El Parlante

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150 años de la muerte del Mariscal López - Los jóvenes periodistas escriben Francia Historia del Paraguay Historia Universal

La Admiración del Ejército Francés al Heroísmo Paraguayo

1- NAPOLEÓN III – INTRODUCCIÓN.

No es secreto para nadie que Su Excelencia, el Mariscal Presidente del Supremo Gobierno del Paraguay y Patrono Defensor de la Fe Católica Don Francisco Solano López Carrillo mantuvo una curiosa relación de amistad con Su Alteza Imperial Don Napoleón III de Francia.

Varias veces se ha señalado que al entonces General y Ministro Plenipotenciario del Paraguay ante las cortes de Europa, el Emperador Francés le otorgó varias distinciones como la de Comendador de la Legión de Honor, la posibilidad de dirigir la Guardia Imperial en el Campo de Marte, de encabezar algunos desfiles militares, de visitar la Academia de Saint Cyr y la École Polytechnique e incluso de formar parte (secretamente, pues muchos de sus actos en la Corte Francesa se hicieron sin reportes ni informes oficiales) de su Estado Mayor Adjunto, en calidad de attaché militaire, durante la Guerra de Crimea. [1][2]

De hecho, sabemos por Don Gregorio Benítez entre otras cosas, que Napoleón III intentó ejercer una mediación para alcanzar la paz en la Guerra de la Triple Alianza, a finales de 1869, pero el empeño cayó en saco vacío pues el 1 de Marzo de 1870 ya había muerto el Mariscal López como mártir en Cerro Corá y también el mismo Napoleón III se hallaba ante inminentes conflictos bélicos contra poderosos enemigos que venían desde Prusia. [3]

De cualquier manera, en Francia, no fue la única voz que expresó su adhesión y admiración hacia el Mariscal Presidente o la causa paraguaya. De hecho, durante toda la historia francesa podemos encontrar innumerables ejemplos desde 1864 en adelante, pero nos concentraremos en esta ocasión exclusivamente en los comentarios hechos por algunos militares respecto al Héroe Máximo del Paraguay.

Pintura Ecuéstre de Napoleón III Emperador de los Franceses (1853). Una lejana, aunque constante amistad existió entre el Mariscal Presidente Solano López y el General Presidente Napoleón III, quien intentó mediar entre Paraguay y la Triple Alianza en los últimos meses del sangriento conflicto. [Compiégne/Pinterest].

2- NATHANAÊL THÉODORE FIX (1828-1913).

Hemos mencionado bastante al Coronel de Ingenieros de Estado Mayor Monsieur Nathanaêl Théodore Fix. Escribió una obra interesante sobre la Guerra del Paraguay en la que, si bien no oculta su postura favorable a los aliados (en lo referente a los orígenes y causas de la guerra, pero que en su honor cabe decir, él aclara que las fuentes que utiliza son aquellas a las que pudo acceder), tampoco deja de expresar su intensa admiración hacia la habilidad y los cálculos militares del Mariscal Solano López, a quien considera un genio de la táctica defensiva y el diseño de líneas y fortificaciones. En sus «Conferencias sobre la Guerra del Paraguay» del año 1869 (disponible en archive.org) se pueden leer unos fragmentos de sus reflexiones y análisis desde un aspecto estrictamente militar. La frase más famosa que extraemos, como siempre, sobre su apreciación castrense respecto Caudillo Paraguayo es que «López, en la fase defensiva de la campaña, tuvos concepciones militares sencillamente admirables… Demostró incontestable talento e indomable energía…». Ya lo hemos citado varias veces y no nos detendremos mucho en este punto.

Pero la importancia del Cnel. Fix es mayor de la que se asume a simple vista: su obra fue fundamental para el conocimiento posterior que tendrían los oficiales de estado mayor franceses sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. De allí que, muy probablemente, los militares a continuación hayan tenido una opinión tan elevada sobre el Mariscal Solano López.

3- AUGUSTE MERCIER (1833-1921).

