El Parlante

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En Exclusiva Especiales Guerra Civil Española Historia del Paraguay

Exiliados republicanos españoles en Paraguay: Guillermo Cabanellas de Torres [Segunda Parte]

Mientras tanto la actitud dubitativa del gobierno republicano para responder a la sublevación, el mismo llegó a tener noticias del complot con nombres de algunos de los involucrados, incluso Santiago Casares Quiroga[1] había garantizado, vía comunicación telefónica a Juan Negrín, el fracaso de la intentona, del dominio de la situación por el gobierno y de su pronto final.[2]

Guillermo Cabanellas de Torres. Fotografía de 1977 que sale en la solapa de su libro «Cuatro Generales».

Tras el fracaso de la sublevación en la capital y la caída del cuartel de la Montaña donde se habían encerrado las tropas sublevadas con la consiguiente rendición de los mismos, la ciudad queda bajo dominio de las fuerzas republicanas, desde ese instante la toma de Madrid se tornó en el principal objetivo político-militar de los rebeldes. 

La ofensiva sobre la ciudad comienza en otoño de 1936 y se extiende durante el invierno, mientras los ciudadanos preparaban la defensa bajo la consigna empleada por la diputada Dolores Ibárruri de ¡No Pasaran!, que se había hecho conocida en la batalla de Verdún durante la Primera Guerra Mundial, la llegada no solo de armamento y aviones provenientes de Rusia sino también de tropas, entre ellas las Brigadas Internacionales[3], impiden la toma de Madrid por las fuerzas franquistas, por ende desde noviembre de 1936 hasta el final de la guerra, las líneas en torno a Madrid apenas tuvieron variaciones.

Mapa general que muestra la línea del frente y los avances republicanos.

En tanto la ciudad de Zaragoza queda bajo dominio de los sublevados, el General Miguel Cabanellas Ferrer, que ya se había plegado a la sublevación, recibe al General Miguel Núñez de Prado que fue enviado por Santiago Casares Quiroga para hacerse cargo de la división pero es detenido y desarmado por orden suya, ya en horas de la tarde del 18 de julio de 1936, éste recibe la llamada telefónica del Presidente de las Cortes Diego Martínez Barrio quien trata de convencerlo para llegar a un acuerdo que ponga fin a la sublevación en la provincia, ofreciéndole formar un gobierno presidido por él con la participación de otros generales sublevados, a lo que responde Cabanellas Ferrer que era demasiado tarde.

Libro sobre la Guerra Civil Española escrito por Cabanellas.

En horas de la noche el Gral. Cabanellas Ferrer ordena la detención de dirigentes de los partidos que conformaban el Frente Popular, esto deja sin reacción y desmoralizadas a las fuerzas populares, y tanto los jefes de la Policía como de la Guardia Civil se ponen a disposición del Gral. Miguel Cabanellas Ferrer, el 19 de julio por bando firmado por éste se declara el estado de guerra, implantando la ley marcial en toda la provincia de Zaragoza.[4]     

En este ínterin, el General José Sanjurjo[5], que en ese momento se encontraba en Portugal y camino a Burgos para tomar el mando del alzamiento, fallece en un accidente aéreo, esto crea un vacío de poder en el bando sublevado, por ello se crea la Junta de Defensa Nacional, conformada por los generales sublevados y presidida por el General Miguel Cabanellas, hasta el 1 de octubre de 1936 (en adelante se conmemoraría como Día Nacional del Caudillo), en que el General Francisco Franco es nombrado Jefe del Gobierno y Generalísimo de las fuerzas militares, en principio con las reticencias de los generales Mola y Cabanellas, que resignados tuvieron que aceptarla.

Libro sobre la Guerra Civil Española escrito por Cabanellas.

A su vez Guillermo Cabanellas se encontraba en la capital aragonesa, expectante de cómo se desarrollaban los hechos, durante los primeros meses del conflicto recorrió algunos frentes de guerra, pero su situación empezaba a tornarse insostenible, agravándose una vez que su padre deja de presidir la Junta de Defensa Nacional, éste último veía correr peligro la vida de su hijo menor.[6]

Ya que ambos se percatan que la sublevación tomaba rumbo a convertirse en una guerra civil de incierta duración pero de una violencia creciente, y teniendo en cuenta que o lo mataba la derecha o la izquierda lo usaba de rehén,[7] por ello el Gral. Miguel Cabanellas Ferrer logra que el menor de sus hijos pueda abandonar junto a su esposa la zona bajo dominio de los sublevados en los primeros días de mayo de 1937 cruzando la frontera por Irún hacia la ciudad francesa de Hendaya, permaneciendo en éste país hasta agosto del mismo año en que se embarca con destino a Sudamérica. [8]

Gral. Miguel Cabanellas Ferrer.

