El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

150 años de la muerte del Mariscal López - Los jóvenes periodistas escriben Benito Mussolini Fascismo Guerra de la Triple Alianza Historia del Paraguay Italia Pietro Badoglio Primera Guerra Mundial Segunda Guerra Mundial

Heroísmo Paraguayo según Líderes del Fascismo Italiano

Existe una famosa carta que el célebre escritor y político paraguayo Don Juan E. O’Leary publicó en varias de sus obras históricas sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Pertenecía al Mariscal de Italia Don Pietro Badoglio y en su versión completa decía lo siguiente:

«Estimado Sr. Don Juan E. O’leary:

He leído con mucho interés los escritos que me ha enviado y sin duda alguna, pienso que la Guerra que el Paraguay luchó contra tres naciones coaligadas en 1865-1870 merece mucha atención y consideración, mucha más que la que se le pudo dar en Italia. En ese tiempo, en mi país, quizás no se habló suficientemente de ella porque estábamos concentrados en el proceso de Reunificación Nacional. Pero hoy en día ha cobrado mucho más interés entre historiadores y militares. ¡A quién no conmueven las hazañas que los soldados y comandantes paraguayos llevaron a cabo frente a las fortificaciones de Humaitá, contra las numéricamente superiores fuerzas aliadas! ¡Quién no valora el titánico sacrificio de los marinos paraguayos, que intentaban abordar con furia increíble los buques aliados! ¡A qué amante del patriotismo más heroico no exaltan las páginas que Ud. ha relatado con tanta justicia sobre las proezas de guerreros como Díaz y Caballero! ¡Quién osaría discutir el liderazgo tenaz y la valerosa muerte en combate del Mariscal López, digno de ser recordado en cantos de epopeya!

Por esas y otras razones, he ordenado a un alto oficial del Ejército Italiano que haga un estudio criterioso, juicioso y atento, sobre esa Gran Guerra Sudamericana que aún es bastante desconocida por muchos en Italia.

Le saluda.

BADOGLIO».

Esa obra, en efecto, existió. Fue escrita por el Gral. Rodolfo Corselli y publicada en el año 1938, en el cénit del poder del «Duce» Don Benito Mussolini en Italia. El nombre del libro es «La Guerra Americana della Tríplice Alleanza contro il Paraguay», publicada en Módena, en la Tipografía de la Real Academia de Infantería y Caballería.

Como sabemos, el Fascismo Italiano surgió de los «Fascii di Combattimento», muchos de sus integrantes eran los más fervientes soldados del Ejército Italiano durante la Primera Guerra Mundial (los «Arditi») y encontraron en el joven Cabo Benito Mussolini al líder ideal para sus propuestas.

Mussolini (quien en sus años mozos militó en el Partido Socialista siguiendo los pasos de su padre para luego abandonarlo y crear su propio movimiento) ya era bastante famoso antes de empezar la Primera Guerra Mundial con sus artículos que contenían una extraña mezcla de «futurismo», «socialismo», «nacionalismo» y «revolución». Hoy en día, a toda esa rara aviz ideológica se la conoce como «Fascismo», que en realidad tiene un corpus doctrinario que a inicios del Siglo XX llegó a cautivar a muchos en toda Europa como una especie de «rival» del marxismo que conquistó Rusia y estableció la Unión Soviética. Criado por una madre muy católica y un padre militante socialista, era claro que desde el mismo ambiente familiar Mussolini obtendría el «toque mágico» para sus futuras ideas que, en verdad, fueron y siguen siendo muy influyentes (para bien y para mal) en la historia.

Benito Mussolini (1883-1945), quien fue «Duce» y Primer Ministro del Reino de Italia en 1922-1943. Verdadero líder de masas con gran carisma, aquí se lo ve encabezando una de las tantas marchas de los «camisas negras» italianos en la década de 1920. [WSJ].

Así pues, este libro sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay nació en el pico de poder de la Italia Fascista, cuando acababa de hacer una guerra victoriosa contra Etiopía y se predisponía a continuar el «reparto colonial» en África, que había empezado 50 años antes por Inglaterra, Francia y la Alemania de Bismarck.

SOBRE LOS AUTORES DE LA OBRA.

