Paz en el Chaco

Paz en el Chaco

Luego de 3 años de contienda bélica, los ejércitos de Paraguay y Bolivia alcanzaron una tregua, que sería definitiva. El 12 de Junio de 1935 suspenderían las hostilidades para iniciar charlas por la Paz, auspiciadas por el Gobierno de Argentina, quien fue muy favorable al Paraguay durante toda la contienda. 

Desde la retoma de Pitiantuta hasta las últimas batallas en estribaciones andinas, el Ejército Paraguayo había reconquistado el 80% del Chaco Paraguayo, que al iniciar las hostilidades, estaba casi todo ocupado por las tropas bolivianas.

IMAGEN: Circular del Generalísimo Estigarribia anunciando la paz y la victoria de nuestras armas.

Esto se logró exclusivamente gracias al espíritu guerrero de oficiales y soldados de nuestro Ejército, pues como lo afirma el mismo Generalísimo José Félix Estigarribia en sus «Memorias», la «voluntad política» de los gobernantes paraguayos era abandonar el Chaco.

Grandes victorias y también derrotas, superando penurias y fatigas (falta de armas y abastecimientos fue la constante), sufrieron las triunfantes huestes paraguayas para recuperar su legítimo territorio estableciendo la famosa «línea de hitos» el 12 de Junio de 1935. 

Sin embargo, los bolivianos, que tan valientemente lucharon en un terreno que les era adverso contra enemigos moralmente superiores, mancharon (como en varias ocasiones) su actuación y recién el 14 de Junio al mediodía honraron el compromiso que hicieron por la paz, pues las horas antes estuvieron hostilizando constantemente la «línea de hitos» donde se hallaban los paraguayos.

Fuente Imagen: http://www.nanduti.com.py

Pero finalmente, se hizo la «pax paraguaya» con apoyo desde Buenos Aires y de allí hasta el acuerdo definitivo de Julio de 1938, todavía habría un largo trecho que escapa a los fines de este breve escrito.

Todos los 12 de Junio, recordamos a los gloriosos guerreros de la Contienda Chaqueta que supieron defender nuestra heredad y llevar victoriosos la enseña tricolor hasta más allá de nuestras fronteras en el campo de batalla. Admiración y respeto a los vencedores del Chaco.

Emilio Urdapilleta

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