Se sabe algo sobre la opinión del Gral. Mercier sobre el Mariscal López gracias a las investigaciones realizadas por el Cónsul de Paraguay en Francia Ramón V. Caballero (quien también recogió el testimonio de otros oficiales de tierras galas) y por relatos del mismo Don Gregorio Benítez que fueron preservados por la tradición oral. [4]

Quien hizo una reconstrucción más o menos aproximada de la opinión del Gral. Auguste Mercier, edecán de Napoleón III que participó en innumerables campañas militares del Ejército Francés, es el escritor paraguayo Juan Bautista Rivarola Matto, inspirándose en las fuentes previamente mencionadas. Según el citado autor:

«El General Mercier (…) había conocido en París a Francisco Solano López y su delegación (…). Fueron declarados huéspedes de la Corona. Al entonces joven Mercier le ordenaron que los guiase y asistiese. A fe que la misión le resultó muy placentera: Francisco Solano López era joven pero ya ostentaba grado de general y daba pruebas de una madurez muy por encima de sus años (…). Era en extremo laborioso. Estaba convencido que aguardaba a su Patria un gran destino que él estaba predestinado a realizar. Se proponía en proveer a los suyos en el menor tiempo posible las ventajas de la civilización y los adelantos de la industria y el comercio más avanzados (…). Era asiduo lector de Lamartine, Saint Simon y gustaba del estilo de Chateaubriand. Adquirió gran cantidad de libros. Estudiaba las campañas de Napoleón, textos de táctica y reglamentos militares interesándose por el tema de las fortificaciones. Consultaba con frecuencia (al Gral. Mercier) sobre estos asuntos y hacía observaciones penetrantes acerca de las tácticas en uso en los Ejércitos Europeos (…). Era un hombre encantador, supo ganarse la simpatía del Emperador, que le honró encomendándole dirigir una parada militar en el Campo de Marte, distinción raramente concedida a un general extranjero». [5].

Como dijimos, esta descripción, atribuida a los relatos recogidos del Gral. Mercier, es una opinión bastante generalizada que se tenía sobre Don Francisco Solano en Francia, donde en verdad dejó una marca indeleble en quienes lo conocieron. Bueno, esto al menos si creemos en los testimonios de Gregorio Benítez, Ramón V. Caballero y el que los reconstruyó, Juan Bautista Rivarola Matto.

Pero aquí, donde la verdad y la ficción se mezclan en contornos fascinantes, se tocan y enlazan sin jamás ser una sola entidad, tenemos al historiador francés Marius André para que nos otorgue la contundencia del hecho, no solo confirmando las versiones de Ramón V. Caballero sino expandiendo aún más el espectro, entregándonos testimonios de tremendo e indiscutible valor histórico: las palabras de Charles Emmanuel Marie Mangin, otro gran general francés.

4- CHARLES MANGIN (1866-1925).

En las largas entrevistas que Marius André y el Gral. Charles Mangin (héroe del Ejército Francés en la Primera Guerra Mundial) mantuvieron, tuvieron la oportunidad de hablar largo y tendido sobre el Mariscal Presidente Solano López. Charles «El Carnicero» Mangin (se ganó ese marcante por su ferocidad e indomable valentía en las campañas coloniales francesas y la misma Gran Guerra de 1914-1918) no ocultaba sus elogios hacia el Héroe Máximo del Paraguay (y el pueblo paraguayo en general):

«Cuando falleció, el Dr. Francia fue llorado por su pueblo. Un pueblo que revelará en la próxima guerra (contra la Triple Alianza) una tenacidad espartana, un heroísmo tranquilo. El Paraguay es indomable. Se puede despoblar, la población masculina desaparecer, pero la Nación permanece firme y agresiva. Francia había formado una raza guerrera y fiera (…). Esa Guerra (de la Triple Alianza), continúa Mangin, fue una guerra santa porque la existencia de una patria estaba en juego: es una prodigiosa y estupefaciente epopeya. El pequeño Paraguay lucha solo contra los dos más grandes estados de América del Sur quienes, por su parte, forzaron al Uruguay a que los siga. Y los paraguayos logran el milagro de vencer, al menos en las primeras batallas, a enemigos cinco veces superiores en número y quizás más. Pero, por el precio de sus mismas victorias, los soldados paraguayos caídos en los campos de batalla no podían ser reemplazados por tropas frescas. Es cuando vemos a los niños de doce años, a las mujeres, tomar las armas y gritar: ¡libertad o muerte! Antes del último combate, donde el Mariscal Solano López murió como un héroe, no habían sino 470 soldados disponibles. Y en la saña de los vencedores quedó la agonía de un pueblo. El país entero no era sino un cementerio de ruinas y de despojos humanos donde erraban mujeres, niños y ancianos. La población masculina viril prácticamente desapareció. El Paraguay, que tenía 1.300.000 habitantes no contabilizaba (al terminar la guerra) sino 350.000. Era la agonía, pero luego la resurrección. La nación amputada de una parte grande de su territorio se decidía a vivir, se levantaba. Luego de esos sacrificios bastante terribles como pocos en toda la historia, la Independencia del Paraguay se consagró. La Causa del Paraguay se ha vuelto sagrada. Pues sólo muere de esta manera una nación cuando es la más digna de vivir». [6]

