Exiliados republicanos españoles en Paraguay: José Marcos Blázquez [Segunda Parte]

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En vista a que los militares rebeldes preparaban la campaña contra los vascos, éstos comienzan la construcción de una franja defensiva, el llamado Cinturón de Hierro, que consistía en una línea de fortificación (emulando a la línea Maginot francesa) ubicada a 10 o 15 kilómetros de Bilbao, en atención a un eventual sitio sobre la ciudad, pero la misma se encontraba plagada de defectos no resistiendo mucho al ataque enemigo, como refiere José Marcos, paradójicamente soportaron mejor los soldados en los sitios no fortificados.

José Marcos en compañía de su esposa Amanda Álvarez Riveros. Foto extraída del libro Españoles Ilustres en el Paraguay de autoría de Pedro Gamarra Doldán.

Es que los rebeldes tenían conocimiento no solo de la línea de defensa de la capital vasca sino también de la cantidad de fuerzas con que contaban, esto debido a la traición de dos militares, el Comandante Alejandro Goicoechea y el Capitán Pablo Murga, éste último fue procesado y fusilado por espionaje, en cambio sobre Goicoechea recayó una fuerte sospecha pero altos mandos salieron en su defensa debido a su ferviente nacionalismo vasco, pero poco tiempo después se pasa al bando de los sublevados llevándose consigo información confidencial donde podía señalar los fuertes construidos y proyectados en los mapas o planos de las zonas de operaciones, tras este suceso, por orden del Estado Mayor se abandonan las obras y se construyen fortificaciones a lo largo de los frentes.[1]           

Ejército Popular. Batallón de Montaña. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica

En abril de 1937 comienza la ofensiva contra el País Vasco y a finales del mes se produjeron los ataques a la ciudades de Guernica[2] y Durango respectivamente, la primera símbolo para el pueblo vasco, por la aviación alemana la denominada Legión Cóndor, que puso en práctica las técnicas del bombardeo en picado y de saturación, que posteriormente su utilizarían en la Segunda Guerra Mundial.

Bandera de la 142ª Brigada Mixta, la “Vasco-Pirenaica”. Fuente: Cinturón de Hierro de Bilbao

Nuestro biografiado que se encontraba en Euskadi, recuerda las imágenes dantescas de las consecuencias humanas y materiales del bombardeo como las casas derrumbadas, los quejidos de los heridos, la cantidad de cadáveres y restos de miembros esparcidos pertenecientes a hombres, mujeres y niños, en tanto la ciudad ardía en llamas, condena este hecho con las siguientes palabras: … el cuadro que conservo en mi retina, me hace resumir la acción con una exclamación. ¡Pareció obra del Anti-Cristo y de miserables![3]

Ruinas de Guernica después del bombardeo. Crédito: Wikipedia

José Marcos, que fue testigo, señala que el bombardeo a Guernica fue una obra de sádicos, donde se utilizó una brutalidad sin parangón y que es innegable la intención de matar a la población civil ya que no atacaron las posiciones militares dominantes en la ciudad.[4]

Nido de ametralladora en el Cinturón de Hierro, ubicado en el País Vasco, ubicada a las afueras de Bilbao. Crédito: galdakao.eus

El periodista George Steer corresponsal del The Times, fue uno de los primeros en llegar y contemplar la gran cantidad de muertos, la destrucción de la ciudad y también en escribir sobre el hecho, como respuesta los rebeldes trataron de desacreditarlo personal y profesionalmente, para ello sostuvieron que el bombardeo no se había llevado a cabo, cuando esto no funcionó el jefe del servicio de prensa extranjera franquista, Luís Bolín corresponsal en Londres del periódico monárquico ABC,  recurrió a la mentira, para evitar el enojo de la Iglesia Católica, de que la ciudad fue dinamitada por los propios vascos.[5]

Las ruinas de Guernica tras el bombardeo (AP)

En esto coincide José Marcos al referir la manipulación de información por parte de los sublevados sobre las víctimas civiles por las bombas de los aviones alemanes a la ciudad de Durango, entre ellos sacerdotes y monjas, atribuyendo que fue realizado por milicianos republicanos o por las turbas como una reacción contra el bombardeo, agregando a renglón seguido, que eso era un atentado contra la verdad.[6]

Captura de Pantalla. Bombardeo de Gernika. Crédito: YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=k-28ry7ajmY

Tomada Vizcaya por los franquistas, José Marcos se traslada junto con el ejército republicano a Santander, la ciudad recibe una cantidad enorme de personas, siendo sobrepasada en su capacidad para brindar albergue y comida para todos los civiles, las unidades militares siguieron siendo abastecidas con regularidad.

