Son sus perjúmenes, Don Miguel

Son sus perjúmenes, Don Miguel

Muy pocos saben que el más ilustre de los pensadores de España en el Siglo XX, Don Miguel de Unamuno, fue un abierto reivindicador de la causa paraguaya durante la Guerra de la Triple Alianza y de la figura del Héroe Máximo, Su Excelencia el Mariscal Presidente del Paraguay, Don Francisco Solano López Carrillo. En este artículo veremos quién fue el ilustre español que entendió mejor que muchos la más grande contienda bélica internacional de la historia americana, siendo totalmente ajeno a ella.

1- Fuera de las casillas

«Los hombres no sucumbimos a las grandes penas ni a las grandes alegrías y es porque esas penas y alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes, y la vida es eso, niebla«.

Con semejante misterio, que es a la vez canto de esperanza y búsqueda, nos abre Miguel de Unamuno su obra más famosa, «Niebla».

Miguel de Unamuno fotografiado en 1925. Wikipedia

Este ilustre maestro de las letras hispanas nació el mismo año en que estalló la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, un 29 de Septiembre de 1864. Hasta se diría que su natalicio fue preludio simbólico al estallido de la contienda, el 12 de Octubre de ese año, en el denominado «Día de la Raza» cuando el Imperio del Brasil, ignorando los ultimátum paraguayos, invadió Uruguay.

Unamuno cultivó todos los géneros literarios de su época. Fue un pensador universal y siempre se hallaba «fuera de las casillas», es pues, imposible asignarle dentro de una corriente filosófica específica aunque muchos pretenden señalarlo como autor existencialista, lo que evidentemente, por su espíritu español y vasco para más, estaba lejos de él que no tenía tiempo ni ganas para ese tipo de chucherías pseudo-intelectuales.

Sus posturas políticas siempre fueron volátiles, lo que le ganaba enemigos en ambos bandos en la convulsionada España del siglo XIX y XX. Atacaba a la monarquía y a los tradicionalistas por momentos, luego iba duro contra liberales y republicanos, era un vaivén del que raras veces salió bien parado pues sufrió persecuciones por unos y otros.

Un ejemplo de esto fue su postura como Español y Vasco, pues en esos tiempos nacían las ideas de los «separatismos». Miguel de Unamuno, quien era filólogo y experto en euskera, decía que era perfectamente compatible ser «tan español como vasco, tan vasco como español», lo que le llevó a la fama pues en 1888 defendió esta postura en extensas polémicas que tuvieron resonancia en toda España.

En 1920, ya era un profesor de letras famoso y respetado en la mítica Universidad de Salamanca, alcanzando el rango de Decano de Filosofía y luego Vicerrector. Empezaba a ser conocido por sus feroces ataques contra la Corona Española y la dinastía borbónica (¿quién podría culparle?; los Borbones dinamitaron toda la herencia del glorioso Imperio Español fundado por los Trastámara y expandido por los Habsburgo).

Pero al darse la dictadura de Miguel Primo de Rivera huyó de España y se mantuvo varios años en Francia. Regresó al instaurarse la Segunda República Española, a la que inicialmente apoyó e incluso llegó a ser Diputado por Salamanca, pero luego se mostró desencantado, decepcionado.

Cuando empezó la Guerra Española (que de Civil nada tuvo), apoyó a los nacionalistas liderados por el Gral. Francisco Franco, haciendo un llamamiento internacional para que las fuerzas del mundo libre «apoyen a la España que defiende la cristiandad y la civilización occidental en contra del bolchevismo ateo y desalmado».

Pero fiel a su estilo, pronto cambiaría esa postura o más bien, se mantendría firme en ella pero separándose de los «nacionalistas» tanto como de los «bolcheviques». Poco antes de su muerte inesperada en Salamanca, acaecida el 31 de Noviembre de 1936 en plena guerra, había dicho a al periodista griego Nikos Kazantakis:

«En este momento crítico del dolor de España, sé que tengo que seguir a los soldados. Son los únicos que nos devolverán el orden. Saben lo que significa la disciplina y saben cómo imponerla. No, no me he convertido en un derechista. No haga usted caso de lo que dice la gente. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que, por ahora, es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario«.

Se dice que al final bregó por la restauración de la monarquía, creyendo que quizás era el «menos peor» de los males… En fin, Unamuno es Unamuno.

