Josefina Plá y la Guerra Civil Española (Segunda Parte)

Josefina Plá y la Guerra Civil Española (Segunda Parte)

Para fines de 1928 y comienzos de 1929 Josefina Plá ayuda a su esposo en la preparación de otra exposición, simultáneamente sigue trabajando en los periódicos e incursiona como locutora en la radio ZPX 1 Radio El Orden siendo la primera en el país, con el fin de conseguir los suficientes fondos para poder viajar a Europa, específicamente a España, para de esta manera perfeccionar la técnica de la cerámica en Manises (Valencia).[1]

La exposición se realiza el 1 de junio de 1929 en los salones del Gimnasio Paraguayo[2] con la presencia del a la sazón Presidente de la República José P. Guggiari, la misma fue un éxito en lo referente a convocatoria de público como en lo pecuniario, ya que se venden todas las piezas incluidas en el catálogo, aún después de cerrada la exposición Julián de la Herrería sigue vendiendo algunos cuadros y cerámicas en su estudio.

Lo que hace notar Josefina Plá es la falta de recambio de críticos de arte en la prensa capitalina de ese entonces, los pocos periodistas especializados se encontraban retirados o inactivos, los que quedaban solo se ceñían a los datos directos e inmediatos sin ningún tipo de criterio sobre arte en general, el único artículo periodístico digno de resaltar, según la opinión de nuestra biografiada, fue el publicado en el diario La Nación de Asunción por Pablo de Maeztu,[3] que utilizaba el seudónimo de Kentucky con el que firmaba sus escritos.[4]

Busto de Josefina Plá en Lobos
Busto de Josefina Plá en Lobos

La pareja se embarca con rumbo a España en octubre de 1929, previamente realizan una parada de varios días en Buenos Aires para reencontrarse con amigos y visitar el Museo de la Facultad de Filosofía, especialmente la sala de cerámica precolombina para estudiarlos mejor, hecho que ya había realizado Julián de la Herrería en Asunción con la ayuda de su esposa y del poeta Narciso R. Colmán (Rosicrán)[5] en relación a motivos indígenas en su concepción y/o idea de una cerámica paraguaya, incorporándole la técnica del engobe, lo que otorgaría a la misma características propias e inconfundibles.[6]

De la capital argentina a bordo del buque General Osorio se dirigen al viejo continente, realizando escala en la ciudad gallega de Vigo, donde arriban en noviembre de 1929, visitaron a un pariente del artista que se dedicaba a la venta de conservas marítimas, permanecen en Galicia hasta mediados del mes de diciembre, de ahí visitan a los padres de Josefina Plá que residían en ese entonces en la ciudad de Murcia, arribando a Manises en la noche vieja del año mencionado.

El matrimonio alquila un departamento e inmediatamente comienzan a trabajar en platos de cerámica con motivos guaraníes para una colección, que es terminada en abril de 1930, denominada serie de mitos y leyendas guaraníes, algunos nombres fueron: Porasy, Ahó-Ahó, Moñai, Teyú Jaguá y Yasy Yateré, conformando aproximadamente ochenta piezas, también dedican tiempo a la escultura con una serie llamada Ñandutí.

Para septiembre de 1930 trabajan en platos cerámicos de temática indígena, de setenta centímetros ligeramente cóncavos, con los nombres de Etiguará y Mba¨e verá guazú, también ve la luz el Guarán que es una cabeza de cacique hecha en terracota y esmalte recubierta de lámina de cobre y realzada con cuerda seca, que son terminados en enero de 1931 para ser expuestos en Madrid en el Museo de Bellas Artes en diciembre del mismo año, el catálogo se denominaría Plá-de la Herrería.[7] La exposición en la capital española fue un éxito en relación a la concurrencia de público, en lo económico así como de crítica, ya que obtiene reseñas positivas sobre las piezas expuestas.[8]

En marzo de 1932 se embarcan en Valencia con destino al Paraguay, llegan a la ciudad de Asunción el 10 de abril reencontrándose con amigos, en cambio el ambiente político nacional se encontraba convulsionado, habían pasado unos meses de la muerte de los estudiantes ocurridos frente al Palacio de Gobierno, así como el cada vez más insistente rumor de conflicto bélico con Bolivia.

