Orden de Prelación en Testimonios Paraguayos sobre la Guerra de la Triple Alianza

Orden de Prelación en Testimonios Paraguayos sobre la Guerra de la Triple Alianza

En el estudio sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1864 – 1870) se cuentan con innumerables testimonios escritos desde ambos bandos enfrentados, así como de «terceros» que han sido observadores de los acontecimientos.

Todos ellos deben ser tenidos en cuenta y sin embargo, para una mejor comprensión de los eventos acaecidos, es necesario que se establezca un «orden de prelación», es decir, una cadena de autoridades claramente definidas para que se pueda dilucidar con mayor facilidad qué versión debe ser tenida como la de mayor peso desde la perspectiva de la explicación de los orígenes, causas y decisiones estratégicas que se tomaron durante la contienda.

Esto no significa que las obras, independientemente del «orden de prelación» que fijaremos a continuación, no contengan errores, imprecisiones o datos incorrectos. No es eso lo que importa, sino el relato y las bases del mismo que en ellas se sucintan. Para que se entienda mejor daremos un ejemplo bien militar. No es lo mismo lo que cuenta el Comandante en Jefe del Ejército sobre una guerra, que el testimonio de un soldado raso en su trinchera. Claro que sirve, y mucho, lo que dice este último para comprender lo que vivieron los combatientes del más bajo eslabón, pero para entender con más claridad el pensamiento estratégico y la visión que se tenía entonces sobre los acontecimientos, evidentemente, se deberá dar una importancia mucho mayor a lo que dice el Comandante en Jefe.

Pues bien, en este «orden de prelación» estarán incluidos los testimonios que se hayan escrito «desde el bando paraguayo», sin que importe si sus autores son nacionales o extranjeros. Y no se tendrán en cuenta a folletos u obras menores que no han sido publicadas oficialmente. Es decir, nos guiaremos exclusivamente en los «clásicos» sobre la materia. Agregaremos algunas notas críticas respecto a cada una de las fuentes que se incluirán en esta lista jerárquica. Con estas breves explicaciones, empecemos.

1- Resquín, Francisco Isidoro (1875): «Datos Históricos de la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza», en un volúmen.

El General Resquín (1824 – 1882) sirvió como comandante de grandes unidades del Ejército Paraguayo en el inicio del conflicto y posteriormente, ocupó el cargo de Jefe de Estado Mayor, solamente por debajo del mismo Mariscal López, con quién compartió en la carrera de las armas desde la Guerra contra Rosas. Es decir que su testimonio es el de la máxima autoridad militar que sobrevivió a la contienda, y no cualquiera, sino del Jefe de Estado Mayor del Ejército.

Sus «Datos Históricos» generalmente son bastante menospreciados por los historiadores extranjeros, sencilla y llanamente porque el General Resquín es un patriota ferviente e indómito que jamás renegó del Héroe Máximo del Paraguay. Pero también tiene un defecto: esta obra que fue escrita en la posguerra no es el trabajo original sino más bien manuscritos posteriores del General Resquín. Según Juan E. O’Leary, la «versión original», mucho más completa y detallada, basada en documentos y partes oficiales, se encontraba en ese entonces en el poder del historiador brasileño Joaquín Pintos de Campos, quizás en la Biblioteca Brasileña de Pernambuco. Además, desde una perspectiva literaria, los «Datos Históricos» del General Resquín contienen un lenguaje muy lacónico y rudo, es como si el viejo guerrero del Paraguay no quisiera perderse en delicadezas e intríngulis lingüísticos, quedándose exclusivamente con relatar los detalles según los recuerda, de forma más o menos «brutalista». Para los que quieren una narración delicatessen, con flores y muchos colores, este libro no les va a satisfacer. Francisco Isidoro Resquín lo redactó muy a lo militar: sobrio y directo.

Más allá de esos defectos disculpables, como ya señalamos, es la obra de máxima autoridad desde el bando paraguayo y nos atrevemos a decir que todos los relatos sobre la Guerra de la Triple Alianza que deseen hacerse, deben tomar al libro del General Resquín como «piedra angular». En esto también podríamos incluir a los testimonios que hizo bajo su prisión en el Brasil y que, a pesar de la situación en que se hallaba el autor, tienen mucho valor.

2- McMahon, Martín T. (1870): «Paraguay y sus Enemigos: Y Otros Textos Acerca de la Guerra del Paraguay», en un volúmen.

