El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia del Paraguay Historia Universal Independencia del Paraguay

El Viaje de Solano López a Europa (1853-1855)

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Luego de unos largos siete años de conflicto, el 3 de Febrero de 1852 había concluido la «Guerra contra Rosas». Paraguay contribuyó con sangre, sudor y lágrimas en dos campañas contra el «Restaurador de las Leyes» Porteño aunque a partir de 1850 se tomó una postura más defensiva, incluyéndose una alianza con el Imperio del Brasil.

«Tres de Febrero llegó:

el Patrón Señor San Blas.

Ameniza la función,

la Banda de Trinidad…».

Se festejó en todo el país como una legítima victoria política y militar. Los López, padre e hijo, recogían el laurel y celebraban junto al pueblo. La Independencia del Paraguay empezó a ser reconocida por Buenos Aires y luego seguía el proceso de consolidación en los demás países del mundo.

Ya muy temprano Don Carlos Antonio, quien ejercía el Supremo Gobierno del Paraguay, tenía proyectados viajes diplomáticos al Viejo Mundo. Pero él no podía abandonar el país, debía permanecer en su administración. Utilizaría para ese fin a su primogénito, Francisco Solano, quien ya había tenido experiencias anteriores en 1843, cuando viajó a Buenos Aires junto a su tío Manuel Pedro de la Peña y conoció siendo jovencísimo a Don Juan Manuel de Rosas, quien quedó impresionado por la prestancia y seriedad del mozalbete paraguayo.

Además, los otros hijos de Don Carlos ya se hallaban cumpliendo otras misiones especiales. Venancio López Carrillo trabajaba como Jefe de las Aduanas, viajaba en los buques de la Marina Mercante a vigilar los movimientos comerciales del país, especialmente en las rutas de Asunción-Buenos Aires-Montevideo. Mientras tanto, Benigno López Carrillo se hallaba en Río de Janeiro, estudiando en la Escuela Naval recientemente creada por el Gobierno de Don Pedro II y en donde también estuvo, por breve tiempo, el mismo Francisco Solano López Carrillo. [Burton, Richard Francis (1998): «Cartas desde los Campos de Batalla del Paraguay», p. 132. Buenos Aires, Argentina: Librería el Faro»].

Por ende, el 12 de Junio de 1853 zarpaba desde Asunción el Gral. Francisco Solano López Carrillo en el buque «Independencia del Paraguay», con las respectivas Cartas de Reconocimiento para «todos y cada uno de los que la presente carta de Poder y Autorización vieren, hago saber que… el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de este Gobierno, el Brig. Gral. de la República Ciudadano Francisco Solano López… Le elijo y nombro por Agente del Gobierno de la República del Paraguay para la adquisición de todos los artículos y elementos que le he designado. Y a fin de que ppueda cumplir… le doy y confiero todo poder y autorización que pueda necesitar para ajustar y conducir todos los contratos y convenios… Y si le fuese necesario hacer uno de crédito, para obtener capitales y fondos, le autorizo a contratar, sea con banqueros o comerciantes particulares, un empréstito comercial…». [Schimtt, Peter (1990): «Paraguay y Europa: 1811-1870», pp. 62-63. Asunción, Paraguay: El Gráfico S.R.L.].

En este relato no nos detendremos a detallar las gestiones diplomáticas, pues eso tomaría libros enteros. Simplemente señalaremos los eventos más llamativos de ese histórico viaje.

1- MONARQUÍAS Y REPÚBLICAS: PRELUDIO DEL VIAJE.

Solano López visitó brevemente Buenos Aires, pasando primero por las ciudades más importantes en el interior de la actual República Argentina. Luego se embarcó en un paquete de clase regular llamado «Prince» e hizo una escala forzada en el Puerto de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, a causa de inclemencias climáticas que fue aprovechado por el Ministro Plenipotenciario del Paraguay para conferenciar con el Charge d’Affaires del Reino de España ante Uruguay, Don José María de Alós, el 4 de Agosto de 1853. El 7 de Agosto de ese año, la delegación paraguaya llegó a Río de Janeiro, visitaron brevemente a Benigno López Carrillo (en la ya mencionada Escuela Naval) y los representantes diplomáticos de Paraguay y Brasil en la ciudad, y luego partieron definitivamente rumbo a Europa el 15 de Agosto de 1853. En este lapso de tiempo, el Gral. Solano López Carrillo se habría reunido por primera vez con el Emperador Pedro II, siendo condecorado por el Monarca Brasileño como «Comendador de la Orden de Cristo», otorgándose a la distancia a Don Carlos Antonio López Ynsfrán la «Gran Cruz» de dicha orden. [Ocampos Caballero, Augusto (1995): «Emancipación y Diplomacia: Misión de Solano López en Madrid», pp. 22-24. Asunción, Paraguay: Editora Ricor Grafic].

