Exiliados republicanos españoles en Paraguay [Primera Parte]

Exiliados republicanos españoles en Paraguay [Primera Parte]

Al cumplirse el ochenta aniversario del final de la Guerra Civil Española, este primer acopio de datos sobre los exiliados republicanos españoles en nuestro país, tiene por finalidad contribuir no solo al conocimiento de la vida y aportes en distintas áreas o ámbitos de estas personas una vez asentadas aquí, sino también, sobre un hecho poco conocido de la historia contemporánea del Paraguay.

Algunos de ellos lograron salir de España apenas comenzada la contienda o durante el transcurso de la misma, en cambio otros, una vez terminada la guerra civil.

Mapa del protectorado español de Marruecos. Wikipedia

Pocos dejaron constancia por escrito del rol que cumplieron en el trienio bélico y de las vicisitudes que pasaron para llegar a Sudamérica.

La cantidad de exiliados republicanos con destino al Paraguay no fue la que se dio en otros países de Hispanoamérica como México, Argentina o Chile, (por citar algunos de los más conocidos), justamente en el número exiguo de los mismos radica su importancia tendiente a evitar que queden en el olvido. 

La sublevación

Francisco Franco y el General Mola. Actuall

El 17 de julio de 1936 estalla en las guarniciones del Marruecos español una sublevación de militares contra el gobierno legalmente constituido de la Segunda República[1], esto se extendería a la península con el correr de las horas, hecho que se da al amanecer del 18 de julio[2], transcurrida casi una semana del alzamiento no logran tener un dominio territorial absoluto, ya que la rebelión es detenida por un sector leal del ejército con la ayuda de milicias obreras armadas.

General José Sanjurjo, cabecilla de la sublevación.

Este fracaso fue en parte inesperado por los sublevados, ya que contaban con el efecto psicológico, una acción eficaz, rápida y brutal para el éxito del plan[3].

Esta situación trae aparejada la división de España en dos, y como bien refiere Enrique Moradiellos, fue el empate equilibrado de éxitos y fracasos lo que convirtió el golpe militar en una guerra civil de incierta duración y resultado[4], pero de una violencia creciente. 

En vista de esta coyuntura, de no poder imponerse el uno al otro, y al no tener ambos bandos los suficientes equipos y pertrechos militares para sostener el esfuerzo de guerra, la industria bélica española era insuficiente, ambos beligerantes recurrieron a la ayuda extranjera.

Los sublevados contaron con la rápida, constante y vital ayuda de la Alemania nazi, la Italia fascista y la asistencia de Portugal gobernada por el dictador Antonio de Oliveira Salazar, en tanto los republicanos, apelaron al auxilio de Francia, que a la sazón se encontraba gobernada por el socialista León Blum.

Léon Blum en 1927.

Fue en este aspecto militar —y también en otros como el diplomático, político y económico— que los republicanos estuvieron en desventaja con respecto a los sublevados.

En un primer momento Blum se mostró a favor del envío de armas a la España republicana, pero al percatarse de las simpatías del gobierno inglés con los sublevados y para evitar su enojo, ya  le habían advertido de que si como consecuencia de ayudar a España se producía una guerra contra Alemania o Italia, Gran Bretaña no le ayudaría, sumándose a esto la presión de la prensa francesa de derechas y de la división en el gabinete galo, reviendo su decisión pero, igualmente llegaron a España una cantidad de armamento y aviones[5]. Meses después arribarían las armas compradas a la Unión Soviética y otros países.

General Miguel Cabanellas Ferrer.

Estas peticiones de ayuda por ambas partes le darían el carácter internacional al conflicto español, convirtiéndola en una guerra civil.

En este ínterin, el General José Sanjurjo[6], que en ese momento se encontraba en Portugal y camino a Burgos para tomar el mando del alzamiento, fallece en un accidente aéreo, esto crea un vacío de poder en el bando sublevado.

Por ello se crea la Junta de Defensa Nacional, conformada por los generales sublevados y presidida por el General Miguel Cabanellas hasta el 1 de octubre de 1936 (en adelante se conmemoraría como Día Nacional del Caudillo), en que el General Francisco Franco es nombrado Jefe del Gobierno y Generalísimo de las fuerzas militares, en principio con las reticencias de los generales Mola y Cabanellas, que resignados tuvieron que aceptarla. 

El general Emilio Mola, «el Director» de la conspiración, hacia 1930.

En agosto de 1936[7] las tropas de Marruecos, las más preparadas y experimentadas del ejército español, cruzan vía aérea y marítima el estrecho de Gibraltar, llegando a Andalucía.

De ahí pasarían en marcha veloz por Extremadura y Toledo (liberando El Alcázar), llegando a las cercanías de Madrid.

La ofensiva sobre la capital (batalla de Madrid) se convirtió en un objetivo primordial  de los sublevados, creyendo que la caída de la ciudad era inminente, el gobierno republicano encomienda la defensa a una junta militar y se traslada a Valencia.

Autoridades marroquíes en un desfile tras la sublevación militar. publico.es

Fin de la primera parte


[1]La Primera República Española, fue el régimen político de corta duración, vigente en España desde su proclamación por las Cortes el 11 de febrero de 1873, hasta que la pronunciación del General Arsenio Martínez Campos, del 29 de diciembre de 1874, dio comienzo a la restauración de la monarquía borbónica. En cambio, la Segunda República Española  fue el régimen proclamado el 14 de abril de 1931, tras la huida del Rey Alfonso XIII, hasta el 1 de abril de 1939, una vez terminada la guerra civil e instaurada la dictadura del General Francisco Franco.

[2]Thomas, Hugh.. La Guerra Civil Española. Editorial Debolsillo. Barcelona. Pág. 243 y sgtes. 2018.

[3]Beevor, Antony. La Guerra Civil Española. Editorial Crítica. Buenos Aires. Pág. 81 y sgtes. 2015.

[4]Moradiellos, Enrique. Historia Mínima de la Guerra Civil Española. Editorial Turner. Madrid. Pág. 105. 2016.

[5]Jackson, Gabriel. La República Española y la Guerra Civil. Editorial Crítica. Barcelona. Pág. 269. 2013.

[6]José Sanjurjo (1872-1936) Militar español, participó en la Guerra del Rif, desempeñó varios cargos durante el reinado de Alfonso XIII, en la dictadura del General Miguel Primo de Rivera y al comienzo de la Segunda República, estuvo a la cabeza de un fallido golpe de Estado en 1932, conocido como la Sanjurjada, fue procesado y condenado a muerte, pena que le fue conmutada por prisión, logrando su liberación y trasladándose a Portugal hasta el momento de su fallecimiento. Fue uno de los ideólogos de la sublevación de julio de 1936.

[7]Fue en la segunda mitad del mes de agosto que se produjo la muerte del poeta y dramaturgo Federico García Lorca en Granada (Andalucía) a manos de miembros de las fuerzas sublevadas. Afianzada la victoria del alzamiento en la ciudad, García Lorca se refugia en casa de la familia Rosales, amigos suyos pero simpatizantes de los sublevados, igualmente es detenido y fusilado. Años más tarde, los franquistas sostenían que la muerte del vate se dieron por cuestiones privadas, ajenas a la influencia política, relacionada con su homosexualidad, sus restos hasta el día de hoy no se  sabe con exactitud dónde se encuentran, estarán en una fosa de alguna parte de su ciudad natal. Gibson, Ian. El Asesinato de García Lorca. Ediciones B. Barcelona. Págs. 169, 207, 237. 2018.   

Fernando Oddone

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