Una vez estalla la Guerra del Chaco el matrimonio se involucra en el esfuerzo de guerra desde la prensa, Josefina Plá comienza trabajar en el diario capitalino El Liberal, cuya dirección se encontraba a cargo del Dr. Efraín Cardozo, la misma recuerda que éste se ausentó del país para viajar al Brasil con el fin de investigar en sus archivos y hallar material para uno de sus libros sobre la cuestión del Chaco dejándole a cargo de la jefatura de redacción del periódico, decisión que no agradó a todos ya que se declaró una huelga, dicha función la ejerció por ocho meses.

Recuerda que al sonar la sirena del diario era señal de buenas noticias en el frente de guerra, también de la visita a la sala de redacción de las madres de los soldados caídos buscando consuelo y/o información sobre los mismos, así como de la adopción en plena guerra que realizó el Mayor Abdón Palacios de una niña huérfana y de mujeres jóvenes vestidas de soldados que furtivamente quisieron acompañar el destino de su pareja o hermano en la guerra. Su salario de periodista Josefina Plá lo dona a un fondo para las familias de los combatientes que se encontraban en el frente.[9]

Independiente a sus funciones en el diario, Josefina Plá dirigía una publicación en guaraní  destinada a los soldados que se encontraban en el frente, también fue una Madrina de Guerra[10] éstas se encargaban de escribir y enviar cartas, cigarrillos u otros comestibles a los combatientes chaqueños, los conocieran o no, como una forma de aliento o contención afectiva y espiritual a los mismos.[11]

Para el año 1933 nace el deseo de Julián de la Herrería de volver a Europa, específicamente para estudiar escultura, por ese tiempo el entonces Cónsul del Paraguay en Madrid Fernando Pignet comunica al Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay que, por haber concluido sus estudios el becario Prudencio Jiménez Núñez, había quedado vacante la beca que otorgaba el gobierno español a estudiantes paraguayos para toda clase de estudios, incluso bellas artes.

Esto llega a conocimiento de Julián de la Herrería y dirige el 16 de agosto de 1933 un escrito al Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública el Dr. Justo P. Prieto peticionando se le otorgue dicha beca de estudio y de esta manera se le permita continuar con las máximas probabilidades de adelantamiento en su carrera artística, señalaba seguidamente que la mencionada beca era válida para estudiar en las academias de bellas artes de San Fernando (Madrid) y San Carlos (Valencia) por ende se le permita elegir posteriormente  entre ambos centros, ya que las mismas se encuentran próximas a centros cerámicos de importancia, a su vez indicaba que por la situación de guerra que vivía el país y que impide normalmente abandonar la patria, ya que en ella pueden ser útiles sus servicios, y que el plazo de dos años de duración de la mencionada beca, recién se comience a computar desde el 30 de junio de 1934.[12]

Según comenta Josefina Plá la solicitud de la beca por parte de su esposo causó malestar, se tejieron intrigas en torno a la misma,  recuerda que ella le pidió que desistiera de la beca, incluso que hasta el artista tomó la decisión de renunciar, pero ya se encontraban cerrados los trámites y/o plazos para el efecto.[13]

Por su parte el Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública Dr. Justo P. Prieto comunicaba la decisión del otorgamiento de la beca al artista al entonces Ministro de Relaciones Exteriores Justo Pastor Benítez, para que oficie al Cónsul en Madrid Fernando Pignet y éste inicie las gestiones ante el gobierno español comunicando el resultado. El gobierno español acepta al artista como becario y que el mismo podrá elegir la institución de su agrado, sea en Madrid o en Valencia, sin limitación de tiempo pero que debía matricularse y así empezar sus clases en octubre de 1934 y de esta manera poder recibir también sus emolumentos.[14]

Andrés Campos Cervera (Julián de la Herrería) quedaba obligado a comunicar anualmente a las autoridades nacionales competentes los estudios realizados y la época en que los concluía. Como última formalidad el Ministro de Relaciones Exteriores Justo Pastor Benítez notificaba al Cónsul en Madrid Fernando Pignet, adjuntando un oficio dirigido al Ministerio de Estado español, la designación oficial del señor Andrés Campos Cervera para usufructuar la beca de referencia.[15] De esta forma parte el matrimonio de regreso a España, queda a cargo de la casa y el taller en Asunción un amigo de la pareja, Gabriel Arce.[16]

Notas.

