Emiliano, el poeta que encendió el fervor de los soldados paraguayos

Emiliano, el poeta que encendió el fervor de los soldados paraguayos

Emiliano R. Fernández, el poeta y músico más popular de nuestro país, nacía un día como hoy pero de 1894, reconocido por sus canciones y poesías épicas, que en su momento levantaron la moral de los heroicos soldados que defendieron nuestro territorio en la Guerra del Chaco (1932-1935).

Nacido en Guarambaré, hijo de Silvestre Fernández y Bernarda Rivarola, este prolífico cantautor acompañado de su fiel guitarra, recorrió el Paraguay, escribiendo sus primeras poesías acerca de amoríos y contactos con la naturaleza.

Emiliano R. Fernández

Tras el estallido de la Guerra del Chaco, Emiliano participó como soldado del Regimiento de Infantería Nº 13 “Tuyutí”, en donde escribió sus versos épicos durante los ceses de fuego en las acaloradas batallas chaqueñas.

Entre peñas y declamaciones, supo levantar la moral de un aguerrido ejército paraguayo dispuesto a entregar su vida por la causa nacional, lo cual le valió el apodo de “Tirteo Verde Olivo”, en alusión al poeta Tirteo de Atenas, quien enalteció el espíritu de los espartanos durante las guerras contra los mesenios hacia el 671 a.C.

Sus canciones tales como “Che la Reina” o “13 Tuyutí”, nos permiten apreciar de forma explícita el fervor de los reservistas que se abocaron de forma absoluta al deber marcial y un cierto dolor por dejar a los seres queridos, apaciguado por el orgullo de formar parte de los fieros regimientos nacionales.

“Ahayhúgui che retã/Che la reina rohejáta/Frontera lado aháta /Ahuvaitívoumiava/Ndaipotáinte che kamba/Chemuakynderesaýpe/Aipotánte ere che sýpe/Hetátacherovasa”, versa la popular “Che la Reina”, que retrata a un soldado despidiéndose de su compañera de vida.

Emiliano R. Fernández. Créditos: Abc Color y Portal Guaraní

Tras la culminación de la contienda con Bolivia, se sumó a la Revolución del 17 de febrero de 1936, tras la cual, Rafael Franco asumió la presidencia, hecho que le trajo como consecuencia persecuciones y exilios por parte de los posteriores gobiernos liberales y colorados.

Es también recordado por haber solicitado en 1945, durante el gobierno de Higinio Morínigo, que el Cuartel de los Inválidos, refugio de excombatientes mutilados, pase a llamarse “Cuartel de la Victoria” en homenaje a la gran entrega y patriotismo de los defensores del Chaco.

Al este gran vate guaraní se le atribuye más de 2.000 poesías, dedicados en su mayoría a sus varias relaciones amorosas que mantuvo a lo largo de su vida, durante sus recorridos por el territorio nacional, viviendo en ciudades tales como Sapucái, Pedro Juan Caballero, San Pedro, Puerto Pinasco, entre otras ciudades.

Emiliano, en el centro, junto a los hermanos Ramón y Ángel Osorio. Créditos: Wikipedia

A parte de ser poeta y músico, se dedicó a múltiples oficios como carpintero, obrajero, guía de scouts y guardabosques, en los cuales no duraba mucho por su carácter bohemio y trasnochador. Es así que en su ficha laboral de uno de sus trabajos, figuraba la recomendación “No contratarlo nunca más como empleado en la empresa porque es muy farrista”.

El gran vate en la filatelia paraguaya.

Finalmente un 15 de septiembre de 1949, este gran artista fallece en Asunción, tras largos padecimientos producto de intento de homicidio en 1948, en donde fue alcanzado por un tiro de pistola, que le ocasionó heridas de las cuales no pudo recuperarse.

Rodolfo Sosa

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