El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia de Argentina Historia del Paraguay

Juan Domingo Perón y el Paraguay

Como mucho en la historia de las tierras que hoy se conocen como «La Argentina», el Gral. Juan Domingo Perón está rodeado por una aureola de mitos y leyendas. No nos vamos a detener en ello.

Simplemente mencionaremos que el hombre nacido el 8 de Octubre de 1895 en Lobos, Provincia de Buenos Aires, fue el primer gobernante electo en «sufragio universal» en la Argentina y el único electo en tres ocasiones. Su primer gobierno, en 1946-1952, forma parte del «mythos» en el nuevo nacionalismo argentino y también para gran parte de la izquierda de dicho país, que reivindica como propias las conquistas sociales obtenidas por Perón, quien en realidad mucho estaba inspirado en ese tiempo en la «Tercera Posición» propuesta por el fascismo italiano y que nada tuvo que ver (al menos en su primera fase) con tendencias marxistas o izquierdistas.

Su segundo gobierno, envuelto en interminables luchas políticas y de desestabilización social, abarcó 1952-1955 cuando finalmente fue derrocado por un golpe militar que marcó el fin de la llamada «Era Peronista» en la Argentina. El General «Pocho» sería electo una última vez, luego de su largo exilio en Madrid, para el mandato de 1973-1974, pero ya no era la misma situación ni el mismo Perón, quien fallecería en el cargo el 1 de Julio.

Traumático, dramático, somático. Perón, su ascenso al poder, el golpe de estado, su largo exilio, su muerte siendo Presidente de la Nación Argentina en 1974… Sus historias de amor con Eva y María Estela… Evita Perón, la «Jefa Espiritual de la Nación» y su trágico final… Todo es tan escénico, tan «vedette», tan «teatro de revista», tan porteño en suma… ¿A quién le extraña que todo el mundo, en Argentina, para bien o para mal viva bajo la sombra de Juan Domingo Perón?

En fin, para el Paraguay, el Gral. Juan Domingo Perón siempre mostró un afecto y una admiración inusitadas. Y el Paraguay se lo devolvió, en su momento más difícil, con creces.

Juan Domingo Perón en medio de soldados y oficiales paraguayos escapa en una canoa hasta la Cañonera Paraguay. [Usher/Diario Hoy].

Se conoce que el Gral. Perón había visitado Paraguay al menos cinco veces. De la primera, no se tienen muchos datos concretos pero habría sido en su período como joven oficial del Ejército, sirviendo en el Regimiento de Infantería de Entre Ríos. Habría visitado las «Misiones Jesuitas» en ambos lados del Río Paraná. En ese tiempo, el «Pocho» apoyaba al caudillo argentino Hipólito Yrigoyen, quien sería presidente. Fue el mismo Yrigoyen quien ofreció al Paraguay, primero que nadie, «condonar al Paraguay la deuda espuria contraída a causa del infame Tratado de la Triple Alianza». Esta iniciativa no prosperó por la rotunda negativa del Presidente Eligio Ayala, quien consideraba que eso perjudicaría más los intereses paraguayos antes que beneficiarlos, según documenta el Cnel. Luís Vittone.

Lo importante de todo esto es que el joven Perón desde temprana fase en su vida tuvo una admiración y un sentimiento de «deuda pendiente» con el Paraguay y en los círculos militares de dicho país. En 1942, la influencia del recién ascendido Cnel. Perón fue valiosísima para que la República Argentina ese mismo año decida que la deuda paraguaya quedaba «condonada», según lo que se acordó entre el Gral. Higinio Morínigo y el Ministro de Guerra del vecino país, Gral. Juan Tonazzi.

