El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia del Paraguay Historia del Siglo XX

Rafael Franco y la instauración del Estado Totalitario en el Paraguay

Esta semana me tocó leer un breve artículo en el diario ABC-Color[1] (digital) del 27/07/2016 realizado por el joven Brian Cáceres Verón de 17 años (particularmente celebro que chicos de esa edad se interesen en la historia del Paraguay) donde rescataba la figura del Coronel Rafael Franco. El artículo titulado “Rafael Franco, el político y gobernante desconocido pese a sus grandes obras”. El joven periodista enumeraba las obras de gobierno del Coronel bajo su breve presidencia que abarcó el breve periodo de tiempo desde el golpe de estado (mal llamada revolución a mi criterio) en fecha 17 de Febrero de 1936 hasta su derrocamiento a raíz del golpe “restaurador” del 13 de Agosto de 1937 del Dr. Félix Paiva que en vano trató de reinsertar de nuevo el sistema liberal, ya contaminado de ideas totalitarias.

En el artículo citado se puede leer sobre las importantes obras y logros sociales conquistados en tan breve tiempo. También se hace hincapié en la honestidad y patriotismo que no dudo poseía como virtudes el Coronel Franco.

Entre las obras más importante de su corto gobierno podemos citar la “terminación” (no estaba terminado a pesar de su inauguración) del Oratorio de la Virgen de la Asunción denominado bajo su gobierno “Panteón Nacional de los Héroes” donde paradójicamente descansan los restos inmortales de los comandantes de la guerra del Chaco que él se encargó de traicionar y derrocar (Eusebio Ayala y José Félix Estigarribia), enalteció por lo alto la figura del Mcal. Francisco Solano López declarando el 1 de Marzo como feriado nacional, reforma de los derechos laborales implementando las 8 horas diarias, el aguinaldo y los descansos, pensiones a los ex combatientes, la creación del Ministerio de Salud Pública y llevó a cabo la primera Reforma Agraria como hitos más importantes en su gobierno.

Rafael Franco. Agencia IP.

El joven articulista si bien “cuestiona” la manera en que Franco accedió a la primera magistratura y hace más hincapié, en las obras y figuras del aguerrido Coronel, y de que tal vez “no tuvo la intención” de derrocar a su presidente y traicionar a su comandante según él y otros autores que cita, lo claro y concreto es que la “revolución” de 1936 marcó un antes y después en nuestra historia, ya que a partir de ahí se instaló en Paraguay la idea del Estado totalitario, el ideario fascista carcomió incluso dentro del partido de gobierno y más en las cúpulas militares.

Palco oficial, ya con la presencia del Gral. Estigarrribia (Colección Vera-Scuderi)

Ya el sistema liberal estaba sentenciado de antemano, valga la aclaración, a la explosión guerrera se vino la implosión política. Si el partido liberal no cayó antes fue gracias a la guerra, brillantemente conducida. Lo cierto es que el pueblo paraguayo estaba harto del liberalismo “a la paraguaya”: con opresión en vez de libertades; con discriminaciones odiosas e injusticias sociales, en vez de igualdad; y con una política de persecuciones, destierros, cárceles y muerte, en vez de fraternidad, en soterrado concierto de fuerzas políticas trabajadas previamente en las tiendas de campañas en pleno Chaco, dio por tierra con el régimen imperante desde hacía casi cuatro décadas. 

IMAGEN: El Dr. Eusebio Ayala junto a su esposa, durante su estadía en los Estados Unidos. Archivo Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

El coronel Franco estaba largamente “trabajado” desde antes de la guerra, siendo cabeza visible de cuanta intentona de golpe se tramara contra los gobiernos liberales. La inteligencia del gobierno percibiendo el peligro que significaba este señor lo “extrañó” del país. Sin embargo ya era tarde, la llama revolucionaria había prendido fuerte en los cuarteles y ahí se definió la situación.

Resumiendo, el Coronel Federico W. Smith, militar destacado en la contienda chaqueña y la  oficialidad de sus cuarteles el 17 de febrero de 1936 se cargaron al Estado, partido y sistema  liberal entero y tomaron el gobierno de la República exportando de Buenos Aires, de nuevo al díscolo y aureolado coronel Franco para asumir la presidencia, inaugurando un largo periodo de nuestra vida institucional signado por ideas de orden corporativo.

Gómes Freire Estévez. IMAGEN: Archivos de ABC Color. 

Con diferentes matices, pero dentro de los parámetros corporativos, el régimen que inicia Franco tendrá larga vigencia en Paraguay hasta la caída de Alfredo Stroessner el 3 de febrero de 1989, cosa que iremos hilando a lo largo de este ensayo.

