Josefina Plá y la Guerra Civil Española (Primera Parte)

Josefina Plá y la Guerra Civil Española (Primera Parte)

María Josefina Plá Guerra Galvani

Josefina Plá[1] nace en la isla de Lobos, perteneciente a las Islas Canarias, el 9 de noviembre de 1903. Sus padres fueron Leopoldo Plá y Botella y Rafaela Guerra Galvani, ambos originarios de Alicante, en ese tiempo el padre de nuestra biografiada se encontraba prestando servicios como torrero de faros.[2] Las  primeras letras las aprende en la isla de Lobos, ya que al recibir su familia las provistas también llegaban libros de casi todos los géneros literarios, puesto que su progenitor era un asiduo lector, por lo que comienza a leer y escribir a temprana edad, escribiendo su primer poema a los seis años.[3]

Debido a los constantes traslados de su padre por motivos laborales, su juventud se desarrolla en distintas provincias costeras de España, primeramente en el País Vasco, específicamente en Guipúzcoa, por estos años publica sus primeras poesías en la revista Donosita de San Sebastián y cursa el bachillerato como alumna libre, luego fueron a Almería, Murcia, Valencia y Alicante, es en esta última ciudad que quedan Josefina y su madre, su padre es trasladado a Ibiza (Islas Baleares) y no quiso llevarlas de nuevo a vivir a una isla.

Al concluir el secundario su padre decide que debe estudiar abogacía, ante su negativa se ve forzada a cursar peritaje mercantil, un equivalente a contador público, por este tiempo escribía furtivamente poesía, fábulas y cuentos ya que en su familia no veían la actividad literaria como un oficio lucrativo, pero no conforme con ello su progenitor insiste en que también debe estudiar Profesorado Normal, aquí nuestra protagonista se opone manifestando su vocación por la literatura contradiciendo el deseo de sus padres.[4]

Es justamente por el año 1923/1924 en Alicante (Villajoyosa) que Josefina Plá conoce al artista paraguayo Andrés Campos Cervera,[5] quién se encontraba por aquel entonces en el viejo continente para aprender y estudiar mejor el arte y la técnica de la cerámica, que lo había impresionado  durante una visita a los centros ceramísticos españoles en 1921, dejando a un lado de esta forma la acuarela y el óleo para centrarse principalmente en la cerámica.[6] Con anterioridad Andrés Campos Cervera ya había viajado a Europa becado, en ese entonces para estudiar pintura en París, Roma y Madrid.

La propia protagonista describe el encuentro entre ambos…la casualidad se encarga de poner frente a frente a la jovencita tímida, casi huraña, y el artista despejado y vivaz. Ella es aún una niña, y él es un hombre ya serio -treinta y seis años- pero la afinidad es indudable. Y el noviazgo comienza y ha de seguir a pesar de la obstinada oposición de la familia de la novia… sus padres le decían la vida con un artista no ofrece garantía de estabilidad moral ni económica. Solo unos días les es dado conversar y sentirse próximos; pronto él partirá de nuevo para Manises dando por terminada sus cortas vacaciones, porque tiene que aprovechar el tiempo; y meses más tarde la familia de la novia dejará Villajoyosa…[7].

Andrés Campos Cervera y Josefina Plá. 1926. Fuente: página web del CCEJS.
Andrés Campos Cervera y Josefina Plá. 1926. Fuente: página web del CCEJS.