Un hombre legendario fue el General Martín T. McMahon (1838 – 1906), quien estuvo apenas ocho meses observando la contienda bélica internacional más sangrienta de la historia americana, solo superada por la Guerra de Secesión de EEUU en donde el mencionado autor se destacó como verdadero héroe del bando norteño, siendo condecorado con la «Medalla de Honor» de su país. Además, fue un exitoso político y hombre de leyes.

¿Pero por qué daríamos tanto peso a la opinión del General McMahon, quién apenas estuvo ocho meses como testigo en el campo de batalla? Sencillo: porque podríamos considerar a sus escritos como la versión semi-oficial del mismo Mariscal López sobre la Guerra de la Triple Alianza. El heroico yanqui tomó como deber suyo, no solo reivindicar al puesto de Embajador de los EEUU que fue sumamente mancillado por su antecesor Charles Washburn, sino también, como católico ferviente de origen irlandés, identificado con los sufrimientos del heroico pueblo paraguayo dirigido por su legendario caudillo, tenía la intención de que se se conozca la verdad, que fue silenciada por la propaganda de la Triple Alianza.

Además, de todos los que escribieron sobre el tema (junto a su mencionado compatriota Washburn), fueron los únicos que se enfrentaron a un verdadero Tribunal, en los Estados Unidos. Los testimonios de McMahon ante el Congreso de los EEUU («The Paraguayan Investigation») son una pieza complementaria fundamental para sus escritos y cabe resaltar que el General McMahon salió airoso de dichas comparecencias, a diferencia de su colega antecesor, quien fue hallado culpable por mala conducta y mal desempeño de sus funciones.

Todos estos elementos lo convierten en pieza fundamental, solo después del General Resquín. El único defecto de la obra del General McMahon es que prácticamente no habla de las operaciones militares más allá de relatar algunas vivencias suyas durante la Campaña del Pikysyry. No obstante, como ya se ha dicho, sí queremos conocer la versión semi-oficial del Mariscal López sobre la Guerra de la Triple Alianza, hay que leer lo que escribió y declaró al respecto su albacea, protector de sus hijos en EEUU y asesor de su viuda Elisa Lynch de López, no otro sino Martín T. McMahon.

3- Centurión, Juan Crisóstomo (1894): «Memorias o Reminiscencias Históricas sobre la Guerra del Paraguay», en cuatro volúmenes.

En lo referente a extensión y detalles, es la obra más completa que se haya escrito desde el bando paraguayo. Pero hay muchísimas reservas que deben tomarse a la hora de leer al Coronel Juan Crisóstomo Centurión (1840 – 1909).

Primeramente, el autor tiene una postura que podríamos denominar «saltimbanqui» durante la redacción de sus cuatro volúmenes. En los dos primeros, cuando todavía era muy «políticamente incorrecto» reivindicar al heroísmo paraguayo y al Mariscal López (probablemente los escribió, como él mismo lo da a entender, en el período de ocupación aliada del Paraguay), se percibe una notoria animadversión hacia la causa nacional y él mismo, todo el tiempo, pretende «justificarse» ante la mirada y los ojos de la posteridad. Recién en su libro tercero se percibe un vuelco en sus convicciones literarias, adoptando un discurso cada vez más reivindicador del Paraguay y del Héroe Máximo hasta que en el cuarto volumen, su discurso es plenamente patriótico y altivo, hasta con aires épicos.

No podemos criticar al Coronel Centurión su intento de «lavarse la cara» en un período en el que ser «lopista» podía causar la cárcel, el exilio o la muerte. En todo caso, hay que entender su contexto personal y reconocer que tuvo la entereza de rectificarse con el paso del tiempo, quizás envalentonado por las campañas reivindicadoras del Paraguay que surgieron a mediados de los 1880s y que ganaron fuerza en las décadas posteriores.

Otro punto en el que hay que tomar con pinzas a Centurión, es en sus comentarios sobre estrategia, táctica y los asuntos de estado del Paraguay. Recordemos que cuando estalló la contienda bélica, Juan Crisóstomo era un simple tinterillo venido de estudiar en el Kings College de Londres. No tenía experiencia alguna, no formaba parte de los altos cuadros y mucho menos sabía sobre cuestiones estratégicas. Alcanzó el rango de «Coronel» sirviendo como uno de los secretarios del Mariscal López en la segunda mitad de la Guerra de la Triple Alianza, pero no comandó grandes unidades, no formó parte del Estado Mayor, nada de nada. Es decir, sus opiniones militares y geopolíticas deben ser tenidas en remojo. Además, el Coronel Centurión en muchísimos pasajes de su obra toma casi enteramente como fuente principal a Jorge Thompson, el ingeniero inglés que sirvió en el bando paraguayo, sin más que agregar algunas que otras observaciones.

