La verdad de “nuestro” Himno Nacional

La verdad de “nuestro” Himno Nacional

“A los pueblos de América, infausto, tres centurias un cetro oprimió; mas, un día, soberbia surgiendo, ¡Basta!… dijo, y el cetro rompió…”. Así inicia el Himno Nacional de nuestro país que, desde pequeños, nos inculcaron en las salas de clase y en los hogares, y el cual cantamos antes de cualquier evento, más todavía a todo pulmón cuando juega la Albirroja. A pesar de que existen varias versiones y algunos mitos sobre el Himno, solo existe un verdadero origen que muy pocos conocen, pero varias tergiversaciones a lo largo de los años. 

Según el artículo 139 de la Carta Magna, el Himno Nacional junto al Pabellón de la República y los escudos son símbolos de nuestra identidad. Siguiendo la misma línea, el 20 de mayo celebramos el Día del Himno Nacional en conmemoración a Francisco Acuña de Figueroa que, en el año 1846, obsequió al presidente Carlos Antonio López la partitura de una canción que años más adelante se convertiría en nuestro Himno Nacional.

El obsequio fue guardado por siete años: Pasado ese periodo que el presente de la partitura del himno fue entregado a don Carlos, en 1853 llega a nuestro país Francisco Dupuis, en aquel tiempo, responsable de armar la banda militar de músicos de nuestra nación. En una ocasión, don Carlos pide al músico una melodía para el himno que Acuña había entregado a los emisores paraguayos en Montevideo en el año 1846 ya que Uruguay inauguraba un nuevo himno y desechaba lo que hoy día cantamos como símbolo de nuestra identidad. 

Casi 10 años después, 1864, con la muerte de don Carlos su hijo Solano López aprobaba la versión mejorada de Dupuis como Himno Oficial Paraguayo, razón por la cual muchos lo tuvieron como el autor principal de la letra de la entonación. 

En 1873, Paraguay en plena Guerra, casi con la población devastada y con la bandera brasilera flameando en Palacio de los López, el general Guimaraes recomienda que nuestro himno sea cambiado, ¿por qué? Porque la melodía modificada por Dupuis tenía un tono muy enérgico y militar; además la idea del cambio era quitar todo lo relacionado a López y agregar frases más patrióticas para que los paraguayos vuelvan a levantarse. Entonces, el encargado de este cambió fue el poeta argentino Francisco Fernández quien residía en Paraguay.

Es así que se estableció la Canción Patriótica para el himno de Paraguay en el año 1873, cuya melodía fue entrenada frente al Cabildo por las tropas brasileras. “Para el acontecimiento, el Gobierno pidió a la Imprenta de la República imprimir la letra en grandes cantidades de papel para repartir al pueblo paraguayo”, se explica en una de las páginas del libro “Secretos del Himno”.

Sin embargo, el Himno Patriótico no duró mucho, ya que según historiadores y el propio autor Lito Barrios, “la música era poco alegre y no reflejaba el adefesio terrible que la letra profesada”. 

Luego de que el Canto Patriótico dejó de ser nuestro himno, a pesar de que siguió siendo cantado por unos años más, ocurre algo sumamente extraño: Resulta ser que el sacerdote Manuel Gamarra (1888-1964) se adueña de la letra de Fernández y lo cambia por las letras de las que hoy forman parte del Himno a la Virgen de Caacupé que empieza así: “Es tu pueblo, virgen pura y te da su amor y fe…”. 

Si uno se pone a escuchar el Canto Patriótico y luego el Himno a la Virgen notará que la melodía es la misma. Esto quiere decir que el sacerdoté se hizo pasar por el autor del intérprete.

Según las divulgaciones en Internet y los medios de comunicación, nuestro Himno Nacional fue un obsequio del poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa a Carlos Antonio López, el regalo fue encajonado por siete años. Además, Francisco también fue quien escribió la letra del himno uruguayo. La letra y partitura llegó de la mano de Jovellanos y González que fueron a cumplir una misión en Montevideo.

