¿Qué pasó en Curupayty?

¿Qué pasó en Curupayty?

1- INTRODUCCIÓN

La Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay sigue combatiéndose, 150 años después de la muerte del Mariscal Presidente del Paraguay, Don Francisco Solano López Carrillo. Algunos como el historiador brasileño Mario Maestri lo llamaron «La Guerra en el Papel», y es que hasta hoy se sigue luchando contra las imposturas históricas que, aunque ya fueron completamente superadas con hechos y evidencias, aún persisten por la propaganda servil a los intereses globalistas, perfectamente identificados con el llamado «anti-lopismo».

José Eduvigis Díaz.

No es que nos guste hablar de «lopismo/antilopismo», nos parece algo impostado y ridículo, algo que sólo puede ocurrir en el Paraguay, país de la eterna contradictio in terminis. Pero sabemos entender, como diría el filósofo español Gustavo Bueno, creador de la escuela «materialista-filosófica», que la historia siempre se observa desde perspectivas. Así, nos queda claro que en la Guerra de la Triple Alianza existieron dos bandos claramente definidos: el paraguayo y el aliado.

Y en los artículos que este humilde servidor redacta para «El Parlante», la hermenéutica histórica está guiada por un hilo conductor, que si no puedo explicarlo yo, si no soy lo suficientemente claro, siempre apelo a las siguientes palabras de Sir Richard Francis Burton en la página 53 de su tantas veces referenciado libro de cabecera, para que me faciliten la tarea:

«Los paraguayos, sin duda, lucharon por sus altares y sus pasiones. Lucharon por las verdes praderas de sus señores, su Dios y su Patria, por la reivindicación de su honor pisoteado, la garantía de su existencia amenazada y la estabilidad de sus derechos agraviados».

«Por otra parte, no puedo sino admirar la maravillosa energía e indomable voluntad del Mariscal Presidente López (…), al que jamás habrá de olvidarse ni le escasearán admiradores mientras perdure la Historia».

Por si no haya quedado claro: aquí se defiende la postura y la visión paraguaya, que es la postura del Regente Guaraní, Don Francisco Solano López Carrillo.

¿Y por qué deberíamos polemizar respecto a un episodio tan claramente entendido como Curupayty, la más resonante victoria militar de la historia sudamericana, que fue para Paraguay?

Porque no faltan malignos que pretenden «borrar» de esa gesta al Héroe Máximo, ensalzando de manera sobradamente exagerada la figura del Gral. José E. Díaz, heroica y valiente sin duda pero subordinadísima al fin y al cabo. Porque para los legionarios y neo-legionarios (ah, con qué placer les llamo así en este momento) toda derrota es culpa de López, toda victoria es gracias a cualquier otro menos López.

El Mariscal Presidente (al que yo prefiero llamar Regente por si no se han dado cuenta ya, algún día lo explicaré mejor) era una especie de Iosif Stalin sanguinario y totalitario que controlaba absolutamente todo con insuperable e irresistible poder PERO, PERO, en la Batalla de Curupayty él no tuvo nada que ver.

Él no dio órdenes, el no eligió el terreno ni encomendó la defensa a su mejor general, ni ordenó a sus ingenieros militares que hagan el trabajo de inspección previa, ni llevó a cabo la Conferencia de Yatayty Corá para ganar al menos tiempo si no fuera ganar la paz honrosa (porque el Gran Mariscal fue siempre un hombre de paz y concordia, pero también de decisión feroz cuando tocaba la guerra), y un largo etcétera…

Soldados paraguayos en la Batalla de Curupayty en una trinchera contra las tropas aliadas. Wikipedia

En las redes sociales se podían leer los relatos «Díaz-Céntricos» de algunos que fingen ser patriotas pero se encargan de denostar sutilmente contra el máximo exponente del patriotismo nacional, el Mariscal López.

Me parece válido, aclaro, criticarlo en los aspectos donde es válido hacerlo (no era un Santo, para las hagiografías podemos leer «Maldita Guerra» de Francisco Doriatoto, que por tener excelente documentación desde la perspectiva aliada no deja de ser una apoteosis a Don Pedro II), pero «ningunear» a Solano López en donde consiguió rotundo e incuestionable éxito, es un verdadero disparate.

Empecemos a desgranar con cierto detalle lo que ocurrió en realidad en la mayor victoria militar terrestre de la historia de Sudamérica.