El Gral. Francisco Solano López en daguerrotipo que perteneció a Elisa Lynch. Se lo puede ver con dos de sus condecoraciones: en el pecho la de Comandante de la Orden de Cristo del Brasil. En el cuello, la de Caballero de la Orden de Cristo del Vaticano. [ABC Color].

Y desde luego, empezaron a surgir rumores de un supuesto proyecto de unir matrimonialmente a Brasil y Paraguay dando a Don Francisco Solano la mano de la pequeña y futura heredera al trono imperial Isabel Cristina de Braganza (según otros, a la hermana menor Leopoldina Teresa), cosa que todo el mundo desmintió a posteriori, es decir, durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Pero según el ilustre historiador Efraín Cardozo, en su obra «El Imperio del Brasil y el Río de la Plata», la posibilidad fue estudiada y analizada «mal que bien» por unos y otros aunque nunca se haya avanzado oficialmente (al menos, no se cuentan con documentos) a ese respecto. Una recopilación de datos sobre el posible intento de enlace entre Solano López y alguna de las princesas brasileñas lo realiza la historiadora brasileña Regina Echeverria, quien a pesar de la muy buena investigación que realizó, no considera la posibilidad de que tal vez fuera el heredero paraguayo quien haya rechazado las propuestas y preferido a Elisa Lynch antes que a las hijas de Pedro II. [Echeverria, Regina (2016): «A História da Princesa Isabel», cap. 7. Río de Janeiro, Brasil: Versal Editores Ltda].

Sin embargo, los López nunca ocultaron su admiración e inclinación hacia el sistema monárquico. Esto puede leerse en sendos números del «Semanario», periódico oficial del Gobierno Paraguayo. Desde luego, aquí había una brillante interpretación de la escuela escolástica y salamantina, herencia más pura y noble del glorioso Imperio Español en América, muy por el contrario a los devaneos de Efraín Cardozo, quien pretende endilgar al pueblo paraguayo supuestas «tradiciones democráticas y pacifistas de los Comuneros de Mayo», pretendiendo pasar gato por liebre, liberalismo y modernismo por escolástica y tradición hispana. [Cardozo, Efraín (2012): «El Imperio del Brasil y el Río de la Plata: Antecedentes y Estallido de la Guerra del Paraguay», p. 11. Asunción, Paraguay: Editorial Intercontinental].

Nada más alejado de la realidad, pues la «República Cristiana» es una idea tan antigua como la propuesta por el Emperador Carlos V en tiempos de la Controversia de Valladolid y que incluso entronca con pensamientos de la Alta Era Medieval. Pero a pesar de sus elucubraciones doctrinarias, el valor de la obra de Efraín Cardozo es incuestionable y nos permitimos citarle respecto a las intenciones monárquicas del Paraguay (los paréntesis son nuestros):

«Educados bajo el patrocinio e inmediata tutela de la España Monárquica (dice en 1861 «El Semanario», órgano oficial del Gobierno Paraguayo), adquirieron (los hispanoamericanos) las costumbres, los hábitos puramente españoles. España había llevado hasta su seno la antorcha de la civilización… Había formado su legislación, había establecido en suna todos los vínculos intelectuales, morales y legales que pueden constituir su vigorosa organización social. Al grito mágico de libertad e igualdad, los países (hispanos) se levantaron contra la Madre Patria, consiguieron su autonomía y por un rasgo fácil de comprender en el período de fiebre revolucionaria, adoptaron la organización más opuesta a su organización social. De aquí esa larga serie de choques violentos y de repercusiones más violentas todavía, de aquí esta inestabilidad de los gobiernos, de aquí esa pugna tremenda entre los elementos sociales y los elementos políticos. Pueblos educados por la monarquía y para la monarquía, no han podido acostumbrarse a las formas republicanas, porque cada una de las páginas de su historia envuelven una elocuente protesta contra ese género de gobierno». [Cardozo (2012), op. cit. pp. 123-132].

Las extensas apologías a la monarquía (y a la herencia española) que ha hecho el Gobierno Paraguayo en las inefables e históricas páginas de «El Semanario» quedan compulsadas meticulosamente por el mencionado Efraín Cardozo en las siguientes páginas de su obra citada. La «prensa oficial» de los López no permite lugar a dudas.

