El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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Exiliados republicanos españoles en Paraguay: Avelino Rodríguez Elías [Cuarta Parte]

Continuando, Avelino Rodríguez Elías estuvo en la prisión denominada El Frontón de Magallanes. En este escenario, la persona que abogó por la liberación de Avelino y también del Cónsul de México Victoriano Miguelez (que fue acusado de emitir proclamas contra el Ejército desde Radio Vigo) fue el Cónsul de Uruguay José María Perelló, éste último había movido sus influencias para salvar la vida de distintas personas, utilizó como argumento principal que sería un escándalo el fusilamiento de dos cónsules y dejaría una imagen muy negativa para la causa de los sublevados si llegara tal hecho a ocurrir, al conseguirlo lo llevó a su residencia para salvaguardar la vida de nuestro protagonista.

Lo que llama la atención es que ningún miembro del Centro Hijos de Vigo intercedió por Avelino, ya que lo conocían y que no se trataba de una persona peligrosa y además formaba parte de su comisión directiva como vocal, cuando éste fue detenido teniendo en cuenta que las orientaciones políticas de la mayoría de sus asociados se encuadraban en el bando sublevado y que además pertenecían a la burguesía de la ciudad olívica. Incluso José Vázquez Fernández, conocido locutor vigués y falangista confeso, que llegó a conocer a Avelino tenía muy buena opinión de él como persona y en cuanto su ideología política lo calificó como un liberal, si acaso, no más.[1] 

El coronel Casado y el comunista Wenceslao Carrillo, tras exiliarse en Londres

El ambiente en la ciudad cada día estaba más hostil y violento ya que algunos periódicos, Faro de Vigo entre ellos, azuzaban los ánimos con publicaciones con consignas que señalaban lo siguiente: Saludad al estilo romano. Con el brazo extendido hacia delante y la mano abierta. Somos latinos y éste es el saludo de nuestra raza. Otro refería, Es un judío quien en estos momentos guarde el oro, cuando la Patria lo necesita. ¡Entregue usted el que tenga![2]En su edición del 3 de septiembre de 1936 el diario Faro de Vigo publicaba en una escueta nota en la que comunicaba la destitución tanto de Avelino Rodríguez Elías como la de Manuel Lustres Rivas[3] como redactores del matutino vigués.[4] 

En un primer momento la idea de Avelino era viajar por un corto periodo a Portugal hasta que se calmara la situación y volver a Galicia, pero la intolerancia y la violencia fue in crescendo por parte de los sublevados poniendo en peligro la vida de nuestro biografiado, lo que obligó a toda la familia Rodríguez Miguelez a abandonar Vigo.

Fue en estas circunstancias que Avelino y su familia se preparan para salir de España con rumbo al Paraguay, país en el cual nunca estuvieron tanto nuestro protagonista como sus allegados, la persona que los acompañó al puerto fue su primo Humberto Oya Gómez  ya que su partida estaba prevista en un principio para el 8 de septiembre de 1936, pero se retrasa para el día siguiente, por lo que Avelino y los suyos deben pernoctar en un hotel de la ciudad.[5]

Finalmente la familia Rodríguez Miguelez se embarca el 9 de septiembre en el trasatlántico alemán Monte Pascoal con destino a nuestro país, pagando aproximadamente por seis adultos la suma de 4.000 pesetas por los pasajes, en un itinerario con escalas en diversas ciudades como Lisboa, aquí Avelino se llevó un gran sobresalto ya que las autoridades portuguesas, en connivencia con las españolas (se trataba de la policía política de Falange), desembarcaban a los pasajeros considerados peligrosos para entregarlos a los sublevados, para evitar esto Avelino fue munido de los documentos que acreditaban que había entregado oro para la llamada causa nacional, contribución que era, como sabemos, bajo coacción.[6]

Robert Capa / MSR (Refugiados republicanos en Francia en marzo de 1939)

Según testimonio de Pilar Abeledo, que viajó con Avelino y su familia, durante la travesía nuestro personaje paseaba con frecuencia por la cubierta, era un gran conversador y muy religioso ya que asistía todos los días a la misa que se oficiaba en la capilla del buque, además negó que fuera un revolucionario y enemigo de la iglesia católica como trataron de catalogarlo infundadamente.[7]

