El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Masacre del 23 de Octubre según Diario el Orden
Guerra del Chaco Historia del Paraguay

La Verdad del 23 de Octubre de 1931

Se recuerda en estos días el 89° Aniversario de uno de los más luctuosos eventos de la historia contemporánea del Paraguay: la llamada «Masacre del 23 de Octubre» ocurrida frente al Palacio de los López en el año 1931.

Había asumido la Presidencia de la República del Paraguay un hombre muy popular y carismático: José P. Guggiari. De modales diplomáticos, amistoso, dicharachero, era querido por propios y extraños. Fue el único Presidente de la República electo para ese cargo de manera democrática en todo el llamado «Período Liberal», según cuenta el mismo Efraín Cardozo. Esto se pudo realizar gracias a las intensas gestiones de su antecesor, Don Eligio Ayala, quién trabajó de manera incesante para que pudiera darse una «transición pacífica» y elecciones en las que todos los partidos políticos participen (anteriormente, sólo participaba el partido político en el poder, sea Colorado o Liberal, muchas veces por decisión de sus dirigentes y otras tantas por prohibiciones e impedimentos). El adversario de Guggiari para la presidencia fue Don Eduardo Fleytas por la Asociación Nacional-Republicana.

No le tocaba bailar con una «bonita» al popular José P. Si bien es cierto que su antecesor hizo un trabajo señero y tenaz para sanear la administración pública y limpiar las finanzas nacionales para la adquisición de armamentos y equipos, esto todavía era insuficiente para la situación, verdaderamente grave, que se estaba dando en el Chaco Boreal. El 25 de Febrero de 1927 había sido asesinado el Tte. Adolfo Rojas Silva junto a su pequeña patrulla en las inmediaciones del Fortín Sorpresa. El Gobierno Paraguayo quedó mudo, se mantuvo en un insondable silencio que fue considerado como cobardía y traición, según comenta el Cnel. Luís Vittone. Al asumir Guggiari, el pueblo paraguayo esperaba que se tome un rumbo mucho más agresivo y firme contra la amenaza boliviana. Todos consideraban que el trabajo realizado por Eligio Ayala debía dar frutos, y se esperaba el patriótico pronunciamiento del popular «José P.», sin embargo, el Presidente y los dirigentes liberales se excusaban diciendo que si bien era cierto que se logró una mejoría en la administración y finanzas públicas en el Gobierno anterior, la realidad era que el país no se encontraba aún preparado para enfrentar al enemigo. Quizás tenían razón y eso no era una simple excusa, digamos en su favor… Sin embargo, para las masas embravecidas, no habían explicaciones, reales o falsas, que fueran suficientes.

Pasaban los días… Las semanas… Los meses… Los años…

Se llegó al mes de Octubre de 1931 y los ánimos estaban caldeados como nunca antes. Había llegado la noticia de que Bolivia acababa de capturar el llamado «Fortín Samaklay». La sangre clamaba por venganza y la venganza pedía víctimas. Movimientos opositores al Partido Liberal así como algunos disidentes de esa agrupación política empezaron a agitar a las masas. El mismísimo Natalicio González (futuro Presidente de la República por la ANR, con ideología reaccionaria y nacionalista) encabezó a los manifestantes quienes lograron la adhesión de varios estudiantes de los más importantes centros educativos del país.

Al mismo tiempo, el entonces Myr. Rafael Franco ya estaba conformando al grupo sociopolítico que lo habría de elevar a la Presidencia de la República tras su famosa «Revolución Febrerista». Este grupo pretendía tomar el poder por medio de un golpe militar, apelando a técnicas similares a las utilizadas por los bolcheviques en Rusia o por el «Duce» de Italia Benito Mussolini. Varios autores (de intenso cuño liberal) afirman que los elementos «pre-febreristas» ya entonces estaban agitando a las masas en contra del Gobierno de Guggiari. Sea o no cierto, es indiscutible que el desencanto y la exasperación popular fueron reales al punto tal que los discursos de Jóver Peralta y Juan Stefanich eran leídos a viva voz entre los estudiantes del país y corrían de boca en boca como reguero de pólvora, con apoyo de los opositores colorados y liberales independientes.

