Don Carlos, un patriota como pocos

Don Carlos, un patriota como pocos

Hace 170 años en el Paraguay se daba un caso histórico y muy raro.

La fecha: 30 de mayo de 1849. Lugar: Asunción.

En la capital por la mañana se respiraba duda y los agoreros de las posibles acciones y movimientos de los políticos que formaban parte de uno de los poderes del Estado estaban expectantes ante el desenlace ulterior.

El Congreso Nacional rechazaba la renuncia del primer Presidente Constitucional de la República, Don Carlos Antonio López. En la nota alegaba problemas de salud que venía arrastrando y que le impedían gobernar como él deseaba.

Recordemos este importante acontecimiento de la vida política del país en las palabras de Efraím Cardozo:

La representación nacional le confirmó en el poder, después de enterarse de la delicada situación originada por el conflicto con Buenos Aires, acerca de la cual López, en su mensaje de apertura, había pedido una definición. “El Gobierno decía el mensaje, ha creado y organizado un Ejército, respetable para su material y personal, por su disciplina, valor y entusiasmo por la causa pública; y a vosotros corresponde deliberar si en las expresadas circunstancias se ha de mantener frío espectador de las burlas y ultraje que el gobernador de Buenos Aires hace a la nación y a su Gobierno, bloqueando nuestros puertos”.

Resultado de las deliberaciones del Congreso fue la resolución de emprender una campaña militar para la ocupación de las Misiones hasta el río Uruguay, tanto para romper el aislamiento de la República y asegurarse una comunicación con el Brasil que le permitiera introducir los armamentos adquiridos por Gelly en Río, como para adelantarse a los designios atribuidos a Rosas de desalojar las posiciones que el Paraguay tenía en ese territorio hasta el Aguapey y ponerse en situación de negociar una paz ventajosa con Buenos Aires, en el otro extremo, también ventajosamente, la guerra que pudiera ser la consecuencia de aquella operación”¹ pp. 110-111

Finalmente, queremos completar este breve artículo en memoria de Don Carlos Antonio López con la decisión tomada poco tiempo después de esta circunstancia para la vida civil y política e la República que se hallaba en horas borrascosas también en la pluma de Efraím Cardozo:

“El 10 de junio de 1849, López lanzó un manifiesto ordenando la ocupación militar de las Misiones, para cuya operación se exponían las siguientes razones:

1; “desde que el Gobierno de Buenos Aires ha ocupado la provincia de Corrientes y ha sitiado a la República por el Paraná y por la vía del Brasil, sin dejarle un camino de comunicación con el mundo, le forzado a consumirse, manteniendo numerosos ejércitos, fortificaciones y campamentos en toda la vasta extensión de sus fronteras, aguardando por todas partes la invasión que está a la víspera de efectuar;

2; que razones militares y políticas aconsejan la ocupación del mencionado territorio nacional entre el Paraná y el Uruguay de manera que se ponga al abrigo de los insultos del Gobernador de Buenos Aires, y para que no le sirva a efectuar los designios de ocupar esta parte de la República para su intentada provincia de Misiones;

3; que en este caso se vería forzada la República a replegarse a la derecha del Paraná y mantenerse en guardia perpetua con un enemigo insidioso;

4; que el Gobierno nacional se ve forzado a romper el aislamiento de la República por tierra, y restablecer su correspondencia y comercio inocente con el Imperio del Brasil.” López señalaba que con esta operación preparaba un medio “de poder negociar con los Estados vecinos un tratado de paz, amistad, comercio y límites en términos justos y convenientes a la seguridad y utilidad común, sobre la base esencial e indeclinable de la independencia y soberanía nacional de la República del Paraguay”; pero que si Rosas se negaba a negociar y quería romper sus condiciones. “con un puñal en el pecho”, el Paraguay no vacilaría: “firme en la justicia de su causa, confiado en el poder y recursos de la República y contando con la protección del cielo, no se someterá a esa ignonimia, y defenderá hasta el último extremo su territorio y sus derechos; y la Provincia en sus altos juicios ha resuelto que se pierda, habrá salvado su honor y habrá mostrado al mundo que era el digno de la Independencia nacional que proclamó hace treinta y siete años”.² p. 111

Don Carlos fue y seguirá siendo uno de los más grandes patriotas de esta Nación paraguaya puesto que en las horas más difíciles supo manejar el Gobierno y desde esa posición, mantuvo siempre en el tope de las prioridades del Estado, la consecusión de los fines elevados de Educación, Cultura, Economía, Diplomacia, Política y Fuerzas Armadas.

El país se desarrolló como ningún otro en breve lapso de tiempo, dejando atrás los oscuros recuerdos del Reinado del Dictador Perpetuo, por lo que debe ser recordado por nuestros compatriotas como una egregia experiencia de cómo llevar adelante proyectos de envergadura y procesos político-sociales para engrandecer las aspiraciones de la República, en el gran concierto de las Naciones.

Don Carlos Antonio López, Primer Presidente Constitucional del Paraguay. Detalle. Esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos bajo el código digital cph.3a03379

¿Qué no daríamos los paraguayos de la actualidad por tener un Presidente como él?

¿Qué pensás?

  1. Cardozo, Efraím. El Paraguayo Independiente. Carlos Schauman Editor. 1988
  2. Cardozo, Efraím. El Paraguayo Independiente. Carlos Schauman Editor. 1988

Gabriel Ojeda

Informacion

Un comentario en «Don Carlos, un patriota como pocos»

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