El viaje continuó con escalas pero ya por ciudades sudamericanas como Pernambuco, Santos y Río de Janeiro, en ésta última tanto Avelino como su esposa e hijos, acompañados de la familia de Pilar Abeledo, bajaron unos momentos para pasear, realizar algunas compras o simplemente para comer ya que la comida que se servía a bordo era escasa y de pésima calidad. Una vez llegados a Montevideo, Pilar Abeledo se despide de Avelino y su familia, ya que la capital uruguaya era su destino, en tanto nuestro protagonista sigue viaje hasta la ciudad de Buenos Aires donde desembarcaría para continuar viaje hasta la ciudad de Asunción.[8] 

Mientras Avelino se encontraba en alta mar camino al exilio, el 14 de septiembre de 1936 era despojado del título de Cronista Oficial de Vigo, a pesar que es una designación con carácter perpetuo, por la Comisión Gestora que se hizo cargo del Ayuntamiento al estallar la sublevación militar, según se desprende del acta con las siguientes escuetas líneas: Dejar sin efecto el nombramiento de cronista de la ciudad efectuado hace años a favor de D. Avelino Rodríguez Elías.

Robert Capa / MRS (Un soldado muerto en la batalla de Teruel)

Su sucesor fue nombrado el 2 de junio de 1937, recayendo en la persona de José Espinosa Rodríguez. Días más tarde es expulsado del puesto de secretario que ocupaba en la Crus Roja, sede Vigo, así se desprende de la sesión del 15 de septiembre pretextando los siguientes motivos para su destitución: Ver con sumo desagrado y disgusto que un componente de esta junta aparezca mezclado bien directa o indirectamente en manejos sospechosos de los enemigos de nuestra querida España, y por consecuencia de los cuales ocurrió el levantamiento de nuestro Ejército para salvarnos del desastre comunista.

Añadiendo en el artículo segundo del acta respectiva:

Destituir en este acto de su cargo al secretario de este Comité local, el señor Avelino Rodríguez Elías. Agregando a renglón seguido que, conocido por insistente rumor público que dicho señor Elías había sido detenido por las autoridades militares y deportado o expulsado después al Paraguay.

Le sucedió como secretario de la Cruz Roja en Vigo el falangista José Cervera Alsina, cargo que ocupó por más de una década.[9]

Avelino y familia llegan, muy cansados debido a las altas temperaturas, a la ciudad de Asunción en los primeros días de octubre de 1936, fueron recibidos por el escritor y diplomático Silvano Mosqueira[10], siendo de esta forma el primer exiliado republicano español llegado al Paraguay, en sus propias palabras refería: al llegar a Paraguay, en octubre de 1936, me acogieron brazos fraternales, que parecía que siempre habían sido amigos míos.[11]

BNE (Desfile de la victoria, 19 de mayo de 1939)

Transcurridas unas semanas de su llegada a nuestro país Avelino y Juan, su único hijo varón sobreviviente, visitaron las salas de redacción de los periódicos capitalinos La Nación y La Época, ambos matutinos publicaron notas dando la bienvenida a Avelino y familia al Paraguay, pero lo que llama la atención de los diarios mencionados y de otros de aquel tiempo es, por un lado la cobertura diaria de la Guerra Civil Española hasta en sus pormenores, pero en ninguna línea de la nota periodística se refieren a Avelino Rodríguez Elías como un exiliado republicano que abandonó Galicia (Vigo) para salvar su vida, la única referencia es que había llegado al país para pasar una breve temporada con su familia.

Esto último coincide con lo señalado por Gerardo González Martín de que la familia Rodríguez-Miguelez en principio tenía pensada una corta estadía y por ese motivo dejaron una buena cantidad de dinero, solo trajeron lo indispensable en metálico así como en lo referente a ropas y otros enseres domésticos. Nuestro protagonista deja en Vigo, bajo el cuidado de su prima Felisa Oya Gómez, su archivo personal que contenía documentos históricos así como su biblioteca.[12] 


[1]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Pág. 127.

[2]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Pág. 131.

