Exiliados republicanos españoles en Paraguay: Jesús Artola Goicoechea [Cuarta Parte]

Exiliados republicanos españoles en Paraguay: Jesús Artola Goicoechea [Cuarta Parte]

Llega el Groix a Casablanca, a primeras horas de la mañana con una espesa bruma, en cuya rada atraca el 23 de junio, lo que se supondría que sería un viaje de quince días a Sudamérica se transformó en una larga espera de casi siete meses en el puerto marroquí, padeciendo los viajeros de los más diversos contratiempos, a su llegada tuvieron que lidiar primeramente con los cambios políticos-militares que se habían dado en Europa, y que repercutirían en ellos, una parte de Francia se encontraba dominada directamente por los alemanes y la otra bajo el colaboracionista Gobierno de Vichy[1]presidido por el Mariscal Philippe Pétain, éste régimen había firmado un armisticio con Alemania el 22 de junio, (este fue suscripto en Versalles en el mismo vagón de tren en que la Alemania derrotada había rubricado el tratado que ponía fin a la Primera Guerra Mundial, Hitler lo utilizó como manera de humillar a Francia), cuyas prerrogativas se extendían a los territorios no metropolitanos y las colonias francesas de aquel entonces, en las que se incluían el Marruecos francés y la ciudad de Casablanca, mientras tanto el Gral. Charles De Gaulle rechazaba el armisticio firmado y alentaba a continuar con la lucha en nombre de la Francia Libre.

Hay dos hechos que podían repercutir directamente sobre los viajeros del Groix, uno de ellos fue que ni bien cayó la Ciudad Luz bajo dominio nazi, un contingente de cuatro mil soldados españoles, aprovechando la debilidad militar francesa, ocupan manu militari la ciudad de Tánger, que hasta entonces poseía carácter internacional, integrándola al Protectorado Español de Marruecos, esto trajo aparejado el apresamiento de muchos republicanos españoles que buscaron refugio en la citada ciudad, además una de las cláusulas del armisticio firmado entre Francia y la entente ítalo-germana establecía que los barcos mercantes franceses quedaban obligados a permanecer en el puerto de su país donde se hallaran hasta que se resolviera lo pertinente por la Comisión del Armisticio franco-ítalo-germana.[2]

Teniendo en cuenta los hechos descriptos los pasajeros del Groix se encontraban en situación de tránsito sin bajar a tierra ni pasar por la aduana y el buque quedaba amarrado en el puerto de Casablanca, la continuidad del viaje quedaba interrumpido sine die.

Por ello algunos viajeros buscaron la posibilidad de abordar otro buque para continuar hasta su destino, pero los republicanos españoles no contaban con muchas opciones ya que no podían utilizar los barcos de bandera española bajo el peligro de ser entregados al gobierno franquista y sumado a esto las limitaciones de carácter económico y de la propia composición del grupo, en su mayoría conformado por mujeres y niños pequeños, lo que les otorgaba cierta seguridad mientras se encontraran a bordo  era su status de viajeros en tránsito y que contaban con un contrato de pasaje vigente con la empresa naviera francesa.

Fotograma del documental: 'España dividida: la Guerra Civil en color'. DMAX
Fotograma del documental: ‘España dividida: la Guerra Civil en color’. DMAX

Los viajeros decidieron intentar una salida grupal o colectiva que les permitiera seguir hasta su destino final, sea en el Groix o en otro buque, no fue fácil ya que en principio no todos estaban de acuerdo, después se percataron que lo mejor era aunar esfuerzos a un fin común. El portavoz y encargado de llevar a cabo las gestiones fue Ángel Almazán Rodríguez, que había ocupado la Jefatura del Cuerpo Técnico de las Aduanas del Estado Español y durante el tramo final de la guerra civil como Director de la Intendencia de Abastecimientos de la República.

Es así que para septiembre de 1940 obtienen ayuda del JARE, uno de los organismos de ayuda a los republicanos, consistente en un aporte de siete mil dólares americanos, sumándose los tres dólares enviados desde Buenos Aires por los parientes de los pasajeros para costear de esa forma el viaje hasta la Argentina, también recibieron auxilio económico del SERE, por intermedio de Gonzalo Diez de la Torre, a la sazón director y jefe de los servicios del mencionado ente, esto último fue posible gracias a los esfuerzos realizados por el ya citado Ángel Almazán Rodríguez.[3]

Cuando todo parecía encaminado a la solución de la situación de los viajeros del Groix y que los dos meses de espera forzada en el puerto marroquí llegaban a su fin, en cambio reciben el 29 de septiembre, por parte del comandante del buque Raoul Daniel, la noticia de que la empresa marítima francesa daba por terminado el contrato y por ende el viaje, sin derecho a indemnización ni devolución del importe del boleto, dejando librados a su suerte a los pasajeros debiendo los mismos desembarcar, con las consecuencias que este hecho les podría acarrear.