El libro que mencionamos tiene un interesante prefacio del mismo Mariscal Pietro Badoglio y está escrito por el Gral. Rodolfo Corselli, Comandante del Cuerpo de Ejército de Italia Meridional.

El prologuista de la obra es un personaje fundamental de la historia de Italia y Europa. Don Pietro Badoglio, Duque de Aadis Abeba y Marqués de Sabotino, nació en el Piamonte el 28 de Septiembre de 1871. Sus padres eran modestos terratenientes de la zona que lograron introducirlo en la Escuela Militar de Turín, en el recientemente creado Reino de Italia. Como joven oficial de artillería, entrado el Siglo XX empezó a hacer carrera en las campañas coloniales italianas en Libia y Eritrea. Al estallar la Primera Guerra Mundial, era Mayor y por su valentía y liderazgo en las acciones iniciales hasta mediados de la contienda, alcanzaría el rango de General de Estado Mayor. Fue uno de los mejores comandantes del Ejército Italiano durante la Primera Guerra Mundial, aunque su reputación quedó algo manchada por la terrible derrota sufrida en la Batalla de Caporetto, en Octubre de 1917.

Badoglio inicialmente se opuso a Mussolini, pero luego se unió a su movimiento y cuando los «camisas negras» tomaron el poder en Roma, fue ascendido en 1926 al rango de Mariscal de Italia. Condujo varias campañas coloniales y fue el Comandante en Jefe de la Victoria Italiana en Etiopía (la «Guerra de Abisinia»), lo que no es poca cosa, pues tiempo atrás fueron los italianos quienes sufrieron la derrota en ese mismo escenario. Por su triunfo, el Rey de Italia Víctor Emmanuel III le otorgó el título de Duque de Aadis Abeba y Marqués de Sabotino.

El Duce Benito Mussolini (izq.) junto al Mariscal Pietro Badoglio (der.) en 1935. [Keystone/Hulton Archive/Getty Images]

En la Segunda Guerra Mundial, se opuso a que Italia entre en el conflicto y que firme el «Pacto de Acero» con Alemania. Pensaba que no era necesario, pues con los germanos existía una amistad histórica y que además, Italia no estaba militar ni moralmente preparada para una guerra en Europa. El Rey Víctor Emmanuel III y Mussolini no le escucharon, Italia se metió a saco sin que haya sido llamada… El resto es historia.

A pesar de su oposición, Badoglio fue leal miembro del «Partido Nacional Fascista» y apoyó en lo que pudo las campañas militares italianas como Jefe de Estado Mayor Adjunto. Los desastres en Grecia y África no se hicieron esperar, a pesar de que el mismo Badoglio había predicho que esa sería la situación. El 25 de Julio de 1943, por órdenes del Rey Víctor Emmanuel III, el «Duce» Benito Mussolini fue destituido y apresado. El monarca italiano ordenó que el Mariscal Badoglio debía reemplazarlo, decisión que fue tomada porque Víctor Emmanuel III consideraba que Badoglio era el más adecuado por ser miembro del Partido Nacional Fascista y su relativa lealtad a la corona, a diferencia de los demás candidatos. Era con la ilusión de poder salvar a la Monarquía Italiana del desastre, cosa que evidentemente, no se conseguiría… La «democracia republicana» llegaría al país a imponer los principios del «liberalismo» en la posguerra.

Badoglio, símbolo de una era, murió anciano el 1 de Noviembre de 1956.

Respecto al autor de la obra, el General de Cuerpo de Ejército Don Rodolfo Corselli, no tenemos muchos datos disponibles. Según información de la «Comune di Palermo», nació en Módena el 16 de Agosto de 1873 y falleció en Roma el 17 de Enero de 1961. También participó de las campañas coloniales de Italia en África, la «Guerra Ítalo Turca» y la Primera Guerra Mundial, de la que emergió con rango de Coronel y en donde se destacó precisamente al comandar varios grupos de «Arditi».

De brillante carrera, obtuvo cuatro «Medallas de Plata» por su valor como soldado y varias otras distinciones como la de Oficial de la Orden de San Mauricio y San Lázaro (que compartiría con el Mariscal Solano López, quien fue Comendador de dicha orden). Estudió en la Academia Militar de Módena, fue Jefe de Estado Mayor del X Cuerpo de Ejército de Palermo y en 1924 dirigió la Escuela de Oficiales de Palermo. En 1934, Mussolini lo nombró Comandante del Cuerpo de Ejército de Italia Meridional, que tenía a su cargo toda la defensa del centro del país. Desde luego, durante la invasión aliada en Italia, le tocó ser uno de los comandantes de esa heroica defensa con medios muy inferiores. Sobrevivió la guerra y sus libros sobre la Historia Militar de Italia son muy apreciados en ese país.

