerra inclusive, siendo cabeza visible de cuanta intentona de golpe se tramara contra los gobiernos liberales. La inteligencia del gobierno percibiendo el peligro que significaba este señor lo ´´extrañó´´ del país. Sin embargo ya era tarde, la llama revolucionaria había prendido fuerte en los cuarteles y ahí se definió la situación.

Resumiendo, el Coronel Federico W. Smith, militar destacado en la contienda chaqueña y la  oficialidad de sus cuarteles el 17 de febrero de 1936 se cargaron al gobierno, partido y sistema  liberal entero y tomaron el gobierno de la República exportando de Buenos Aires, de nuevo al díscolo y aureolado coronel Franco para asumir la presidencia, inaugurando un largo periodo de nuestra vida institucional signado por ideas de orden corporativo.

Con diferentes matices, pero dentro de los parámetros corporativos, el régimen que inicia Franco tendrá larga vigencia en Paraguay hasta la caída de Alfredo Stroessner el 3 de febrero de 1989, cosa que iremos hilando a lo largo de este ensayo.

El régimen constitucional liberal que había durado casi 70 años, era reemplazado por otro que se aprestaba a dirigir otros tantos decenios los destinos del país, rompiéndose la Constitución Liberal 1870 con la instalación del flamante gobierno  siendo proscripta la Carta Magna de un plumazo o sablazo por el Decreto N° 152/1936. Ciertamente la CN de 1870 tendrá vigencia nominal con el gobierno de Félix Paiva hasta el auto golpe del presidente General José Félix Estigarribia en febrero de 1940 (febrero tenía que ser), pero esto no afectará en modo alguno la tónica de la ideas dominantes.

Una verdadera ´´bolsa de gatos´´ en la que estaban metidos prácticamente todas las tendencias políticas anti liberales se encargó de instrumentar el acta institucional. Había de todo y para todos, desde la derecha fascista con Gomez y Luis Freire Esteves y Bernardino Caballero (Hijo); el ´´solidarismo´´ ideología facho-católica creada por Juan Estefanich, y hasta posiciones de la izquierda marxista con el doctor Anselmo Jover Peralta. Esta heterogénea base civil apuntalaba el movimiento armado militar.

La clara tendencia fascistoide del Decreto 152 del 10 de Marzo de 1936 decía textualmente: ´´Siendo perentoriamente necesario establecer el contenido político, jurídico y estatal de la revolución libertadora, en forma cierta e inequívoca, que permita al pueble paraguayo conocer sin reticencias posibles la nueva estructura del estado y estar a cubierto de toda incomprensión acerca de la fuerza y el mandato histórico del primer gobierno de la revolución; y Considerando: Que, el acta constitucional de la república con la trascendencia  de una nueva Carta Magna que dispone sobre la futura organización del estado y prescribe la convocación de una Asamblea Nacional Constituyente que determinará la ´´Organización moderna definitiva de la República, de acuerdo a los móviles de la ´´Revolución Libertadora´´. Curioso, la mayoría de los cuartelazos o golpes, son denominadas ´´revoluciones libertadoras´´, una expresión para desconfiar desde el vamos.

Continuaba diciendo el decreto: ´´Que, este acto supremo de soberanía invistió al gobierno provisional de una mandato imperativo, que este no puede eludir y que por el contrario deberá ejercitarlo con toda la plenitud que le acuerdan las facultades que expresamente están establecidas en el Plebiscito Constitucional del Ejercito Liberador, de que emanan sus atribuciones´´.

´´Que, la magnitud del cambio de situación consumado, a la vista de esos antecedentes excusa de toda tarea de interpretación por cuanto evidentemente impuso soluciones históricas intergiversables que demuestran que el advenimiento de la revolución en el Paraguay reviste la misma índole de las transformaciones sociales totalitarias de la Europa contemporánea, en el sentido que la revolución libertadora y el estado son ya una misma e idéntica cosa´´.

´´Que, no obstante la evidencia de tal cambio estructural del país, que ha traído y establecerá en su desarrollo la revolución, diversos núcleos de tendencias demagógicas vienen manifestándose en el ambiente con miras de introducir en las filas populares gérmenes de desorientación sobre el contenido político, jurídico, social y estatal  de la revolución y desviar a esta su idea matriz, cual es la organización moderna definitiva del nuevo Paraguay, liberados de los males endémicos de la demagogia industrial y sectarista, encarnados en el régimen depuesto´´.

´´Que, para avocarse al estudio y solución integrales de la reorganización constitucional futura de la república y de los problemas de gobierno que aparejan, el Presidente Provisional está facultado a conducir a la nación hacia la efectividad del mandato imperativo conferidole´´.

´´Oído el parecer del Consejo de Ministros; DECRETA: Art. 1° Declarase identificado la revolución libertadora del diez y siete de Febrero de mil novecientos treinta y seis con el estado de la República del Paraguay; Art. 2° – La revolución libertadora del 17 de Febrero de 1936, identificada con el estado, movilizará desde la fecha el concurso voluntario de todos los ciudadanos de la república a los efectos de la realización integral de sus fines permanentes, directamente por órganos del estado; Art. 3°- Toda actividad de carácter político, de organización partidista, sindical o de intereses creados o por crear, de naturaleza política dentro de la nación, que no emane explícitamente del estado o de la revolución identificada con el estado, se prohíbe, por el término de un año.- Art. 4°- Quedan bajo la jurisdicción del Ministerio del Interior todas las cuestiones relacionadas con la política social del estado identificado con la revolución libertadora, comprendiéndose en ellas las relaciones y conflictos entre el trabajo y el capital, las organizaciones y necesidades de obreros y trabajadores, como igualmente de los patrones en forma definitiva.-   ART. 5°.- Crease un comité de movilización civil de la república, a los efectos del cumplimiento del art. 2° de este decreto, cuyo reglamento y organización dictará el Poder Ejecutivo.- Art. 6°- Crease un Departamento Nacional del Trabajo, a los efectos prevenidos en el art. 4° de este decreto.- Art. 8°.- Comuníquese, publíquese y archívese.- Fdo. : RAFAEL FRANCO; Gomez Freire Estévez; Juan Estefanich; Luís Freire Estévez; Anselmo Jover Peralta y Bernardino Caballero´´