Entonces, la primera melodía del Himno Nacional Oriental de Uruguay, compuesta por Francesco Casale y letra de Francisco Acuña de Figueroa, tiene la misma melodía que la tiene nuestro actual himno, la única diferencia es la letra, pero el sonido instrumental, el contenido solemne, el sonido de los violines y las trompetas son prácticamente lo mismo, aunque este suena más potente que el de nuestros tiempos.

Efectuando un rápido análisis del libro “Secretos del Himno Nacional” de César Manuel más conocido como Lito Barrios en uno de los capítulos explica lo siguiente: 

«El 3 de mayo de 1845, una publicación del periódico “Paraguayo Independiente” opinó acerca del Himno diciendo que, supuestamente, don Carlos Antonio López solicitó al autor del himno argentino, Vicente López, su ayuda para la creación de nuestro himno, pero que el mismo pidió mucho dinero por el favor; es así que Francisco Acuña de Figueroa se hace eco de esto y decide obsequiar la letra y partitura de lo que hoy día es nuestra canción oficial».

¿Tuvimos un himno antes del himno oficial? La respuesta que el investigador da en el libro es sí y afirma que fue más de uno; hubo un himno antes de la época de Don Carlos y existen dos publicaciones que salieron a la luz en los periódicos de la época con respecto al himno. Estas dos afirmaciones, Lito Barrios lanza:

«La primera: 3 de mayo de 1845. En la sección de “Variedades” del periódico Paraguayo Independiente se publica el Himno Paraguayo cuya canción comienza así: “Viva nuestra independencia”».

«La segunda: 31 de diciembre de 1853. En primera plana del “Semanario” publicación del Himno Patriótico creado por Francisco Acuña de Figueroa, cuyo coro expresa: “Paraguayos, República o Muerte”».

Existía un himno paraguayo en tiempos de Don Carlos, el autor del primer himno, con la música que deriva de la banda militar. La música, que en aquella época fue nuestro himno, hoy es conocida como la marcha de “Cerro León”. 

El mejor título para describir este hecho sería “El himno que no nos pertenece”, ¿por qué? Porque no es auténtico del paraguayo y la letra fue arrebata a los uruguayos y sencillamente nosotros nos adueñamos de ella. Actualmente, el Himno se canta solo cuando estamos frente al televisor, unos minutos antes de que juegue la Albirroja; es mentira que en los colegio se sigue inculcando al patriotismo o se mantiene aún el fervor y entusiasmo al cantar, pues no vamos a negar que la melodía del actual himno no tiene fuerzas, es muy tranquila y no transmite ganas de entonarlo como lo era la melodía de Dupuis. 

Ni siquiera sabemos qué realmente nos quieren decir las letras de la música o qué significa, “Nuestros padres, lidiando grandiosos, ilustraron su gloria marcial”, “Tres centurias un cetro oprimió. La verdad es que cantamos nomás por cantar y no investigamos a profundidad las palabras que tantas cosas o situaciones nos describen como lo es “Unión e Igualdad”. 

Imagen: Libro de Lito Barrios, “Secretos del Himno Nacional Paraguayo-Uruguayo”. Créditos Lito Barrios.

En conclusión, Lito Barrios afirma que “El autor de dicha música, himno que cantamos ahora, es el compositor italiano Francisco Casale, que la compuso para el Himno Nacional Oriental del Uruguay”; dicho himno fue oficializado dándole el crédito a Francisco Acuña de Figueroa en 1837, pero dejó de cantarse en Uruguay entre 1846 y 1847. Tal vez, por esa razón Acuña regaló el himno a nuestro país, sin el consentimiento de su autor principal. Por eso es que se crea tanta confusión a la hora de hablar sobre quién compuso realmente nuestro himno. 

Así como el Himno Nacional no es una creación paraguaya, tampoco lo es la canción de Patria querida, pero eso es otra historia y podríamos dedicarnos a escribir otro artículo aparte…

Por Mónica Rodríguez.

El Parlante

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