El Gral. Rodolfo Corselli, quien fue destacado escritor militar y Comandante en Jefe del Cuerpo de Ejército de Italia Meridional durante el Gobierno del Partido Nacional Fascista Italiano. Al igual que Mussolini y Badoglio, participó de las dos guerras mundiales. [Comune di Palermo].

No podremos relatar toda la obra escrita por el Gral. Corselli sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Nos limitaremos a señalar sus conceptos principales [páginas 562-570]:

1- La guerra era «inevitable» por las ambiciones políticas de los aliados, las interminables cuestiones de límites y el creciente poder político-militar de Paraguay. Sólo hacía falta que se encienda una mecha, y esto ocurrió en el Uruguay en 1863 a causa de la revolución iniciada por el oriental Gral. Venancio Flores, apoyada por el Presidente Argentino Gral. Bartolomé Mitre y posteriormente por el Imperio del Brasil.

2- Ambos ejércitos, paraguayo y aliado, sufrieron enormes penurias. Los primeros, porque solamente contaban con los armamentos, provisiones y equipos producidos por el país (según las fuentes del autor). Los segundos, por falta total de preparación y disciplina de sus soldados. La ventaja paraguaya consistía en que los soldados guaraníes eran feroces, entrenados, disciplinados, indomables, dispuestos al máximo sacrificio. La ventaja aliada consistía en el número y especialmente la cantidad y calidad de los armamentos.

3- El mando aliado sufrió durante toda la contienda de problemas de organización y coordinación. Los distintos egos con distintas posturas chocaban constantemente. Sólo con la llegada del Duque de Caxias al campo de batalla se pudo mejorar, aunque nunca por completo, esta situación. El mando paraguayo, por su parte, tenía la ventaja de estar absolutamente centralizado en la voluntad del Mariscal Presidente Don Francisco Solano López Carrillo pero en contrapartida, los comandantes de los distintos cuerpos paraguayos no tenían iniciativa propia y muchos de ellos se mostraron totalmente incompetentes. Sólo alcanzarían cierto valor el Gral. José Díaz y el Gral. Bernardino Caballero. En el caso de la alianza, existían comandantes muy experimentados como el Gral. Osorio, el Gral. Porto Alegre, el Almirante Tamandaré, León de Pallejas y el mismo Gral. Flores.

4- Políticamente, Paraguay no podía competir de manera alguna, por su mediterraneidad y por su falta de comunicación internacional, contra los Aliados que ejercieron una impecable campaña político-moral y propagandística (dice el autor) contra el Mariscal López, tildándolo de tirano sanguinario y logrando alejar del Paraguay todo tipo de simpatías a pesar de la indignación que causó el «Tratado de la Triple Alianza». Hasta hoy, cabe decir, la «propaganda» sigue imponiéndose por encima de la «verdad», aunque el Gral. Corselli cierra su obra hablando de la «Reivindicación del Mariscal López».

5- En el terreno militar, ambos bandos sufrieron graves falencias. Los aliados se mostraron incapaces e imprecisos a la hora de vencer la hábil defensa del Mariscal López y sus excelentes tácticas de fortificaciones y trincheras. Pero a la larga, el número debería imponerse sobre los paraguayos pues estos, señala el autor, mostraron una gran deficiencia a la hora de llevar adelante operaciones ofensivas y contra-ofensivas de tipo estratégico por las falencias de sus comandantes y supuestos errores de cálculo de Solano López.

6- Los Imponderables, que según el Gral. Corselli, se trata de situaciones que no tienen que ver con los planes militares ni la habilidad o capacidad guerrera, ni con la preparación sino con situaciones adversas (como el clima, los accidentes, las casualidades, situaciones imprevistas que están fuera de cualquier cálculo) que como dice su nombre, son «Imponderables». Podríamos también llamarle la «Fortuna» y para el estudioso militar italiano, la «mala suerte» estuvo decididamente con los paraguayos en todas sus operaciones bélicas y la «buena suerte» con los aliados.