De cualquier forma, con un estilo literario mucho más pulido y narrativo que el General Resquín, es indudable que las «Memorias» del Coronel Juan Cristóstomo Centurión tienen mucho peso y con las salvedades que hemos señalado, deben ser utilizadas como complemento (repito, como complemento) a lo que haya escrito o dicho el General Resquín respecto a las operaciones militares.

4- Thompson, Jorge (1869): «La Guerra del Paraguay. Acompañada de un bosquejo histórico del país y con notas sobre la ingeniería militar de la guerra», en un volúmen.

Este tornero y maquinista inglés llegó al Paraguay dentro del «plan de desarrollo y modernización» de los López, en el que varios técnicos y especialistas europeos se radicaron en nuestro país. Gracias a su habilidad como afinador de pianos, Jorge Thompson (1839 – 1876) se hizo amigo de Doña Elisa Lynch, quien fue su «matrona» y que le otorgó una «carta de recomendación» para acceder al cuadro de ingenieros militares de nuestro país, recibiendo educación del Coronel austro-húngaro Wisner von Morgenstern, del Tte. Cnel. polaco Ludwik Myszkowski (Luís Mikowski)  y del entonces Capitán Elizardo Aquino. En la posguerra, logró que su título de Ingeniero Militar del Ejército Paraguayo sea reconocido en Inglaterra, tras haber aprobado los exámenes de acreditación de la época en Londres, el 4 de marzo de 1873. Esto echa por tierra a las interesadas versiones que pretenden imponer que en el Paraguay no había una «educación superior de calidad».

Su libro es quizás el primer relato meticuloso que se hizo sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, en todos los bandos. Contiene datos muy valiosos en lo referente a las batallas, especialmente detalles técnicos de relevancia desde el lado paraguayo, como cuestiones de la ingeniería de la contienda. En contrapartida, muchas de las informaciones generales las toma de medios de prensa porteños, como él mismo lo indica en su introducción. Así también, su relato busca ser auto-justificativo, por lo que cae en muchas contradicciones cuando centra sus ataques a la persona del Mariscal López, a quién denominó «monstruo sin paralelo» pero al que sirvió obedientemente durante casi diez años, recibiendo de él y de Doña Elisa Lynch innumerables favores. Además, las opiniones militares del Teniente Coronel Thompson (quien alcanzó este rango recién en la fase final de la campaña del Pikysyry) deben ser tomadas con pinzas, pues él nada conocía de la materia y a lo sumo, fue simple asistente y dibujante de planos bajo las órdenes de los ya citados Jefes de Ingeniería, Wisner, Myszkowski y Aquino. Thompson, en su obra, se atribuye los éxitos de los tres hombres mencionados y de ellos, el polaco y el paraguayo murieron en batalla mientras que el austro-húngaro, prisionero de los aliados varios años, falleció muy anciano. Es decir, ni Aquino, ni Myszkowski, ni Wisner pudieron responder a las imposturas del inglés Thompson.

Otra crítica que se puede hacer a este libro, es que Thompson no vio muchos de los combates ni conoció directamente varias de las cosas que ha relatado sino que simplemente se limitó a repetir, como ya dijimos, lo que informó la prensa porteña. De hecho que no faltan algunos que afirman que su obra fue hecha por un «escritor fantasma» (ghost writer) y él simplemente le puso la firma, aunque no hay pruebas para esta afirmación más allá de que los manuscritos de Jorge Thompson ya eran conocidos, antes de que fueran oficialmente publicados, por el Capitán Sir Richard Francis Burton, lo que llama poderosamente la atención. Además, Thompson no vio el final de la contienda y no tuvo participación directa en muchos acontecimientos que relata en su libro.

