LA MALDITA CONSPIRACIÓN

LA MALDITA CONSPIRACIÓN

150 Años de la Epopeya Nacional.

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Aparte de soportar los embates del enemigo, el Mariscal López debió enfrentar un gravísimo problema cuyas consecuencias fueron nefastas para la resistencia nacional: «La Conspiración».

Los rumores ya comenzaron a difundirse cuándo la Flota Aliada empezó a cañonear directamente la Fortaleza de Humaitá. En Asunción, un grupo de autoridades del Gobierno encabezadas por el Ministro de Guerra Benigno López (hermano del Mariscal), el Canciller Don José Berges, varios europeos notables de la capital y algunos jefes militares como el Gral. Vicente Barrios, se habían comunicado secretamente con la intención de «hacer la paz» por separado con los Aliados y quizás, entregar al Ejército Paraguayo con el mismo Mariscal en Humaitá.

La prensa francesa llegó a difundir los gravísimos hechos acaecidos. En Febrero de 1868 la Armada Brasileña rompió el bloqueo de Humaitá y llegó hasta Asunción. Muchos hasta hoy señalan la actitud errática de los aliados al haber llegado a la capital paraguaya, pues fueron resistidos por la pequeña guarnición y arsenal de marina, que los hizo huir sin mucha lucha. Pero pocos saben que esa no fue la única vez que la Flota Aliada pasó por Asunción…

Pocos días después, en el acorazado «Lima Barros», el Ministro José Berges se reunió con el Almirante Ignacio. ¿De qué hablaron? Nadie lo sabe… Sólo la prensa francesa, repetimos, reportó el hecho…

Probablemente se haya acordado con los altos oficiales brasileños la creación de un Gobierno Provisorio, tal y cómo ocurrió poco después con el «Triunvirato» de Rivarola, Bedoya y Loizaga. Sólo que en éste caso sería integrado por Benigno López como líder, junto a Berges y el Vicepresidente Sánchez acompañándolo.

Pero eso es meramente especulativo. Lo único cierto es que Berges se reunió con el enemigo y Benigno López en efecto, tuvo por plan derrocar a su hermano…

El Mariscal López se enteró de todo esto por mera casualidad: en una reunión con oficiales, al Gral. Barrios «se le escapó» una frase muy sugerente. Pronto se supo que varios oficiales estaban al tanto del plan venido de Asunción. El mismo Obispo Palacios tuvo conocimiento de los hechos pero no informó debidamente al Gobierno…

El Mariscal Francisco Solano López

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El plan contra el Mariscal López existió y fue severamente aplastado. Muchos, como el Cónsul General de Francia M. Bayon de Libertat y el Cónsul General de Italia, Chapperon, confesaron públicamente. El caso del italiano fue más curioso porque lo hizo en Buenos Aires y pocos días después lo asesinaron…

El Ministro Plenipotenciario de Francia, Paul de Cuverville, también reconoció públicamente los hechos en un documento oficial ante el Gobierno de su país. Nadie que haya estudiado, pues, con detenimiento y objetividad este asunto, pone en duda la existencia de «la conspiración».

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Se cuestiona la tremenda severidad con que el Mariscal López hizo castigar a los acusados, sean inocentes o culpables. Pero esas eran las leyes de la época… Y peor aún considerando que se trataba de un Tribunal Militar en tiempos de guerra… «Dura Lex Sed Lex».

Recordemos que incluso en la SGM los aliados fusilaban o ejecutaban a sus propios conciudadanos simplemente por tener opiniones distintas o por «discursos derrotistas». Ni hablemos de las atrocidades cometidas por los «maquis» contra los que ellos llamaban «colaboracionistas». Era la Ley de la Guerra, pura y dura. El Mariscal actuó en consecuencia, no había otra forma de hacerlo en ese instante…

Y no era para menos: probablemente Humaitá fue abandonada por el grave peligro que «la Conspiración» suponía para la retaguardia del Ejército Paraguayo. López no podía permitir dicha posibilidad que le «hagan la camita». No le quedó de otra sino abandonar Humaitá y todo plan de intentar recuperarla…

¿Me animo a decirlo?

¡Sí! «La Conspiración» probablemente nos costó la guerra… Fue tan grave como la derrota en Riachuelo…

No se sabe el número exacto de ajusticiados en los «Tribunales de Sangre». Estarían en torno a 300. La prensa porteña publicó obras y testimonios de muy dudoso valor (como el relato sensacionalista hasta el ridículo de la muerte del Obispo Palacios y su totalmente falso último discurso). Richard Francis Burton se burlaba de las increíbles mentiras que salían de la prensa porteña… Las llamaba abiertamente «ruse de guerre», farsas totales.

Pero murieron muchos… Sin duda alguna: Benigno López, José Berges, Vicente Barrios, Saturnino Bedoya, Simón Fidanza, Enrico Tubo… Casi todos ellos sin duda: traidores.

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Por Emilio Urdapilleta

Imagen fuente:

Aurelio García (1846–1869) – http://www.portalguarani.com/123_aurelio_garcia/1815_retrato_del_mariscal_francisco_solano_lopez__obra_de_aurelio_garcia__ano_1866.html

Emilio Urdapilleta

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