Tampoco la familia del artista veía con buenos ojos el noviazgo, ya que calificaba a la novia como una gitana tiñosa y advenediza,[8] ambos continúan la relación vía epistolar, ya que Andrés Campos Cervera tuvo que volver al Paraguay al finalizar en 1925 su beca, dos a tres cartas por semana se envían mutuamente los novios, hasta que en diciembre de 1926 contraen matrimonio por medio de un poder en la ciudad española de Almería, ocupó el lugar del novio frente al altar y en la mesa del Registro Civil Francisco Villaespesa, tanto en Asunción como en Almería se publicaron las crónicas de la boda.[9]

En enero de 1927 Josefina Plá parte de Almería rumbo al Paraguay a bordo del buque Reina Victoria Eugenia para encontrarse con su esposo, previa parada en Buenos Aires donde queda unos días para visitar museos, exposiciones de pintura, llega a nuestro país en febrero del año mencionado, Andrés Campos Cervera la esperaba en Villeta desde donde viajan hasta el puerto de la capital donde les aguardaban los parientes del marido, primeramente se dirigen en tranvía con todo el equipaje de nuestra biografiada hasta el domicilio de su cuñado, situado sobre la actual Avenida España, donde pernoctan para luego trasladarse e instalarse en la casa de los padres del artista conocida como Villa Aurelia[10] que a la sazón se encontraba a las afueras de la ciudad.[11]

En ese momento comienzan a trabajar en el horno donde cuecen las cerámicas, también Josefina Plá comienza a colaborar en la prensa capitalina en los diarios El Orden junto a Policarpo Artaza y Carlos Bordas y en La Nación con Adriano Irala y Néstor Eduardo Rivero como redactora, así como en PatriaLa Tribuna y El Liberal, en este último llegó a ejercer la jefatura de redacción,[12] y Andrés Campos Cervera imparte clases en el Instituto Politécnico pero su falta de inclinación para la docencia lo obligan a abandonar dicho trabajo.

En 1927 Josefina Plá escribe una pieza teatral llamada Víctima Propiciatoria, la misma se trata de una comedia dramática, además escribió La Hermana Impaciente, ya en colaboración con Roque Centurión Miranda da a la luz las siguientes obras teatrales: Episodios Chaqueños, La Hora de Caín, Aquí no ha pasado nada, La Huella, Pater Familias y la ópera en guaraní titulada Porasy, ésta cuenta con la música del compositor Otokar Platil. Para Josefina Plá el teatro es magia, tiene duende, como decía Lorca. Escribir una pieza teatral, para mí, es apasionante y hasta que no se termina de escribirlo uno vive en una suerte de trance, de estado crepuscular por los personajes que rondan, se imponen y se encarnan[13].

Como bien señala el escritor español Francisco Umbral por sus influencias los conoceréis,[14] en sus inicios en el oficio de escritora, principalmente de poesía, se nota la influencia tanto de Rubén Darío como de Federico García Lorca, de esto se hace eco Francisco Tovar al señalar que esta influencia lorquiana en la obra de Plá, también se extiende al trabajo literario tanto de Augusto Roa Bastos y de Hérib Campos Cervera,[15] incluso éste último llego a conocer personalmente al vate español en la ciudad de Montevideo, a quién dedica un poema titulado Federico en su libro Ceniza Redimida aparecido en Buenos Aires en 1950.[16]

Sin embargo debido a roces con su familia, para el año 1928/1929 el artista logra adquirir un inmueble en una zona cercana al centro de la ciudad de Asunción, sito en la calle Estados Unidos esquina Río Blanco (actual República de Colombia) allí establecen su vivienda y taller, el mismo fue diseñado al estilo de los ateliers parisienses, pues en su apariencia de un gran cajón, encerraba sala, dormitorio, galería, baño; todo comprimido y funcional como un neceser.[17]

Establecido en su hogar propio Andrés Campos Cervera con la ayuda de su esposa comienza a trabajar en una serie de paneles para una muestra llevada a cabo en el salón llamado de Alegre, aquí ya aparece el nombre de Josefina Plá como expositora conjuntamente con su esposo que para entonces comienza a firmar sus trabajos con las iniciales J. H indicativas de Julián de la Herrería.[18]

La artista recuerda como primeramente trató de disuadir a su esposo para no trocar su nombre artístico, ya que ello implicaría comenzar de nuevo y echar por tierra todo el esfuerzo realizado, pero al ver que éste no iba a transigir lo ayuda para que adopte el nombre artístico de Julián de la Herrería, que es la combinación de su segundo nombre y el segundo apellido de su madre[19]