Según Marius André, Simón Bolívar y Francisco Solano López eran los Jefes Militares y de Estado que más profunda admiración causaban en Mangin y que este ilustre general francés tenía propuesto escribir un estudio sobre el Mariscal Paraguayo. Lastimosamente, no lo concretó por su desafortunado y atemporal fallecimiento.

El Gral. Charles Mangin, c. 1910. Un experto en historia latinoamericana, tenía propuesto escribir una biografía sobre el Mariscal López, a quien admiraba intensamente. Por mala fortuna, falleció sin lograr su objetivo. Participó de varias campañas coloniales francesas y se destacó en la Primera Guerra Mundial. [Pirou/Alamy].

Sin embargo, André nos sigue relatando los testimonios del héroe francés respecto al genio del Mariscal López: [7].

«El General Mangin tenía, en particular, una muy viva admiración por el Presidente Solano López. Amaba evocar su ilustre y gloriosa figura y manifestar el entusiasmo que le producía «su genio militar, sus intuiciones de líder, su talento y organización», como él mismo lo llamaba».

«López (decía Mangin), gracias a su autoridad, supo utilizar hábilmente el ardor de sus soldados en la lucha desigual contra los enemigos de su país. Disciplinó la «furia» de los paraguayos y los convirtió en héroes. Fue uno de los primeros en preferir la lucha más juiciosa de las trincheras, que permite una mejor organización de la guerra, en vez de las batallas tumultuosas, lo que le puso ante una mejor organización de todas las fuerzas del país para la victoria. Es así como, aún perseguido y considerado muchas veces vencido, sin embargo continuaba acumulando elementos de resistencia y transportando, por ejemplo a Caacupé, en las cordilleras, sus usinas de municiones y de armamentos, esperando el instante propicio en el que, con un máximo de posibilidades de éxito, pudiera lanzar al ataque a sus tropas imbatibles».

«López, símbolo de la energía y partisano del orden, era el Jefe que necesitaban los admirables soldados paraguayos (decía el General Mangin). Gracias a él, esos defensores de la Patria, insuflados de un entusiasmo casi fanático, indomables e imbatibles, pudieron durante largos años demostrar al mundo lo que puede lograr un pueblo que, contra enemigos infinitamente superiores en número, defiende a su país por una causa justa».

«Para conocer bien a los paraguayos (repetía a menudo el General Mangin), siempre hay que referirse a esa época subime de su historia. Con semejante pasado, con tantos bríos, un pueblo debe, tarde o temprano, retomar el lugar que le está asignado. En cuanto a mí, le reitero mi confianza», concluía el General Mangin.

Nos parece más que suficiente todo lo expresado por el ilustre Jefe del Ejército Francés, recopilado por Marius André…. Le duela a quien le duela.

5- PHILIPPE PÉTAIN (1856-1951).

El famoso autor de la obra «Diálogos de Carmelitas», el monarquista y ultra-católico francés Georges Bernanos vivió en Paraguay a finales de la Guerra del Chaco hasta el año 1938 (no se tienen datos exactos pues él siempre intentó mostrarse misterioso, enigmático). Intentó establecerse en el país, al que desde joven expresaba una fervorosa admiración por la «historia de los Jesuitas», los «Jinetes de sus Bosques y Pampas» y ese «heroísmo fanático, incomprensible». Pero la situación política calamitosa y el estallido de la Segunda Guerra Mundial le hicieron cambiar de parecer. Intentó regresar a su país pasando por Brasil, pero a causa del mismo conflicto bélico de dantescas proporciones y por la gran pobreza económica que pasó, le fue imposible volver sino recién en 1946 a Francia.

