El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia del Paraguay Periodo Liberal

El Paraguay liberal: Primera presidencia “legionaria” colorada y la llanura del “caballerismo oficialista”

Toma del poder por los “colorados-chovy”. Brasil pierde preponderancia. Una revolución liberal innecesaria.

Habíamos sostenido que durante la presidencia del general Patricio Escobar, la estrategia liberal era infiltrarse en los altos cargos del estado paraguayo para así tener mayor influencia en las decisiones del oficialismo conservador. Asimismo, los partidos políticos principales se hallaban legalmente constituidos desde 1887, el Nacional Republicano, oficialista y el Centro Democrático o Partido Liberal, opositor.

Uno de los mitos que se dan en debates más que nada, es que el Partido Liberal es él partido de los “legionarios”. Pero acá veremos que no es así, si bien en el partido nacional republicano se agrupó un fuerte sector de ex combatientes de la guerra grande también hubo una cantidad considerable de “legionarios” entre los que destacaba su máximo doctrinario José Segundo Decoud. La misma cosa ocurrió en el sector liderado por Taboada, el Partido Liberal donde también había, tanto “lopistas” como legionarios.

Hijos de eminentes colorados, como el capitán Patricio Alejandrino Escobar- hijo del presidente colorado Escobar – el famoso “Lepatí” se hizo liberal, lo mismo que el hijo de Zacarías Jara, el impetuoso Albino quien años más tarde se convertiría en presidente de la república. Y así hubo muchos de esos, en ambos bandos. Conversos y “desconversados”. Había “Peñas” colorados y liberales, “Gondras” colorados y liberales, etc.

Alguien que tenga tradiciones familiares, una ideología bien adquirida a lo largo de años de estudios y convicciones propias, generalmente no cambia de bando. Bueno acá no, por ello no resulta nada extraño para algunos de nosotros, que otro “Peñita” ya en este siglo haya de desenmarcarse de su prosapia liberal de cuna para abrazar con devoción y sin titubeos el tronco republicano en tiempo récord, previo «ligue de candidatura presidencial» claro está, así cualquiera cambiaría, digo ¿no? Todo un “liberado”.

Juan Gualberto González

Retomando el hilo de los acontecimientos. Meses antes de la culminación del periodo presidencial del general Patricio Escobar, se produce la renuncia al gabinete del ministro del Interior coronel Juan Alberto Meza, con la esperanza cierta de que sería el sucesor en la presidencia de la república. Sin embargo, la influencia del «sector liberalizante» tenía otros planes y otros candidatos. A la hora de la verdad, el «exclusivo comité elector» proclamó la fórmula presidencial que recayó en el señor Juan Gualberto González como candidato a la presidencia de la república, y el de don Marcos Morínigo como vicepresidente.

Disgustado por habérsele “dormido” en la candidatura, el coronel Meza se retira de la actividad política y al poco tiempo fallece de sus heridas de la guerra grande y las del alma, por la ingratitud sufrida.

González, es aquel primer secretario de la mesa directiva del flamante Partido Nacional Republicano. Marcos Morínigo también fue fundador de esa asociación política y entró en la fórmula para compensar la de González, que claramente era el resultado de los nuevos vientos. El general Caballero recuperaría su papel de preponderancia en estos asuntos, recién transcurridos los siguientes periodos presidenciales, en la agonía del largo predominio de treinta años del grupo republicano.

ESTACIÓN DE FERROCARRIL. Un tranvía tirado por mulitas y un hombre a caballo transitan la arenosa calle. En frente, la muralla que rodeaba la Plaza Uruguaya. Albúmina (ca. 1890), 20 x 29, Manuel San Martín.

Llegaba la hora del primer presidente colorado “legionario” o como se conocía a ese sector en la nomenclatura colorada; “Liberal-pytaí”.
El veinte y cinco de Noviembre de mil ochocientos noventa, asumía el poder político de la nación el ex legionario don Juan Gualberto González, que con el grado de alférez (teniente) peleara al lado de las tropas de alianza contra “el tirano” López. Emparentado por cognación con la familia Peña, emigrada a la Argentina por razones políticas, vivía con su familia en la gran mansión que hoy ocupa el colegio “San José” que era parte de la gran quinta de la familia de su señora, la educadora Rosa Peña de González (también dueña de la propiedad donada al “Hospital de la Caridad”, hoy conocido como “Clínicas”). Hoy día una calle lleva el nombre de esta dama en nuestra capital, y otra en Lambaré.