Mientras se alejó un momento para ir a buscar unos papeles, le escribí en una servilleta con letras grandes: Julián de la Herrería. Cuando lo leyó a su regreso, lo aceptó sin pensarlo dos veces y todavía lo lleva hoy; nadie lo llama ni lo recuerda de otra forma y no creo que su verdadero nombre figure en otro sitio, a no ser en su pasaporte.[20]

 

[1]En atención a que Josefina Plá no es una exiliada republicana propiamente dicha, pero teniendo en cuenta el importante aporte al desarrollo de la cultura de nuestro país y que fue una simpatizante del gobierno republicano español, sufriendo las penurias de la guerra civil, ya que al estallar la misma vivía en España con su esposo el artista paraguayo Andrés Campos Cervera (Julián de la Herrería) que fallecería por complicaciones cardíacas en 1937, además de las vicisitudes que padeció para llegar al Paraguay huyendo de los horrores de la guerra intestina, por estos motivos decidimos incluirla en esta lista.

[2]Yousfi López, Yasmina. La labor teatral de Josefina Plá: una escritora en la frontera. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Barcelona. Facultad de Filosofía y Letras. Bellatera. 2019. Pág. 39.

[3]Almada Roche, Armando. Josefina Plá. Una voz singular. Grupo Editorial Atlas. Asunción. 2011. Págs. 24, 25, 135.

[4]Almada Roche, Armando. Ob. Cit. Págs. 73, 74, 135.

[5]Andrés Julián Campos Cervera (1888-1937) Nacido el 3 de mayo de 1888 en Asunción, hijo de Cristóbal Campos Sánchez y Aurelia Cervera de la Herrería, uno de sus hermanos fue el poeta Hérib Campos Cervera, se inició en la pintura como alumno de Héctor Da Ponte, fue a Europa a perfeccionar sus estudios, volviendo al país en 1919 realiza su primera exposición en el salón Belvedere, para regresar al viejo continente, en este periodo se concentra en la cerámica y comienza a firmar sus trabajos con el seudónimo de Julián de la Herrería (la combinación de su segundo nombre con el segundo apellido de su madre), los motivos de sus obras son precolombinos, folclóricos y de leyendas guaraníes, enriqueciendo la escuela ceramista paraguaya, además fue grabador (creador del linograbado). Sus obras se encuentran en importantes museos como el de Bellas Artes de Asunción, el de Arte Moderno de Madrid, el IBM Corporation de EE.UU.  y el Museo Nacional de la Cerámica de Valencia entre otros. Su deceso se produjo en plena guerra civil española debido a problemas cardíacos en la ciudad de Valencia el domingo 11 de julio de 1937. En atención al importante aporte a la cultura del país, el municipio capitalino por Ordenanza 649/42 denomina una de las calles de la ciudad con su nombre, la misma se extiende por los barrios Mcal. Estigarribia, Recoleta y Villa Morra. Benítez, Luís G. Breve Historia de Grandes Hombres. Edición del autor. Asunción. 1986. Pág. 329. Kallsen, Osvaldo. Asunción y sus calles. Edición de la Junta Municipal de Asunción. Asunción. 1998. Pág. 86.

[6]Zubizarreta, Carlos. Cien Vidas Paraguayas. Editorial Servilibro. Tercera Edición. Asunción. 2011. Pág. 212.

[7]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Biografía de Julián de la Herrería. Edición de la autora. Asunción. 1977. Pág. 82. Esta biografía fue escrita en 1944 y revisada treinta años después para ser editada en el cuadragésimo aniversario de la muerte del artista. Agradecemos al señor Ariel Plá el habernos obsequiado un ejemplar del libro.