La segunda visita de Juan Domingo Perón al Paraguay fue en 1953. Ya era Presidente, la muerte de Evita fue reciente y recibió todo tipo de conmiseraciones a su llegada al país. Aprovechó para realizar un acuerdo de librecambio con el Paraguay que se llamó «Convenio de Unión Económica». Allí, Perón tuvo la oportunidad de conocer más de cerca al pueblo paraguayo que tanto admiraba, especialmente a los niños, a quienes envió grandes cantidades de juguetes de regalo, algo que hacía también en la Argentina a sugerencia e instancias de la «Fundación Eva Perón». Finalmente, en el discurso de despedida que realizó en el actual estadio «Olla Azulgrana» del Club Cerro Porteño, Perón cerró con la frase:

«Si alguna vez el Paraguay se encuentra en peligro, no dude que siempre nos tendrá de su lado. Ya no cometeremos los errores del pasado (refiriéndose a la Guerra de la Triple Alianza). Hoy, debemos formar una nueva unión de repúblicas, un bloque único continental que reciba al nuevo milenio que se avecina. Nos adelantaremos al año 2000, le vamos a salir enfrente, le saldremos al encuentro».

En 1954 se dio la tercera y más importante visita del Caudillo Argentino al Paraguay. Llegó a devolver todos los trofeos de la Guerra de la Triple Alianza y confirmar el acto de 1942 en que Argentina condonaba a nuestro país toda la deuda de guerra. El Presidente Gral. Alfredo Stroessner lo recibió, siendo flamante primer mandatario. El 15 de Agosto de 1954, en la recepción oficial, el Gral. Perón entregó como regalo al país el Sable de San Martín que el Cnel. Félix Bogado le había obsequiado luego de sus campañas libertadoras. El Presidente Stroessner le devolvió el gesto condecorándolo como Gran Cruz de la Orden Nacional del Mérito «Mariscal Solano López» y otorgándole el rango de «General Honorario del Ejército Paraguayo». Esto último emocionó particularmente al líder argentino, quien con lágrimas en los ojos pronunció:

«Este sable que os dejo, lo usé desde que fui ascendido a General y sepan, señores, que si algún día he de tomarlo nuevamente, será para morir por ustedes. Eso por mi propia convicción, y ahora mucho más como General del Ejército Paraguayo, lo cual es una honra inmensa que recibo con enorme orgullo y responsabilidad. Es para mí un honor ser miembro del legendario ejército del Mariscal López».

El momento culminante de esta tercera visita fue el 16 de Agosto, en la Plaza Juan de Salazar, cuando ante el pueblo paraguayo el Gral. Perón hizo la devolución de los trofeos de guerra. Sus palabras inolvidables, de nuevo con lágrimas en los ojos, fueron:

«Vengo como un hombre que viene a rendir homenaje al Paraguay en el nombre del sagrado Mariscal Francisco Solano López y hago llegar el abrazo del pueblo argentino a esta Patria tan respetable y tan querida. En nombre de esa amistad y de esa devolución del pueblo argentino, pongo en manos del mandatario de este pueblo, como las reliquias, el testimonio de nuestra hermandad inquebrantable».

El 21 de Septiembre de 1955 se iniciaba su cuarto viaje al Paraguay, pero en esta ocasión como exiliado. Acababa de ser derrocado por un golpe militar que estalló el 16 de ese mismo mes. Perón, que no quería más derramamiento de sangre (fueron meses muy tumultuosos en la Argentina, con enfrentamientos brutales, quema de iglesias, el «Bombardeo en Plaza de Mayo», etcétera), ya había pedido auxilio a la Embajada del Paraguay y el Gral. Stroessner envió la «Cañonera Paraguay» a su rescate. Se vivieron momentos dramáticos, pues la orden era capturar vivo a Perón para que sea sometido a fusilamiento (sus enemigos lo responsabilizaban por las muertes de esos meses trágicos).