Ironías de la vida; el flamante presidente, habiendo sido de origen legionario, es sin embargo ungido presidente de la República del Paraguay- siendo el primero de los tres presidentes que sentaron plaza en la llamada “legión paraguaya” -con Juan Bautista Egusquiza y Benigno Ferreira. Esta elección se dio, por esas cosas de la política contra un ex combatiente de la guerra del setenta, el coronel Juan Alberto Meza.

A su vez, es el presidente de la república que determina el palacio de López como sede de gobierno. Este había empezado a arreglarse de sus “heridas de la guerra” bajo el gobierno anterior del general Patricio Escobar. El propio presidente/mariscal Solano López nunca pudo habitar en su palacio y por esas cosas de la vida y las vueltas de la política, lo viene a culminar justamente aquel que lo había combatido con las armas con el grado de teniente en la legión.

Marcos Antonio Morínigo

Como signo inequívoco de los nuevos tiempos y de los nuevos vientos, el gabinete es reflejo de la profundización del proceso de liberalización política; en la cartera del Interior es nombrado el señor Otoniel Peña-pariente político del presidente-en la cancillería, un recién llegado de Buenos Aires, el doctor Venancio López; en Hacienda, el obligado de todos los gabinetes, el señor José Segundo Decoud; en la cartera de Justicia, Culto e Instrucción Pública, el doctor Benjamín Aceval y en la de Guerra y Marina, el teniente coronel Juan Bautista Egusquiza, que hacía una año nada más había sido nombrado comandante de las milicias en Misiones.

Al general Caballero se le escapaban casi definitivamente las riendas del poder político. Ya había estado declinando en el período anterior, cuando permitió la primacía del sector -´´liberal-pytaí´´- en el gobierno del presidente Escobar. Los ministerios eran así copados por los “colorados-chovy” -y los declaradamente liberales. De ahí a apoderarse de todo el poder político de la nación, había nada más que un paso.

Cae definitivamente la monarquía en Brasil en 1889 y se daba paso a la Republica. Con la ida a Europa (hasta su muerte) del exiliado Don Pedro de Braganza, terminaba la hegemonía brasileña en la política pendular. No es moco de pavo la caída de una monarquía, de un imperio. Con el emperador también se iban los condes, duques, los vizcondes, los marqueses, los barones y todo su entorno de lacayos y servidores; políticos de alto vuelo, comerciantes monopolistas y la plana mayor del ejército.Mientras se instala y se consolida la nueva “nomenclatura”, se pierden los grandes contactos y se cambian de amistades.

Inglaterra, la reina de los mares y del comercio internacional, que se paseaba por la corte de San Cristóbal como por su casa, inmediatamente cambia su centro de operación y se traslada a la Argentina liberal, con sus compañías marítimas, sus casas de seguros, su colosal comercio de manufacturas y su “five o´clock tea”. Los buenos negocios no pueden esperar.

ESTACIÓN DEL FERROCARRIL. Intenso tráfico de pasajeros que se acercan en carretas o a caballo para abordar el tren. Perspectiva tomada hacia la actual calle México.
Albúmina (ca 1890), 20 x 29, Manuel San Martín.

La “anglofilia” que se vivía en Argentina era desvergonzada. “The Standard” -adviértase el nombre inglés del diario bonaerense- decía en su edición del veinte de marzo de 1890: El capital británico constituye la base de casi todo el comercio y la industria de las repúblicas hispanoamericanas y absurdo soñar en destrozar hasta dentro de muchos años la influencia que por este medio ha adquirido.

Este cimbronazo se siente claramente en el Paraguay. Por decenios enteros el Brasil perderá su preponderancia, para recuperarlo recién promediando la década del cincuenta – Siglo XX – con el gobierno del general Alfredo Stroessner.

Desde la Argentina vendrán casi en exclusividad, el torrente de influencias que producirá a su vez en nuestro país, una nueva oligarquía política y económica.