[8]Vaello Marco, Eloísa. Una historia de amor entre Josefina y Julián. En Julián de la Herrería. Su Obra. Colección-Museo Julián de la Herrería. Editado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Centro Cultural de España Juan de Salazar. Asunción. 2020. Pág. 14.

[9]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 95.

[10] El matrimonio formado por Cristóbal Campos Sánchez y Aurelia Cervera de la Herrería llegaron al país en la segunda mitad del siglo XIX, el esposo de profesión médico a la par de sus actividades profesionales, se dedicaba a la enseñanza en la Universidad Nacional de Asunción, además ejerció el periodismo y actividades culturales como ser uno de los fundadores del Colegio Nacional. En razón de la venta de tierras públicas Cristóbal Campos Sánchez adquiere cinco mil hectáreas, en una parte del inmueble construye su casa con un amplio corredor a la que bautiza, como era costumbre de aquel tiempo, Villa Aurelia por su esposa del mismo nombre, por una zona de la propiedad pasaban las vías del tren que se dirigía a la ciudad de San Lorenzo y en las inmediaciones de la actual sede de la Municipalidad de la capital se encontraba la llamada Estación Campos. Cuando el inmueble fue loteado el nombre de la casa se hizo extensivo al actual barrio asunceño. El 29 de septiembre de 1889 el doctor Cristóbal Campos Sánchez fue asesinado a balazos en circunstancias nunca aclaradas, en un primer momento fueron detenidos unos inmigrantes españoles que moraban en las cercanías de la Villa y que habían tenido un altercado y/o diferendo con él, el autor no fue procesado, aunque sottovoce se sabía quién había sido y posteriormente los hijos de la víctima también señalándolo en la vía pública cada vez que lo veían. Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Págs. 14, 15, 16. Verón, Luís. Asunción. Recuerdos de Entrecasa. Edición de la Municipalidad de Asunción. Asunción. 1998. Pág. 40.

[11]Flecha, Víctor-Jacinto. Josefina Plá. Una voz singular en un libro singular. Suplemento Cultural Diario ABC Color. Domingo 11 de diciembre de 2011. Asunción. Pág. 2.

[12]Anterior a la llegada de Josefina Plá al país, algunas mujeres a comienzos del siglo XX ya habían incursionado en la prensa escrita nacional, podemos citar como pioneras a Ramona Ferreira y Mercedes de Font que ejercían de redactoras de El Porvenir, incluso en 1902 Ramona Ferreira funda y dirige La Voz del Siglo, publicando también un libro titulado Compendio de economía doméstica, otras mujeres periodistas en la época son María de Tejada, Elisea de Fernández, María Luisa Candia de Burt y Eva Duarte, etc. Plá, Josefina. Acotaciones a una experiencia periodística durante la Guerra del Chaco. Revista Cuadernos Republicanos. Número 17. Asunción. 1981. Pág. 63.  Monte de López Moreira, Mary. Ecos de la prensa femenina en la primera mitad del siglo XX. Actas de las III Jornadas Internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo. Editorial Tiempo de Historia. Asunción. Pág. 211. 2013.

[13]Almada Roche, Armando. Ob. Cit. Pág. 122.

[14]Umbral, Francisco. Lorca, Poeta Maldito. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid. 1968. Pág.72.

[15]Tovar, Paco. Ecos lorquianos en la memoria poética del Paraguay: Josefina Plá, Augusto Roa Bastos  y Hérib Campos Cervera. Revista América Sin Nombre. Número 4. Editado por la Universidad de Alicante. Alicante. Págs. 91, 101. 2002.

[16]Almada Roche, Armando. Ob. Cit. Pág. 154. Zubizarreta, Carlos. Ob. Cit. Pág. 235. Benítez, Luís G. Ob. Cit. Pág. 309.

[17]Almada Roche, Armando. Ob. Cit. Pág. 60.

[18]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Págs. 97, 98.

[19]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 99.

[20]Almada Roche, Armando. Ob. Cit. Págs. 110, 111.

Fernando Oddone