Exiliados republicanos españoles en Paraguay: Jesús Artola Goicoechea [Segunda Parte]

En diciembre de 1932 Jesús Artola Goicoechea es nombrado Gobernador Civil de Guipúzcoa, pero el comienzo de su mandato no es para nada tranquilo, ya que la relación con el nacionalismo vasco no eran las mejores y es en 1933 donde el choque entre éstos y los republicanos-socialistas se intensifica, incluso se llega a hablar en las Cortes de prácticamente un estado de guerra civil en el País Vasco. Los principales enfrentamientos se dan con los Gobernadores republicanos José María Amilibia y Teótico Sevilla en Vizcaya y Jesús Artola Goicoechea en Guipúzcoa, éste último en principio aplicó sanciones al periódico nacionalista vasco El Día, incluso posteriormente  amenazó con su cierre.[1]

Jesús Artola Goicoechea en su etapa de Gobernador Civil de Gipuzkoa:Fotografía extraída del libro Burlata 1936 de Ricardo Gurbindo Gil.

En síntesis, todo esto se da debido a la polarización en las posiciones políticas de ambas partes, agregándosele los conflictos religiosos y la cuestión del Estatuto autonómico situación que se extiende hasta julio del año 1933, de ahí en adelante la tensión política va en descenso, empero no desaparece por completo, debido en gran medida a la aceptación de los Ayuntamientos vascos del Estatuto, al referéndum autonómico y al cambio que se opera ese año en las que pasan a encabezar el gobierno los partidos conservadores gracias a su triunfo electoral (siendo las primeras elecciones en que votaban las mujeres), teniendo en cuenta las relaciones cordiales existente entre nacionalistas vascos y conservadores.[2]

El ambiente político y social entre 1933 y 1936 se torna inestable debido al rechazo de los partidos conservadores a las reformas llevadas a cabo por la República, las cuales durante el llamado Bienio Negro o Rectificador[3] fueron dejadas sin efecto y vueltas a poner en marcha una vez obtenido el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936, donde es elegido Presidente de la República Manuel Azaña.

Es en estas circunstancias que algunos de los principales generales, con meses de antelación, conspiran y preparan la sublevación con la ayuda de civiles conservadores y promonárquicos contra el gobierno republicano, entre ellos el Gral. Francisco Franco, que en principio se muestra dubitativo pero después decide sumarse a la insurrección. Entretanto el 12 de julio de 1936 falangistas armados asesinan a tiros a un oficial de la Guardia de Asalto republicana, Teniente José Castillo, en represalia y en actitud irresponsable, al día siguiente los compañeros de Castillo secuestran y matan al político promonárquico José Calvo Sotelo[4], este suceso lo utilizan los conspiradores militares como pretexto de que se necesita con urgencia la intervención militar para salvar, supuestamente, a España del caos y el comunismo donde la dirigían las autoridades republicanas.[5]

Con la victoria electoral del Frente Popular en 1936 nuestro protagonista es nuevamente nombrado Gobernador Civil de Guipúzcoa, pero cuyo segundo mandato y estadía en el Palacio de Bellamar (sede de la Gobernación) esta vez se ve interrumpido por el golpe militar en el verano del año mencionado. El 17 de julio de 1936 estalla en las guarniciones del Marruecos español una sublevación de militares contra el gobierno legalmente constituido de la Segunda República[6], esto se extendería a la península con el correr de las horas, hecho que se da al amanecer del 18 de julio[7], transcurrida casi una semana de la sublevación los militares no logran tener un dominio territorial absoluto ya que la rebelión es detenida por un sector leal del ejército con la ayuda de milicias obreras armadas. Este fracaso en parte inesperado por los sublevados, ya que contaban con el efecto psicológico de una acción eficaz, rápida y brutal para el éxito del plan[8], esta situación trae aparejada la división de España en dos, y como bien refiere Enrique Moradiellos, fue el empate equilibrado de éxitos y fracasos lo que convirtió el golpe militar en una guerra civil de incierta duración y resultado[9], pero de una violencia creciente.

Mientras tanto la actitud dubitativa del gobierno republicano para responder a la sublevación, el mismo llegó a tener noticias del complot con nombres de algunos de los involucrados, incluso Santiago Casares Quiroga[10] había garantizado, vía comunicación telefónica a Juan Negrín[11], el fracaso de la intentona, del dominio de la situación por el gobierno y de su pronto final.[12] Tras el fracaso de la sublevación en la capital y la caída del cuartel de la Montaña donde se habían encerrado las tropas sublevadas con la consiguiente rendición de los mismos, la ciudad queda bajo dominio de las fuerzas republicanas, desde ese instante la toma de Madrid se tornó en el principal objetivo político-militar de los rebeldes.