Como muchos de su época, con luces y sombras, con opiniones políticas cambiantes y contradictorias. Un romántico, si se quiere. Pero nadie le quita su enorme lustre como intelectual.

Llegó a ser amigo de todo tipo de autores, intercambió cartas con el Pdte. Gral. Patricio Escobar y el mismo Juan O’Leary. Era una luminaria, una fuente inagotable de conocimientos. Sin duda, produjo enorme admiración y respeto en vida y tras su muy católica muerte, casi como un mártir en medio de la matanza atroz.

2- Unamuno y Paraguay

El autor de «Abel Sánchez» y «San Manuel Bueno Mártir» escribió bastante sobre asuntos históricos hispanoamericanos. En sus «Obras Completas» vol. IV pp. 632-634 se puede leer un artículo que escribió para el periódico «El Mercantil Valenciano» del 23 de Noviembre de 1919 (harán exactamente 100 años de este escrito fascinante de Unamuno en defensa de la Causa Paraguaya).

En él establece una apología al Paraguay de Francia y los López muy al estilo de Don Miguel. «Son sus perjúmenes» dirían algunos con gracia. A continuación pues, insertamos los fragmentos más importantes de dicho texto.

Miguel de Unamuno. Fuente de la Imagen: laprensa.com.ar

«LA LECCIÓN DEL PARAGUAY».

«Desde hace cinco años que escribo siempre con el temor de que lo que escriba haya ya perdido su actualidad cuando se haya publicado. ¡Tan deprisa va la historia! Pero hay sin embargo, un medio por el cual siempre se mantendrá actual un publicista, y es mantenerse dentro de la Historia, porque la Historia es eterna. Alejandro, Julio César, Federico el Grande, Marat, Napoleón son tan actuales como el Kaiser, Clemenceau, Lord George, Wilson, Lenin, Trotsky… Y para ver mejor a estos acaso lo que conviene es situarse en aquellos«.

«Fabián Vidal, mi buen amigo, es acaso el periodista español mejor enterado de lo que está pasando en el agitadísimo mundo contemporáneo. Su erudición histórica, geográfica y de lo actual es enorme (…). Pero un hombre que sabe tanto puede tener algunos conocimientos de origen parcial o sospechoso«.

«Fabián Vidal público en este mismo diario en el número del día 12 de Noviembre un artículo titulado «Mirando a Oriente: el Bolchevismo y el Bloqueo«, artículo que empezaba por estas palabras:

«No, amigo y maestro Unamuno. Se sabe lo que sucede en Rusia (…). El sovietismo es el Zarismo más tiránico, más intransigente, más perseguidor y sanguinario todavía. Lenin y Trotsky, que desprecian profundamente los occidentalismos (…), inventaron el reóforo extraño que llaman dictadura del proletariado.

Hoy el proletario es más esclavo en Rusia de lo que fue en tiempos de Nicolás Romanov. La Okhrana o Policía Secreta subsiste con nuevo nombre (…). Y al final de su artículo nos dice Vidal: la historia nos cuenta lo que fueron los paraguayos bajo Gaspar de Francia y los argentinos bajo Juan Manuel de Rosas. Rusia es un inmenso Paraguay que quizás tenga bajo su seno un nuevo Solano López«.

Unamuno en un mitin en la antigua plaza de toros de Madrid (1917). Wikipedia

«Y aquí sí que debo detenerme, y comentar«.

«De lo que pasó en el Paraguay de Gaspar de Francia y Solano López, dos SUPUESTOS tiranos como de lo que pasó en la Argentina de Juan Manuel de Rosas, el tirano para Domingo Faustino Sarmiento, José Mármol y otros argentinos europeizantes, creo saber algo más de lo que pasa en Rusia y creo saberlo porque lo he estudiado tranquilamente y contrastado las fuentes adversas. Precisamente estoy leyendo ahora (…) sobre la Guerra de 1864-1870 en que se echó sobre el heroico Paraguay una Triple Alianza – de nuevo triple – del Imperio del Brasil (imperialista), la Argentina y el Uruguay. Y el pobre Paraguay, educado por las misiones jesuiticas y las supuestas tiranías del Dr. Rodríguez de Francia y los dos López (padre e hijo), SE DEFENDIÓ COMO MEJOR SE HA DEFENDIDO PUEBLO ALGUNO, GUIADO POR LÓPEZ HIJO, POR EL MARISCAL FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, QUE MURIÓ GLORIOSAMENTE EN CERRO CORÁ EXCLAMANDO AL MORIR «MUERO POR LA PATRIA«.