La primera repercusión que traía aparejada el desembarco era, a efectos jurídicos, la pérdida del status de viajeros en tránsito que les otorgaba una garantía y seguridad, ya que se encontraban en un buque con pabellón francés sin ingresar a tierra, por lo que al desembarcar pasarían a depender directamente de las autoridades coloniales francesas teniendo como seguro destino un campo de concentración africano, a esto se agregaba la presión que ejercían las autoridades consulares del gobierno franquista en Casablanca sobre la administración colonial francesa para que entregara a cualquier republicano que se encontrara allí para enviarlos de regreso a España.

Para evitar esto se crea la denominada Comisión de Viajeros del Groix, que estuvo conformaba por Ángel Almazán Rodríguez, Luís Bago y Miguel Rigabert (este último durante la guerra civil había ejercido el cargo de jefe de los Servicios de Telégrafos y Telecomunicaciones de Euskadi), éstos además de las conexiones con personas que les podrían brindar todo tipo de ayuda, contaban con un campo o radio de acción superior al de otros viajeros que no podían actuar con total libertad, y por razones de seguridad para los mismos, teniendo en cuenta los cargos que habían desempeñado en el gobierno republicano y durante la guerra civil como ser el diputado Manuel Cordero, el Gral. Fernando Martínez-Monje y mismo de Jesús Artola Goicoechea,[4] sobre quien pesaba una condena emanada del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas[5] franquistas de Pamplona, que lo había procesado in absentia y por sentencia Nº 150 del 17 de noviembre de 1939 condenado al pago al Estado de cien mil pesetas en concepto de indemnización por perjuicios y a la inhabilitación absoluta durante doce años y ocho meses (algo que no consta en la sentencia es que su casa de Pamplona fue confiscada, práctica común del régimen franquista por aquellos años) y todo por haber defendido a las autoridades legalmente constituidas, pertenecer al partido Izquierda Republicana y haber desempeñado el cargo de Gobernador Civil de Guipúzcoa.

Los viajeros del Groix recibieron la ayuda del ex diputado republicano Ramón González Sicilia de la Corte, éste había sido durante la guerra civil Cónsul republicano en la ciudad marroquí y seguía manteniendo amistad con la mayoría de los miembros del cuerpo consular y de las autoridades portuarias locales lo que facilitó mucho los trámites, además también jugó un papel importante los buenos oficios del Vicecónsul argentino en Casablanca Octavio Ragout, gracias a estas personas pudieron tomar contacto con los funcionarios civiles y militares del puerto y de esta forma poder abordar otro buque sin perder su status de viajeros en tránsito.

Para el 3 de octubre fueron trasladados del Groix al Ville d” Alger, buque que se encontraba amarrado en la rada, propiedad de la empresa naviera francesa Compagnie General Transantlantique, este fue construido en 1935, en ese entonces se encontraba como comandante del mismo Paul Maunier, en su momento fue el buque francés más grande que realizaba la ruta hacia África del Norte, a principios de 1940 fue requisado por el gobierno francés para ser utilizado en el transporte de tropas, posteriormente vuelve al puerto de Casablanca para transformarse desde el mes de septiembre a diciembre del año mencionado en un hotel flotante para viajeros en tránsito, desde ese momento los ex pasajeros del Groix se alojarían en él a cuenta de la suma no consumida de sus pasajes.[6]

Solucionado lo relativo al traslado de un buque a otro, esto no daba una salida al inconveniente de seguir varados en el puerto de Casablanca, situación que se estaba extendiendo por tres largos meses, mientras tanto tenían los más variados pasatiempos para hacer más llevadera la vida a bordo del buque, los niños utilizan la cubierta como colegio y patio de juegos además la pesca era otra de sus diversiones, en cambio los adultos crearon un periódico mecanografiado que repartían entre los mismos para su lectura, las mujeres tejían jerseys de lana para venderlos con el fin de comprar alimentos con las ganancias obtenidas.