Así se llegó al fatídico 23 de Octubre. Según relata el periodista liberal Luís Verón: «Los dirigentes estudiantiles, al enterarse que políticos inescrupulosos pretendían desnaturalizar el acto, intentaron posponerlo pero ante los ánimos caldeados de sus compañeros, no pudieron hacer nada para postergar o por lo menos para cambiar el itinerario de la marcha que pretendía llegar a la sede gubernativa. Luego de encendidos discursos (los líderes estudiantiles no pudieron hacerlos) la manifestación se puso en marcha hacia el Palacio al son del estribillo: uno dos tres, que renuncie José P. Como el Presidente no se encontraba en Palacio, los manifestantes (ya sin el control de los organizadores iniciales, los estudiantes) se dirigieron a la Escuela Militar. En este momento, los Centros Estudiantiles se desentendieron de la manifestación y tomaron la dirección de la misma conocidos dirigentes políticos como Anselmo Jóver Peralta, Natalicio González y otros. De la Escuela Militar se dirigieron a la casa del Cnel. Franco y luego a la del Presidente, en Aquidabán (actual Manuel Domínguez) y Yegros, con gritos proferidos contra el doctor Guggiari, tratando de echar abajo la puerta; arrojaron piedras contra la casa y una de ellas llegó a herir al hijo del Presidente… A duras penas las fuerzas del orden lograron dispersar a la multitud. Parecía que la tranquilidad volvía a imperar pero los sediciosos [sic] siguieron reunidos hasta altas horas de la madrugada en un local de un gremio obrero, apenas a dos horas de la casa del Presidente a quien, según informes de la Policía, se proponían asesinar al día siguiente juntamente con el Ministro del Interior, Justo Pastor Benítez».

Hagiografía pro-Guggiari aparte, es cierto que no faltaron exaltados (miembros del recientemente formado Partido Comunista Paraguayo) y los «sediciosos», al decir de Luís Verón, quizás tuvieron la intención de derrocar al Gobierno. Por esa razón, los liberales, que entendían muy bien de «cuartelazos», «revoluciones», «guerras civiles», «golpes» y «matanzas entre paraguayos», se prepararon para lo peor.

Es historia conocida lo que pasó al día siguiente: los estudiantes marcharon hasta el Palacio de López acompañados de los políticos opositores y los «exaltados» (comunistas infiltrados). Efraín Cardozo en su obra «23 de Octubre», intensamente apologética y que roza lo doctrinario, da por ciertas y válidas todas las versiones pro-liberales: Guggiari fue inocente víctima de un verdadero intento de asesinato, según él y los primeros disparos habrían venido de Anselmo Jóver Peralta, líder de la manifestación que apuntó con su revólver hacia el Palacio de López. En una versión más favorable a los estudiantes caídos que no los presenta como «chicos manipulados por políticos inescrupulosos» sino como verdaderos héroes, el colorado Enrique Volta Gaona escribió «23 de Octubre: Caireles de Sangre en la Historia Paraguaya».

Lo cierto es que terminaron muriendo 11 estudiantes, 1 anciano transeúnte y cerca de 30 heridos (según cifras oficiales del Gobierno fueron 9 muertos aunque no faltan versiones que hablan de 20 fallecidos). Los que sufrieron la balacera eran mayormente estudiantes del Colegio Nacional de la Capital, pero también se hallaron entre las víctimas alumnos del Colegio San José, Colegio Internacional, Escuela de Comercio, etcétera.

23 de Octubre de 1931: Cerca de 12 personas, mayormente estudiantes del Colegio Nacional de la Capital, fueron masacradas frente al Palacio de López durante una manifestación contra el Gobierno de José P. Guggiari, evento que lo marcó para siempre. 23 de Octubre es el «Día del Estudiante Paraguayo». [Imagen: Vivapy/Facebook]

Lo que nunca terminó de esclarecerse, estando cerca del centenario de dicho evento tan trágico de la historia contemporánea del Paraguay, es quiénes fueron los responsables de la matanza de por lo menos 10 estudiantes patriotas que se manifestaron por la defensa y recuperación del Chaco Boreal, esto independientemente a que hayan existido políticos inescrupulosos que quisieron aprovecharse de la situación. El Presidente José P. Guggiari, a sabiendas de que su partido político tenía controladas ambas cámaras del Congreso, se sometió a un simulacro de juicio político. Fue fácilmente absuelto. Pero sea dicho en su honor: fue el primer proceso de «Impeachment» en la historia del Paraguay contemporáneo y se hizo conforme a las reglas de entonces.