De cualquier manera, a pesar de sus defectos, la utilidad de la obra de Thompson es innegable y la ponemos en cuarto lugar de importancia. Debe ser leída con suma precaución, cotejada meticulosamente con los datos que se proveen de otras fuentes, especialmente Resquín y Centurión. Los comentarios miltiares de Jorge Thompson, por lo general, deben ser descartados así como mucho de lo que él se atribuye para vanagloriarse y de las críticas sin sentido que realiza al Gobierno del Paraguay (y que se contradicen en varias páginas, lo que indicaría que Thompson quizás se vio forzado a agregar esas líneas para complacer a la Triple Alianza).

5- Aveiro, Silvestre (1874): «Memorias Militares 1864 – 1870», en un volúmen.

Aunque se trate de una obra breve y escueta, el Coronel Silvestre Aveiro (1839 – 1919) brinda datos muy esclarecedores sobre algunos episodios oscuros acaecidos durante la Guerra de la Triple Alianza, especialmente las conspiraciones, algunos fusilamientos y la muerte del Mariscal López.

Al igual que el Coronel Centurión, Aveiro era un novato en temas militares y recién alcanzó notoriedad durante la Campaña de Pikysyry, como inspector de tropas para ejercer posteriormente un rol central en los llamados «Tribunales de San Fernando». No provee de muchos datos relevantes desde el ámbito militar, aunque los que brinda no deben ser descartados. Se lo debe utilizar para los episodios específicos que relata.

El mérito de la obra del Coronel Aveiro está en que él, toda vez que pudo, reivindicó al heroísmo paraguayo y al Mariscal López, poniéndose de lado del General Resquín y a diferencia del Coronel Centurión, quien en sus primeros volúmenes siempre trató de justificarse a sí mismo criticando de forma absurda e incomprensible al Héroe Máximo del Paraguay. En este sentido, se deberían añadir sus testimonios y declaraciones a múltiples personajes como Estanislao Zeballos, dentro de una recopilación de sus obras, para que tenga mejor utilidad.

Batalla de Sadowa (Königgrätz) en la Guerra Austro-Prusiana de 1866.
En la Batalla de Sadowa (conocida por los prusianos como de Königgrätz), se definió el destino de la futura Alemania Unificada, que pasaría a estar bajo el dominio de Prusia por encima de Austria. El General Maximilian von Versen, testigo de la Guerra de la Triple Alianza desde el bando paraguayo, era un joven oficial de caballería durante dicha contienda europea. [Imagen: Wikimedia Commons].

6- Von Versen, Max (1872): «Reisen in Amerika Und Der Sudamerikanische Krieg», en un volumen.

Desde Prusia, un extraño militar con espíritu aventurero llamado Maximilian von Versen (1833 – 1893), con rango de Mayor de Caballería y de origen noble, llegaba al teatro de operaciones en la Guerra de la Triple Alianza. Fue hecho prisionero por los aliados en varias ocasiones, pues creían que fue contratado por el Mariscal López para dirigir al Ejército Paraguayo. En contrapartida, cuando llegó hasta el campamento de las tropas guaraníes, todos sospecharon que se trataría de un espía que intentaría asesinar al Héroe Máximo, por lo que estuvo prisionero varios meses. En realidad, como él mismo admitió en una carta posterior a la guerra dirigida a Jorge Masterman, su intención no era otra sino observar personalmente la guerra desde la visión de los «heroicos paraguayos» y comprender mejor la «admirable estrategia» que utilizó el Mariscal López para combatir contra las fuerzas numéricamente superiores de la Triple Alianza.

Su obra sobre la Guerra de la Triple Alianza (que aun no ha sido adecuadamente traducida al español, aunque se cuenta con una útil versión en portugués con notas del General Cunha Mattos, quien lo conoció en la prisión que mantuvieron durante el enfrentamiento bélico) contiene observaciones propias de un viajero curioso y ávido de conocimientos sobre una tierra absolutamente desconocida para él. Sus opiniones militares, a pesar de que las obtuvo desde fuentes de información fragmentarias y poco imparciales, son bastante respetables. De hecho que, muy acertadamente, muestra una comprensión más clara que muchos sobre los motivos que llevaron a la guerra. Y tiene una especie de «amor – odio» respecto al Mariscal López, a quien admira por su talento militar, energía y liderazgo pero al que critica por su sistema represivo y al que consideraba despótico. Todo esto es muy curioso viniendo de un prusiano, los que terminarían perfeccionando eso que llamaríamos hoy una «autocracia militarista» en el proceso de Unificación de Alemania (que recordemos, recién surgiría como estado nacional moderno en 1870, precisamente poco después de terminar la Guerra de la Triple Alianza). ¿Quizás Max von Versen, quien era muy cercano a los príncipes prusianos y al futuro Káiser Guillermo II, transmitió a estos el conocimiento que obtuvo del sistema paraguayo dirigido por el Mariscal López? Solo podemos especular, salvo que haya más investigaciones al respecto.