[3]Periodista gallego, en noviembre de 1936 su cadáver fue encontrado en A Concheira, playa de Redondela, al lado del cuerpo sin vida del funcionario Víctor Fráiz Castellanos y otras personas que fueron paseadas. González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Pág. 313. 

[4]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Págs. 128, 129.  

[5]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Pág. 132. 

[6]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Págs. 129, 135.

[7]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Pág. 134.

[8]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Págs. 134, 135.

[9]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Págs. 122, 136, 137, 291. 

[10]Silvano Mosqueira (1871-1954) fue un escritor y diplomático paraguayo nacido en Carapeguá, en 1901 fue nombrado secretario de la Municipalidad de Asunción, cargo al que renunciaría, posteriormente ejerce el cargo de Director General de la Biblioteca, Museo Nacional y Archivo Nacional una vez que estas instituciones fueron unificadas. Tiempo después es designado Secretario de la Legación Paraguaya en Washington, en 1914 es trasladado al Brasil donde ocupa el puesto de Encargado de Negocios hasta noviembre de 1918, año que toma la dirección de la División Política y Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores, otro cargo ejercido fue el de Cónsul General del Paraguay en la ciudad de Rosario (Argentina) durante el cual el medico argentino Carlos de Sanctis fue condecorado con la Cruz del Chaco, por decreto del entonces Presidente José Félix Estigarribia, reconociendo de esta forma su colaboración durante la contienda chaqueña. En lo referente a su producción bibliográfica, realizó traducción al guaraní de poesías de Gustavo Adolfo Becquer con el nombre de Becquerianas en Guaraní, un discurso dedicado al Gral. José Eduvigis Díaz, en 1907 publica la obra Páginas Sueltas cuyo contenido principal son discursos de carácter político, al año siguiente da a luz el libro Semblanzas Paraguayas. Posteriormente amplía sus obras con Ideas, Discursos y Escritos sobre Temas Paraguayos y como bien señala el título trata de temas histórico-políticos, para 1930 es editado Siluetas Femeninas que a su vez se divide en cinco partes que van desde temas históricos, biografías, crítica literaria, etc. Silvano Mosqueira fallece en Asunción el 15 de agosto de 1954. Caballero Campos, Herib. Escritor Idealista y Patriota. Los Aportes Historiográficos de Silvano Mosqueira. Revista Expediçoes. Volumen 8. Número 1 enero/abril. 2017.   

[11]González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Pág. 257.

[12]Todas sus pertenencias se guardaron en una casa de la Plazuela del Pescado, de donde posteriormente su hijo Juan Rodríguez Miguelez retiró bastantes cosas en un viaje que había realizado a Vigo a fines de los años sesentas o comienzos de los setentas, todo lo demás desaparecería años más tarde, al parecer por que el inmueble fue habitado por okupas que luego vendieron lo sustraído, como indica Gerardo González Martín por esa época se pusieron en venta en Vigo muchos papeles de Avelino. También quien escribe estas líneas pudo comprobar que hasta en la actualidad se pueden adquirir en internet algunos documentos y libros que pertenecieron a nuestro biografiado, como ser: una carta del consulado del Paraguay en Lyon acusando recibo de ejemplares del periódico Faro de Vigo enviados por Avelino, una carta escrita en gallego por Avelino y dirigida a Euxenio Carre Aldao que está fechada en 1916, y por último un ejemplar del libro de su biblioteca privada titulado Las Capitales del Mundo. Algo similar sucedió en su domicilio de Asunción, al fallecer la última de las hijas de Avelino la casa fue alquilada y el inquilino poco escrupuloso y honesto, según relato de un amigo de la familia, desapareció y se llevó con él o vendió la biblioteca y los originales inéditos que pertenecían a Avelino, otros muebles y enseres domésticos más una pequeña cantidad de dinero ya se habían entregado por voluntad de Sofía Rodríguez Miguelez al Seminario Salesiano de Asunción, por suerte no desapareció el original de la Historia de la ciudad de Vigo, obra que hasta el día de hoy se encuentra inédita, dado que un ejemplar se encuentra bajo custodia en el Ayuntamiento de la ciudad olívica. González Martín, Gerardo. Ob. Cit. Págs. 132, 198.     

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