Finalmente, Corselli no duda en tildar a la defensa paraguaya de «heroica, digna de ser cantada en epopeyas homéricas: con justicia se ha escrito que los héroes paraguayos dieron por cinco años, cada día, a toda hora, motivos para convertirse en leyendas. [p. 569].

Desde luego, tenemos muchos motivos y argumentos para disentir con varias de las apreciaciones y análisis realizados por el Gral. Corselli. Su obra es adolece de un profundo sesgo en las fuentes utilizadas. La principal de ellas es la monumental «Historia de la Guerra de la Triple Alianza» en cuatro volúmenes del brasileño Gral. Augusto Tasso Fragoso, que a pesar de proveer muchos datos y elementos importantes, tiene un notable sesgo probrasileño y antiparaguayo. También utiliza otras fuentes, pero como siempre suele ocurrir, le da enorme relevancia a los testimonios anglosajones sobre el conflicto. De todas maneras, es indiscutible el valor de este estudio que demuestra la admiración que generó el Heroísmo Paraguayo en la Italia Fascista.

EL PRÓLOGO DEL MARISCAL BADOGLIO.

En la obra de Corselli, Rodolfo (1939): «La Guerra Americana della Triplice Alleanza contro il Paraguay», pp. 3 -7. Módena, Italia: Tipografia della Real Academia di Fanteria e Cavalleria, podemos leer el interesante prólogo escrito por el Duque de Addis Abeba y Mariscal de Italia Don Pedro Badoglio, quien no oculta su admiración hacia el Paraguay y el Mariscal Presidente Don Francisco Solano López Carrillo.

Presentamos aquí, traduciendo del italiano al español, los fragmentos de dicho prólogo que más competen al Paraguay (los paréntesis y negritas son míos):

«La Guerra del Paraguay contra Argentina, Brasil y Uruguay tuvo inicio el 14 de Abril de 1865 (en realidad allí sólo entró en guerra Paraguay, pero la contienda ya empezó el 12 de Octubre de 1864 con el ataque brasileño a Uruguay). Sobre esta campaña bélica se ha escrito bastante en Europa y naturalmente, mucho más en América. En Italia, por los ánimos en que nos encontrábamos en aquel tiempo, dispuestos a conseguir la unidad nacional, la guerra sudamericana pasó casi inobservada. (…) Encargué al Gral. Corselli, bien conocido por su vasta cultura histórica, el trabajo de escribir sobre aquella guerra en un libro especialmente destinado a nuestros Oficiales».

«La Guerra Sudamericana (…) presenta en sus líneas generales y en muchos particulares situaciones tales que no sólo pueden interesar, pero que portan enseñanzas útiles (…). La lucha por uno de los bandos fue guerra de coalición. Y como en toda guerra de coalición, ella presentó, sobretodo, la grave dificultad de la designación del Comando en Jefe«.

«Por razones políticas, el mando fue asignado y mantenido en el primer tiempo, más de dos años, por el Presidente de la República Argentina, Bartolomé Mitre, hombre de excelsas cualidades políticas pero al que le faltaba una sólida preparación militar para poder portar dignamente tan importante encargo».

«Durante el desarrollo de la campaña, los padecimientos de los Aliados fueron múltiples e incluso bastante graves, tantos que casi se comprometió el éxito de la campaña (…). Es fuerza reconocer que Brasil operó con amplia y extensa preclaridad, asegurándose con este comportamiento una gran fuerza política y moral en toda Sudamérica».

«De la parte paraguaya, la preparación y la dirección de la guerra estuvo siempre y exclusivamente en manos del Mariscal Solano López. Mucho se ha escrito sobre su típica figura de Dictador. Exaltado como héroe nacional por unos, vilipendiado como sanguinario tirano por otros, incluso hoy luego de tanto tiempo los juicios son discordes respecto a su personalidad y su sistema de guerra».

«Por parte de los aliados, y especialmente por el Brasil, esta campaña tuvo todas las características de una campaña colonial (…). Hemos mencionado a un líder: Bartolomé Mitre. Pero en el campo de los Aliados se destacó sobretodo un general brasileño, quien sí fue un verdadero comandante: el Duque de Caxias (…). El Conde D’Eu, quien reemplazó a Caxias luego de la ocupación de la capital paraguaya, debió conducir la guerra contra el resto del ejército de López, internándose en el Alto Paraguay…».