Lo cierto es que Von Versen fue veterano de mil batallas (peleó por Prusia contra Dinamarca, Austria y Francia), alcanzaría el rango de General de Caballería y su obra sobre la Guerra de la Triple Alianza cuenta con datos muy útiles, a pesar de sus errores e imprecisiones, de sus prejuicios luteranos tomados a la usanza del mundo anglosajón, su anti-españolidad, sus contradicciones ideológicas y otras extravagancias.

7- Washburn, Charles Ames (1871): «The History of Paraguay. With Notes of Personal Observations and Reminiscences of Diplomacy under Difficulties»en dos volúmenes.

Aunque está plagada de errores e interpretaciones anglosajonas, de cuño protestante con severas malinterpretaciones y proverbiales prejuicios, no se puede descartar del todo el trabajo de Charles Washburn (1822 – 1889), Embajador de los EEUU ante el Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza.

Al igual que muchos de los anteriores, el diplomático estadounidense busca desesperadamente justificarse ante el mundo y además, no presenta una visión de los hechos de la contienda bélica de una manera ordenada y meticulosa, mucho menos objetiva. Pero cuenta con algunas observaciones sobre la sociedad paraguaya que merecen la pena ser rescatadas, con las debidas reservas, por supuesto. Además, sus descripciones sobre el sufrimiento las poblaciones en la guerra no dejan de tener validez. Algunos sospechan que esta obra en realidad fue mayormente escrita por Porter C. Bliss, un predicador protestante que formaba parte de la legación norteamericana en Paraguay y que al igual que Charles Washburn, habría sido parte fundamental de la «Conspiración de San Fernando».

8- Maíz, Fidel (1910): «Etapas de mi Vida», en un volumen.

El Padre Fidel Maíz (1828 – 1920), longevo sacerdote que soportó hasta vencer penurias y fatigas, escribió varias obras sobre la Guerra de la Triple Alianza. Algunas de ellas, bajo prisión y coacción de los aliados, pero las posteriores, especialmente la que estamos reseñando, son las decisivas, pues renuncia a todas las imposturas que debió redactar por la fuerza, proclamando la grandeza del Mariscal López y el pueblo paraguayo en armas contra la Triple Alianza.

Esta obra sirve específicamente para propósitos de esclarecerse mejor algunos episodios de la contienda, especialmente los relacionados a las conspiraciones contra el Mariscal López. No cuenta con datos para mucho más, pero de igual manera, es un aporte valioso para la comprensión más sosegada de dichos eventos. También es interesante su otra obra «Desagravios».

9- Masterman, Jorge Federico (1870): «Siete Años de Aventuras en el Paraguay», en un volumen.

El químico y asistente médico británico George Frederick Masterman, de oscuros orígenes y más oscuro fallecimiento, escribió una obra más o menos panfletaria sobre su pasantía en el Paraguay. El título del libro le da el propio carácter y la verdadera proporción que se debe otorgar a su relato. Son observaciones personales, aventureras, casi diríamos fantásticas.

No obstante, como todos los libros anteriores, también posee datos relevantes que pueden servir para la reconstrucción de los acontecimientos, especialmente episodios de trincheras y vivencias durante las «Conspiraciones», así como los padecimientos de la población durante el conflicto y alguno que otro detalle sobre la sanidad militar.

10- Benítez, Gregorio (1899): «Primeras Batallas contra la Triple Alianza», en un volumen.

Diplomático de carrera y hombre que fue fundamental para la reivindicación histórica del Mariscal López fue Don Gregorio Benítez, Caballero de la Orden de Prusia y Oficial de la Orden Nacional del Mérito. Embajador del Paraguay ante varias cortes europeas, escribió sobre las «Primeras Batallas» contra la Triple Alianza basándose en documentos que le llegaban desde nuestro país durante la misma contienda, así como otras informaciones. Cierto es que no se encontraba en el teatro de operaciones durante el enfrentamiento bélico, pero de cualquier manera, los datos que provee son muy valiosos desde una perspectiva paraguaya, pues se trata de un diplomático de carrera que en ese momento estaba en funciones y vivía, en carne propia desde sus funciones, la contienda bélica. Y sus fuentes a la vez, son todas contemporáneas al conflicto.