También fueron llamados a declarar en este proceso a todos los Ministros del Gobierno que tuvieron alguna participación del hecho así como a los Jefes Militares en el lugar. Se dio por aceptado que los disparos de «ametralladora Madsen» vinieron de la Jefatura de Seguridad, que estaba dirigida por el Tte. José Félix López. También se reportaron disparos de la Guardia de Marina, bajo órdenes del Tte. Norberto Jara Román. Sin embargo, nunca se ha logrado demostrar quién dio las órdenes de disparar. Se sabe por todos los testimonios (de propios y extraños) que el Presidente Guggiari, al darse la balacera, a «grito partido» pedía que no se dispare… Pero no le escucharon. Algunas de las balas eran «de fogueo» para disuadir a los manifestantes, pero nadie esperó que también se utilizarían las de plomo…

Se dijo que fue el edecán presidencial, Myr. Eduardo Vargas, el que dio la orden de disparar con plomo a la multitud. Esto no se pudo comprobar por falta de testigos. Una tercera versión indicaría que fue el Cap. José Bozzano el que mandó hacer fuego, pues la mayoría de las fuerzas que integraban la seguridad del Palacio de López estaban bajo mando del Departamento de Marina, que dirigía él mismo. De hecho, Bozzano fue llamado a declarar pues todo parecía indicar que la orden salió de su departamento… Sin embargo, las declaraciones del Cap. Bozzano fueron hechas a «puertas cerradas» y no quedaron registros de ellas…

Sólo se cuenta con un documento, recogido por el mismísimo Efraín Cardozo (lo que no es poca cosa pues como hemos dicho, su postura es absolutamente apologética hacia la actuación gubernamental) que demuestra que fue el entonces Capitán de Corbeta José Bozzano el que dio la orden expresa. Escribe Efraín Cardozo en las páginas 331-332 de su obra «23 de Octubre» (extraemos los fragmentos importantes):

«La orden escrita, aludida por el Tte. Jara Román, era la que le impartiera su superior jerárquico, el Director del Departamento de Marina Capitán de Corbeta Don José Bozzano, que rezaba en la parte pertinente: Ud. no permitirá que nadie se acerque al Palacio, estableciendo una guardia reforzada para no permitir el acceso al mismo, estableciendo tiradores donde Ud. crea conveniente… Si la persona de S.E. el Sr. Presidente pudiera estar en peligro… Ud. puede ordenar hacer fuego en contra la masa con el fin único de atemorizarla y aún repeler a viva fuerza los ataques».

Con esta contundente prueba, podemos decir a cabalidad que toda la responsabilidad de la «Masacre del 23 de Octubre» recae principalmente sobre el Cap. José Bozzano. No se conoce de otro Jefe Militar o Gobernante que haya dicho o escrito algo similar en ese luctuoso día… Por lo demás, aunque no lo exime de esa gravísima y trágica responsabilidad, digamos en favor de Bozzano que en verdad fue una situación muy difícil, una decisión que no cualquiera querría tomar y que se hacía en cumplimiento del deber…

Y así quedó el asunto… Nadie pagó por la cruenta matanza… Pero con ella, se marcó el inicio del fin de las pretensiones bolivianas en el Chaco Boreal. Podríamos decir que fue el «necesario sacrificio» para que todo el pueblo paraguayo lance el grito de protesta y de altivo patriotismo que nos llevó a la victoria final el 12 de Junio de 1935.

23 de Octubre es en el corazón del pueblo el «Día del Estudiante Paraguayo». Los mártires de esa jornada deben ser recordados como el ariete y el estandarte de la gran victoria chaqueña.

FUENTES:

  • Cardozo, Efraín (1956): «23 de Octubre: Una Página de Historia Contemporánea del Paraguay». Buenos Aires, Argentina: Guayrá Ediciones.
  • Vargas, Eduardo (2003): «Guerra del Chaco: Trayectoria del R.C.7 San Martín». Asunción, Paraguay: Imprenta Ko’Eju.
  • Volta Gaona, Enrique (1957): «23 de Octubre: Caireles de Sangre en la Historia de la Patria Paraguaya». Asunción, Paraguay: Editorial El Arte S.R.L.
  • La Nación (Asunción, Paraguay), 23 de Octubre de 2017: «Historiadores recuerdan fatídica manifestación del 23 de octubre», por Lucía González.
  • El Parlante (Asunción, Paraguay), 24 de Octubre de 2016: «Aquel 23 de Octubre», por Emilio Urdapilleta.

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