«¿Fueron tiranías las de Gaspar de Francia y Solano López en Paraguay? ¿Cómo se explica, si lo fueron, que la soportaran los mismos paraguayos que dieron un espectáculo tan sublime al mundo, de defenderse contra tres naciones poderosas hasta que no quedaran más que mujeres, niños y ancianos? ¿Quién no conoce la hermosísima `Nenia´ del argentino Carlos Guido y Espano [sic] que habla del llanto del Urutaú, que llora por el Paraguay dónde nació y ya no existe? Hoy no obstante, 50 años después, Paraguay sigue existiendo…».

«¿Fue tiranía la de Paraguay? Para los paraguayos, no. Las libertades que, se dice qué, prohibían Gaspar de Francia y Solano López eran ficticias para los paraguayos. ¿Acaso es libertad tener el derecho a volar cuando no hay alas? ¿Acaso importa la libertad de cultos cuándo en el país sólo se conoce uno y está permitido? El Dr. Francia fue un dogo vigilante que se hallaba a la puerta de su Patria y guardaba la tranquilidad de esta, acaso su siesta. Los paraguayos vivían felices con los restos de lo que llaman «el comunismo» que implantaron allí los jesuitas y la libertad que Francia y Solano López prohibieron, fue la libertad de que otros pueblos explotaran al Paraguay a su guisa. Si bien se estudia, se verá que la Triple Alianza de Brasil, Argentina y Uruguay no buscaba libertar a los paraguayos de su tiranía, sino SOMETERLOS A SU PROPIO RÉGIMEN. Y las tradiciones, relativamente comunistas del Paraguay, les estorbaban. Y allí nació la leyenda de la tiranía…».

«¿Es que me parece bien aquel Estado del Paraguay? A mí no. Yo, que soy de un individualismo selvático y personalmente rebelde a todo tipo de comunismo, no podría vivir bajo un régimen como el de los jesuitas de Paraguay. Pero no se trata de mí. A los paraguayos de entonces no les parecía malo aquel régimen. Las libertades que yo necesito no las querían ellos, y lo que sería tiranía para mí no lo era para ellos. Hay que saber ponerse en realidad histórica…».

«Yo, repito, no sé muy bien lo que pasa hoy en Rusia como Fabián Vidal; pero sé que el sentimiento de libertad varía de pueblo a pueblo. Que yo quizás apetezco libertades que le tienen sin cuidado a un aldeano y que cuando un Estado de Capitalistas, que no es lo mismo que un Estado Capitalista, cuando dice que va a libertar a un pueblo quizás en realidad va para explotarlo (…)«.

3- Sólo Dios es perfecto

Miguel de Unamuno retratado por Ramon Casas (MNAC)

Como conclusión diremos que a pesar de la emocionante apología al Paraguay del Dr. Francia y los López que hace el gran Don Miguel, evidentemente que para la época en la que redactó esto, todavía estaba muy en boga hablar del supuesto «comunismo jesuita», idea instalada por Voltaire en su obra «Cándido» que hasta hoy sigue influyendo más en la imaginación de los escritores apasionados más que en la realidad estrictamente histórica de lo que allí ocurría.

Ciertamente, el estilo Imperial de España y las tradiciones cristianas instaladas por los jesuitas fueron influencia fundamental para la conformación de la identidad paraguaya.

Pero la cosa fue mucho más compleja que el reduccionismo (nunca mejor dicho) de querer tildar de «sistema comunista» a las Reducciones Jesuitas. Paraguay era otra cosa, quizás solo un paraguayo bien compenetrado y libre de ataduras ideológicas podría alcanzar a entender, como diría Unamuno, lo que fue, lo que es y lo que podría ser.

Don Miguel leyend plácidamente. Zenda.

Nadie es perfecto y aunque la narración anterior contiene pequeños errores, lo que importa es su espíritu y la idea central: el Paraguay de Francia y los López luchó por su sistema y por su causa noble en contra de la dominación que al final se le impuso, pero dejando como legado la gloriosa y heroica inmolación de casi todo el pueblo liderado por ese Gran Capitán de Nuestra Historia, el Titán de Cerro Corá.

Así que sólo queda agradecer a Don Miguel de Unamuno porque, sin ser Santo, sin ser perfecto su relato, alcanza a ver con su penetrante intelecto mucho más que muchos…

¡Dios lo tenga en su Gloria!

Emilio Urdapilleta

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