El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia del Paraguay Periodo Liberal

El Paraguay Liberal: la dupla Franco-Montero

Culminado el periodo presidencial de Eduardo Schaerer de Vera y Aragón, jefe de la facción radical «Saco mbyky» siendo su periodo en ejercicio del cargo como el más estable – siendo la excepción a esa estabilidad el intento de golpe de Freire Estévez-  llegó el momento de entregar los atributos de mando al sucesor.

El quince de Agosto de mil novecientos diez y seis, el presidente don Eduardo Schaerer entregaba las insignias del mando de la República a su sucesor, el doctor Manuel Franco, a quien acompañaba en la vicepresidencia, el doctor José P. Montero.

El flamante presidente Franco integra su gabinete con figuras nuevas del radicalismo; en la cartera del Interino nombra   al doctor Luis A. Riart – quien luego sería presidente provisional de la república en los aciagos días de la revolución entre radicales del año mil novecientos veinte y dos/tres – en Guerra y Marina, el doctor Ernesto Velázquez; en   la cartera de Hacienda, el doctor Eligio Ayala; completando el gabinete con figuras consagradas como el mismo jefe del radicalismo don Manuel Gondra en el ministerio de Relaciones Exteriores  y el doctor Félix Paiva, en su ámbito natural, el ministerio  de Justicia, Culto e Instrucción Pública. Estos últimos serían, a la hora de la renovación para el próximo periodo constitucional, candidatos electos.   

El presidente Franco significa políticamente, el retorno del Gondrismo al gobierno, por lo que su periodo presidencial será un preludio de la vuelta del jefe histórico del radicalismo a la presidencia de la república en el siguiente turno. 

Este cambio de la situación en el predominio dentro del seno del propio radicalismo en que el eje se traslada de la figura pragmática del señor Eduardo Schaerer – primer presidente de signo liberal que completa un período constitucional –  a la del Señor Gondra, contrastará con el paulatino ascenso y promoción de elementos militares afectos al presidente saliente y que serían, en un futuro inmediato, los puntales del accionar de toda una facción del partido radical: el Schaererismo, motejado popularmente como los «saco mbyky».

Plazoleta del puerto y Direccion de Aduanas

El periodo presidencial del doctor Manuel Franco sigue la tónica general de su predecesor; las obras de progreso si bien no son de porte espectacular, sin embargo acompañan la evolución natural de la época, dentro de una situación de relativa bonanza económica. Situación ésta, que se ve acicateada por el aumento del comercio de nuestros productos al exterior, especialmente a los mercados de Europa, como consecuencia del colosal conflicto que significaba la primera guerra mundial. El granero del viejo continente, envuelto en la gran contienda, es América; y el Paraguay aumenta considerablemente sus índices de rubros agrícolas de exportación. 

Criteriosamente el gobierno del presidente Franco, alienta la producción con el reparto de tierras de labranza a los campesinos, sancionando una ley de exportación de grandes terratenientes, paliando la falta de tierras en el elemento primario de la producción agrícola, el campesinado, pues hasta entonces los gobiernos no hacían otra cosa que vender a vil precio a los grandes capitales internacionales y repartir entre sus allegados prebendariamente, el inmenso patrimonio inmobiliario del país. Excesos que el gran escritor social, Rafael Barrett, le hacía escribir que el Paraguay era «la tierra sin hombres, de los hombres sin tierra».

El presidente Franco, quien a pesar de sus cuarenta y pocos años, era lo que se dice un «karaí guazú»; de probada honradez, residía en una casa de los suburbios de la Asunción de entonces. De porte sobrio, acostumbrado a ir a pie al palacio todos los días. De gran formación humanista, se destacó en la enseñanza, implementando todo un sistema educativo adecuado a la época en que le tocó actuar. El país se benefició en esta materia en los niveles primario y secundario, fruto del accionar de este hombre probo que ocupó las mayores dignidades de la nación. Fue como maestro por antonomasia, director del Colegio Nacional y Rector de la Universidad Nacional. Asimismo entre su meritorio currículum cuenta el de titular del Superior Tribunal de Justicia, director del Banco Agrícola y Fiscal General del Estado ad-hoc, entre otros.

Al benéfico accionar del gobierno, acompaña un espíritu conciliador y pacificador que impulsa a retomar contactos con la propia oposición republicana, a fin de conseguir su participación en todos los estamentos estatales y lograr la normalidad institucional del país. Fruto de esta política de distensión y apaciguamiento, será la sanción de la ley del registro cívico permanente y la implementación del voto secreto.

Se llevan a cabo elecciones legislativas de renovación de las Cámaras del Congreso de la República,  en la que participa un grupo de la oposición colorada, dando como resultado que figuras de dicha nucleación, ocupen varios escaños en el parlamento nacional. Luego de las elecciones de 1917, 1919 y 1920, gracias en parte a las reformas electorales impulsadas por Franco, hubo nuevamente representación colorada en ambas cámaras.

Como colofón de esta auspiciosa situación política, se sanciona, a iniciativa del ejecutivo nacional, una ley de amnistía  a favor de todos los afectados por los sucesos del primero de Enero de mil novecientos quince, cuando se atentara contra el gobierno del presidente Eduardo Schaerer.

Luego de diez años de haberse cerrado la facultad de medicina de la Universidad Nacional, en aquellos años de violenta inestabilidad que siguiera la caída del presidente Ferreira, el gobierno dispone la re-apertura de esa alta casa de estudios.