[1]Vaello Marco, Eloísa. Ob. Cit. Pág. 15. Véase: Colección Cuadernos Salazar. Número 4. Editado por Centro Cultural de España Juan de Salazar. Asunción. 2016. Pág. 11. Este volumen trata íntegramente sobre la figura de Josefina Plá.

[2]El Gimnasio Paraguayo fue una institución con fines culturales fundada en 1914 por jóvenes que habían estudiado en Europa. Por los años 1933-1934 se fusionan el Instituto Paraguayo con el Gimnasio Paraguayo para dar nacimiento al Ateneo Paraguayo, esta se realizó con el apoyo del entonces Ministro de Educación y Justicia Justo P. Prieto, el acta fue firmada por M. Eliseo Sisa, Remberto Giménez, Venancio B. Galeano y Baltazar Ballario por las entidades mencionadas, en las asambleas de dichas instituciones se aprobó el acta de unión respectiva y el estatuto de la nueva persona jurídica. Con el correr de los años y a pesar de todas las vicisitudes sigue funcionando hasta la actualidad el Ateneo Paraguayo. Centurión, Carlos R. Ob. Cit. Págs. 117, 449. Velázquez, Rafael Eladio. Breve Historia de la Cultura Paraguaya. Duodécima Edición. Editorial Servilibro. Asunción. Pág. 212. 2011. Cardozo, Efraín. Apuntes de Historia Cultural del Paraguay. Octava Edición. Editorial Servilibro. Asunción. Pág. 302. 2007.

[3]Pablo de Maeztu fue un escritor y periodista español llegado al Paraguay en 1911, entabla amistad con otros escritores y periodistas locales como por ejemplo Policarpo Artaza, Fermín Domínguez y Leopoldo Centurión. Empezó a colaborar con la revista asuncena Crónica desde sus comienzos en abril de 1913, una vez adquiere la propiedad y toma la dirección Policarpo Artaza del periódico El País, comienza a firmar sus notas periodísticas con el seudónimo de Kentucky que lo volvió muy popular. Estuvo ligado a su vez al movimiento obrero formando parte del Gremio de Maestros y Educadores, así como del Consejo Federal de la Federación Obrera Regional del Paraguay, también al Movimiento Prometeo que estaba conformado por artesanos, sastres, carpinteros, estudiantes y un número considerable de intelectuales librepensadores, este movimiento llegó a editar un semanario homónimo bajo la dirección de Leopoldo Ramos Giménez, aquí se formaron y salieron los principales dirigentes obreros y políticos de los años posteriores. Falleció en Asunción en el año 1941. Centurión, Carlos R. Ob. Cit. Págs. 3, 25. Plá, Josefina. Españoles en la Cultura del Paraguay. Editorial Araverá. Asunción. 1985. Págs. 131, 424. Rivarola, Milda. Obreros, Utopías y Revoluciones. La Formación de las Clases Trabajadoras en el Paraguay Liberal 1870-1931. Segunda Edición. Editorial Servilibro. Asunción. 2010. Págs. 210, 213, 322.

[4]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 100.