Su obra más famosa, no obstante, son los «Anales Diplomáticos», que deben ser leídos en concordancia con las demás. Tiene como defecto Don Gregorio Benítez, como muchos de sus camaradas, que hace juicios militares sin ser un experto en la materia, lo que debe ser tomado como una simple opinión suya y nada más. A la vez, hay un poco de hipocresía en algunas críticas que hace al Mariscal López, al que reivindica pero con ciertas reservas.

11- Duprat de Laserre, Dorotea (1870): «The Paraguayan War. Sufferings of a French Lady in Paraguay», en un volumen.

Dorotea Duprat de Laserre fue una mujer francesa que llegó como inmigrante al Paraguay para abrir un establecimiento educativo para niñas de la alta sociedad, al que se denominó «Academia de Mujeres de Asunción». Esto le fue concedido por el recientemente nombrado Presidente Gral. Francisco Solano López a finales de 1862. Aparentemente, Madame Laserre y Madame Lynch no se llevaban muy bien que digamos, de allí que la francesa se refiera siempre a la Viuda de López como «esa mala mujer» en sus escritos.

Este librito de Madame Laserre es breve y fue redactado en Buenos Aires, según se dice, bajo presión de los Aliados. De hecho que la gabacha descarga toda su ira contra Doña Elisa Lynch, a la que casi acusa de ser una ramera que con sus encantos mantenía engañados a todos, presentándose ante el mundo como la verdadera Presidente del Paraguay mientras «seducía» a hombres tan honorables como el Cónsul Francés Paul de Cuverville o el Embajador Martín T. McMahon. Esta clase de insultantes dislates que pretendían mancillar y vituperar a la imagen de aquellos a quiénes iban dirigidos, a la larga terminaron fustigando de forma irremediable a quiénes los emitieron.

Pero podemos disculpar a Madame Laserre. La pasó mal durante la guerra: tuvo que trabajar bajo el intenso sol junto a muchas «Destinadas» que fueron enviadas al interior del país para labrar la tierra y producir las provisiones que debían servir al Ejército Paraguayo. Su testimonio es útil para conocer, aunque de manera un poco histérica y victimizada, los padecimientos de esas rudas mujeres que tuvieron que deslomarse en su patriótico confinamiento para ayudar a la causa nacional. Pero nada más.

12- Escobar, Patricio (¿1890?): «Memorias», en un volumen.

El General Patricio Escobar (1843 – 1912) redactó varias memorias sobre sus experiencias durante la Guerra de la Triple Alianza, dejándolas almacenadas en su archivo personal. El primero en recopilarlas fue el Presidente Manuel Gondra, pues estas no seguían un «orden» sino que se trataban más que nada, de anotaciones y relatos aislados. Finalmente, fue Washington Ashwell quien las publicó en su forma más acertada, con cierto criterio cronológico.

Esta obra posee datos inéditos gracias a que el General Escobar, como edecán del Mariscal López, tenía un copiador de las órdenes y los intercambios diplomáticos del mismo Comandante en Jefe. Pero en contrapartida, debe tenerse muchísimo cuidado con innumerables apócrifos y documentos falsos que abundan y que se le atribuyen a Patricio Escobar. Por esta razón, las «Memorias» del General Escobar deben ser utilizadas con pinzas, con extremado cuidado, pues incluso hoy ellas son difíciles de encarar para muchos historiadores.

A MODO DE CIERRE:

No hemos incluido, como ya dijimos, folletos no publicados de manera oficial (hay muchos otros testimonios de combatientes paraguayos, valiosísimos, pero que no cumplen con nuestro criterio), ni testimonios sueltos hechos en periódicos u obras de segunda mano, ni obras probablemente apócrifas como las supuestas «Memorias» de Don José Falcón o las del Dr. Guillermo Stewart, entre otras tantas que abundan en las librerías del país. Tampoco incluimos la «Exposición y Protesta» de Elisa Lynch, que aunque toca temas de gran importancia, no poseen mucho valor para explicar el origen del conflicto ni las operaciones militares y que pertenece más a la posguerra.

Creemos que este «Orden de Prelación» puede ser muy útil a la hora de encarar discusiones o incluso para quiénes desean escribir una historia integral sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.

Emilio Urdapilleta