Inmolación de los bogavantes

Inmolación de los bogavantes

Hace 150 Años: Guerra Contra Paraguay (1864-1870).

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El Ejército Paraguayo desarrolló muchas innovaciones bélicas antes y durante la Guerra de la Triple Alianza. Una de ellas fue el famoso «Cuerpo de Bogavantes».

Estos eran soldados altamente entrenados, expertos en varios oficios como mecánica, estibaje o carpintería y que además, eran verdaderos maestros del combate cuerpo a cuerpo. Una verdadera fuerza anfibia que antecedió a los MAS italianos o los Navy Seals de EEUU.

No son habitualmente mencionados en la bibliografía, pero su existencia es harto reconocida. Se destacaron en varias acciones que recibían admiración de amigos y enemigos, así como las condecoraciones y prestigio otorgados por el mismo Mariscal López, creador del afamado «Cuerpo de Bogavantes».

Por ejemplo: se les atribuye haber incendiado en Corrientes, durante la noche, a un buque argentino que transportaba tropas. También se sabe que fueron los Bogavantes quienes lanzaron el famoso torpedo que hundió al acorazado «Río de Janeiro», orgullo de la Marina Imperial Brasileña.

Pero la más famosa de sus acciones se dio exactamente un día como hoy, pero hace 150 años…

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El Mariscal López soñaba con capturar al menos uno sólo de los acorazados aliados. Decía que si lograba tener al menos uno de ellos, vendería la guerra.

Para ello llamó a sus soldados de élite: los Bogavantes. 

Estos debían embarcarse de noche, subir de improviso a los acorazados (que siempre estaban poco vigilados) de los brasileños y capturarlos por cualquier medio posible.

Así se organizaron los Bogavantes, al mando de su famoso comandante, el entonces Cnel. Ignacio Genes, legendario guerrero ya en ese tiempo por su fortaleza y temple.

Lámina proveída por el autor del artículo.

Una veintena de botes con cerca de 500 soldados en total se prepararon y zarparon en la oscura noche de invierno, el 8 de Julio de 1868. El silencio era sepulcral y la leve llovizna hacía que el frío durmiera toda vigilancia… Todo parecía dado para la sorpresa y completa victoria…

Pero, como decía Augusto Roa Bastos, «el infortunio se enamoró de Paraguay».

La correntada del río y la enorme oscuridad hizo que la mitad de los marinos fallaran en su rumbo a los acorazados, estrellándose en unos camalotes y ya no pudieron retomar la operación. Sólo la otra mitad alcanzó las posiciones definidas y empezaron el abordaje.

Pero el alboroto que se produjo en los camalotes donde se hallaban los paraguayos, alertó a los centinelas brasileños y se había ya perdido el factor sorpresa…

De todas maneras, los Bogavantes de Genes lograron tomar el control de dos acorazados, el «Lima Barros» y el «Barroso». Los brasileños, acuchillados y espantados, se refugiaron en la parte baja de los buques ya totalmente desesperanzados.

Genes izó la bandera paraguaya en ambos buques… Parecía el triunfo más grandioso de la historia… Pero no sabía que la otra mitad de su equipo se había perdido entre los camalotes, no habían abordado los demás acorazados…

Y así fue que llegó el resto de la marina brasileña, alertada ya. No dudaron un sólo segundo en cañonear a sus propios barcos… Los brasileños que se hallaban escondidos en los buques capturados salieron de sus puestos, mientras recibían refuerzos de los demás acorazados, que cañoneaban a mansalva…

Coronel José Ignacio Genes. Portal Guaraní.

Genes y los demás paraguayos, sorprendidos, peleaban con ferocidad insuperable. Una esquirla de proyectil impactó en el ojo del Cnel. Genes, quien desde ese momento fue llamado por propios y extraños como «el Cíclope Paraguayo», según recordaba el poeta mexicano Juan de Dios Peza. 

Finalmente, con terrible mortandad en ambos lados, los paraguayos fueron rechazados… Los aliados no pudieron menos que admirar el tremendo valor de los Bogavantes, que se inmolaron de increíble manera en una terrible lucha…

Genes sobrevivió para ser General del Ejército y luchó varios meses más la cruenta y heroica guerra…

Emilio Urdapilleta

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