Teniendo en cuenta que los pasajeros del Ville d” Alger se encontraban en zona del puerto no podían descender sin autorización por escrito de las autoridades portuarias, necesitaban el llamado Permis de Passage que se trataba de un documento que funcionaba como un salvoconducto que habilitaba a su poseedor el permiso de descender a tierra y visitar la ciudad o realizar algún tipo de gestión de 7 a 23 horas, éste debía llevar un visado cuya duración podía ser por uno o varios días y volver al barco que le servía de residencia temporal, in illo témpore Casablanca se encontraba saturada de personas que huían de la guerra y principalmente de los nazis, ya que era el único puerto de salida para América, adelantándose en esto al argumento de la afamada película estadounidense de 1942 titulada Casablanca protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.[7]

Incluso nuestro protagonista nos describe someramente como se veía la ciudad por entonces…Casablanca era por aquel tiempo la principal ciudad del Marruecos francés, se presentaba como la mayoría de las ciudades coloniales del Magreb divididas en dos zonas perfectamente distinguibles, la ciudad europea y la ciudad vieja… la primera…con el Boulevard de La Grace como arteria principal, era una ciudad moderna, de amplias avenidas. Repleta de vida y mercados, colonial y exótica a la vez… la ciudad vieja (la medina) se presentaba como un laberinto de callejuelas, pobre y demasiado exótica a la vista del europeo y vedada a mujeres y niños extranjeros. Otro testigo recuerda que cuando visitaba el mercado veía a los encantadores de serpientes que con la música de la flauta hacían que las mismas bailaran.[8]

[1]Nombre con que se conoce extraoficialmente al gobierno colaboracionista francés que entre los años 1940 a 1944 gobernó Francia en parte de su territorio y en la totalidad de sus colonias (su nombre oficial fue el de Estado Francés) estableciendo su capital en la ciudad de Vichy. Tras la invasión a Francia por la Alemania nazi y la derrota del ejército francés en junio de 1940, el Mariscal Philippe Pétain es designado como Presidente del Consejo de Ministros otorgándosele plenos poderes gubernamentales, por ello solicita un armisticio a Alemania que es firmado el 22 de junio. Este régimen colaboró con los nazis enviando a ciudadanos franceses como trabajadores esclavos para sostener de esta forma la economía de guerra alemana, combatió a la Resistencia Francesa y ayudó a la deportación a los campos de concentración de judíos residentes en el país galo. Fuente Wikipedia.

[2]Ordozgoiti, Koldo. Ob. Cit. Pág. 148.

[3]Ordozgoiti, Koldo. Ob. Cit. Págs. 165, 166, 167.

[4]Ordozgoiti, Koldo. Ob. Cit. Pág. 170.

[5]En virtud de la Ley de Responsabilidades Políticas dictada en febrero de 1939 se crea este tribunal utilizado como herramienta para la represión franquista contra los republicanos, en ella se enumeraban acciones u omisiones que traían aparejada responsabilidades sobre cualquier persona que hubiera colaborado y/o simpatizado siquiera con los republicanos, y según su texto a forjar la subversión roja, sus efectos se retrotraían, de forma ilegal violando el principio de irretroactividad de la ley, a la denominada Revolución de Asturias de 1934 (huelga general devenida en movimiento obrero que fue reprimida de forma sangrienta) incluso aquellos que permanecieron leales al gobierno republicano eran acusados descabelladamente con el cargo de “rebelión militar”. Fue justamente el 7 de febrero de 1940 que por sentencia Nº 288 el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Pamplona condenaba a Genaro Escudero Pérez, (exiliado republicano asentado en nuestro país una vez terminada la guerra civil, amigo de Jesús Artola Goicoechea y quien lo trae al Paraguay para trabajar en el Hotel Colonial de su propiedad) conceptuado como peligroso, al pago de 10.000 pesetas en concepto de indemnización al Estado por perjuicios y a 12 años y 8 meses de destierro, al embargo de bienes muebles y el dinero que tenía depositado en el Banco Hispano Americano y Vasconia, por estar afiliado al partido Izquierda Republicana al iniciarse la sublevación militar y permanecer en el extranjero durante la guerra civil sin reintegrarse al territorio español. Esta ley fue derogada por decreto recién en 1969.

[6]Ordozgoiti, Koldo. Ob. Cit. Págs. 170, 171, 172, 181.

[7]Ordozgoiti, Koldo. Ob. Cit. Págs. 176, 178.

[8]Ordozgoiti, Koldo. Ob. Cit. Págs. 178, 179.

Fernando Oddone