Su primer destino en el sur del continente americano fue la ciudad de Montevideo, donde se reúne con él su esposa Carmen de las Cuevas proveniente de París, en la capital uruguaya tenía parientes que lo ayudaron a establecerse, consigue como primera ocupación para ganarse la vida la elaboración y/o redacción del folleto informativo de la carretera que comprendía el tramo de Colonia a Montevideo,[9] trabajo que perdería con posterioridad.[10] Seguía en contacto vía epistolar con su padre, éste en una de sus últimas misivas le señalaba Dios quiera en su infinita bondad, que volvamos a vernos, hecho que no sucedió ya que el Gral. Miguel Cabanellas Ferrer falleció el 14 de mayo de 1938 en la ciudad de Málaga.[11]

Robert Capa / MSR (Refugiados republicanos en Francia en marzo de 1939. Fuente crédito: https://www.elespanol.com/

Es en este momento que surge la ocasión de trasladarse al Paraguay ya que aquí contaba con amigos españoles radicados en el país, quienes lo ayudaron en lo laboral y en lo referente a la radicación (como ser la familia Escrivá que Guillermo Cabanellas conoció durante su estancia en Menorca, algunos miembros de esta familia viven aún en Paraguay y otras en España), llega en agosto del año 1938, en un principio se establece en la ciudad de Areguá y trabaja para el periódico El Día, luego se muda a Asunción.[12]

Ya en la capital comienza a cursar nuevamente la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), esto debido a la no habilitación desde España, como se dio también con otros exiliados, como por ejemplo el último embajador republicano en la Argentina Ángel Ossorio y Gallardo y a su hijo Manuel Ossorio y Florit, y la no convalidación de los títulos universitarios que dificultó el ejercicio de sus profesiones especialmente a médicos y abogados.[13]

En sus propias palabras:

Libro escrito por Guillermo Cabanellas donde recuerda vivencias y amistades durante su estadía en el país y como agradecimiento al Paraguay que lo acogió en 1938.

Hacía más de ocho años que había completado los estudios de abogacía y volvía a las aulas universitarias a recuperar el título de abogado que en España se me arrebató al negarme a ingresar en las filas de aquellos que trataban de imponer por la razón de la fuerza, ideas y principios rechazados una y otra vez por los propios españoles en el diálogo de las urnas.[14]

De su paso por la Facultad de Derecho guardaba gratos recuerdos, principalmente, de alumnos y profesores, de los primeros su apoyo y compañerismo cuando de estudios se trataba, algunos de ellos fueron Luís Lara Castro y Carlos Caballero Gatti y de los segundos ponderaba la calidad y preparación de los mismos como Justo P. Prieto, Víctor Riquelme, Luís De Gasperi, Emilio Saguier Aceval, Salvador Villagra Maffiodo, Carlos R. Centurión, Rafael Oddone, pero quien más impresión le causó y del que guardaba recuerdos imborrables era del Dr. Cecilio Báez.[15]

Miguel Cabanellas Ferrer (izquierda) revela el busto del difunto general José Sanjurjo, Burgos.

Una vez concluido sus estudios de grado, en 1942 prepara y defiende su tesis doctoral, siendo su tutor el Dr. Luís P. Frescura, con el tema El Derecho del Trabajo y sus Contratos, (que es publicada en Buenos Aires en 1945), obteniendo el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la misma casa de estudios, con la que se especializa en esta rama del derecho siendo uno de los pioneros tanto en nuestro país como en Hispanoamérica.[16] 


[1]Santiago Casares Quiroga (1884-1950) Abogado, político español, republicano y amigo personal de Manuel Azaña, ejerció distintos cargos durante la Segunda República española como ser: Diputado en Cortes por La Coruña (Galicia) los ministerios de Guerra, de Marina, de Obras Públicas, de Justicia, de la Gobernación y Presidente del Consejo de Ministros, al estallar la sublevación en julio de 1936 ejercía dicho cargo, se lo considera con una actitud muy dubitativa al momento de hacer frente a los militares rebeldes, falleció en el exilio en París en 1950.  

[2]Preston, Paul. Ob. Cit. Pág. 112.

[3]Las unidades militares que estaban conformadas por voluntarios extranjeros de mas de cincuenta países, entre ellos algunos paraguayos, tuvieron destacada actuación en distintas batallas de la Guerra Civil Española en defensa del la República española. Posteriormente el Estado español concedió la nacionalidad a los miembros de las Brigadas Internacionales.