La ofensiva sobre la ciudad del Oso y el Madroño comienza en otoño de 1936 y se extiende durante el invierno, mientras los ciudadanos preparaban la defensa bajo la consigna empleada por la diputada Dolores Ibárruri de ¡No Pasaran!, (que se había hecho conocida en la batalla de Verdún durante la Primera Guerra Mundial), la llegada no solo de armamento y aviones provenientes de Rusia sino también de tropas, entre ellas las Brigadas Internacionales[13], impiden la toma de Madrid por las fuerzas franquistas, por ende desde noviembre de 1936 hasta el final de la guerra, las líneas en torno a Madrid apenas tuvieron variaciones.

En este ínterin, el General José Sanjurjo[14], que en ese momento se encontraba en Portugal y camino a Burgos para tomar el mando del alzamiento, fallece en un accidente aéreo, esto crea un vacío de poder en el bando sublevado, por ello se crea la Junta de Defensa Nacional, conformada por los generales sublevados y presidida por el General Miguel Cabanellas, hasta el 1 de octubre de 1936 (en adelante se conmemoraría como Día Nacional del Caudillo), en que el General Francisco Franco es nombrado Jefe del Gobierno y Generalísimo de las fuerzas militares, en principio con las reticencias de los generales Emilio Mola y Miguel Cabanellas, que resignados tuvieron que aceptarla.

En el País Vasco la sublevación militar tiene como consecuencias iniciales la toma con facilidad por los rebeldes de Álava y Navarra, el Gral. Emilio Mola[15] era en ese entonces el comandante militar de Pamplona (Navarra), contó con el apoyo de todas las unidades que se encontraban en la provincia además de simpatizantes carlistas y requetés[16], el único que trató de oponerse a los sublevados fue el Jefe de la Guardia Civil José Rodríguez Medel que fue muerto a tiros por sus subordinados, una vez dominada la situación se emprende una feroz represión contra dirigentes y militantes republicanos.[17]

En tanto el levantamiento fracasó en un primer momento tanto en Vizcaya como Guipúzcoa debido a la lealtad de los principales jefes militares y a la actitud dubitativa de los sublevados, pero posteriormente el curso de los acontecimientos hace un giro a favor de éstos últimos, principalmente en Guipúzcoa donde la autoridad militar desaparece y el poder civil se rompe al desbordar la situación al Gobernador Civil Jesús Artola Goicoechea, y ante la amenaza de bombardeo de la ciudad por los sublevados el 21 de julio, abandona la sede de la gobernación trasladándose a Eibar, esto hace que su autoridad decline, siendo por ello sustituido el 7 de agosto por el Teniente de Carabineros de Irún, Antonio Ortega Gutiérrez, hombre ligado al Partido Comunista Español (PCE) .[18]

La Iglesia Católica apoya la sublevación ya que los monseñores Olaechea y Múgica, obispos de Pamplona y Vitoria respectivamente, firman el 6 de agosto de 1936 una carta pastoral dirigida a todos los católicos vascos y navarros apelando a su unidad en la lucha contra el comunismo, por ello secundaban la sublevación ya que se trataba de defender por las armas a la religión, le daban el carácter de una cruzada, por ello una buena cantidad de sacerdotes se incorporaron como capellanes castrenses, principalmente a las filas de requetés navarros.[19]

Se había implantado el terror en la ciudad, las calles atestadas de simpatizantes falangistas[20] con sus camisas azules y los requetés con las características boinas rojas entonando Cara al sol y por Dios, por la Patria y el Rey respectivamente, realizaban patrullas en automóviles deteniendo a los dirigentes socialistas o de quién sospecharan que tuviera simpatías por el bando republicano, llevándolos a los conocidos y mortales paseos[21], es decir, a fusilarlos en los cementerios, descampados o dejando expuestos los cadáveres en las cunetas al costado de las carreteras, esto último llegó incluso a molestar al Gral. Emilio Mola, algunos para evitar este destino y conseguir protección llegaban a vestir la camisa azul de Falange a la que el Gral. Gonzalo Queipo de Llano llamaba irónicamente el salvavidas.[22]

[1]De la Granja, José Luís. Nacionalismo y II República en el País Vasco. Coedición Centro de Investigaciones Sociológicas-Siglo Veintiuno Editores. Madrid. Págs. 322, 323. 1986. El Día fue un   periódico español fundado en 1930 y editado en la ciudad vasca de San Sebastián, tenía como subtítulo: Diario Guipuzcoano de Información, sustituía al diario regionalista, ya desaparecido, EL País Vasco. El mayor porcentaje del capital de la empresa que la editaba se encontraba bajo dominio de nacionalistas vascos, por ello actuaba como un órgano del Partido Nacionalista Vasco (PNV). De 1931 a 1936 fue uno de los periódicos de mayor tirada de Guipúzcoa, continuó publicando hasta el inicio de la guerra civil, su último número salió el 19 de julio de 1936. Derrotados los republicanos y establecido el régimen del Gral. Francisco Franco en toda España, en los que habían sido sus talleres se imprimía el diario falangista Unidad. Fuente: Wikipedia.