2- NUDO

Como dijimos, aunque no consiguió la paz (que era su sincera intención), el Mariscal López ganó tiempo en Yatayty Corá. Era su «Plan B».

El «Cuadrilátero» era una posición antigua en Paraguay. Su existencia se remonta a la era Imperial, cuando formábamos parte de la Gloriosa España. Blas Garay en su «Historia de la Independencia del Paraguay» nos cuenta cómo la línea de Curupayty ya era usada por los patriotas paraguayos, leales al Rey de España, como refugio contra las pretensiones de los insurrectos porteños. Incluso desde la Línea de Curupayty, según Wisner von Morgenstern, se organizó una breve ocupación de Corrientes y Misiones, poco antes de la emancipación definitiva.

El Cuadrilátero fue reforzado por el mismo Gral. Francisco Solano López, apoyado por su maestro el entonces Tte. Cnel. Hermenegildo de
Portocarrero y otros expertos militares brasileños en tiempos de la Guerra contra Rosas (1845-1852), guerra en la que Paraguay participó, luchó en dos campañas, firmó dos alianzas con Brasil y a la larga, venció (con el Gral. Solano López a la cabeza de las tropas en todos esos enfrentamientos).

MARISCAL FRANCISCO SOLANO LÓPEZ Y EL GENERAL JOSÉ EDUVIGIS DÍAZ, REVISTANDO TROPAS PARAGUAYAS EN EL CUARTEL GENERAL, EN PASO PACÚ, PARA LA BATALLA DE TUYUTÍ. Óleo del artista HÉCTOR DA PONTE. Portal Guaraní.

El principal baluarte del «Cuadrilátero» era la hoy legendaria Fortaleza de Humaitá, pero tenía sus posiciones avanzadas. Curupayty era una de ellas. La «Campaña de Humaitá», que inicia con el desembarco aliado en actual territorio paraguayo en abril de 1866 y culmina con la caída de la Gran Fortaleza en agosto de 1868, no puede ser vista como episodios aislados y sin continuidad lógica.

Todo lo contrario: en un pequeño terreno en el que la distancia entre Humaitá y Paso de Patria es de unos 21 kilómetros (ver Google Maps), es decir, un tiro de cañón o cuatro horas de marcha forzada, el Mariscal Presidente desde su epicentro en Paso Pucú, dominaba todos los puntos claves del gran baluarte defensivo de Paraguay. Es más, se hallaba tan cerca de las balas enemigas que muchas veces, según Thompson (quién no es fanático de Solano López) debía «ocultarse de los tiros y las balas que estallaban en su cuartel» (cosa perfectamente lógica por lo demás).

Todavía podemos reforzar esto: las Líneas de Curupayty se encuentran a casi exactamente 7 kilómetros de distancia del Cuartel de Paso Pucú, es decir, los más poderosos buques de la Flota Aliada podían sin duda alguna rociar a tiros el punto donde se hallaba el Regente Guaraní (recordemos de nuevo a Thompson que nos lo dice: las balas caían en Paso Pucú y lógicamente, el Mariscal tenía dónde ocultarse).

Siguiendo con el relato, los Aliados venían trastabillando en el inicio de esta campaña: en Estero Bellaco el 2 de Mayo de 1866 perdieron a casi toda la tropa oriental del Gral. Venancio Flores; en la Primera Tuyuti obtuvieron una «victoria paralítica» (yo la llamaría «victoria pírrica»); en el Boquerón del Sauce sufrieron una dura derrota tras varios días de combate y luego se recuperaron en la toma de Curuzú.

Tropas brasileñas desembarcando en las costas de Curuzú. Cándido López.

Cuando uno observa esos episodios de manera aislada, parecen ser simples batallas que se suceden una tras otra, sin orden ni intención más que matar al enemigo y avanzar. Sin embargo, si uno las analiza como parte de una estrategia previamente concebida, con una lupa sobre el mapa, todo parece indicar que era parte de un plan estratégico perfectamente concebido por el genio del Mariscal López. Sí, digo genio como lo hace el Cnel. Nathanael Fix del Estado Mayor Francés, quien admiraba plenamente el talento y la habilidad desplegada por el Presidente López en el diseño y defensa de sus posiciones, meticulosamente ejecutadas y calculadas.

Es que sólo un verdadero observador neutral podía entenderlo de esta manera… Curupayty fue una verdadera trampa mortal en la que Solano López hizo caer a los Aliados.