El 18 de Octubre de 1891, menos de un año de gobierno y el presidente González debía afrontar una más que innecesaria revolución. Se produce con apoyo argentinoun levantamiento armado liberal, de un sector anti-oficialista de ese partido, liderado por el mayor Eduardo Vera, un valiente defensor de la soberanía nacional en la guerra grande, que en las lides civiles no pudo reeditar sus lauros, quien cae herido de muerte en el fragor de la lucha con otras figuras relevantes del liberalismo.

La victoria de las tropas gubernistas dirigidas por el teniente coronel Juan Bautista Egusquiza, le hizo acreedor de la candidatura para el siguiente periodo presidencial. Un “trío de grandes ejecutivos”, Emilio Aceval (presidente del Banco Nacional), Juan Bautista Gaona, presidente de la “Industrial Paraguaya” y el señor Guillermo de los Ríos, que serían los financistas del levantamiento liberal de 1904, estuvieron involucrados en este primer intento violento contra el gobierno colorado.

MERCADO GUASU CON SUS CORREDORES.. Perspectiva desde las esquinas de las actuales calles Palma e Independencia Nacional. resalta, un poco más atrás, la cúpula del Oratorio de Nuestra Señora de la Asunción.
Albúmina (ca. 1890), 17 x 12, Manuel San Martín.

Este “acto fallido” sin embargo, no amenguara el lento deterioro de los republicanos en función de gobierno, que sin embargo, detentarán el poder nominal hasta el novecientos cuatro. Los liberales, ya movían a la sazón, los trebejos del gabinete con la complacencia del titular del ejecutivo nacional el señor Juan Gualberto González, el Tribunal Superior de Justicia-con mayoría liberal, Fernando Iturburu – Emiliano González Navero – ministros “de los argentinos” y gran parte de la legislatura (senadores y diputados liberales, y “colorados chovy”). También se sumarán, la banca-como vimos- y las “fuerzas vivas”.

El gobierno de González es bien recordado por su labor en materia educacional, evidentemente influido por su consorte la señora Rosa Peña. Durante este período se inaugura el Palacio de Gobierno o “de los López” y se establece el “Banco Mercantil” en la esquina de las calles Chile y Estrella (donde en décadas posteriores se instaló el City Bank, que ya no está), que fuera demolido por la impiadosa piqueta. Tenía un hermoso edificio, cuya fachada todavía pervive en algunas postales de la época. Los memoriosos recordarán que allí funcionó por muchos años la “COPACAR”- el monopolio estatal de la carne que fuera instituido por el gobierno de uno de los cuatro González que registra nuestra historia como presidente de la república: Juan Natalicio González, a fines de la década del cuarenta.

Se termina además, el edificio de la cárcel pública, en un solar de las calles Comuneros y Yegros, contigua a la iglesia Catedral de Asunción, donde actualmente se encuentra la sede central de la Universidad Católica de Nuestra Señora de la Asunción.

La breve pero mortal revolución de Octubre de 1891, hacía presagiar que González terminaría – o no lo haría – con dificultades su mandato y no como lo hicieron sus antecesores: el dúo conservador Caballero-Escobar.

La siempre delicada cuestión de la sucesión presidencial causó la caída del presidente González. Para la misma había tres fórmulas; una del Caballerismo que propiciaba la candidatura presidencial del general; y, del coronel Manuel Maciel para vicepresidente; otra del oficialismo “colorado chovy” que conformaban el general Egusquiza y el doctor César Gondra (el Gondra colorado), obviamente apoyado por el presidente de la república.

Pero; alguien lanzó el chisme que el presidente González escondía un as en la manga, propiciando bajo cuerda la candidatura de su concuñado don José Segundo Decoud. Egusquiza y Caballero, sin mayores cabildeos se pusieron de acuerdo para sacarlo por baranda al ladino primer magistrado. Fue puesto en un buque y exiliado a la Argentina. Terminaría completando el periodo presidencial el vice Marcos Morínigo.

Probablemente esta historia continuará………………….

Fuentes:

  • Del 14 y 15 al 2 y 3 Una Interpretación de la historia política del Paraguay, de Eduardo j. Giménez Rabito.
  • Progresismo republicano y las Ideas liberales, de Julio César Frutos.
  • La República del Paraguay, Un siglo de vida nacional 1811-1911, de Arsenio López Decoud.
  • El Paraguay Independiente, de Efraím Cardozo.
  • Historia Contemporánea del Paraguay, de Gómez Freire Esteves

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