[2]De la Granja, José Luís. Ob. Cit. Pág. 333.

[3]Se refiere al periodo político durante de la Segunda República comprendido entre las elecciones de noviembre de 1933 y las de febrero de 1936, en que gobiernan partidos conservadores como ser el Republicano Radical presidido por Alejandro Lerroux, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) con José María Gil Robles como su máximo dirigente, este último primero lo apoya en las Cortes y luego forma parte del gobierno. Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 148. Moradiellos, Enrique. Ob. Cit. Pág. 62.

[4]José Calvo Sotelo (1893-1936) abogado y político monárquico autoritario español, fue ministro de Hacienda, entre 1925 y 1930, durante la Dictadura del General Miguel Primo de Rivera, fue diputado y dirigente principal del partido Renovación Española que propugnaba un régimen monárquico autoritario, fue asesinado el 13 de julio de 1936.

[5]La novela de Camilo José Cela publicada en 1969 titulada: Vísperas, Festividad y Octava de San Camilo del año 1936 en Madrid, da un panorama general del ambiente que se vivía en la capital española al momento del estallido de la sublevación militar devenida posteriormente en guerra intestina. Cela se encontraba en Madrid por esa fecha recién convaleciente de tuberculosis, logró escapar a la zona dominada por los sublevados y se une a sus filas, es herido en batalla y hospitalizado en Logroño.

[6]La Primera República Española, fue el régimen político, de corta duración, vigente en España desde su proclamación por las Cortes el 11 de febrero de 1873, hasta que la pronunciación del General Arsenio Martínez Campos, del 29 de diciembre de 1874, dio comienzo a la restauración de la monarquía borbónica. En cambio, la Segunda República española fue el régimen proclamado el 14 de abril de 1931, tras la huida del Rey Alfonso XIII, hasta el 1 de abril de 1939 una vez terminada la guerra civil e instaurada la dictadura del General Francisco Franco.

[7]Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 243 y sgtes.

[8]Beevor, Antony. Ob. Cit.  Pág. 81 y sgtes.

[9]Moradiellos, Enrique. Ob. Cit.  Pág. 105.

[10]Santiago Casares Quiroga (1884-1950) Abogado, político español, republicano y amigo personal de Manuel Azaña, ejerció distintos cargos durante la Segunda República española como ser: Diputado en Cortes por La Coruña (Galicia) los ministerios de Guerra, de Marina, de Obras Públicas, de Justicia, de la Gobernación y Presidente del Consejo de Ministros, al estallar la sublevación en julio de 1936 ejercía dicho cargo, se lo considera con una actitud muy dubitativa al momento de hacer frente a los militares rebeldes, falleció en el exilio en París en 1950.

[11]Juan Negrín López (1892-1956) de profesión médico fisiólogo, profesor universitario, poliglota, afiliado en 1929 al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En 1931 fue elegido Diputado en Cortes por Las Palmas y posteriormente por Madrid, ocupó los ministerios de Hacienda y Defensa respectivamente, Jefe del Gobierno de la Segunda República, en sustitución de Francisco Largo Caballero, cargo que ejerce desde 1937 hasta 1945, los últimos seis años ya en el exilio. Fallece de un ataque al corazón en París el 12 de noviembre de 1956.  Jackson, Gabriel. Ob. Cit. Pág. 43, 44. Véase la página web www.fundacionjuannegrin.com/biografia.

[12]Preston, Paul. Ob. Cit. Pág. 112.

[13]Las unidades militares que estaban conformadas por voluntarios extranjeros de más de cincuenta países, entre ellos algunos paraguayos, tuvieron destacada actuación en distintas batallas de la Guerra Civil Española en defensa de la República española. Posteriormente el Estado español concedió la nacionalidad a los miembros de las Brigadas Internacionales. Dalla-Corte Caballero, Gabriela. De España a Francia. Brigadistas Paraguayos a través de la Fotografía. Ediciones Universitat de Barcelona. Barcelona. Págs. 41, 49. 2016.

[14]José Sanjurjo (1872-1936) Militar español, participó en la Guerra del Rif, desempeñó varios cargos durante el reinado de Alfonso XIII, en la dictadura del General Miguel Primo de Rivera y al comienzo de la Segunda República, estuvo a la cabeza de un fallido golpe de Estado en 1932, conocido como la Sanjurjada, fue procesado y condenado a muerte, pena que le fue conmutada por prisión, logrando su liberación y trasladándose a Portugal (Estoril) hasta el momento de su fallecimiento. Fue uno de los ideólogos de la sublevación de julio de 1936.