Muchos de los argumentos esgrimidos por «El Semanario» son llamativamente similares a lo que un teórico denominado «paleo-libertario», Hans Hermann Hoppe, propuso al señalar que la monarquía era superior a la democracia pues la primera promueve un sistema de propietarios, un Gobierno de naturaleza privada, en donde el interés de los monarcas (y nobleza) necesariamente mejora la calidad vida de sus súbditos, como el interés de los dueños de una empresa privada (y gerentes) necesariamente mejora la calidad de vida de los empleados. En contrapartida, Hoppe señala la necesidad de «deslegitimar» y destruir al «dogma de la democracia», pues en ese sistema se puede encontrar la principal razón de la decadencia sociopolítica actual, de los «desgobiernos» y los «experimentos fallidos» en pos de la «voluntad popular» (con muchas críticas al «americanismo» implícitas). Cabe señalar, no obstante, que para el autor austríaco la monarquía no es sino el sistema más aproximado a lo que él considera el estadío utópico: una civilización gobernada por el «orden natural», un «anarquismo privatizado». Esta postura del referido autor de la llamada «escuela austríaca» es increíblemente similar a lo que se puede leer en varias páginas del periódico oficial del Supremo Gobierno de los López, pero no nos detendremos en ese punto. [Hoppe, Hans Hermann (2001): «Democracy: The God that Failed – Monarchy, Democracy and Natural Order». Nueva Jersey, EEUU: Rutgers Editions].

Simplemente, para que se vea una descripción que podría ajustarse a la tesis de Hans Hermann Hoppe, recordaremos a una fuente clásica como George Thompson, el tornero y afinador de pianos que se convirtió en ingeniero militar estudiando en los cuarteles del Ejército Paraguayo para luego combatir en la Guerra de la Triple Alianza (y que juzga con muy puritana severidad, olvidando que una situación bastante similar ocurría en su propia Inglaterra, aristocrática y clasista como ella sola, cuya Corona se enriqueció gracias a la rapiña y el robo de las rentas y terrenos de la Iglesia Católica, gracias a la piratería y usura de sus contrabandistas y banqueros internacionales y la explotación colonial): «López I favoreció su fortuna y la de sus hijos de manera escandalosa (…). Usaban al país como si fuera su propia estancia (…). Se enriquecieron muy rápidamente, sirviéndose para ese fin de todos los medios que les proporcionaba el poder (…). López I continuaba, aunque en menor escala, el sistema establecido por Gaspar de Francia (…). No obstante todo el egoísmo de los López, su gobierno era comparativamente bueno para el Paraguay. Probablemente en ningún país del mundo la vida y la propiedad privada han estado tan garantidas como en el Paraguay durante su reinado. El crimen era casi desconocido y cuando se cometía alguno, inmediatamente descubierto y castigado. La masa del pueblo era tal vez la más feliz del mundo, Apenas tenian que trabajar para ganar su vida. Cada familia tenía su casa o choza en terreno propio. Plantaban en pocos días el tabaco, maíz y mandioca necesarios para su propio consumo (…). Todas las chozas tenían su naranjal (…) y también algunas vacas, lo que les evitaba en gran parte las necesidades. Las clases superiores vivían, por supuesto, más a la europea y muchas familias poseían fortunas considerables y la pasaban confortablemente». [Thompson, George (2011): «La Guerra del Paraguay», pp. 24-25. Asunción, Paraguay: Editorial Servilibro].

Pero volviendo al tema, el viaje de Solano López prosiguió el 15 de Agosto de 1853, zarpando desde Río de Janeiro rumbo a Southampton. Se abandonaba las tierras americanas, las Repúblicas y Monarquías de nuestro continente, que tantos dolores de cabeza causaban en lo social, político, ideológico y económico. Se partía al Viejo Mundo. Era la primera delegación paraguaya en la «etapa independiente» en visitarlo.

2- VIENTOS NUEVOS EN LOS VIEJOS REINOS.

El 7 de Septiembre de 1853, en una travesía oceánica de más de 20 días, el buque que transportaba a los representantes paraguayos atracaba en Santa Cruz del Tenerife. El buque entró en el Río Tajo y visitaron brevemente Lisboa, capital del Reino de Portugal. A partir de allí, se marchó rumbo a Inglaterra, donde se arribó el 14 de Septiembre. El día 19 llegaron a Londres y fueron recibidos el 24 de Octubre de 1853 por la Emperatriz Victoria de Gran Bretaña. Se firmaron y ratificaron tratados e instrumentos el 2 de Noviembre de ese año. Victoria y su esposo Alberto tuvieron grandes muestras de afecto hacia Solano López y su legación, hasta los invitaron a una recepción íntima en Osbourne House, el majestuoso palacio de los monarcas británicos en la Isla de Wight y que fue diseñado por el mismo Príncpe Alberto. El Gral. Solano López y su séquito fueron llevados hasta Osbourne House en los carruajes y buques de Su Majestad Británica en una fiesta que tuvo lugar el 5 de Diciembre de 1853. ¡Ah, la ironía! ¡Una década después, los diplomáticos británicos estarían en el centro de la trama, azuzando y promoviendo lo que luego sería la Guerra de la Triple Alianza! [Ocampos Caballero (1995), op.cit. pp. 24-26].