Ruinas de Durango tras el bombardeo (1937). BNE Crédito: El Español.com

Por más que se reforzaron los frentes santanderinos con lo que quedaba del 14º cuerpo de ejército vasco la ciudad cae en manos de los sublevados, entonces una parte de las tropas republicanas se concentran en Laredo donde son tomados prisioneros, algunos llevados a las cárceles y otros siendo pasados por las armas. El resto de las fuerzas republicanas, entre ellos el 14º y 15º cuerpo de ejército, se retiran a Asturias, de ahí son obligados a retroceder por los sublevados, esta última también cae bajo dominio de las huestes franquistas.

Acabada la lucha en el frente norte, Marcos se traslada a Francia vía Gijón y vuelve a España pero a la ciudad de Barcelona, donde le cupo ser uno de los colaboradores importantes de la defensa pasiva de la Ciudad Condal.[7] Aquí también pudo observar las consecuencias de la ya larga guerra a nivel social, político y económico, por ejemplo el auge de la prostitución que ya ni siquiera tenían razón de ser las casas de citas, cualquier lugar de Barcelona podía elegirse para una “cita” y agrega que, quizás nunca se habían prostituido tantas mujeres, principalmente al avanzar la guerra y cuando la población civil comenzó a padecer el hambre.[8]

Hotel Ritz de Barcelona en 1929, donde estuvo alojado José Marcos. Crédito: quatrebarresblog.wordpress.com

En las sobremesas que seguían a los almuerzos en el comedor de la Cámara de Diputados que funcionaba en el sótano del hotel Ritz, pudo escuchar noticias, impresiones y comentarios de algunos parlamentarios que estuvieron por los frentes de Andalucía y del Centro.

También tuvo acceso a referencias de desertores de las líneas del bando franquista, a declaraciones facilitadas por prisioneros, de la lectura de publicaciones de la zona republicana, conversaciones con periodistas extranjeros, pudo escuchar las emisiones radiales tanto del bando republicano como de los rebeldes, de éstas últimas a pesar de su prohibición la del verborrágico Gral. Gonzalo Queipo de Llano desde Sevilla, y la lectura de los partes de guerra  de distintos frentes e informes reservados de los estados mayores, no todos, pero si la cantidad suficiente como para comprender lo que ocurría en otras zonas de guerra, con todo este caudal de información se hizo una idea general y de ellas sacó sus propias conclusiones.[9]

El general Yagüe, jefe del Cuerpo de Ejército marroquí, el coronel Barrón y Dioniso Ridruejo, jefe nacional de Propaganda, entre otros mandos militares, en la plaza Catalunya. Fuente: tradición.es

En diciembre de 1938 el Gral. Franco pone en marcha la ofensiva sobre Cataluña, para ello contaba con tropas y equipo suficiente proveído por Alemania, en su avance apenas encuentran oposición ya que las líneas defensivas republicanas se encontraban desmoralizadas, sin reservas y con escasez de medios después del esfuerzo de la batalla del Ebro[10].

El alto mando republicano se establece en Gerona y posteriormente en La Garriga muy próxima a la frontera franco-española, en enero de 1939 ingresan las tropas sublevadas a la ciudad Condal, nuestro biografiado califica la conquista de Cataluña casi como un paseo militar y lamenta la poca resistencia opuesta, ve como una de las causas las divisiones internas en el bando republicano y agrega que la caída de la misma se entendía como el acto final de la contienda bélica[11], la capital catalana se encontraba llena de refugiados venidos de toda España, pronto empezaría en Barcelona la brutal persecución por parte de las fuerzas franquistas como se había dado en otras ciudades durante toda la guerra, lo que motiva la huida de miles de españoles a Francia a través de los Pirineos.

Libro escrito por José Marcos sobre su experiencia en la Guerra Civil Española, lo terminó en 1939 pero fue editado en Asunción en 1979.

A estas alturas José Marcos recibe un pasaporte y salvoconducto del Ministerio de Estado (Relaciones Exteriores) suscrito por el Subsecretario del mismo Carlos Esplá y con el visado reglamentario del embajador francés M. Eric Labonne (que había presentado sus cartas credenciales al Presidente Manuel Azaña el 11 de diciembre de 1937, posteriormente fue reemplazado por Philippe Pétain una vez Francia reconoce al gobierno del Gral. Francisco Franco), también recibe el pasaporte de otros tres jóvenes dirigentes republicanos, uno en el servicio civil y los dos restantes en actividad militar para los mismos poder abandonar Barcelona.[12]

Nuestro protagonista decide tomar rumbo al país galo en febrero de 1939, los que pueden van en vehículos y los que no marchan a pie, se forma una caravana que más bien parece un cortejo fúnebre ya que las semblantes son tristes y el andar cansino y pesado, así llega al municipio de La Junquera (provincia de Gerona) en la frontera franco-española, frente al paso de Le Perthus (Francia) los gendarmes franceses formaban un cordón que no dejaba pasar a nadie.