El régimen constitucional liberal que había durado casi 70 años, era reemplazado por otro que se aprestaba a dirigir otros tantos decenios los destinos del país, rompiéndose la Constitución Liberal 1870 con la instalación del flamante gobierno siendo proscripta la Carta Magna de un plumazo o sablazo por el Decreto N° 152/1936. Ciertamente la CN de 1870 tendrá vigencia nominal con el gobierno de Félix Paiva hasta el auto golpe del presidente General José Félix Estigarribia en febrero de 1940 (febrero tenía que ser), pero esto no afectará en modo alguno la tónica de la ideas dominantes.

Juan Estefanich. Archivo ABC Color.

Una verdadera “bolsa de gatos” en la que estaban metidos prácticamente todas las tendencias políticas anti liberales se encargó de instrumentar el acta institucional. Había de todo y para todos, desde la derecha fascista con Gomez y Luis Freire Esteves y Bernardino Caballero (Hijo); el “solidarismo”, ideología facho-católica creada por Juan Estefanich, y hasta posiciones de la izquierda marxista con el doctor Anselmo Jover Peralta. Esta heterogénea base civil apuntalaba el movimiento armado militar.

La clara tendencia fascistoide del Decreto 152 del 10 de Marzo de 1936 decía textualmente:

“Siendo perentoriamente necesario establecer el contenido político, jurídico y estatal de la revolución libertadora, en forma cierta e inequívoca, que permita al pueble paraguayo conocer sin reticencias posibles la nueva estructura del estado y estar a cubierto de toda incomprensión acerca de la fuerza y el mandato histórico del primer gobierno de la revolución; y Considerando: Que, el acta constitucional de la república con la trascendencia  de una nueva Carta Magna que dispone sobre la futura organización del estado y prescribe la convocación de una Asamblea Nacional Constituyente que determinará la Organización moderna definitiva de la República, de acuerdo a los móviles de la «Revolución Libertadora”.

El General Estigarribia en la marcha de la victoria pasando bajo el Arco del Triunfo. Wikipedia.

Curioso, la mayoría de los cuartelazos o golpes, son denominados “revoluciones libertadoras”, una expresión para desconfiar desde el vamos.

Continuaba diciendo el decreto: “Que, este acto supremo de soberanía invistió al gobierno provisional de una mandato imperativo, que este no puede eludir y que por el contrario deberá ejercitarlo con toda la plenitud que le acuerdan las facultades que expresamente están establecidas en el Plebiscito Constitucional del Ejercito Liberador, de que emanan sus atribuciones”.

“Que, la magnitud del cambio de situación consumado, a la vista de esos antecedentes excusa de toda tarea de interpretación por cuanto evidentemente impuso soluciones históricas intergiversables que demuestran que el advenimiento de la revolución en el Paraguay reviste la misma índole de las transformaciones sociales totalitarias de la Europa contemporánea, en el sentido que la revolución libertadora y el estado son ya una misma e idéntica cosa”.

Félix Paiva

“Que, no obstante la evidencia de tal cambio estructural del país, que ha traído y establecerá en su desarrollo la revolución, diversos núcleos de tendencias demagógicas vienen manifestándose en el ambiente con miras de introducir en las filas populares gérmenes de desorientación sobre el contenido político, jurídico, social y estatalde la revolución y desviar a esta su idea matriz, cual es la organización moderna definitiva del nuevo Paraguay, liberados de los males endémicos de la demagogia industrial y sectarista, encarnados en el régimen depuesto”.

“Que, para avocarse al estudio y solución integrales de la reorganización constitucional futura de la república y de los problemas de gobierno que aparejan, el Presidente Provisional está facultado a conducir a la nación hacia la efectividad del mandato imperativo conferidole”.

“Oído el parecer del Consejo de Ministros; DECRETA: Art. 1° Declarase identificado la revolución libertadora del diez y siete de Febrero de mil novecientos treinta y seis con el estado de la República del Paraguay; Art. 2° – La revolución libertadora del 17 de Febrero de 1936, identificada con el estado, movilizará desde la fecha el concurso voluntario de todos los ciudadanos de la república a los efectos de la realización integral de sus fines permanentes, directamente por órganos del estado; Art. 3°- Toda actividad de carácter político, de organización partidista, sindical o de intereses creados o por crear, de naturaleza política dentro de la nación, que no emane explícitamente del estado o de la revolución identificada con el estado, se prohíbe, por el término de un año.- Art. 4°- Quedan bajo la jurisdicción del Ministerio del Interior todas las cuestiones relacionadas con la política social del estado identificado con la revolución libertadora, comprendiéndose en ellas las relaciones y conflictos entre el trabajo y el capital, las organizaciones y necesidades de obreros y trabajadores, como igualmente de los patrones en forma definitiva.-   ART. 5°.- Crease un comité de movilización civil de la república, a los efectos del cumplimiento del art. 2° de este decreto, cuyo reglamento y organización dictará el Poder Ejecutivo.- Art. 6°- Crease un Departamento Nacional del Trabajo, a los efectos prevenidos en el art. 4° de este decreto.- Art. 8°.- Comuníquese, publíquese y archívese.- Fdo. : RAFAEL FRANCO; Gomez Freire Estévez; Juan Estefanich; Luís Freire Estévez; Anselmo Jover Peralta y Bernardino Caballero”.