[5]Narciso Ramón Colmán (1876-1954) poeta nacido en Vallemí en 1876, fueron sus padres Juan Vicente Colmán e Isabel Cuéllar, estudió derecho al graduarse comienza a ejercer la judicatura en San Bernardino y Caballero, fue Secretario de la Corte Suprema de Justicia, Juez en lo penal y miembro de instituciones culturales. Como poeta adopta el nombre de Rosicrán, siendo el primer vate de la postguerra que utilizó el idioma guaraní en la composiciones poéticas, sus obras, por citar algunas, fueron: Mil refranes en guaraní-ñeengá, Puca Raity; Tupa ñee poravó pyré que es una versión en guaraní de la Biblia y Ocara Poty, esto lo consagró como el más grande poeta en idioma guaraní. Fue condecorado con la Orden Nacional del Mérito, falleció en 1954. Benítez, Luís G. Ob. Cit. Pág. 286.

[6]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 101.

[7]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Págs. 111, 112.

[8]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 115.

[9]Plá, Josefina. Acotaciones a una experiencia periodística durante la Guerra del Chaco. Págs. 62, 63, 64, 65. Flecha, Víctor-Jacinto. Ob. Cit. Pág. 2.

[10]Esta figura tuvo su origen en la Primera Guerra Mundial, siendo las mujeres belgas y francesas las que se autodenominaron de esta manera, esto se hacía extensivo a todas las mujeres de la familia del combatiente, incluyendo a las novias y amigas, quienes se encargaban de hacerles llegar lo necesario para su subsistencia y comodidad en el frente de guerra. En nuestro país la Asociación Femenina denominada, Madrinas de Guerra para los Defensores del Chaco fue creada el 3 de septiembre de 1932, la misma tenía como finalidad principal mantener un vínculo afectivo, de contención extendiéndose incluso al aspecto espiritual, además del envío de víveres, con los soldados (que se tornaban en sus ahijados), los conocieran o no, que se encontraban en el frente. Las formas con que contaba un soldado de encontrar una Madrina era por los avisos en los diarios o por conexiones personales y pedidos de amigos. La mayoría de las Madrinas de Guerra eran señoritas de familias pudientes, por ello mantenían cierta distancia con sus ahijados, no detallando sus vidas personales, para no caer en una relación inapropiada para la sociedad y su familias, teniendo en cuenta los prejuicios de aquella época, se veía que solamente la crisis causada por la guerra hacía aceptable para una mujer de alta sociedad corresponderse con un campesino (la mayoría de los soldados paraguayos eran oriundos del interior, con escasa educación y guaraní-hablantes), después de la guerra esto se tornaba socialmente inaceptable. En atención a que estas damas contribuyeron a hacer más llevadera la vida de los combatientes en el frente mediante sus mensajes de apoyo y esperanza, el municipio de Asunción por la Ordenanza 5.201/64, como homenaje y gratitud, denomina  una calle del barrio San Vicente con el nombre de Madrinas de la Guerra del Chaco. Barreto, Ana. Mujeres que Hicieron Historia en el Paraguay. Editorial Servilibro. Asunción. 2011. Pág. 245. Monte de López Moreira, Mary. Mujeres en la Guerra del Chaco: su protagonismo en la retaguardia y en la vanguardia. Revista Res Gesta. Número 53. Instituto de Historia-Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario UCA. Rosario. 2018. Pág. 8. Kallsen, Osvaldo. Ob. Cit. Pág. 253. Chesterton, Bridget. Tensiones y Ansiedades. Las cartas de las Madrinas de Guerra en la Guerra del Chaco. Actas de las II Jornadas Internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo. Editorial Tiempo de Historia. Asunción. Págs. 281, 290. 2011.

[11] Testimonio del señor Ariel Plá. Flecha, Víctor-Jacinto. Ob. Cit. Pág. 2.

[12]Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay. Departamento de Asuntos Consulares y Legalizaciones. Volumen 306. (En adelante AMREP. DACL). Agradecemos especialmente al diplomático e historiador Ricardo Scavone Yegros, el habernos facilitado copias de los documentos sobre Andrés Campos Cervera.

[13]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 122.

[14]AMREP. DACL. Volumen 306.

[15]AMREP. DACL. Volumen 306.

[16]Plá, Josefina. El Espíritu del Fuego. Pág. 125.

Fernando Oddone