Osbourne House, el majestuoso palacio de la Emperatriz Victoria y el Príncipe Alberto, en la Isla de Wight (Gran Bretaña). Allí pasaron una velada especial el Gral. Solano López y los miembros de la delegación paraguaya por invitación de la Reina de Inglaterra. [BBC de Londres].

En Gran Bretaña, el paso de la Delegación Paraguaya causó sensación. El Gral. Solano López se había puesto en contacto con comerciantes, técnicos, ingenieros, científicos. Tenía un «plan de desarrollo» para su país, que lo había diseñado junto a su padre. Contrató pagando con oro, en efectivo contante y sonante, a varios británicos y extranjeros para que fueran enviados al Paraguay a modernizar el país. Es más que conocida la contratación de estos técnicos, citada extensamente por varios autores. Don Francisco Solano visitó Liverpool, Manchester, Glasgow; hizo construir el buque de guerra «Tacuarí», se puso en contacto con los Hermanos Blyth, quienes serían sus fieles amigos hasta el fin de su vida.

El 7 de Diciembre de 1853 había llegado a París, Francia. Ese mismo día, el Emperador de los Franceses, Napoleón III, ratificó los tratados de amistad, comercio y navegación entre Paraguay y Francia. El 28 de ese mes, el Gral. Solano López fue recibido por el monarca francés, iniciándose una curiosa relación entre ambos. Muchos dicen que el futuro Mariscal Presidente del Paraguay imitaba sin disimulo el estilo y las maneras de Napoleón III, pero esto parece ser más propaganda anti-paraguaya que realidad. Lo que sí es cierto, es que mantuvieron un intercambio hasta si se quiere amistoso por largos años. [Schmitt (1990) op.cit. pp. 64-65].

Se ha especulado mucho sobre la supuesta «iniciación en la francmasonería» del Gral. Solano López mientras estuvo en Europa, bajo la tutela de Napoleón III. Otros dicen que lo hizo con oficiales británicos mientras pasó por Gran Bretaña y algunos, que lo habría hecho estando en Río de Janeiro. De esto, sin embargo, no hay evidencia alguna e incluso se tienen declaraciones del Gran Oriente del Brasil que afirma que el Mariscal López nunca formó parte de masonería alguna, lo que parece ser la verdad. [ABC Color (Asunción, Paraguay) – 06 de Marzo de 2010: «Masones de Brasil homenajean a Héroes»].

El Gral. Solano López no sólo tuvo intereses diplomáticos en Francia. También se concentró en aspectos militares. El alemán Schmitt describe: «El Ejército Francés le atraía particularmente. Visitó varios cuarteles, estudió los reglamentos del Ejército, asistió y dirigió maniobras en el Campo de Marte (…). Bajo los López, las compañías estaban estructuradas de acuerdo al modelo francés y los oficiales tenían uniformes con corte totalmente francés. Estas influencias se generan en parte de los incentivos que el general paraguayo recibió durante su estadía en Francia. Sin embargo, estudió también la organización militar de otras naciones europeas. Vio y observó muy bien lo que podía ser provechoso para su propio país. Es interesante que consideró el sistema prusiano de reservas y milicianos como el más favorable, que debía dar al Paraguay un grado de equiparación e incluso de supremacía sobre sus vecinos mucho más grandes. Se supone que el Gral. Solano López participó de la Guerra de Crimea como observador militar del lado francés (…). En cuanto al tiempo, es ciertamente probable que el Gral. López hubiera visitado Crimea…». [Schmitt (1990) op.cit. p. 66].