[15]Emilio Mola Vidal (1887-1937) Militar español nacido el 9 de julio de 1887 en Cuba, en ese momento todavía posesión española, donde su padre el Capitán de la Guardia Civil Emilio Mola López prestaba sus servicios, posteriormente la familia Mola se traslada a España. En 1904 Emilio Mola ingresa a la Academia de Infantería de Toledo, se gradúa con el grado de teniente en 1907, dos años después sirve en la Guerra de Melilla donde recibe la Medalla Militar Individual, para 1911 lucha en la Guerra del Rif aquí es herido de gravedad por lo que es ascendido a Capitán por méritos de guerra, ya recuperado es destinado a la zona de Tetuán en la que consigue su segundo ascenso al grado de Comandante. Para 1921 es ascendido a Teniente Coronel y Coronel respectivamente, en 1930 es nombrado Director General de Seguridad, al proclamarse la Segunda República es cesado de este puesto, después del conato del Gral. Sanjurjo lo pasan a la segunda reserva, en mayo de 1934 le otorgan la amnistía y pasa a prestar funciones en el Estado Mayor Central del Ejército junto al Gral. Francisco Franco entre otros. A fines de 1935 lo trasladan a la Jefatura de las Fuerzas Militares de Marruecos con sede en Tetuán, en 1936 es nombrado Gobernador Militar de Pamplona, ya que se consideraba (en forma errónea) a la capital navarra un lugar donde se lo mantendría alejado de los asuntos políticos, Mola pronto empieza a conspirar para derrocar a la Segunda República, para ello asume la dirección del plan a ejecutarse para dicho fin (de ahí su sobrenombre de El Director) éste es el que se lleva a cabo en julio de 1936, donde dirige el Ejército del Norte hasta su fallecimiento el 3 de junio de 1937 en un  accidente aéreo. Fuente Wikipedia.

[16]Organización paramilitar de voluntarios del partido carlista, durante las guerras de sucesión española del siglo XIX partidarios del Archiduque Carlos, llegando a participar con muchos miembros en la Guerra Civil Española en el bando sublevado, con fuerte influencia de la religión católica, monárquico, ultra tradicionalista y arraigado anticomunismo, asentados principalmente en Navarra. Su himno es Por Dios, por la Patria y el Rey. Para conocer las canciones entonadas por ambos bandos durante la guerra civil, se puede consultar el libro de Fernando Klein. Canciones para la Memoria. Editorial Bellatera. Barcelona. 2008. Hobsbawm, Eric. Historia del Siglo XX. Editorial Crítica. Buenos Aires. Pág. 141. 2018.

[17]Fusi, Juan Pablo. El País Vasco durante la guerra. La Guerra Civil Española. Edward Malefakis (Dir.) Editorial Taurus. Madrid. Págs. 240, 242, 243. 2006.

[18]Fusi, Juan Pablo. Ob. Cit. Págs. 243, 244.

[19]Fusi, Juan Pablo. Ob. Cit. Pág. 242.

[20]Falange Española, partido político español fundado en 1930 por el abogado y político español José Antonio Primo de Rivera (1903-1936) de doctrina fascista y nacionalsindicalista, en el año 1934 se produce su fusión con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma, con la nueva denominación de Falange Española de la JONS, posteriormente el Gral. Francisco Franco por un decreto  de 1937 la unifica con el Partido Carlista con el nombre de Falange Española Tradicionalista y de la JONS. José Antonio Primo de Rivera es detenido y acusado de conspiración y rebelión militar contra el gobierno republicano, es condenado a muerte y ejecutado en noviembre de 1936 en Alicante. Su himno es Cara al Sol. Payne, Stanley G. Falange. Historia del Fascismo Español. Editorial Sarpe. Madrid. Pág. 59 y sgtes. 1985.

[21]Esta expresión tuvo su origen de las películas provenientes de Hollywood (Let´s take a ride o Let´s take a walk, que significa: vamos a dar un paseo/ una caminata), en tiempo de la dictadura del Gral. Miguel Primo de Rivera (1923-1930) se construyeron gran cantidad de salas de cine, una muestra de la influencia del cine estadounidense en la cultura popular en la España de la época. Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 301.

[22]Un fraile capuchino fue testigo del fusilamiento de un grupo de republicanos, ya que fue traído para escuchar sus confesiones antes de ser asesinados, ocurrido a medianoche en Navarra. Otro hecho sucedido en Pamplona en que los simpatizantes de los sublevados irrumpen en la cárcel y trasladan a los encarcelados republicanos a las afueras de la ciudad y los asesinan a todos, incluidas mujeres, en represalia por la muerte de un requeté. Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 288 y sgtes.

Fernando Oddone