[4]Cabanellas, Guillermo. La Guerra de los Mil Días. Tomo I. Págs. 424, 425, 426.

[5]José Sanjurjo (1872-1936) Militar español, participó en la Guerra del Rif, desempeñó varios cargos durante el reinado de Alfonso XIII, en la dictadura del General Miguel Primo de Rivera y al comienzo de la Segunda República, estuvo a la cabeza de un fallido golpe de Estado en 1932, conocido como la Sanjurjada, fue procesado y condenado a muerte, pena que le fue conmutada por prisión, logrando su liberación y trasladándose a Portugal hasta el momento de su fallecimiento. Fue uno de los ideólogos de la sublevación de julio de 1936.

[6]Cabanellas, Guillermo. Cuatro Generales. Tomo II. Pág. 337.

[7]Testimonio del Dr. Guillermo Cabanellas de las Cuevas.

[8]Cabanellas, Guillermo. Cuatro Generales Tomo I. Pág. 16. Tomo II. Pág. 346.

[9]Testimonio de Ana María Cabanellas de las Cuevas. En Ortuño Martínez, Beatriz. El Exilio y la Emigración Española de Posguerra en Buenos Aires 1936-1956. Tesis Doctoral. Universidad de Alicante. Pág. 111. Alicante. 2010. 

[10]Testimonio del Dr. Guillermo Cabanellas de las Cuevas. 

[11]Miguel Cabanellas Ferrer (1872-1938) General de División del Ejército español del Arma de Caballería  y Jefe de la V División Orgánica, Inspector General del Ejército, entre algunos de los cargos que ejerció, participó en la Guerra de Independencia de Cuba, Guerra del Rif, se une a la sublevación del 18 de julio de 1936, fue Presidente de la Junta de Defensa Nacional hasta octubre del mismo año. Se traslada a Málaga, el día 13 de mayo lo pasa en coma, con temperatura de más de 40º y disminución de la presión arterial, falleciendo a las 4:15 horas del 14 de mayo de 1938. Sus restos fueron velados en el mismo hotel donde falleció, al entierro, que no fue humilde como lo había solicitado el difunto, asistieron todos sus hijos menos el menor de ellos Guillermo, que ya se encontraba exiliado en Sudamérica, recibió sepultura provisional en el cementerio de Málaga, años después sus restos fueron trasladados al cementerio de la Almudena en Madrid, la autorización para esto tardó varios años, a un nicho contiguo donde se encuentran los despojos de su esposa. Ambos nichos tienen una lápida en la que se refiere en forma escueta sus nombres y apellidos, fecha de fallecimientos y que se la ofrecen sus hijos. Como señala Guillermo Cabanellas dejó como caudal sucesorio 40.000 pesetas, siendo su casa de la capital saqueada así como su despacho en Burgos donde se encontraban sus papeles personales, en ello quizás había mucho que pudiera comprometer a algunas personas, también descarta los rumores sobre el asesinato de su padre por simpatizantes de Falange. Cabanellas, Guillermo. Cuatro Generales. Tomo II. Págs. 428, 429, 431.      

[12]Testimonio del Dr. Guillermo Cabanellas de las Cuevas.

[13]Ortuño Martínez, Beatriz. Ob. Cit. Pág. 120. Recién en el año 2015 la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid resuelve revocar las sanciones aplicadas por la misma en el año 1939, que consistieron en la expulsión de 61 abogados acusados de pertenecer o simpatizar con la masonería, cargo muy frecuente en ese tiempo, lo fuera o no,  para desacreditar a cualquier persona y por ende perseguirla.  Entre los profesionales rehabilitados en la actualidad podríamos citar algunos como Luís Jiménez de Asúa, Ángel Ossorio y Gallardo, Manuel Ossorio y Florit y Guillermo Cabanellas de Torres. www.periodistas-es.com/rehabilitados-61-abogados-de-madrid-expulsados-tras-la-guerra-civil-63962

[14]Cabanellas, Guillermo. Figuras, Paisajes y Leyendas Guaraníes. Editorial Heliasta. Pág. 22. Buenos Aires. 1974. Cabanellas, Guillermo. La Guerra de los Mil Días. Tomo II. Pág. 1108.  

[15]Cabanellas, Guillermo. Figuras, Paisajes y Leyendas Guaraníes. Págs. 23, 24, 25.

[16]Gamarra Doldán, Pedro. Ob. Cit. Pág. 55.

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