En efecto, como lo señala el autor alemán, el Gral. Solano López había visitado en calidad de diplomático varios cuarteles franceses. Entre ellos la Academia Militar de Saint Cyr, donde recibió cursos y actualizaciones como alumno invitado, tal y como lo afirman los italianos Ivan Boris y Manlio Cancogni en su célebre «El Napoleón del Plata». Esos datos fueron comprobados por el historiador peruano Luís Alberto Sánchez, quien fue un gran admirador del Paraguay y que describía al Mariscal López como un héroe de las tragedias nibelungas, evidentemente pensando en las óperas de Richard Wagner. También es cierto que en los mismos Campos de Marte (aunque según otros, fue en las Tullerías), el Emperador Napoleón III otorgó a Solano López la distinción de «Comandante de la Orden Imperial de la Legión de Honor». [Sánchez, Luís Alberto (1978): «Breve Historia de América», p. 414. Buenos Aires, Argentina: Editorial Losada].

De Francia fue rumbo a Italia. Partió el 9 de Marzo de 1854 y llegó a Génova el 17 del mismo mes. Estuvo un breve tiempo en la ciudad de Turín y presentó sus cartas credenciales al Rey Víctor Emanuel II, futuro monarca de la Italia Unificada, quien en Cerdeña otorgó al Gral. Solano López la condecoración de «Comandante de la Sagrada y Militar Orden de los Santos Mauricio y Lázaro». La «Gran Cruz» de dicha orden fue reservada para Don Carlos Antonio. De allí, el futuro Mariscal Presidente partió rumbo a Roma, llegando el 8 de Abril de 1854. Era Vísperas de Semana Santa, por lo cuál Su Santidad el Papa Pío IX se encontraba absolutamente indispuesto, concentrado totalmente en las celebraciones propias de la más solemne de las fiestas cristianas. Sin embargo, fue recibido por el Secretario de Estado del Santo Padre, Su Eminencia el Cardenal Giacomo Antonelli, un reaccionario anti-liberal de dignísima postura tradicionalista católica quien trató con enorme dulzura, atención y obsequiosidad al Ministro Plenipotenciario de Paraguay (quizás porque se enteró que el Rey Víctor Emanuel, su principal adversario, lo colmó de atenciones). Se dice que el Cardenal Antonelli, llamado el «Richelieu Italiano», visitó personalmente al Gral. Solano López en su posada en el Palazzo Caetani y le reservó lugares especiales para la Misa de Pascua, celebrada el Domingo de Resurrección, 13 de Abril de 1854 en la Basílica de San Pedro. [Ocampos Caballero (1995), op.cit. pp. 30-32].

Su Santidad, el Beato Papa Pío IX, durante una solemnidad de la Iglesia Católica. El Gral. Solano López participó de todas las misas de Semana Santa y recibió la Santa Hostia de manos del Santo Padre el Domingo de Pascua, 13 de Abril de 1854. [Wikimedia Commons].

Así, Don Francisco Solano y sus acompañantes recibieron la Santa Hostia de las propias manos del Papa Pío Nono, hecho histórico en la historia paraguaya: fue el primer representante diplomático de la era independiente en tener semejante honor (y considérese la época). Sin embargo, no pudo conferenciar en persona con el Vicario de Nuestro Señor Jesucristo pues debía partir inmediatamente rumbo a España y el Santo Padre, que se hallaba indispuesto luego de las febriles actividades posteriores a la Semana Santa, sólo podía recibirlo a finales de Abril o principios de Mayo, lo que estaba fuera del alcance de la agenda paraguaya, que ya se encontraba retrasada. El 20 de Abril Solano López se despide del Cardenal Antonelli y este le había otorgado el Collar de la «Suprema Orden de Cristo». [ABC Color (Asunción, Paraguay): 11 de Noviembre de 2014 – «El Prendedor de Madame Lynch», por Javier Yubi].

Finalmente, tenemos constancia del paso del Mariscal López por España. Luego de visitar brevemente algunas ciudades italianas, llegó a la Madre Patria el 12 de Mayo de 1854, visitó Barcelona y luego pasó a Madrid, donde se presentó ante la Corte el 17 de Mayo. Le fue concedida audiencia para el 20 de ese mes, siendo recibido por el Ministro de Relaciones Exteriores Don Ángel Calderón de la Barca. Las negociaciones fueron peculiarmente difíciles pues ambos, el «Embajador» y el «Canciller» mostraron tremenda uña de guitarrero. Luego de largas semanas de reuniones, dimediretes, intercambios diplomáticos, no se había llegado a acuerdo alguno. Finalmente, el 26 de Junio de 1854 estalló un levantamiento militar en España, la «Vicalvarada». Este momento lo aprovechó el Gral. Solano López para regresar a París. El Gobierno Español de Su Majestad Católica intentó reabrir las negociaciones tiempo después, incluso ofreciendo a través de su Embajador en París el reconocimiento oficial y formal de la Independencia Paraguaya. Pero curiosamente, Don Francisco Solano rechazó tal ofrecimiento…

3- CRIMEA Y EL REGRESO A PARAGUAY.