Y aunque la vida y obra del famoso autor de «Diálogo de Carmelitas» merece un tratamiento peculiarísimo y aparte, solo mencionaremos aquí unas frases que Bernanos atribuyó, según recogieron quienes lo conocieron aquí, al «Héroe de Verdún», Mariscal Philippe Pétain, líder del Ejército Francés durante la Primera Guerra Mundial:

«Según el Mariscal Pétain, quien enseñaba en la Academia de Saint Cyr sobre estrategia militar, el Paraguay en su larga guerra contra sus vecinos de la llamada Triple Alianza, había sorprendido al mundo con uno de los más sublimes ejemplos de guerra defensiva en la historia reciente. Esto gracias a su líder, el Presidente López, quien mostró una inmensa energía, gran talento en el diseño de sus líneas y posiciones de resistencia, recursos de organizador inagotables para formar ejércitos hasta con mujeres y adolescentes, lo que puede parecernos exagerado pero en ese momento, en que la Patria misma estaba en juego, todos querían aportar su cuota de heroísmo. Conmueve hasta hoy, decía Pétain, la historia del Paraguay». [8]

Quizás muchos hoy quieran negar la autenticidad de esos escritos, aunque es muy conocida la admiración que Bernanos tenía por el país. A favor de la autenticidad, digamos que el texto es muy parecido a lo que el Cnel. Fix había escrito sobre la Guerra del Paraguay en su obra de 1870 y coincide también con las declaraciones que había hecho el Gral. Mangin. Sabemos que el Mariscal Pétain era un experto en historia militar y bien podría estar repitiendo lo que leyó en esos textos. En todo caso, sea cierto o falso lo de Bernanos, no cabe duda de que su polémico estilo y sus ideas controvertidas para la época hacen que muchos quieran ignorar ciertas cosas… Como su pasado en la agrupación política «Acción Francesa», su antisemitismo de juventud y el apoyo que dio al mismo Pétain antes de que el «León de Verdún» se convirtiera en símbolo del «colaboracionismo» con los nazis. Por otra parte… ¿qué francés no amaba a Pétain en 1940?

¡Maréchal, Maréchal, nous voilá!

Hoy en día, nadie fue «pétainista» en 1940 como nadie fue «gaullista» en 1968 (aunque muchos, muchos en verdad lo fueron y de la primera hora).

A la izquierda: Gral Pdte. Charles de Gaulle, quien visitó Paraguay en 1964. Fue el primer mandatario europeo en hacerlo y expresó varias veces su admiración hacia el heroísmo paraguayo. Héroe de la Resistencia Francesa en la Segunda Guerra Mundial, su mandato acabó abruptamente en 1969 tras las protestas del Mayo Francés. A la derecha: el «León de Verdún», Mariscal Philippe Pétain, héroe de la Primera Guerra Mundial y Jefe de la Francia de Vichy durante la Segunda, su figura es hoy discutida. [RDF/Pinterest].

En fin, por mi parte, no me molesta para nada el monarquismo ultra-católico de Bernanos. Ni que haya admirado al Mariscal Pétain antes de que eso fuera mal visto, ni que haya tenido opiniones políticas radicales… Hasta me cae bien en muchos sentidos. Habría que investigar más sobre su breve pero interesantísimo paso por el Paraguay que tanto admiró.

Pero, ya que mencionamos al «gaullismo», creemos justo cerrar este complicado artículo con ese otro gran líder de Francia en el Siglo XX.

6- CHARLES DE GAULLE (1890-1970).

Se sabe algo sobre la venida a Paraguay del líder de la «Resistencia Francesa» durante la Segunda Guerra Mundial. Recientemente se publicaron algunos libros, sobretodo con imagenes y recortes de prensa, sobre la presencia de Charles De Gaulle, General Presidente de Francia en 1959-1969.

El 6 de Octubre de 1964 llegó a Asunción, se entrevistó con el Gral. Alfredo Stroessner y luego dio varios discursos, que lastimosamente, nadie tuvo la delicadeza de grabarlos (o al menos, nadie quiere compartir las grabaciones). El hecho es que Stroessner había condecorado a De Gaulle con el Collar «Mariscal Solano López» y el Presidente Francés había dicho:

«Me han honrado con la medalla que representa a un hombre. Hombre que es un símbolo. El Mariscal Solano López fue el Caudillo de esta tierra que asombró al mundo con su patriotismo, liderando esa resistencia heroica de todo un pueblo en defensa de su Independencia y Libertad (…). Debo decir que para mí es un gran honor y satisfacción hallarme en el Paraguay, país que para los franceses tiene mucho de legendario, cuya historia está señalada por tantas luchas heroicas a través de las cuales ha sabido mantener su personalidad nacional. Hoy, marcha hacia el progreso por medio de la paz y la estabilidad de sus instituciones (…). ¡Paraguayos! El Paraguay, como Francia, ha pasado por muchas pruebas y, como ella, ha podido sobrevivir merced al patriotismo de sus hijos. El Paraguay, como Francia, avanza hoy hacia su destino en el progreso y la paz. Paraguay y Francia son, desde siempre y para siempre, dos naciones amigas. ¡Viva el Paraguay!». [9]