Joaquim Marques Lisboa, El Marqués de Tamandaré en 1873. Wikipedia

Estos, para no dar crédito al brillante éxito obtenido por su adversario (cosa tonta por lo demás: ¿qué mérito hay si la selección de fútbol de Brasil derrota a la de Islas Feroe? Ninguno, al contrario, es hasta ridículo mencionarlo… Pero los Aliados, especialmente los brasileños, hasta hoy insisten con «ningunear» al Mariscal López, ese supuesto «inútil» que les tuvo en vilo casi 6 años con una población supuestamente desarmada de supuestamente 400 mil habitantes y una economía supuestamente menos que subdesarrollada según sus pésimos, muy pésimos hagiógrafos).

Insisten en que el Gral. Mitre subestimó al enemigo (mentira), insisten en que el Almirante Marqués de Tamandaré fue bravucón y arrogante (mentira, a pesar de su famoso discurso), insisten en que el Gral. Flores no atacó con su caballería por el flanco, hablan con mucha exageración de «los abatises, pantanos y ciénagas», que fueron importantes pero no lo más importante…

Es más, hasta olvidan mencionar que los brasileños llegaron a tomar (por breve tiempo, apoyados por su flota) la sección principal de las trincheras que estaban cercanas al Río Paraguay, pero que posteriormente fueron expulsados de allí por un contraataque lanzado por los paraguayos.

Este dato lo cuentan Louis Schneider y su famoso anotador, Don José María da Silva Paranhos, el mismísimo Vizconde de Río Blanco, y lo hacen citando ¡al «Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles»! Todavía más, Schneider y Paranhos nos cuentan que las fuerzas paraguayas en Curupayty no eran sólo 5.000 pues el Mariscal López tenía unos 5.000 hombres más en la reserva y ordenó que 3.000 más fueran a reforzar la línea cuando la batalla arreció.

Finalmente, nos lo cuentan tanto Thompson como Schneider-Paranhos, el Mariscal López ordenó que la caballería paraguaya salga a perseguir a los Aliados que se encontraban en estrepitosa huida, aplastando a los que quedaron rezagados y si no avanzaron mucho más los jinetes guaraníes, fue porque en verdad el terreno se hallaba en pésimas condiciones para seguir. Otra gran mentira aliada: ¿fueron 20.000 nada más los atacantes?

Quizás hayan sido 20.000 los que alcanzaron las líneas de trincheras, pero en el campo se hallaban muchos más que ellos. Para que tengamos una idea, el citado Doriatoto en las páginas 224-225 de su «Maldita Guerra» nos dice que el 18 de Agosto de 1866 los Aliados tenían en operaciones unos 42.212 soldados sin contar los que se hallaban en hospitales, a los que se sumaron 8.385 que trajo el Conde de Porto Alegre el 2 de Septiembre de 1866 en la toma de Curuzú. En pocas palabras, tendrían poco menos de 50.000 hombres en el campo de batalla (suponiendo que no hayan recibido refuerzos) antes del 22 de Septiembre de 1866.

Bombardeo de la Marina del Brasil sobre el Fuerte de Curupayty. Pintura de Cándido López.

El ataque en Curupayty fue masivo, en toda la línea. Y sí aceptamos que el Mariscal López usó 10.000 soldados para la defensa de la posición (como dicen Schneider-Paranhos), al menos a mí me queda fuera de duda que los aliados como mínimo atacaron con 25.000 sin contar las reservas…

Pero se impuso que 5 mil paraguayos milagrosamente vencieron a 20 mil aliados. Todo gracias al Gral. Díaz y la incompetencia de los comandantes de la Alianza, principalmente por esa incompetencia y fanfarronería; jamás, pero jamás por habilidad de Solano López. ¡Ah, los vencedores sí que nos supieron escribir la historia!

¿Cuál fue el mérito del gran pirayuense Don José E. Díaz?

Orden Dada es Orden Cumplida: documento en el que el Gral. Díaz (entonces Coronel) anuncia al Mariscal López que los trabajos en Curupayty fueron terminados el 9 de Septiembre de 1866, antes de la Conferencia de Yatayty Cora. Colección Privada.

Pues cumplir. Para él orden dada era orden cumplida. El Mariscal Presidente le dijo: y él hizo tal cuál estaba planeado. No podía ser de otra manera, pues Díaz era un soldado de pura cepa guaraní, disciplina férrea, obediencia digna y noble, decisión y determinación feroz, valentía indomable y espíritu inventivo para superar dificultades.