Siempre se había afirmado que el Brig. Gral. Francisco Solano López Carrillo había participado como invitado especial de Napoleón III de la Guerra de Crimea, en calidad de observador militar adjunto. Aunque el Diario del Capitán de Marina Rómulo Yegros no habla en específico de esto, tampoco tendría por qué hacerlo. Si fuera verdad, precisamente está en el secreto y en mantener esos datos ocultos la clave de la misión. Recordemos que como militares, también era necesario mantener ocultas de la vista de los enemigos varias observaciones y visitas de valor bélico. El Gral. Solano López y el Cap. Yegros tenían pues buenas razones para no hablar de esto abiertamente y no dejar registro oficial alguno sobre el tema. Era un asunto confidencial, «off the record». Hay cosas que, simplemente, no se deben dejar escritas en documentos oficiales…

Pero quizás había otro motivo, todavía más importante en un sentido personal para el futuro Mariscal: Elisa Alicia Lynch. Todos sabemos que esta hermosa y heroica mujer conoció al Kronprinz del Paraguay en París, según algunos en la Estación de Saint Lazare, según otros en un Viejo Teatro de París. Se enamoraron, se unieron secretamente (ella había anulado su matrimonio anterior con el Cnel. Xavier de Quatrefages, médico militar francés, porque se había celebrado en una Iglesia Anglicana, lo que en ese tiempo no tenía validez en la Francia Católica) y en los últimos meses de la misión disfrutaron su enlace en una improvisada luna de miel. Ella ya se hallaba embarazada de Juan Francisco «Panchito» López Lynch, quien nacería en Buenos Aires, Capital de la República Argentina, el 31 de Enero de 1855. Con esto podemos inferir que en Agosto de 1854, ella estaría en el cuarto mes de embarazo, aproximadamente.

Elisa Lynch nos explica por qué se mantuvo en secreto su unión con el Héroe Máximo del Paraguay (los paréntesis son míos): «Casada y pasando a ser la compañera del Mariscal López, era autorizar el cargo de adúltera (por el matrimonio anterior con Quatrefages). Hasta hoy no he querido desmentir esa acusación por motivos de delicadeza que me obligaban a no perjudicar la posición que ocupa Mr. Quatrefages (en ese entonces, Director del Hospital Militar de las Tullerías, en París)… Mi matrimonio con Mr. Quatrefages fue considerado nulo por no haberse cumplido las formalidades exigidas por la Ley, y la prueba más concluyente de ello está en que él se volvió a casar en 1857 y tiene varios hijos de ese matrimonio. Dados estos antecedentes respecto a mis primeros años, no necesito detenerme a dar cuenta de mi vida durante los 15 que residí en Paraguay, porque nadie, nadie se atreverá ni se ha atrevido a acusarme de una vida desleal hacia el hombre (López) al cuál ligué mi porvenir…». Cabe señalar que no se ha encontrado documento que demuestre que ella y el Mariscal López hayan contraído matrimonio, pero conociéndose el encono de los enemigos del Mariscal López y las intenciones del gobierno legionario del Paraguay de expropiar las tierras pertenecientes a Doña Elisa Lynch, no se puede descartar que cualquier documentación favorable a las posturas de la irlandesa y «Queen of Paraguay» (como la llamaron los historiadores Michael Lilis y Ronan Fanning) haya sido eliminada, borrada del mapa. [Lynch, Elisa (1875): «Exposición y Protesta», p. 8. Buenos Aires, Argentina: Imprenta Rural de Belgrano].

De idéntica manera se habría mantenido en secreto el viaje de López II y Lynch, bajo los auspicios de Napoleón III, a los campos de batalla en la Guerra de Crimea (1853-1856). Esto habría ocurrido en el segundo semestre de 1854, aunque no podemos precisar las fechas exactas. Sólo sabemos, por los despachos oficiales y por el Diario del Cap. Rómulo Yegros, que a mediados de Noviembre de 1854 ya estaban regresando al Paraguay. Lo que nos deja el rango de fechas desde Agosto hasta Octubre de 1854 como el período en que Don Francisco Solano y Doña Elisa Alicia habrían visitado Crimea.