HE AQUÍ, en toda su desnudez, el boceto inicial de esta revolución alegremente, curiosa y paradojalmente llamada ´´libertadora´´. En ella se sintetiza los lineamentos básicos, el ´´nuevo orden´´ de la política a seguir por el nuevo gobierno y los perfiles que pretendían dar un nuevo cuerpo al estado. Constituye por un lado el desmembramiento del sistema republicano y liberal, cargándose a través de una imposición totalitaria la actividad partidaria de los dos partidos tradicionales y los demás; y por otro lado; el nacimiento del ´´PARAGUAY CORPORATIVO´´.

Ciertamente la Constitución de 1870 meses después volvería a tener una efímera vigencia hasta el auto golpe de Estigarribia. Don Félix y la ´´gavilla cuarentista´´ universitaria pero bajo tutela militar no tuvieron ningún empacho en cagarse con la Constitución liberal de 1870 y retomar el sistema corporativo a través de la promulgación de una nueva Carta Política hecha a medida del nuevo líder providencial. El Partido Liberal adjuraba de sus viejas banderas para sostenerse otros decenios en el poder, pero se les murió el dictador.

Retomando lo del vergonzoso decreto de febrero de 1937, el mamotreto en cuestión para comenzar identifica la revolución ´´libertadora´´ con el estado. En otras palabras, el nuevo partido de gobierno con el estado.

Ni hace falta señalar el origen de estas ideas matices, ya que el considerando mismo dice: ´´…..el advenimiento de la revolución libertadora en el Paraguay reviste la misma índole de las transformaciones sociales totalitarias de la Europa contemporánea, en el sentido de que la revolución libertadora y el estado son ya una misma e idéntica cosa´´.

El documento revolucionario mostraba sin ambages el flagrante desprecio al pluralismo político y otros derechos fundamentales que deberían reinar en toda sociedad civilizada.

Los iluminados de la nueva situación ponían a la consideración forzosa de la ciudadanía un autoritarismo revestido con alguna intención ideológica.  El país se disponía a transitar de nuevo el camino de la ´´mano dura´´ impulsada por la triada: gobierno-partido único-fuerza armadas.

La ´´revolución de Febrero´´ de 1936 potencializó los factores histórico-institucionales para la instauración del nazi-fascismo en el Paraguay, en el marco de una ambigüedad y plural posición ideológica. El sector de mayor peso político, abrazó las ideas del fascismo alentando una alianza cívico-militar para gobernar el país; otro sector liderado por Estefanich (o Stefanich), optó un sincretismo ideológico que conciliaba el comunitarismo católico con el neo-subjetivismo moral de corte liberal, corriente que denomino “reformismo solidarista” o ´´solidarismo´´. Por último el socialismo propuesto por Anselmo Jover Peralta, que años más tarde se lamentaría con amargura del porque la revolución de febrero no siguió los lineamientos marxistas que se estaban gestando en Europa del Este,  pero ni los dioses ni los vientos eran propicios en esos años para esta ideología, y algunos esperamos que  los dioses nunca nos abandonen.  El triunfo de la primera tendencia representó el gran eslabón inicial del proceso de fascistización de la política paraguaya y del estado. Ese triunfo se afirmó después, cuando el poder se desplazó efectivamente hacía el predominio de la fuerza militar, y adquirió  las formas jerárquicas y represivas del autoritarismo. Facciones conservadoras del liberalismo, del febrerismo y del partido colorado prestaron su colaboración para esta estrategia. El adefesio constitucional de 1940 del que se sirvieron Morínigo y otros, tras la muerte de Estigarribia, hasta el dictador Stroessner consagró el desequilibrio en la estructura del poder del estado, dando testimonio de que el fascismo había penetrado en las capas políticas del país.

El estimado lector con mínima dosis de perspicacia tomará razón del origen de la ideología que por 35 años predominó en nuestro pasado,  tan reciente,  hasta el golpe del 2 y 3 de febrero de 1989 que nos diera a los paraguayos otra oportunidad de transitar por la democracia y la libertad.

FUENTES.

´´Nazismo y Fascismo en el Paraguay´´ Vísperas de la II Guerra Mundial (1936-1939) y ´´ESTIGARRIBIA´´ (veinte años de política paraguaya)  de Alfredo M. Seiferheld; ´´Del 14 y 15 al 2 y 3´´ (Una interpretación de la historia política del Paraguay) de Eduardo J. Giménez Rabito;  ´´Rafael Franco, el político y gobernante desconocido pese a sus grandes obras´´, artículo de Brian Cáceres Verón para ABC-Color digital;  ´´Crónica Histórica Ilustrada del Paraguay´´ de José Antonio Galeano.

Diego Giménez