Cuando el Regente Guaraní vio que la trinchera necesitaba ser reforzada, envió a sus ingenieros (Wisner, Mieszkowski, Thompson) para adecuarla. Pero sólo confiaba en Díaz para darle la última palabra. Éste tomó a los hombres necesarios, completó los trabajos que faltaban y comunicó a su Comandante en Jefe que la posición quedó «tal y cómo Su Excelencia la quería». Sólo en ese momento el Mariscal López estuvo tranquilo. Su plan maestro se ejecutó a la perfección…

3- DESENLACE

López y Mitre en Yataity Cora. Portal Guaraní.

Tan seguro estaba de la victoria que me puedo imaginar al Héroe Máximo con una copa de Jerez en la mano (según Thompson, solamente se lo vio beber una vez y fue en Curupayty; personalmente no soy amante de las bebidas alcohólicas pero nada tiene de malo beber de vez en cuando), quizás con un tradicional «pety» en la mano, observando con su telescopio y recibiendo directamente los reportes, contemplando su gran obra maestra… Hoy en día se aceptan 8.000 bajas aliadas pero probablemente fueran muchas más. Quizás 10.000.

Hasta Doriatoto habla de «4.000 muertos Imperiales» sin incluir a los argentinos, que llevaron la peor parte. Los paraguayos tuvieron unas 250 bajas, incluyendo aquí las que se produjeron por los intensísimos bombardeos de la Flota Aliada, que existieron y causaron más daño del que se quiere admitir, como diría el brasileño Ouro Preto…

López y Díaz. Detalle. Óleo del artista HÉCTOR DA PONTE. Portal Guaraní.

Para los argentinos, como explica el británico Leuchars en las páginas 154-155 de su obra sobre la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, Curupayty fue de facto el aniquilamiento de sus tropas y el fin de su participación efectiva en la contienda. «It virtually knocked Argentina out of the war» (virtualmente dejó a Argentina fuera de la guerra) nos lo dice textual el citado autor británico. Fue así de tremenda la masacre…

MARISCAL FRANCISCO S. LÓPEZ, VENANCIO FLORES Y GRAL. MITRE. Portal Guaraní.

De hecho que la Batalla de Curupayty fue perdida por los aliados no el 22 de Septiembre de 1866 sino varios meses antes, el 24 de Mayo de 1866 en la Primera Tuyuti ya estaba signada la catástrofe en Curupayty… Una lenta marcha hasta la trampa mortal que Solano López preparó y que culminó en la victoria magistral de ese día glorioso…

Sí pudiéramos hablar de temas militares en términos wagnerianos, Curupayty fue la «obra de arte total» de Solano López, su «Parsifal». Que sin duda alguna, fue interpretado a la perfección por el Gral. José E. Díaz como tenor. El Director de Orquesta López y el aria majestuosa de Díaz en esa sublime sinfonía operística…

Muerte del General Díaz – 7 de febrero de 1867 – Dibujo de Walter Bonifazi. Fuente de la imagen: RUGIDOS DE LEONES – GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA. Dibujos de WALTER BONIFAZI – Escritos de JUAN A. MEZA. Impreso en Artes Gráficas Zamphirópolos. Asunción – Paraguay – Diciembre 1968
 

O para dejarnos de embromar: Curupayty fue el Austerlitz de Don Francisco Solano López Carrillo. Creo que es mejor y más apropiado cerrar allí, que esa sea la «coda».

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REFERENCIAS

*Maestri, Mario (2016): «La Guerra no Papel».
*Bueno, Gustavo (1972): «Ensayos Materialistas».
*Burton, Richard Francis (1990): «Cartas desde los Campos de Batalla del Paraguay».
*Doriatoto, Francisco (2006): «Maldita Guerra».
*Garay, Blas (1975) «Historia de la Independencia del Paraguay».
*Wisner von Morgenstern, Franz (1998): «El Dictador del Paraguay: José Gaspar de Francia».
*Thompson, George (2011): «La Guerra del Paraguay».
*Fix, Nathanael (1870): «La Guerre du Paraguay»
*Schneider, Louis (1876): «A Guerra da Tríplice Alliança contra o Paraguai: Com Notas de José María da Silva Paranhos».
*Ouro Preto (1890): «A Marinha d’Outroura».
*Leuchars, Chris (2002): «To the Bitter End: Paraguay and the War of the Triple Alliance».

Soldado de caballería paraguayo durante la Guerra contra la Triple Alianza. Wikipedia.

Emilio Urdapilleta

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