Citamos anteriormente a Peter Schmitt hablándonos del «muy probable» viaje de López y Lynch a Crimea. Eso estaba mencionado en varias fuentes de la época, notablemente el prusiano Louis Schneider, el suizo Albert Amerlán y lo que es curioso, Porter Cornelius Bliss, conspirador estadounidense que participó de la conjura contra el Mariscal López en San Fernando. Eso sin citar otros panfletos y publicaciones sueltas. El mismo Sir Richard Francis Burton menciona, sin dar mucho crédito, que el Mariscal López habría servido en el estado mayor francés durante el Asedio de Sebastopol.

Incluso tenemos a un historiador estadounidense, Thomas E. Weil, de la American University of Washington D.C. y miembro del «Foreign Area Studies» quien con mucha seriedad lo afirma en una obra impresa por el Gobierno de los EEUU (los paréntesis son míos): «Solano López ha tenido importantes responsabilidades en su juventud -comandante de una expedición militar en la que no vio acción en persona pero que le convirtió en héroe (Guerra contra Rosas) y sirvió como representante diplomático y agente de compras para la adquisición de armas y municiones. Recibió halagüeñas atenciones en las capitales europeas y fue observador de la Guerra de Crimea». [Weil, Thomas E. (1972): «Area Handbook for Paraguay», p. 41. Washington DC, EEUU: U.S. Government Printing Office].

El italiano Gabriele Esposito, en una obra más reciente y que es bastante útil a pesar de los errores comunes que muchos historiadores cometen respecto a los orígenes de la Guerra de la Triple Alianza, también nos habla del tema con cierto detalle: «En 1853, López fue enviado a Europa por su padre como Ministro Plenipotenciario (…). En la Capital Francesa, asistió a clases militares como estudiante invitado en la École Spéciale Militaire de Saint Cyr (en ese tiempo, la mejor escuela militar del mundo). Durante su estadía en París, López se ganó la admiración del Emperador Francés Napoleón III, quien le otorgó el honor de dirigir un gran desfile militar y le condecoró con la Legion d’Honneur. El futuro líder paraguayo luego fue a Crimea, como observador militar adjunto al contingente francés. Esta fue una experiencia muy importante para Francisco Solano López, quien fue capaz de observar las más recientes innovaciones militares en el campo». [Esposito, Gabriele (2019): «The Paraguayan War 1864-1870: The Triple Alliance at Stake in la Plata», p. 20. Londres, Gran Bretaña: Bloomsbury Publishing].

Fotografía encontrada por Ivan Boris y Manlio Cancogni en la que se ve al Gral. Solano López junto al Estado Mayor de Napoleón III. Aparentemente, pasando revista a un contingente de soldados durante la Guerra de Crimea (1853-1856). Algunos historiadores cuestionan la autenticidad de la imagen. [Libro: El Napoleón del Plata].

Pero si es que quedaba alguna duda sobre el tema, esta quedó zanjada de manera definitiva tras la meticulosa investigación de los mencionados Lilis y Fanning, dos irlandeses que escrutaron profundamente la vida de Elisa Lynch y confirman el hecho en su obra «Calumnia», tras haber accedido a testimonios inéditos:

«La Guerra de Crimea, librada contra el Zar de Rusia por la alianza establecida entre Francia, Gran Bretaña y el Imperio Otomano, se hallaba en su punto crítico. El sitio de Sebastopol, que prefiguraba el «inexpugnable» fuerte paraguayo de Humaitá, estaba comenzando (…). Varios autores, incluyendo a la nuera de Elisa cuyas memorias manuscritas poseen los autores, reportan que ambos (López y Lynch) visitaron la Guerra de Crimea (…). El 24 de Diciembre de 1864 (…) López despachó al Norte de Asunción una flota de cinco cañoneros con 3.200 hombres (…) para ocupar la zona de Mato Groso (…). Los paraguayos prevalecieron en todos los enfrentamientos contra la mal entrenada y desigual resistencia brasileña. Las batallas eran convulsas y muy distintas a los sistemas regimentados que Solano López tanto admiró en la Guerra de Crimea…». [Lilis, Michael; Fanning, Ronan (2015): «Calumnia: La Historia de Elisa Lynch y la Guerra de la Triple Alianza», versión digital. Santiago, Chile: Pinguin Random House Grupo Editorial].