Por otra parte, a fin de dotar al país de un sistema adecuado a la tarea de la administración de Justicia, se sanciona la Ley 325 (Orgánica de Tribunales) que tuvo larga vigencia, siendo derogada recientemente por el Código de Organización Judicial sancionado en el año 1981.

La primera guerra mundial provocó, en general, un auge de las exportaciones locales de carne, tanino y maderas y alteró el sistema de relaciones internacionales del Estado. Las iniciales adhesiones «germanófilas» en las filas del ejército y de parte de la clase política se transforma- en 1917- con el curso de los acontecimientos de la gran conflagración en abiertas posturas «ententófilas»  lo que no significó rotura alguna en las relaciones con los gobiernos de Alemania y Austria-Hungría.

Podemos concebir al gobierno del Dr. Franco como un gobierno  reformista, o al menos trato de serlo cuando lo dejaron «ser». Reiteró ante las cámaras sus demandas hacía un sistema impositivo más igualitario y encaró procesos varios de institucionalización política. Una ley de Reforma Educativa fue votada, y otra de Asistencia Pública pasó al Estado varias instituciones dependientes de la caridad privada: el Hospital de Saint Paul, diversos hospicios y el Manicomio Nacional fueron integrados al Departamento Nacional de Salubridad e Higiene.

Lamentablemente para la nación, el presidente doctor don Manuel Franco fallece inesperadamente el cinco de Julio de mil novecientos diez y nueve faltando un año y medio para la finalización de su mandato. Falleció el Dr. Franco, de un paro cardíaco, el 5 de Junio de 1.919. Una importante calle capitalina y un  Completó el periodo constitucional, el vicepresidente de la república doctor don José P. Montero.   

El flamante presidente doctor Montero, destacado médico nacional, fue en la administración del presidente Schaerer, su ministro del Interior; por lo que se puede afirmar, que por designio de las circunstancias, vuelve a retomar protagonismo de relevancia indudable, la figura del ex presidente de la nación y caudillo de una de las facciones del radicalismo gobernante, don Eduardo Schaerer. Por causas fortuitas, el Schaerismo vuelve al poder, pronosticándose de esta manera, una disputa cerrada con el Gondrismo para la sucesión presidencial en el siguiente periodo constitucional.

El presidente doctor Montero – en cuyo homenaje el municipio de Asunción designara con su nombre la avenida que pasa por el Hospital de Clínicas – constituye su gabinete con el doctor Luis A. Riart, en la cartera del Interior; en la cancillería nacional, el doctor Eusebio Ayala; en el ministerio de Hacienda, el señor Francisco Sosa Gaona; el doctor Félix Paiva, en su habitad natural del despacho de Justicia, Culto e Instrucción Pública; finalmente, en el ministerio de Guerra y Marina, el coronel don Adolfo Chirife.

Como se ve, dos amigos políticos del entorno del señor Eduardo Schaerer sientan plaza en el gobierno; el doctor Montero en la titularidad del ejecutivo nacional y el decisivo ministerio de Guerra y Marina, el coronel Chirife.  

Principiaba a perfilarse el panorama y los futuros protagonistas de la mayor conflagración armada interna que sufriera el país, responsabilidad del liberalismo radical; a ella se sumarían los liberales disidentes y algunos republicanos, que tomarían  partido por uno de los bandos en pugna.

El presidente Montero trata de seguir la obra positiva de su antecesor en el poco tiempo que durará su interinato, siendo en este sentido su administración un poco contradictoria. Por ejemplo; el gobierno adquiere la «Quinta Caballero» en el que se encuentra el solar del ex presidente de la república, fundador del Partido Nacional Republicano y héroe de la gran guerra contra la triple infamia, general Bernardino Caballero. Pero, por contrapartida, no se pagan los sueldos de la administración del estado.

Se nota además, en la conducta de los funcionarios de importancia, una suerte de relajamiento en su conductas, a raíz de lo cual, estallan algunos escándalos como consecuencia de la distracción de fondos públicos, entre los que sobresale nítidamente el ocurrido en la Aduana de la Capital.

El director del ente, don Gabriel Molas, denuncia ante las autoridades pertinentes del ministerio del ramo, una «tragada» de gran volumen. El gobierno, en vez de tomar las medidas pertinentes e instruir los sumarios correspondientes contra los presuntos autores, cómplices y encubridores, decide muy a la paraguaya; se cambia al director denunciante señor Molas «Ipoí japente opé», dice la sabiduría popular.

 Y como si algo faltara para culmina, el gobierno  del presidente doctor Montero, en vísperas de la renovación presidencial – tres días antes de la transmisión del mando – decide aumentar los emolumentos que corresponden como sueldo al presidente y vicepresidente de la república.

Con este importante refuerzo a sus economías, el quince de Agosto de mil novecientos veinte el electo presidente de la república don Manuel Gondra Pereira y el doctor Félix Paiva – vicepresidente – reciben sus respectivos mandatos de manos del presidente saliente doctor José P. Montero, quien lo ejercía a título de vicepresidente en ejercicio del poder ejecutivo.

Volverían los conflictos ideológicos ya instalados, rivalidades entre caudillos y cambios en la política exterior que irán agudizando las diferencias internas que ya desgarraban al partido gubernista en directo perjuicio para el país. Pero esa será otra historia.

Diego Giménez.

Fuentes:

  • «Del 14 y 15 al 2 y 3 Una interpretación  de la Historia  política del Paraguay». Eduardo J. Giménez Rabito.
  • «Crónica Histórica Ilustrada del Paraguay». Tomo III, Milda Rivarola.
  • «Síntesis de los Presidentes del Paraguay». Raúl Amaral. 

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