LA HERENCIA DE UN VIEJO LEÓN. GUERRA DEL CHACO (1932-1935)

LA HERENCIA DE UN VIEJO LEÓN. GUERRA DEL CHACO (1932-1935)

29 de Septiembre de 1932.

En medio de las inmensas crisis diplomáticas que se desataron entre Bolivia y Paraguay por largos años, desde el Altiplano llegaba una orden para los soldados aimará: conquistar los tres principales fortines dentro de indiscutible territorio paraguayo, entre ellos el de Boquerón.

Los bolivianos cumplieron con esa orden y el 14 de Junio de 1932 se daba inicio oficialmente a lo que se llamaría posteriormente «Guerra del Chaco».

El Alto Mando Paraguayo por su parte, completamente sorprendido por la actitud boliviana, no supo cómo reaccionar. Había temor, miedo, desesperación. Se hablaba de «abandonar todo el Chaco hasta la Línea del Río Paraguay» en las esferas políticas. Esto, desde luego, fue inaceptable para los jefes militares y soldados que se hallaban enardecidos por luchar en defensa de la Patria.

Mcal. Estigarribia. Imagen Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Chaco#/media/File:Jose_Estigarribia.jpg

Muchos planes se presentaron para enfrentar la situación, pero uno de ellos parecía ser el más factible. El Tte. Cnel. José Félix Estigarribia consideraba que era posible defender al Chaco en una guerra de movimientos y con acciones limitadas.
Parecía factible. Sin embargo, Estigarribia y sus hombres actuaron por iniciativa propia pues el Gobierno no había tomado decisión alguna.

Enrique Peñaranda del Castillo. Imagen Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Chaco#/media/File:Penaranda.jpg

El 7 de Septiembre de 1932 se inició un largo asedio a la fortaleza ocupada por los bolivianos en Boquerón. 6.000 soldados paraguayos bisoños y mal armados se enfrentaron a 800 de los mejores hombres del Altiplano, que tuvieron tiempo para fortificarse y estar bien preparados. 

General Hans Kundt. Imagen Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Chaco#/media/File:Penaranda.jpg

Fueron varios días de carnicería, los guaraníes con su habitual tenacidad indomable hacían renacer en sus corazones el espíritu del «Viejo León» que en días pasados llenó de gloria inmortal al suelo patrio.

Finalmente el día de San Miguel Arcángel, 29 de Septiembre de 1932, los valientes defensores bolivianos cedieron. Fue una victoria pírrica y sangrienta para los paraguayos, pero de inmenso valor moral y espiritual que se difundió no solo en el alma del pueblo, sino ante los países «neutrales» que observaban el conflicto y pensaban que Paraguay no tenía con qué hacer frente a sus adversarios. 

El «Viejo León» sin embargo y por esos tres años, resucitaría para reverdecer la tan legendaria tradición guerrera de la nación paraguaya.

Emilio Urdapilleta