Con esto, quedaría ratificado que ambos, Francisco Solano y Elisa Alicia, estuvieron brevemente in situ en la campaña bélica lanzada en Crimea, en su punto más álgido. Pero desde luego, también hay interrogantes pendientes de respuesta sobre ese tema…

El 11 de Noviembre de 1854, ya en el Buque «Tacuarí», zarpaban desde Burdeos, Francia, rumbo a Asunción del Paraguay los integrantes de la delegación paraguaya y la nueva miembro del grupo, Elisa Lynch, unida en secreto con el Gral. Solano López y que llevaba al heroico «Panchito» en su vientre. También iban al país técnicos, científicos, colonos, armamento, innovaciones, nuevos acuerdos diplomáticos, mueblería…

Antes de llegar, se hizo de nuevo una escala en Río de Janeiro. El 24 de Diciembre de 1854, Don Francisco Solano y su séquito se reunía con Pedro II en el Palacio de San Cristóbal. ¿Cuál habrá sido la sorpresa en el rostro del Emperador al ver al paraguayo con una compañera y además encinta de ocho meses? Si se considera la posibilidad de la «unión dinástica», esta nueva situación bien pudo significar el fin de toda posibilidad de acuerdo… Pero sólo podemos especular… Sin embargo, no faltan quienes afirman que uno de los motivos del odio enconado del monarca brasileño hacia el Mariscal López fue enterarse que el heredero paraguayo prefirió a Elisa Lynch, una simple divorciada irlandesa y parisina, antes que a sus hijas Isabel y Leopoldina… Lo consideró como un insulto… Aunque estas también son simples elucubraciones…

La joven Princesa Isabel Cristina Leopoldina de Borbón y Dos Sicilias, quien posteriormente y por breve tiempo sería la Emperatriz Isabel I de Braganza. Según rumores, existió un supuesto intento de unión dinástica entre Brasil y Paraguay, pero que no prosperó: Solano López habría rechazado a Isabel y preferido a Elisa Lynch [Wikimedia Commons].

Finalmente, cerca del 10 de Enero de 1855 salío el «Tacuarí» del Brasil rumbo a Buenos Aires. Ya con un estado de embarazo muy avanzado y dolores que preanunciaban el parto, Elisa Lynch quedó en la capital porteña mientras que el futuro Mariscal Presidente iba a toda marcha hasta Asunción. Regresó al Paraguay el 21 de Enero de 1855, finalizando un viaje que había durado 18 meses. Y con las muchas sorpresas, noticias y relatos que debía contar a sus padres, quedaba guardada la «bomba»: traía a una mujer, la que sería su compañera de vida y muerte, de gloria y tragedia; no sólo eso, era una divorciada protestante recién convertida al catolicismo; no sólo eso, estaba embarazada y no sólo eso, estaba a punto de dar a luz en Buenos Aires…

¡Ah! Es una lástima que ese episodio de la historia no esté relatado ni documentado… Pero hubiera sido tan cómico y gracioso ver a Don Carlos Antonio y Doña Juana Pabla, ultra-católicos hasta la médula y anti-porteños por tradición, enterarse que su primogénito venía con semejante «sorpresita». Podemos hasta imaginar a Don Carlos, refunfuñando y despotricando contra todos los seres vivientes de la Tierra por la «macana» de «Pancho»; se nos antoja a Doña Juana Pabla haciendo una escena histriónica y santiguándose al saber que su hijo retornaba amancebado con una «hereje» recién convertida…

Pero hay escenas que son mejores en el mundo de la imaginación… Como tantas cosas que afortunadamente, nunca fueron escritas….

Como dijimos anteriormente, quedan muchas interrogantes sobre el viaje de Solano López a Europa en 1853-1855. ¿Hay más documentos, más informaciones fiables sobre sus actividades diplomáticas? ¿Habrá visitado otros países? Según los rumores, también estuvo en Alemania y Austria, pero de esto no hay evidencias… ¿Existirán otras fuentes de información? ¿Dónde en realidad se conocieron Francisco Solano y Elisa Lynch? ¿Cómo y cuándo decidieron unir sus vidas? ¿Dónde nació exactamente Panchito López? ¿Cuál habrá sido, más allá de las especulaciones, la postura del Brasil ante este viaje diplomático? ¿Cómo y cuándo específicamente estuvieron Solano López y Lynch en Crimea?

La historia aún tiene mucha tarea que hacer. Pero eso es para otra ocasión…

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  1. Interesante comentario, solo que la historia no se escribe con rumores, se la hace con hechos. Si se tuvieren algún dcmto que pruebe el casamiento de Lopez con E. A. Lynch, sería otra cosa. Existen ciertos dcmtos nuevos que se sacara a luz en poco tiempo, donde no apareció aún, ni un papel que pueda probar dicho enlace matrimonial. Esos dcmtos y objetos fueron entregados personalmente al Gral. B. Caballero como su última misión, por el mismo Mcal. Lopez, para que este lo escondiera en su estancia, de Villa del Rosario. La totalidad de esos objetos y dcmtos fueron recuperados y en parte exhibidos. Pero me pareció un exelente ensayo.

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