HE AQUÍ, en toda su desnudez, el boceto inicial de esta revolución alegremente, curiosa y paradojalmente llamada “libertadora”. En ella se sintetizan los lineamentos básicos, el “nuevo orden” de la política a seguir por el nuevo gobierno y los perfiles que pretendían dar un nuevo cuerpo al Estado. Constituye por un lado el desmembramiento del sistema republicano y liberal, cargándose a través de una imposición totalitaria la actividad partidaria de los dos partidos tradicionales y los demás; y por otro lado; el nacimiento del “PARAGUAY CORPORATIVO”.

Bandera del Partido Revolucionario Febrerista

Ciertamente la Constitución de 1870 meses después volvería a tener una efímera vigencia hasta el auto golpe de Estigarribia. Don Félix y la “gavilla cuarentista” universitaria pero bajo tutela militar no tuvieron ningún empacho en cargarse con la Constitución liberal de 1870 y retomar el sistema corporativo a través de la promulgación de una nueva Carta Política hecha a medida del nuevo líder providencial. El Partido Liberal adjuraba de sus viejas banderas para sostenerse otros decenios en el poder, pero se les murió el dictador. 

Retomando lo del vergonzoso decreto de febrero de 1937, el mamotreto en cuestión para comenzar identifica la revolución “libertadora” con el Estado. En otras palabras, el nuevo partido de gobierno con el Estado.

Ni hace falta señalar el origen de estas ideas matices, ya que el considerando mismo dice: “…el advenimiento de la revolución libertadora en el Paraguay reviste la misma índole de las transformaciones sociales totalitarias de la Europa contemporánea, en el sentido de que la revolución libertadora y el estado son ya una misma e idéntica cosa”.

El documento revolucionario mostraba sin ambages el flagrante desprecio al pluralismo político y otros derechos fundamentales que deberían reinar en toda sociedad civilizada.

Los iluminados de la nueva situación ponían a la consideración forzosa de la ciudadanía un autoritarismo revestido con alguna intención ideológica. El país se disponía a transitar de nuevo el camino de la “mano dura” impulsada por la triada: Gobierno-Partido Único-Fuerzas Armadas.

La “revolución de Febrero” de 1936 potenció los factores histórico-institucionales para la instauración del nazi-fascismo en el Paraguay, en el marco de una ambigüedad y plural posición ideológica. El sector de mayor peso político, abrazó las ideas del fascismo alentando una alianza cívico-militar para gobernar el país; otro sector liderado por Estefanich, optó un sincretismo ideológico que conciliaba el comunitarismo católico con el neo-subjetivismo moral de corte liberal, corriente que denominó reformismo solidarista o “solidarismo”.

Por último el socialismo propuesto por Anselmo Jover Peralta, que años más tarde se lamentaría con amargura del porqué la revolución de febrero no siguió los lineamientos marxistas que se estaban gestando en Europa del Este,  pero ni los dioses ni los vientos eran propicios en esos años para esta ideología, y algunos esperamos que los dioses nunca nos abandonen. El triunfo de la primera tendencia representó el gran eslabón inicial del proceso de fascistización de la política paraguaya y del Estado.

Ese triunfo se afirmó después, cuando el poder se desplazó efectivamente hacía el predominio de la fuerza militar, y adquirió las formas jerárquicas y represivas del autoritarismo. Facciones conservadoras del liberalismo, del febrerismo y del partido colorado prestaron su colaboración para esta estrategia. El adefesio constitucional de 1940 del que se sirvieron Morínigo y otros, tras la muerte de Estigarribia, hasta el dictador Stroessner consagró el desequilibrio en la estructura del poder del Estado, dando testimonio de que el fascismo había penetrado en las capas políticas del país.

El estimado lector con mínima dosis de perspicacia tomará razón del origen de la ideología que por 35 años predominó en nuestro pasado, tan reciente, hasta el golpe del 2 y 3 de febrero de 1989 que nos diera a los paraguayos otra oportunidad de transitar por la democracia y la libertad.

Fuentes consultadas:

  • “Nazismo y Fascismo en el Paraguay”: Vísperas de la II Guerra Mundial (1936-1939) y “ESTIGARRIBIA” (Veinte años de política paraguaya)  de Alfredo M. Seiferheld;
  • “Del 14 y 15 al 2 y 3” (Una interpretación de la historia política del Paraguay) de Eduardo J. Giménez Rabito; 
  • “Rafael Franco, el político y gobernante desconocido pese a sus grandes obras”, artículo de Brian Cáceres Verón para ABC-Color digital.

[1]https://www.abc.com.py/periodismo-joven/rafael-franco-el-politico-y-gobernante-desconocido-pese-a-sus-grandes-obras-1503003.html?fbclid=IwAR03j_FOnMsFdnZ7aRpVo-pp7iIcK726-FsSz8LzQHbxxrkqTgaBHgnSBwk

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