«En el campamento paraguayo brilla una sola estrella: López. Todos sus generales son figuras de segundo plano que seguían ordenes bajo la amenaza del castigo o el fusilamiento si las operaciones no se lograban. Se destacaron entre ellos Díaz y Caballero (…). López se mostró deficiente en el campo estratégico. La diversión de Matto Grosso no siguió un sano criterio militar. La invasión de Entre Ríos fue efectuada con columnas separadas, sin conexión y no contaba con una mente directiva que coordine las acciones«.

«Pero, cuando regresó su Ejército en su propio país, López demostró ser un táctico habilísimo y perseverante, deteniendo por más de dos años a sus adversarios frente a las líneas de Humaitá. En toda la campaña este Dictador, que encarnaba a la Nación, luchó con una energía admirable y murió por su Patria con la espada en la mano«.

«Especial relieve tienen, en esta guerra, las labores de fortificaciones campales. Las líneas de Humaitá maravillan incluso hoy por su gran imponencia. Ante esta notable habilidad del Mariscal López de erigir en poquísimo tiempo sistemas de fortificaciones bien trazadas y bastante robustas, los Aliados se mostraron bastante poco hábiles en el trabajo de aproximamiento y en todo el complejo arte de atacar las posiciones sólidamente atrincheradas. Compensaron esta deficiencia con una constante bravura y con una perseverancia admirable, superando con una energía que nunca cesaba, todas las enormes dificultades de ese dificilísimo campo de operaciones».

«Parte notable tuvo en esta campaña la acción de las escuadras (…). López, que perdió en el encuentro de Riachuelo parte de sus navíos, no cesó de obstaculizar a la escuadra (enemiga) con el fuego de baterías hábilmente dispuestas sobre el río, con obstáculos y con minas lanzadas a la deriva y, en fin, con ataques conducidos por embarcaciones camufladas en los cuáles se dejó notar todo el heroísmo paraguayo».

«El Paraguay, luego de más de cinco años de lucha heroica en la que participaron incluso las mujeres y los niños, debió ceder ante la superioridad de la coalición. Salió de la larga guerra mutilado de territorios, con pérdidas espantosas de población, empobrecido, casi esquelético… ¡Pero cayó como un titán, heróicamente, sublimemente!«.

«Se ha escrito que López tenía unido y sujeto al pueblo por medio del terror durante la guerra. ¡Quién escribe semejantes cosas nada sabe sobre el dominio de las masas! El pueblo paraguayo seguía con fidelidad y heroísmo a su líder porque era él quien personificaba la resistencia contra el invasor y porque en ese pequeño, pero inmenso país, el amor a la Patria es parte esencial de todo corazón paraguayo».

«El pueblo que sucumbió luego de tanto heroísmo y sacrificio no ha sido vencido. Ha regado con su sangre la simiente para un más brillante porvenir. Esto ya lo ha demostrado el Paraguay en la reciente campaña del Chaco».

«Vayan para los líderes y combatientes de ambos campos las expresiones de mi incondicional admiración».

«BADOGLIO. Fechado en Asti, Ciudad de la Victoria. 5 de Octubre de 1938″.

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El Duque y Marqués Badoglio en Etiopía, portando en ambas manos sus ornamentos de Mariscal de Italia: el Bastón y el Uniforme Orlado. Badoglio y Corselli demostraron su admiración hacia el heroísmo paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza. [Alamy Photo].

Por mi parte, nada más que agregar… Desde luego, muchas cosas en todo esto son debatibles pero queda clarísmo que para dos de los principales lideres de la Italia Fascista, el Heroísmo Paraguayo durante la Guerra de la Triple Alianza era incontestable, digno de ser alabado, recordado y cantado como en las más legendarias epopeyas…

Por supuesto, cabe preguntarnos qué tanto alcanzó la fama del heroísmo paraguayo en la Italia Fascista, cuanta influencia real pudo haber tenido más allá de las expresiones escritas, qué tanto y qué más se pudo haber dicho o escrito al respecto en tiempos del «Duce» Benito Mussolini. Varias preguntas quedan pendientes…

Pero… Por el momento… Nada más que agregar…

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