Hace 203 años en la joven República

Hace 203 años en la joven República

El 30 de mayo de 1816, era declarado Dictador Perpetuo de la República del Paraguay, “con calidad de ser sin ejemplar”, una frase poderosa con un fin determinante para la posteridad: “No podrá repetirse jamás”.

El Congreso de la Nación que festejaba su aniversario número cinco desde que el grito de independencia resonó en todo el país lo escogió para esta misión (era el único en el poder y los enemigos ya casi todos ellos, silenciados), con la consiguiente salvedad que solamente si así lo precisaba el recientemente nombrado Dictador Perpetuo, se reuniría solemnemente bajo esas instancias. La historia cuenta que nunca más se reunió el Parlamento hasta la muerte del Dr. Francia.


Dibujo con modificaciones en vestuario y mobiliario del pastel que obra en el Museo Histórico Nacional [Buenos Aires] que fuera oficializado por Adolfo P. Carranza en 1868.

Entre los logros de su gobierno se pueden mencionar lo que respecta a la instrucción pública primaria que se hizo obligatoria y gratuita, para todos estratos de la sociedad paraguaya. Rengger comenta que en 1820 casi todos los ciudadanos compartían la alfabetización, por lo que se podría decir que durante esos años, tuvo a bien, considerar que la preparación de sus compatriotas, podía eventualmente, converger en futuras satisfacciones para la joven Nación, aparte mediante su ideario, se creó la primera Biblioteca Nacional, sólo que la historia, nos cuenta lo que pasó después y que no es materia para esta breve recordación.

Vázquez menciona:

“Ninguna persona podía salir o entrar del país sin un permiso especial del gobierno. Los extranjeros que ingresaron al Paraguay huyendo de la explotación esclavista o de las guerras civiles que asolaban a los países vecinos fueron internados lejos de las fronteras y en zonas que el gobierno deseaba poblar”¹.

El Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia sin dudas, con sus luces y sombras, herencia misma de las grandes personalidades que ha dado la humanidad, sobresale en esta Mesopotamia sudamericana como el ejemplo válido de la rendición espiritual completa y totalizante hacia la función pública honesta y sin parangón, en la posterioridad. Su carácter, su personalidad, sus dichos y hechos conforman una miríada de opiniones a favor y en contra por una casta de historiadores que le han saludado de manera negativa no sin evidente ignominia de quien en vida fuese el que asentó de buena o mala manera, la independencia y la soberanía de una Nación libre que emergía desde la colonia española, como refrendadora de las posiciones políticas, culturales y económicas de Buenos Aires, hecho que debe ser analizado con soltura y patriotismo, en esta época de tinieblas que vivimos en el aspecto intelectual.

La Patria vio el nacimiento y muerte del Primer y Único Dictador Perpétuo de las Américas, quien emuló al gran Julio César en medio de luchas intestinas y acaloradas discusiones que se dieron en los comienzos de esta lucha llamada “Revolución de la Independencia” que tiene contrastes llamativos pues, no fue sangrienta; tuvimos que esperar a un espíritu dotado de la suficiente voluntad de poder como para darle el toque trágico a la independencia paraguaya, y ése señor fue el Dr. Francia quién como Napoleón Bonaparte, “encontró la corona tendida en el suelo, así que la levantó con su espada”.

José Gaspar Rodríguez de Francia. Museo Histórico Nacional de Uruguay. Alfredo L. Demersay

Para no aburrirlos queridos lectores finalizamos con unas palabras de Blas Garay sobre el Supremo:

“Tantos anatemas han ido acumulándose en el transcurso del tiempo […] que ya no rigen con él las reglas de la crítica: todo lo malo que se le achaque lo creemos a pie juntillas; lo bueno […] ha menester de ir bien documentado para que no lo neguemos sin examen».²

En el caso del Dr. Francia supo entrever políticamente con mucha astucia los recovecos de los futuros enemigos y los llenó con el cemento del olvido mientras duró su ejercicio del poder.

«La gran ambición es la pasión de un gran personaje. Aquellos dotados con ella pueden realizar actos muy buenos o muy malos. Todo depende de los principios que los dirigen». Napoelón

Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia. Thomas Jefferson Page

La historia está escrita por los ganadores. ¿Quién mejor que el Dictador Perpetuo para entender esta frase del gran Corso de la manera más pragmática? Murieron muchos tras sangrientas persecuciones en las mazmorras de su Gobierno, entre ellos los mismos próceres de la Independencia de la peor manera, no se puede olvidar pero tampoco se impone un juicio moral a estas alturas, sino su atención en el tiempo, para aprender de los errores del pasado y continuar creciendo como Nación. Las anécdotas con Rennger y Longchamp, Aimé Bonpland y su cautiverio, el perdón y la protección del caudillo Artigas, y muchas otras que no tenemos lugar de mencionar por falta de espacio, son materia de investigaciones y hasta propuestas artísticas hasta el día de hoy.

  1. Vázquez, José Antonio (1975). El doctor Francia visto y oído por sus contemporáneos. Buenos Aires (Argentina): Editorial Universitaria de Buenos Aires.
  2. Garay, Blas (1897). La revolución de la independencia del Paraguay. Madrid (España): Est.tip. de la viuda é hijos de Tello.

Gabriel Ojeda

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