Pero tras recibir órdenes desde París se abre el paso con el allez, allez de los gendarmes, que es una de las primeras palabras que aprenden los exiliados republicanos al pisar territorio francés.[13] Bajando los Pirineos la siguiente parada es la población de Le Bouleau, la mayoría que llegan se encuentran desorientados, son pocos los que cuentan con un plan elaborado y el dinero suficiente para cubrir sus necesidades inmediatas, en el caso de los militares, principalmente entre los soldados hay muy poco o nada.

Detalle. José Marcos, en uniforme militar, de la época de la Guerra Civil. En sus primeros años en Paraguay, se desempeñó como empresario del Teatro Municipal, y en esa función trajo al Paraguay a la gran actriz Margarita Xirgu, republicana exiliada en Montevideo, y varias compañías españolas. Estuvo  cerca del director teatral Oca del Valle y del compositor Juan Carlos Moreno González en la producción de las primeras zarzuelas paraguayas. Archivo Juan Manuel Marcos

Continuará…


[1]Alejandro Goicoechea posteriormente se hizo conocido en la dictadura franquista como el ingeniero que diseña y lleva a cabo el Talgo, un tren expreso de baja suspensión que realizaba el itinerario Madrid-Irún. Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 663. Marcos, José. Ob. Cit. Págs. 77, 78.

[2]Fue este hecho el que inspiró al artista Pablo Picasso para pintar el famoso cuadro sobre la destrucción de Guernica en 1937, lo realiza a pedido del gobierno republicano para exponerlo en el pabellón español durante la Exposición Internacional de París, tenía por finalidad atraer la atención del público hacia la causa republicana en plena guerra civil. Van Hensbergen, Gijs. Guernica La Historia de un Icono del Siglo XX. Editorial Debate. Barcelona. Pág. 43 y sgtes. 2017. Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 680.      

[3]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 114 y sgtes. 

[4]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 117.

[5]Thomas, Hugh. Ob. Cit. Pág. 680. Preston, Paul. Ob. Cit. Pág. 275.

[6]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 115. También intimidaban a los corresponsales extranjeros que se encontraban en territorio bajo dominio sublevado para que no escribieran sobre la destrucción de Guernica, ejemplo de esto es lo sucedido con la periodista y escritora estadounidense Virginia Cowles. La misma refiere que al llegar a Guernica esta presentaba un panorama desolador, en las calles se encontraban tres o cuatros personas, una de ellas era un anciano que estaba retirando escombros de una casa, se acerca y le pregunta lo que había ocurrido, éste le señala el cielo y que el mismo se había cubierto de aviones italianos y alemanes y que la ciudad fue incendiada. El hombre que servía de guía a Cowles, Ignacio Rosales un millonario de Barcelona que hablaba inglés con fluidez y que se había ofrecido voluntario como agente de prensa, le comentaría indignado que el viejo era solo un rojo, que no le debía creer, cuando se trasladaron a otra ciudad Rosales comenta el incidente con militares sublevados de alto rango donde explicaba que trataron de convencerlos algunos rojos que la ciudad fue bombardeada y no incendiada, a lo que responde uno de los oficiales de que Guernica fue bombardeada una y otra vez, Rosales quedó atónito y cuando se encuentra a solas con Cowles le dice en dos oportunidades que es mejor que no escriba sobre lo que vio y escuchó. Otros corresponsales de guerra renombrados que acudieron a España para cubrir la guerra civil fueron Ernest Hemingway, que llegó a escribir la afamada novela basada en la guerra civil española titulada Por Quién Doblan las Campanas, el también novelista John Dos Passos, el escritor George Orwell que relata su experiencia en Homenaje a Cataluña, Martha Gellhorn, Arthur Koestler, George Steer que escribe un libro sobre la destrucción de Guernica, Jay Allen y Louis Fischer, entre otros. Cowles, Virginia. Desde las trincheras. Una Corresponsal Americana en la Guerra Civil Española. Siddharth Metha Ediciones. Madrid. Pág. 111. 2010.  Preston, Paul. Idealistas Bajos las Balas. Corresponsales Extranjeros en la Guerra de España. Editorial Debolsillo. Pág. 27 y sgtes. Barcelona. 2011.   

[7]Testimonio del Dr. Juan Manuel Marcos.

[8]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 177.

[9]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 253.

[10]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 293.

[11]Marcos, José. Ob. Cit. Págs. 293, 294, 302, 305.

[12]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 311.

[13]Marcos, José. Ob. Cit. Pág. 313. Otros relatos de personas que cruzaron la frontera coinciden con lo referido por nuestro protagonista. Uno de ellos señalaba: Allez, allez!! gritaban los gendarmes franceses a los miles de combatientes y no combatientes que se extendían por las rutas en largas columnas, después de dejar sus armas sobre una línea simbólica…, otro en tanto indicaba que Allez, allez!! Parece ser la expresión más escuchada por los que recién pisaban suelo francés. Schwarzstein, Dora. Entre Franco y Perón. Memoria e Identidad del Exilio Republicano Español en Argentina. Editorial Crítica. Barcelona. Págs. 7 y 12. 2001.    

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