Envuelto en una bandera paraguaya y con un pasaporte ipso-facto, Juan Domingo Perón era rescatado de la muerte segura justo a tiempo en una canoa dirigida por el marinero compatriota José Olitte, quien luego sería un famoso comediante. Los soldados guaraníes rodeaban la canoa «mostrando el pecho» ante la mirada de los sublevados argentinos que no se atrevieron a disparar. Cuando Perón agradeció al hallarse a salvo, al salir de Buenos Aires, preguntó a los tripulantes de la «Cañonera Paraguay» por qué se habían arriesgado hasta ese punto (la Fuerza Aérea Argentina amenazó con bombardear al buque, pero luego no se animó). La respuesta de los tripulantes fue: «Ud. es General del Ejército Paraguayo, Señor». Conmovido, una vez más, el «Pocho» a su vez dijo:

«En verdad, sin ánimos de polemizar ni queriendo caer bien a nadie porque siempre lo dije y siempre así lo pensé: el Ejército Paraguayo es el más glorioso de América».

De hecho, es un dato poco mencionado pero en unos parlantes instalados en la «Cañonera Paraguay», al momento en que Perón pasaba hasta ella en una canoa, se escuchaba a máximo volumen «alto al fuego, aborda el buque un General del Ejército Paraguayo».

El Gral. del Ejército Paraguayo, Juan Domingo Perón, rescatado en la Cañonera Paraguay y fotografiado en Septiembre de 1955. [Gestar].

En su exilio paraguayo que duró seis semanas (incluyendo los viajes en las cañoneras Paraguay y Humaitá) participó de varias entrevistas, recepciones, festejos sociales. Incluso celebró su cumpleaños el 8 de Octubre, recibiendo la visita de miles de personas. El 17 de Octubre se ocultó en una pequeña estancia en Villarrica, perteneciente al Comisario Rigoberto Caballero y finalmente, el 2 de Noviembre de 1955 partió del país. Paraguay no era suficientemente seguro. Se dirigía a España, luego de hacer varias escalas por países centroamericanos.

Mi abuela, Aparicia Duarte de Urdapilleta, fue enfermera del Gral. Perón en su estadía por Paraguay. Lo atendía como asistente del Dr. Boettner. Ella, que tendría unos 20 años, recordaba el trato afable, respetuoso y muy caballeroso del líder argentino, quien la saludaba con cortesía y serenidad, según relataba. Se mantenía silencioso y con preocupación al momento en que lo revisaban. Según Doña Aparicia, quizás al Gral. Perón no le gustaban mucho los médicos, le cambiaba totalmente el semblante cuando ellos le hablaban. Otra cosa que ella recordaba, es que al líder argentino siempre le alegraba charlar sobre los regalos de juguetes que hacía a los niños más carenciados. Decía que muchos le cuestionaban por eso, pero para él era lo mejor que se podía hacer para alegrar a los más pequeños que nunca tendrán juguetes en sus vidas. Por último, recuerdo que ella mencionaba que Perón siempre tuvo intención de volver a la Argentina y que tarde o temprano lo lograría, porque sus propios enemigos harían que el pueblo lo llame de regreso. Pero mucho más no sabría decir Doña Aparicia porque, por ser una mujer joven, no le dejaban escuchar mucho sobre los temas políticos.

Perón es reelecto en 1973 por tercera vez, en esta ocasión con su esposa Isabel como Vicepresidente. [Diario Clarín].

Finalmente, la última visita de Perón al Paraguay fue poco antes de su regreso a la Argentina, en Noviembre de 1972. Se mantuvo con gran sigilo y discreción esta breve visita pero Humberto Rubín logró entrevistarlo de manera fugaz. Las palabras del General fueron:

«Quiero saludar al gobierno y pueblo paraguayo, por el cual siento un profundo cariño y enorme agradecimiento por todas las demostraciones que me han hecho cuando estaba exiliado en este noble país, que no lo olvidaré jamás, por el enorme cariño que siento, y la gratitud infinita para este grandioso pueblo al que deseo llegar para estrecharle a todos sobre mi corazón».

Con cédula de identidad y pasaporte paraguayo, el 17 de Noviembre de 1972 regresaba a la República Argentina Juan Domingo Perón. Todavía tendría tiempo de ser Presidente de su país, por última vez…

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