Lo de Charles de Gaulle es relativamente conocido (aunque como dijimos, por alguna razón, no hay una recopilación completa de sus discursos). Sin embargo, ¿cuántos testimonios más existen sobre grandes líderes del Ejército Francés respecto al heroísmo y patriotismo de los paraguayos?

Todavía queda mucho por investigar… Como dijimos, un par de ellas vienen «retocadas» con la pluma de los novelistas, quizás idealizando, llevando al idilio romántico lo que habrían escuchado o los testimonios que recibieron. No en vano escribió alguna vez el gran Georges Bernanos: «Tenía ese ardiente deseo de cumplir mi sueño de infancia, conocer al Paraguay, ese lugar que el Diccionario Larousse denominaba «paraíso perdido, tierra de heroísmo y tragedia». Hoy, tras haberlo conocido, puedo decir que no encontré un paraíso aunque sí la esperanza para seguir buscando…».

Que estas muestras sirvan como un botón, como un pequeño pero significativo reconocimiento, reivindicación histórica que el Paraguay sigue esperando, no de líderes o grandes escritores extranjeros, sino de sus propios hijos… Porque discursos u obras bellas sobre nuestro país, podríamos encontrar miles en el mundo. Pero aparentemente, no es más que autocomplacencia muchas veces.

De todas maneras, queda aún mucho por investigar…

7- REFERENCIAS.

[1] Hoyt Williams, John (1979): «The Rise and Fall of the Paraguayan Republic», p. 161. EEUU: University of Texas Press.

[2] Esposito, Gabriele (2019): «The Paraguayan War 1864-1870: The Triple Alliance at Stake in la Plata», p. 20. Londres, Gran Bretaña: Bloomsbury Publishing.

[3] Benítez, Gregorio (1919): «Primeras Batallas del Paraguay contra la Triple Alianza», pp. 282-289. Asunción, Paraguay: Imprenta Militar.

[4] Corselli, Rodolfo (1938): «La Guerra Americana della Tríplice Alleanza contro il Paraguay», pp. 604-606. Módena, Italia: Tipografía della Real Academia di Fantería e Cavallería.

[5] Rivarola Matto, Juan Bautista (1986): «Diagonal de Sangre: Historia y sus Alternativas en la Guerra del Paraguay». pp. 25-26. Asunción, Paraguay: NAPA Ediciones. Como señala el autor, «no es una novela histórica sino una novela de la Historia», la descripción aquí presentada pertenece al Gral. Mercier según las fuentes mencionadas, pero desde luego, está embellecida con los retoques del novelista.

[6] André, Marius (1926): «Entretiens avec le General Mangin sûr l’Amerique», pp. 214-215. Francia: Librairie Pierre Roger.

[7] André (1926) op.cit. pp. 268-270.

[8] Bernanos a Colville. Paraguay, 11 de Septiembre de 1938. Colección privada de Zamarán, inédita (apócrifa según los expertos, pero no imposible). Bernanos habría estado en Asunción apenas una semana, luego visitó Caacupé, en donde participó de la devoción popular a la Vírgen e incluso hizo un grabado de la Santa Madre, que fue publicado recientemente por Jean Cristophe Potton en su obra «La Piste Bernanos Paraguay» (2019). Finalmente, el huidizo escritor francés, viendo casi imposible su proyecto de una «vida idílica» en Paraguay, fue a Brasil. Sobre el conjunto de correspondencias oficiales de Georges Bernanos, véase la colección en tres volúmenes publicada en París por Plón Ediciones (1971-1983). Finalmente, el autor paraguayo Rafael Barrett tuvo contacto con Bernanos y relataba una anécdota similar, muy parecida a la mencionada carta, si hacemos caso a los testimonios de no otro sino Augusto Roa Bastos.

[9] Vasconcellos, Víctor Natalicio (1983): «Lecciones de Historia Paraguaya», p. 231. Asunción, Paraguay: Imprenta del MEC. – Diario Última Hora (Asunción), 11 de Octubre de 2014.

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